Portada Roxane vende sus bragas, de Maybelline Skvortzoff

Edición original: Roxane vend ses culottes (Tanibis, 2022)
Edición nacional/España: Roxane vende sus bragas (Desfialdero, 2025)
Guion: Maybelline Skvortzoff
Dibujo: Maybelline Skvortzoff
Traducción:: Office Orchestra
Edición: Pablo Herranz
Formato y precio: Rústica con solapas. 136 páginas. 17,90€

El incomodo retrato de una generación.

«Y porque tenías la cara de Hitler cuando me hacías un cunnilingus.»

Aunque todos los meses tenemos un buen puñado de obras publicadas originalmente en el mercado francobelga las obras más arriesgadas y experimentales que suelen copar algunas de las listas de los mejor de cada año suelen tardar en publicarse en nuestro país, si es que llegan a aparecer. Por esos es una suerte que Desfiladero haya publicado dentro de su colección Avant-Garde dedicada a las propuestas más experimentales Roxane vende sus bragas, el primer cómic largo de Maybelline Skvortzoff (París, 1993). La ópera prima de la historietista francesa de madre camboyana y padre ruso formo parte de la selección oficial del Festival de Angoulême de 2023 y ganó el Prix Artémisia Humour de ese mismo año. Una obra heredera directa del underground más realista, crudo y desenfadado que nos permite descubrir a una autora que el año pasado estuvo preparando en Barcelona su nuevo cómic Tachycardie gracias a una beca de FICOMIC (Federación de Instituciones Profesionales del Cómic – Barcelona), el Institut français de Barcelona y la Cité internationale de la bande dessinée et de l’image. Esperemos que no nos tarde mucho en llegar, ya que estamos ante una voz rotunda y fresca que no teme crear comics que llenos de cargas de profundidad que sirven para agitar al lector.

Roxane es una joven aparentemente despreocupada que acaba de perder la ayuda al desempleo, así que acuciada por la urgencia de sus problemas económicos decide comenzar a vender su ropa interior a través de internet. Una decisión que, aunque en principio parece que no tendrá consecuencias sobre su vida, acaba por marcar su forma de comportarse, ya que pronto comienza a recibir de sus clientes otras ofertas que nos permiten ver que, pese a todo, no es ella quien tiene el poder en esas relaciones que parecen ser únicamente económicas. Algo que marca el comienzo de una espiral autodestructiva donde la soledad, la incomunicación y el egoísmo acaban por llevarla a una caída por las grietas que deja un sistema cada vez más deshumanizado.

Para su debut Maybelline Skvortzoff ha elegido una historia de esas que pueden incomodar por su crudeza al reflejar una realidad que muchas veces preferimos ignorar. Nos encontramos ante el reflejo del desencanto de una generación que tiene que convivir con la certeza de saber la primera en mucho tiempo que no va a vivir mejor que las que le precedieron en una sociedad occidental donde se está exterminando la clase medio y donde perciben que el ascensor social lleva años roto. Unos jóvenes con vida marcadas por la precariedad laboral y emocional que viven en el sexo en una total libertad convertido en una de las pocas válvulas de escape que tienen. Pero tiene una cara negativa y es que las relaciones que se establecen muchas veces están marcadas por la fugacidad y falta de compromiso. Algo que podemos ver en las vivencias de Roxane que como dice la autora francesa en la entrevista que aparece en el tomo tienen mucho biográfico, pero no todo. Por eso, el retrato que nos encontramos de Roxane repleto de relaciones toxicas, ya sean familiares, afectivas o económicas, es de una honestidad y autenticidad que asusta llegando a ser alguien que se puede percibir como realmente desagradable y tremendamente egoísta, algo que también nos encontramos en las obras de Miguel Vila o Simon Hanselmann con las que el trabajo de Skvortzoff está claramente emparentado.

Gracias los diferentes personajes con los que se va cruzando Roxane en sus dos mundos vemos una compleja y completa radiografía de una sociedad enferma y precarizada donde, por desgracia, todo se puede comprar. Un paseo por la cotidianidad de una joven que se asoma a los rincones más sórdidos y oscuros de nuestro mundo, que nos pueden parecen pura fantasía, pero de los que estamos viendo ejemplos reales en las noticias del caso Epstein repleto de atrocidades que sobrepasan cualquier ficción. Un catálogo sobre la sexualidad moderna, las relaciones de poder y su abuso que nos permite vislumbrar como las tornas cambian y Roxane pasa de ser víctima a victimaria. Pero en el cómic no nos encontramos con un afán de juzgar lo que sucede ni a la protagonista, simplemente quiere ponernos ante una ventana que nos permite ver lo que sucede a modo de documental dejando que seamos los lectores quienes decidamos si nuestra protagonista es otra víctima más de la sociedad y el entorno o alguien egoísta y maliciosa.

El trazo de Maybelline Skvortzoff es nervioso y lleno de fuerza en un blanco y negro que contrastan entre si empoderando el conjunto. Todo un ejemplo de cómo modernizar muchas de las señas de identidad visuales del underground más tradicional. Narrativamente todo fluye con mucha facilidad y nos encontramos como muchos planos cercanos que nos permite casi paladear el torrente de emociones que arrastran a los personajes.

Con Roxane vende sus bragas Maybelline Skvortzoff debuta en las historias largas con nota gracias a un cómic que nos nuestra la realidad de una generación desesperanzada y un submundo lleno de realidades muy incomodas. Un perfecto ejemplo de lo vigente que está el cómic más underground capaz de crear obras que se salen de los estándares y son capaces de abordar cualquier tipo de temas sin tapujos.

Lo mejor

• El reflejo de los problemas de una generación habitualmente denostada sin conocer del todo la realidad a la que se enfrentan.
• La crudeza con la que muestra las relaciones de poder en un submundo bastante desconocido y sórdido.
• El uso del blanco y negro.

Lo peor

• Roxane puede generar un rechazo que provoque que el mensaje del cómic se queda algo diluido.

ESCÚCHANOS EN NUESTRO PODCAST

Artículo anteriorNovedades Panini Cómics marzo 2026
Artículo siguienteG. I. Joe 2, de Joshua Williamson y Andrea Milana
Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
0 Comments
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments