Satélite Sam

Si has sintonizado nuestro canal, entonces es la hora de... ¡Satélite Sam! Reseñamos la nueva incorporación de Dolmen Editorial a la Biblioteca Howard Chaykin.

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Edición original: Satellite Sam #’s 1-15 USA, Image Comics.
Edición nacional/ España: Dolmen Editorial.
Guion: Matt Fraction.
Dibujo: Howard Chaykin.
Traducción: Lorenzo F. Díaz.
Formato: Tapa dura.
Precio: 35,95 €.

Quién nos iba a decir que íbamos a ver editado un trabajo como Satélite Sam en nuestra tierra. Con el incesante flujo de lanzamientos que nos ahoga cada mes, con la imperiosa necesidad de subirse al carro de las nuevas obras que no paran de florecer al otro lado del Atlántico, Dolmen ha fijado un rumbo y lo está recorriendo con paso firme y seguro. La editorial mallorquina sorprendió hace un año trayéndonos Los estados divididos de Histeria, uno de los últimos trabajos del veterano Howard Chaykin. Tal llegada, por supuesto, fue celebrada con la tremenda alegría de disfrutar una vez más del trabajo de una imponente figura de la historia del cómic estadounidense como Chaykin, cuya producción llevaba tiempo sin contar con hueco en nuestro país. Dolmen vio recompensada su apuesta con el premio a mejor obra extranjera en las últimas Jornadas del Cómic de Avilés, pero su ambición es mucho más grande. Tras la buena acogida, la editorial inauguró la Biblioteca Chaykin y comenzó la que pretende que sea una línea con cerca de una decena de obras del mítico artista. Una labor encomiable cuya última baliza ha sido la publicación de Satélite Sam.

Publicada originalmente entre 2013 y 2015, Satélite Sam supuso el primer trabajo de Howard Chaykin dentro de Image Comics, una relación que se ha extendido hasta la fecha. Supuso también la colaboración del artista con el guionista Matt Fraction, por aquel momento en la cresta de la ola gracias a su extenso trabajo dentro de Marvel y admirador declarado del creador de American Flagg!. Juntos desarrollaron una obra que se alargó durante un total de 15 números y 3 tomos que Dolmen se ha lanzado a editar en un voluminoso integral de tapa dura que luce bellísimo.

Son los lejanos años 50, en plena efervescencia de los recién nacidos canales de televisión. Satélite Sam es el programa más popular de la parrilla, un serial de ciencia-ficción sobre el que se sustentan las ambiciones de la cadena LeMonde y protagonizado por la estrella Carlyle White. Sin embargo, cuando White aparece muerto en un apartamento privado junto a una enorme colección de instantáneas de mujeres desnudas, su hijo Mike verá su vida cambiada por completo. Mientras toma las riendas del programa entre lingotazo y lingotazo, Mike tratará de investigar qué secretos escondía su padre y si detrás de su muerte se esconde algo más.

Leer Satélite Sam es como acercarse al supermercado a por leche y terminar volviendo con el carrito lleno de carne y pescado. La historia que nos plantea Matt Fraction se antoja clásica: un escenario atractivo como la Nueva York de los 50, una misteriosa muerte que desvela oscuros secretos y un extenso reparto de personajes ácidos y decadentes sobre los que apostar por su culpabilidad. Y sin embargo, para cuando uno gira la última página del libro, se queda con la sensación de haber recorrido un camino completamente distinto.

El misterio que dispara la trama termina siendo una excusa para convertir a Satélite Sam en un retrato a dos alturas. En primer lugar, la serie se centra en realizar una disección de la televisión estadounidense en ese preciso momento histórico. Fraction realiza una profunda labor de documentación para intentar plasmarnos de la manera más fidedigna posible el contexto de la industria televisiva de la época, tanto tecnológica como regulatoriamente. Pero sobre todo, la vida dentro de sus estudios, que por entonces se concentraban mayoritariamente en la ciudad de Nueva York ya que en sus inicios el uso de las bandas de radio para la emisión de los canales concedió a las grandes emisoras (históricamente ubicadas en la Gran Manzana) el dominio inicial del nuevo medio. Satélite Sam es un anfetamínico retrato del frenético ritmo de trabajo dentro de los estudios televisivos, particularmente en el caso de los seriales como los que homenajea el de la obra, infames programas grabados en directo y emitidos a diario.

En segundo lugar, y desde una perspectiva más amplia, el guion de Fraction termina convirtiéndose en un amplio retrato del contexto político y social de aquel momento, un retrato profundamente desmitificador. El autor coge a los dorados años 50 y los desnuda, dejando a la vista todas las taras de aquella época. No solo los sórdidos excesos comunes del show business, sino las distintas batallas aún por librar en aquellos tiempos (racismo, machismo, homofobia…), todo ello apuntalado por el reprimido pesar de una generación erosionada por la guerra y la Gran Depresión. Es un retrato que consigue gracias a su extenso catálogo de personajes, que engaña tanto como el argumento: lo que se presumía como el clásico reparto de sospechosos sobre los que ir trasladando la intriga se convierte en algo más próximo a La colmena, con un plantel de personalidades que sirven como testimonios vivientes de los distintos elementos de la época que su autor quiere tratar. Así, Satélite Sam termina olvidándose del noir con el que nos engatusa y termina transformándose en un repaso por un pedacito de historia de EEUU.

Esto podría convertirse quizás en una de las pegas de la obra, según el tipo de lector que se aproxime. Porque si bien ese retrato no carece de interés y de mucho talento por parte de su guionista, provoca también que cuando lleguemos a la resolución del misterio inicial, la revelación nos deje un poco fríos, como si hiciera tiempo que ya nos es indiferente. Es además una narración densa, que no se puede leer en piloto automático y que veo difícil que llegue a enganchar al lector que no sienta algún grado de interés por el contexto de la obra.

Si hablamos del apartado artístico de Satélite Sam, baste decir que sencillamente hablamos de Howard Chaykin. Cualquiera que conozca al autor sabrá lo que esperar de su trabajo, tanto para lo bueno como para lo malo. Reconozco que personalmente el estilo de Chaykin me genera un constante tira y afloja en la mente mientras voy leyendo sus páginas. Sus viñetas alternan escenarios y personajes con una calidad espectacular con otras con proporciones humanas descuidadas y expresiones poco naturales que me echan muy para atrás. Otro recurso que considero que tiene un resultado muy pobre es el del uso de tramas y motivos digitales para rellenar distintos fondos o elementos de la escena. Es un recurso que en general no me suele gustar, pero que en este caso desentona más aún por el contraste con sus lápices, que tienen un trazo mucho más rudimentario.

Este abuso digital es algo de lo que creo que adolece Chaykin especialmente en su coloreado, y que por fortuna no encontramos en esta obra. El blanco y negro de Satélite Sam es una elección fundamental para la representación de la historia, trasladando ese aire vintage acorde no solo con la época en la que tiene lugar, sino con la imagen televisiva que se emitía entonces y que tanta importancia tiene en la obra. Es posible que esta ausencia de color, junto a la densidad del guion, dificulte en ocasiones distinguir al extenso elenco de personajes, pero por fortuna el tomo abre con una ficha inicial de personajes que resulta muy útil para consultarla durante la lectura. Por último, y por terminar en positivo, cabe destacar que frente a los distintos reparos que se le pueden encontrar a Chaykin es innegable que realiza un gran trabajo a nivel narrativo. Una buena nota de ello son los flashbacks de la obra, que a pesar de carecer de indicaciones sobre el cambio temporal y ser la obra tan densa como es, se desenvuelven de una manera completamente orgánica a la hora de leerlos.

Sobre la edición, hay que darle la enhorabuena a Dolmen por el trabajo realizado. El enorme tomo de 400 páginas no solo es de una factura magnífica, sino que cuenta con una ingente cantidad de contenido extra muy interesante, entre el que se incluyen varias entrevistas entre Fraction y Chaykin y el listado de fuentes de documentación para la obra. Además, mientras que un servidor le ha reprochado a la editorial los abultados precios de tomos estadounidenses como los anteriores de Chaykin o Wild’s End, en este caso el precio del tomo, unos 36 euros, es fantástico para un libro de estas características. Chapeau por Dolmen.

Satélite Sam se convierte en el tercer título de la Biblioteca Chaykin. Una obra que no creo que sea para todo el mundo tanto por las señas de identidad de su dibujante como por la densidad de su guion. Sin embargo, su interés es innegable, y cualquier seguidor del célebre artista y sus habituales relatos sórdidos quedará prendado por ella.

Edición original: Satellite Sam #'s 1-15 USA, Image Comics. Edición nacional/ España: Dolmen Editorial. Guion: Matt Fraction. Dibujo: Howard Chaykin. Traducción: Lorenzo F. Díaz. Formato: Tapa dura. Precio: 35,95 €. Quién nos iba a decir que íbamos a ver editado un trabajo como Satélite Sam en nuestra tierra. Con el…
Guion - 7.5
Dibujo - 7
Interés - 9

7.8

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