Rompenieves. Edición integral

En plena carrera armamentística y nuclear, Rompenieves se presentó como un aviso de las terribles consecuencias de un conflicto a escala mundial. También es la constatación de que la especie humana tiende a repetir los mismos errores, los mismos crímenes, los mismos pecados.

Por
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Edición original: Transperceneige. Intégrale (Casterman. Agosto, 2013)
Edición nacional/ España: Rompenieves. Edición integral. Norma Editorial. Febrero, 2020
Guion: Jacques Lob, Benjamin Legrand
Dibujo: Jean-Marc Rochette
Formato: Cartoné, 280 páginas
Precio: 32€

Cada año, Norma Editorial acostumbra a traernos una gran obra de la bande dessinée de las décadas de los setenta y ochenta. Suele ser una recopilación de una historia mítica de la edad de oro de las revistas mensuales para adultos en Francia y Bélgica. En el 2020, este integral no podía ser otro que Rompenieves. Es una simple casualidad, pero esta trilogía catastrofista realizada por Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette adquiere nuevos significados después de los asombrosos sucesos que han sacudido el primer semestre de este año.

Rompenieves es una serie de vocación postapocalíptica que cambia los zombis, la radiación nuclear o los virus por la nieve eterna. El frío es la terrible amenaza común que padecen los viajeros forzosos de este tren mastodóntico que circula eternamente por unas vías que parecen llevar a ninguna parte.

Es el Rompenieves con mil y un vagones (…) A través del hielo y la desolación circula el tren sin destino. La vida ha desaparecido en el exterior. La tierra prometida se ha desvanecido”.
Esta es la sentencia que los autores de la obra van repitiendo machaconamente – con leves variaciones – para recordarnos que el microcosmos que sobrevive en el interior de este gran convoy es la única esperanza de vida que le queda a nuestro planeta. Una terrible catástrofe sin definir, provocada por un conflicto bélico ha convertido la Tierra en un lugar inhabitable, donde cualquier atisbo de vida ha desaparecido bajo un espesísimo manto de hielo y nieve. Los pasajeros del tren esperan poder llegar a un destino más habitable mientras en el interior de los vagones reproducen los mismos errores que han motivado su confinamiento. La desigualdad, la represión y la explotación no han desaparecido con la catástrofe exterior y muestran en el claustrofóbico entorno mecánico un aspecto más cruel y siniestro.

Delante están los vagones dorados. Gran lujo y confort acolchado. Detrás, lejos de la locomotora, es el populacho el que se amontona”.
Este terrible sistema de clases, condena a gran parte de los pasajeros a la marginación, al hambre y a la desdicha mientras unos pocos privilegiados se aprovechan de los escasos lujos que ofrece vivir encerrado en unos vagones de primera clase. En la parte central están los soldados y los revisores que mantienen a la fuerza el status quo y también los habitan una precaria clase media que se debate entre ayudar a los condenados de la cola o asaltar el poder de los vagones dorados y así perpetuar el sistema. Que Proloff, haya conseguido acceder a los vagones centrales desde el fondo del tren, pone momentáneamente en jaque el sistema, pero su aventura servirá de desencadenante para unos cambios muchos más profundos. A todo esto, parece que la locomotora va reduciendo casi imperceptiblemente su velocidad…
Este panorama es marco general de la serie y es el argumento de la primera parte de esta trilogía.

Rompenieves se estrenó en la revista francesa (À Suivre) en el número 57 y se publicó hasta el 69, de octubre del 1982 hasta junio del año siguiente. En 1984 la misma editorial de la revista – Casterman – publica el álbum. Sus autores son Jacques Lob, encargado de guion y Jean-Marc Rochette del arte. La serie tuvo una repercusión modesta, pero hemos de recordar que apareció en uno de los momentos más exuberantes del cómic europeo, cuando se publicaban decenas de revistas en Francia, Bélgica, Italia y España y los autores de todo el mundo occidental tenían un espacio casi infinito para publicar sus obras. Solo en (À Suivre), esta serie compartía espacio con La guerra de las trincheras de Jacques Tardi, con Alack Sinner: encuentros y reencuentros de Sampayo y Muñoz o con El sortilegio del Bosque de las Brumas de François Bourgeon.

Inicialmente, era una historia cerrada circunscrita a las 108 páginas del primer álbum, pero en 1999 Jean-Marc Rochette sorprendió a todos con una breve continuación, titulada Rompenieves. El apeador de 66 páginas que escribió Benjamin Legrand, puesto que Lob había fallecido casi diez años antes. Un año más tarde el mismo equipo publica Rompenieves. La travesía también de 66 páginas y parecen poner fin a la serie. Este es el material que incluye el álbum integral publicado por Casterman en octubre del 2013 y que Norma Editorial ha traducido ahora. Para entendernos; esta es la serie original.
Pero el estreno de la película de Bong Joon-ho, Snowpiercer (2013) y de la serie producida desde el 2018 por TNT y estrenada en 2020, ha motivado que tanto la editorial como Rochette aprovechen el filón y hayan realizado tres capítulos más, son: Transperceneige. Terminus (2015) con guion de Olivier Bocquet; Transperceneige. Extincions 01 (2018) con guion de Matz y Transperceneige. Extincions 02, con guion del propio dibujante. Los tres álbumes están dibujados por Rochette, por supuesto, y son a color.

Si nos circunscribimos al primer ciclo, el publicado por Norma en este “integral”, nos encontramos con una primera parte algo irregular pero muy interesante que combina la reflexión social y la denuncia política con un estilo heredado de la ilustración del cómic norteamericano de los años cincuenta y con ciertos toques de estética soviética. Pese a incluir algunos detalles argumentales desconcertantes, los autores mantienen la tensión en todo momento, reflejan la atmósfera asfixiante del entorno y plasman de una manera eficaz su tesis distópica. La conclusión escogida se revela como la única posible.

La segunda parte, mucho más homogénea, carece de justificación. La dirección emprendida por Legrand y Rochette se revela bastante estéril y acaba por desconcertarnos o aburrirnos. Los intentos de “oxigenar” la trama son algo pueriles y la conclusión no aporta casi nada nuevo al primer relato. Si acaso lo más interesante es la descripción de los diferentes grados de manipulación informativa que reina en el convoy y como las teorías conspiranoicas son muy útiles y acaban siendo alentadas por el poder establecido ya que contribuyen a generar ruido, a aumentar la confusión, lo que acaba enmascarando las auténticas intenciones de los que mandan y sus movimientos reales.

Gráficamente, este álbum también presenta dos partes muy diferenciadas. La primera es un claro ejemplo del estilo de Rochette en el inicio de su carrera. Como en El cerdo Edmundo, el artista de Grenoble juega con un grafismo rotundo, a medio camino entre la caricatura y el naturalismo, y con un acabado poderoso. Su descripción de los personajes potencia los rostros torturados. La anatomía tiende a la estaticidad y a veces resulta complicado distinguir a algunos personajes secundarios.
La página suele estar dividida en tres tiras de dos o tres viñetas y el diseño de decorados, mobiliario y vestuario nos recuerda más a las década de los treinta del siglo pasado que al futuro. El entintado es basto pero atractivo y las tramas mecánicas, que son densas y compactas, se combinan con las manuales, más nerviosas y desordenadas.
En la segunda parte, Rochette presenta un trabajo más sobrio, elegante y sutil. El blanco deviene protagonista de la página y los grises están más difuminados. Sus personajes ya no presentan esa ruda belleza de las estatuas románicas y adquieren unos rasgos más caricaturescos, pero también más definidos y ricos en expresiones. La página suele estar compuesta de cuatro tiras de un número variable de viñetas, aunque a menudo incluye un solo cuadro panorámico. La narrativa es más sobria y también más sutil.

Jacques Lob (1932-1990) fue un dibujante satírico y guionista de cómics francés que trabajó con algunos de los mejores autores y artistas de la BD de su época. Como autor humorístico colabora con las revistas Planète, Fiction o Hara-Kiri pero es Jean-Michel Charlier el que le convence para que se dedique en exclusiva a la realización de guiones. Sus primeros trabajos los publica en cabeceras como Pilote, Tintin, Record, Chouchou y Spirou que dibujan artistas como Jean-Claude Mézières, Pierre Guilmard o Jo-El Azara. En 1964 empieza su colaboración con Georges Pichard con el que publicará Ténébrax (1964), Submerman (1967), Blanche Épiphanie (1967) y Ulysse (1968) que se publicó en la revista italiana Linus y en Charlie-Mensuel. En 1966 se encarga de escribir dos aventuras del western titulado Jerry Spring para su dibujante y creador Jijé. Son Le duel y Jerry contre KKK y se publican en Spirou.
Su pasión por la ciencia ficción le lleva a colaborar con Gigi en la obra Le Dossier des soucoupes volantes (1972), con Druillet en Lone Sloane. Delirius (1973) y con el extraordinario José Bielsa en Les mange-bitumes. Junto con Gotlib, crea para l’Écho des Savanes el personaje de Superdupont (1977-1995) del que se publicarán cinco álbumes dibujados por Alexis, Jean Solé y con la colaboración especial de ¡Neal Adams!
Otras obras publicadas son: Lob de la jungle (1980) con varios artistas; Rompenieves (1984) con Jean-Marc Rochette, Le Mécano des étoiles (1986) con Dan, finalmente Intérieur noir (1986) y Carla que escribe en 1988 aunque se publica en 1993; ambas con Edmond Baudoin.
En 1986 recibe el Gran Prix de la ville d’Angoulême. Muere de un cáncer en 1990

Jean-Marc Rochette (1956-) nace en Alemania, en Baden-Baden, pero pasa su infancia en Grenoble. Su primera vocación es la de guía en la alta montaña que debe abandonar tras un accidente. Sus primeros trabajos los publica en Actuel y l’Écho des Savanes. Tras realizar un corto de animación titulado La chasse (1975), crea junto a Martin Veyron su primera serie conocida, El cerdo Edmundo (1978 -1983) que publicará en l’Écho des Savanes. Para (À Suivre) crea, junto a Jacques Lob, la obra Rompenieves (1984) y Requiem Blanc (1987) con Benjamin Legrand. Desde finales de los ochenta a 1992 decide dedicarse a la pintura y paralelamente inicia una carrera de ilustrador de libros infantiles y juveniles donde se ocupa de clásicos como El gato con botas, Pulgarcito o Pinocchio.
A finales de la década de los noventa recupera la serie Rompenieves (1984-2020) de la que realiza dos álbumes con guiones de Benjamin Legrand. En 2003 publica la serie Triunfo en Hollywood que realiza junto a René Pétillon y con Fred Barnard publica Himalaya Vaudou (2009). Ya en la segunda década de este siglo vuelve a la serie Rompenieves con tres tomos más que cuentan con los guiones de Olivier Bocquet, Matz y él mismo; esta vez en color. Publica Ailefroide: altitude 3954 (2018) con la ayuda de Bocquet donde explica sus experiencias como alpinista y finalmente en 2019 sale Le Loup que es escogida en la Selección Oficial del Festival de Angoulême.
Durante el período 2009 a 2016 vivió en Berlín, dedicándose a la pintura y a partir de entonces reside en Francia en la Vallée du Vénéon. Desde hace poco ha vuelto a practicar el alpinismo.

Benjamin Legrand (1950-) nació en París en 1950.
Ha ejercido de escritor, traductor y ayudante de dirección para realizadores como Édouard Molinaro, Jacques Demy y Jacques Rivette.
Como guionista de cómics ha publicado: El exterminador de cucarachas (1984) dibujado por Jacques Tardi; dos tomos de Rompenieves (1984-2020) creada por Jacques Lob y dibujada por Jean-Marc Rochette; Le tribut (1995) con Rochette; Lone Sloane. Delirius 02 (2012) creada y dibujada por Phlippe Druillet y La religion (2016-2018) un díptico dibujado por Luc Jacamon.

La edición de este recopilatorio a cargo de Norma Editorial es notable. Además de las tres aventuras incluidas, nos ofrece tres breves biografías de los autores y un texto de gran Jean-Pierre Dionnet – centrado en la figura de Jacques Lob – que confirma que el antiguo editor de Métal Hurlant y cofundador de Les Humanoïdes associés sigue escribiendo de una manera excelente sobre cómics. Este epílogo está bellísimamente complementado por ilustraciones a color a cargo de Rochette.
El libro es en cartoné, tiene un buen papel y esta excelentemente impreso. El tamaño es algo pequeño, pero no llega a ser molesto y el precio es elevado pero no abusivo.

Rompenieves es una gran idea, realizada en primera instancia de una manera eficaz y contundente que con las sucesivas continuaciones ha acabado perdiendo gran parte de su fuerza. La parábola imaginada por Jacques Lob y plasmada por Jean-Marc Rochette no ha conservado por completo su vigencia, por mucho que los publicistas quieran revestirla de un mensaje ecologista, pero aguanta perfectamente una revisión. Las continuaciones aportan poco, pero tampoco desvirtúan la obra original.
Estamos ante una obra sólida y atractiva que vuelve a la actualidad gracias a las adaptaciones cinematográficas y televisivas, algo que permite su redifusión y demostrar a los nuevos lectores que hubo un tiempo en que obras como esta no eran una excepción, más bien eran moneda común entre joyas de incalculable valor.

Salut!

Edición original: Transperceneige. Intégrale (Casterman. Agosto, 2013) Edición nacional/ España: Rompenieves. Edición integral. Norma Editorial. Febrero, 2020 Guion: Jacques Lob, Benjamin Legrand Dibujo: Jean-Marc Rochette Formato: Cartoné, 280 páginas Precio: 32€ Cada año, Norma Editorial acostumbra a traernos una gran obra de la bande dessinée de las décadas de los…
Guion - 8
Dibujo - 8.5
Interés - 8

8.2

Alargada

Una obra interesante y rotunda que han estirado demasiado.

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Nippur
Nippur
Lector
11 junio, 2020 14:50

Totalmente de acuerdo. Cuando pienso en que cada número de 1984, Totem o Cimoc incluía la serialización de, al menos, 4 o 5 obras maestras, se confirma que la calidad de los comics de aquel momento era altísima.