Rurouni Kenshin: Recuerdos y Final

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Edición original: 1999, 2001 – N. Watsuki / Shueisha, Fuji TV, Aniplex INC.
Edición España: 2013 – Selecta Visión (edición para coleccionistas)
Dirección: Kazuhiro Furuhashi
Guión: Masashi Sogo, L. B. Bartholomee, Reiko Yoshida
Música: Taku Iwasaki
Intérpretes: Mayo Suzukaze, Junko Iwao, Nozomu Sasaki, Masami Suzuki, Shûichi Ikeda, Tomokazu Seki, Wataru Takagi, Ryûse Nakao, Hirotaka Suzuoki, Yôko Ogai, Miki Fujitani, Mîna Tominaga, Yûji Ueda, Mika Doi, Yuri Shiratoi, Nozomu Sasaki
Precio: 24,99 euros (serie de cuatro discos en formato blu-ray. Audios en español y japonés)

 

Una de las series de manga y anime más populares de cuantas se han distribuido en España durante el último cuarto de siglo ha sido, sin duda alguna, Rurouni Kenshin. Conocida bajo diversas denominaciones (que van desde Samurai-X hasta Kenshin, el guerrero samurái) se trata de un cómic creado por el autor nipón Nobuhiro Watsuki que pronto (como es uso y costumbre en el país del sol naciente) adquiriría una versión animada. Veinte años después de su creación, el samurái de la espada de filo invertido cuenta además con un nuevo manga, una nueva serie de animación y una saludable franquicia de películas en imagen real. Aunque Watsuki haya declarado expresamente que la historia del maestro espadachín en el período Meiji está cerrada y bien cerrada, no parece haber problema para que, cada cierto tiempo, sus distintas versiones se reediten, tal y como ha hecho Selecta Visión con los “capítulos especiales”, las miniseries en las que se narran el principio y el final de Kenshin Himura.

Recuerdos o el oscuro principio

Los lectores y / o espectadores del manga y el anime recordarán sin duda alguna el detalle de que, aunque la historia era pródiga en momentos cómicos (donde el pobre pelirrojo era generalmente la víctima) había momentos en los que el tono se volvía particularmente siniestro. El amable Kenshin de delicado aspecto tenía a sus espaldas una historia particularmente violenta en la que había ejercido la función de asesino destajador durante las guerras civiles que derrocaron el gobierno de los Shogunes y devolvieron el poder al Mikado. Terminado el conflicto, Himura había tomado la determinación de no matar nunca más y contribuir a la construcción de un nuevo país, pero en cierto sentido, su existencia es la de un alcohólico de la espada. Su nuevo arma es un sakabato, una hoja de filo invertido con la que puede combatir pero no arrebatar vidas. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con ella fuera de la vaina más cerca está de revertir a un estado en el que la sed de sangre se vuelve más fuerte. Esta relación entre espada y espadachín sería reforzada por don Nobuhiro en Restauración, pero los destellos de la personalidad de Battōsai y el riesgo de un retorno definitivo de la misma formarían parte del manga y el anime originales. El prestigio –o la infamia- del antiguo ejecutor corren de boca en boca en el Japón del período Meiji, pero ¿de dónde venía tanto temor? ¿por qué los guerreros se referían al hitokiri con tanta reverencia? Esa parte se contaría brevemente en la última parte del manga, pero permanecería inédita en el anime (que en su tercera temporada derivó hacia terrenos bastante olvidables) hasta la salida de la miniserie Recuerdos.

Recuerdos sitúa la acción en plena guerra Boshin, a finales de la década de los sesenta del S. XIX. Los defensores del gobierno de los shogunes del clan Tokugawa combaten a los partidarios del Emperador. La apertura –forzada- a las potencias occidentales en la década anterior ha provocado que Japón se encuentre en una situación no muy distinta a la de la vecina China. El viejo orden se tambalea y como en el imperio continental, hay quien opina que habría que expulsar nuevamente a los extranjeros. Diversas facciones de uno y otro bando derraman sangre a lo largo y ancho del país. Los leales al Mikado, denominados Isin Shishi (patriotas de la restauración) cuentan en sus filas con un espadachín sin igual, al que encomiendan el ingrato trabajo de asesinar a aquellos elementos del enemigo que pueden desequilibrar la balanza en su contra. Un adolescente de aspecto frágil que oculta una habilidad casi sobrehumana. Entrenado para ser el depositario de un estilo de lucha poco conocido, cumplirá sin emoción aparente los distintos encargos. Su habilidad es el resultado del aprendizaje obtenido bajo la tutela de Seijūrō Hiko, un poderoso espadachín que rescató al pelirrojo cuando aún era niño y le dio el nombre de Kenshin. En una de sus misiones, Himura pondrá fin a la vida de Akira Kiyosato, un samurái que actúa como guardaespaldas de un destacado jefe rival. Este guerrero infligirá al destajador su primera cicatriz en la mejilla. El hitokiri ignora que esa marca, infligida con un odio tremendo, no se cerrará y que Kiyosato estaba prometido y a punto de casarse con Tomoe Yukishiro. La joven, abandonada a su suerte, se cruzará en el camino del verdugo marcado y cambiará su existencia para siempre.

Final o la amarga conclusión

Final se sitúa tiempo después de los acontecimientos narrados en el manga y en el anime originales. Kenshin ha colgado ya la espada, sobre todo por cuestiones médicas. Su frágil cuerpo ha empezado a resentirse de los efectos de tantos años de lucha siguiendo un estilo de esgrima pensado para personas con organismos más musculosos y resistentes. Sin embargo, y pese al tiempo y los esfuerzos volcados, Himura sigue atormentado por la sangre que mancha su pasado. Por tal motivo, y animado por Kaoru, decide abandonar su hogar en el dojo Kamiya para volver a su vida errante, que le llevará hasta la guerra chino-japonesa y a una ausencia de quince años. Durante ese tiempo su esposa, la otrora aguerrida maestra del estilo de la espada de la vida, va marchitándose lentamente ante los ojos de Kenji, el hijo de ambos, el cual desarrollará una creciente hostilidad hacia su padre. Gravemente enfermos, Kenshin y Kaoru emprenderán el camino para un último reencuentro en el que volverán a aparecer los amigos y familia de antaño. Yahiko Miôyin, el niño ya convertido en hombre; Sanosuke Sagara, pendenciero y vital; Megumi Takani, la antigua rival por el amor de Himura… Juntos, pero especialmente, Kaoru, harán repaso acelerado de la historia del espadachín vagabundo (y contarán a su vez otro relato que había quedado “colgado” en la traslación del manga al anime) hasta llegar al definitivo final.

Para terminar

Recuerdos y Final constituyen un prólogo y un epílogo fácilmente encajable en la continuidad del anime. Sin embargo, las reacciones a cada una de las miniseries fueron bien distintas. Así como en el primer caso el relato casa a la perfección con la serie regular en tanto que precuela aclaratoria del aciago pasado del protagonista, el segundo choca frontalmente con el deseo de Watsuki de dar a sus creaciones un final feliz (que es el que se retrata deliciosamente en el último episodio del manga original). Si en Recuerdos la ausencia de los alivios cómicos estaba justificada por la dureza de la historia narrada, en Final asistimos a la traición a la naturaleza de los personajes. Kenshin no alcanzó la paz de espíritu; Kaoru se dejó morir en una espera sin fin; el fruto de su amor es un joven amargo y arrogante obsesionado por superar a su progenitor y ser el heredero definitivo del estilo del clan Hiko. Nada hay de la alegría de la serie original, por lo que –con buen criterio, en mi opinión- se considera a Final como una historia no canónica.

Fuera de las consideraciones argumentales, hay que destacar positivamente la cuidada animación (donde se marcan claramente las diferencias con la serie regular) y la sobresaliente producción de ambas miniseries. Quienes sólo conocieran la serie regular pueden disfrutar (sobre todo en Recuerdos) de una nueva historia con la que comprender mejor a Kenshin. Quienes no hayan tenido el gusto podrán echar una mirada a una de las franquicias niponas más destacadas de los últimos veinte años.

  Edición original: 1999, 2001 – N. Watsuki / Shueisha, Fuji TV, Aniplex INC. Edición España: 2013 – Selecta Visión (edición para coleccionistas) Dirección: Kazuhiro Furuhashi Guión: Masashi Sogo, L. B. Bartholomee, Reiko Yoshida Música: Taku Iwasaki Intérpretes: Mayo Suzukaze, Junko Iwao, Nozomu Sasaki, Masami Suzuki, Shûichi Ikeda, Tomokazu Seki,…

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Guión
Animación
Interés

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judeh
judeh
Lector
7 octubre, 2014 9:11

Cómo me gusto esta pelicula en el momento que se publicó en España en ese coleccionable de anime.

Me falta aún por ver la parte de final, a ver si un día me animo con ella.

Por cierto en el Rurouni del titulo sobre la “u”, en el texto está bien. Felicidades por la reseña.

batlander
batlander
Lector
7 octubre, 2014 10:37

A mi Recuerdos me gusto mucho y, como bien dices, casa completamente con el manga. Pero es que cuenta lo mismo que el manga. No se si salio antes la peli o esa parte del flashback. Yo vi antes la peli, pero seguramnete Glenat llevaba un bien retraso respecto al manga japones e igual ya habia salido. No habia fansub entonces para comprobarlo (o yo no los encontre, lo maximo algun resumen de cosas futuras).

Sobre el Final a mi siempre me escamo ese aspecto tan negativo de la pelicula. No se si Watsuki dio el visto bueno a la misma pero en mi opinion se carga la esencia del final del personaje. Porque si, se supone que aunque deje de usar la espada seguira ayudando y tal, pero tambien que tiene claro que ahora tiene un hogar y nuevas responsabilidades. O al menos yo lo veo asi, que se supone que habra un equilibrio entre ambas cosas.

NobTetsujin
NobTetsujin
Lector
7 octubre, 2014 11:50

Recuerdos me pareció chulísima, con un dibujo y una animación impecables y una historia bien contada (que ese simplemente ese trozo del manga en un tono más “adulto”).

Final me horrorizó, el aspecto técnico sigue siendo estupendo, pero es una historia tan oscura, tan depresiva, de un mal rollo tan exagerado que no tiene nada que ver con la serie original (de hecho, Watsuki nunca ocultó mientras escribía Kenshin que la serie se dirigía a un “happy ending”). Una cosa con la que si coincide con la idea de Watsuki es la del hijo de Kenshin, que recuerdo haber leído en los comentarios del autor en el manga que él mismo tenía una idea de que el chaval fuese un retorcido en un posible futuro.

Alberthor
Alberthor
Lector
7 octubre, 2014 12:42

Sin ser lector del manga, Recuerdos me pareció una película buenísima sin nada que envidiar a una de imagen real. Tiene partes memorables y unas frases de guión muy profundas. La época histórica es muy convulsa y hay tantas facciones que puede llegar a liar, pero sin lastrar la calidad. El dibujo soberbio.

Recuerdos la he podido ver cinco veces perfectamente, si no más, pero Final sólo la vi una vez y no porque fuese mala, sino porque me parecía alejada tanto en tono como calidad gráfica de la anterior.

Khonshu
Khonshu
Lector
7 octubre, 2014 13:02

Recuerdos me gustó mucho cuando la vi. Muy triste y melancólica.

Esa de Final no sabía ni que existía, pero viendo vuestros comentarios igual no quiero ni verla. Creo que no me molaría un final tan oscuro en el que los personajes acaben tan mal.

SPetrikov
SPetrikov
Lector
7 octubre, 2014 17:07

Me alegra oír que final no se considera canónica, ese especial fue lo peor que allá visto y me daño la percepción de la serie.

samanosuke
samanosuke
7 octubre, 2014 18:44

Recuerdos es una auténtica maravilla… Sigo sin haber leído el manga de Kenshin al completo a pesar de (¡por fin!) haberlo completado, pero es que a pesar de lo poco que he disfrutado de la serie, el manga o de las OVAs, siempre afirmo que es de mis series favoritas de todos los tiempos. No me quiero imaginar cuando por fin complete la “experiencia” al completo.