Pobre cabrón

Joe Matt creó un cómic que nadie necesitaba, pero que todo el mundo debería leer.

Por
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Edición original: The Poor Bastard (Drawn and Quarterly)
Edición nacional/ España: Ediciones La Cúpula
Guion: Joe Matt
Dibujo: Joe Matt
Entintado: Joe Matt
Formato: Rútisca; 180 páginas en blanco y negro
Precio: 16,50€

 

He de confesarles un pequeño secreto. Cuando comencé con el revival del trío “canadiense” de historietistas (hacía años que no se publicaba nada sobre ellos en Zona Negativa), tenía las ideas muy claras: me era indiferente empezar por Chester Brown o por Seth; sea como fuere, y habiendo querido dejar lo mejor para el final, indudablemente, tenía que acabar con Joe Matt. Realmente, no digo que sea el mejor de los tres, pero sí que es mi favorito. Tanto Chester Brown, como Seth y Joe Matt, tienen sensibilidades diferentes y singulares, aunque también puntos en común. Cada uno aporta su visión, su estilo y talento particular al noveno arte, pero no puedo evitar tener una especial debilidad por el autor de Buen tiempo.

Recordarán ustedes que hace semanas les hablaba de Nicholas Gurewitch a propósito de La hermandad de la Biblia Perry, y les decía que era un artista maldito. Pues bien, Joe Matt todavía lo es más; seguramente, es uno de los autores más malditos dentro del mundo del cómic. Y esto es debido a que, apelando al título de su último tebeo, Joe Matt se ha Consumido poco a poco hasta el punto de no publicar nada. Tal es mi preocupación al respecto que, durante la gira por España de Seth, tuve la oportunidad de poder charlar con él. Evidentemente, no podía dejar escapar tal ocasión para preguntarle por el bueno de Joe Matt. No me quise andar con rodeos, y directamente le dije a Seth: “¿sigue vivo Joe Matt?” Por fortuna, la respuesta fue afirmativa. Profundizando un poco, Seth me contó que Joe Matt lleva trabajando durante 10 años en un cómic que todavía no ha acabado en el que saldría, de nuevo, el tridente “canadiense” (recuerden que Joe Matt es estadounidense en realidad; vivió una temporada en Toronto como inmigrante ilegal). El día que por fin se publique, estaremos ante un serio candidato a cómic del año (por no decir de la década). Seth, apenado (sentimiento que comparto), me contaba que era una lástima que Joe Matt tardara tanto en publicar algo, porque, además de amigo, era artista con enorme talento. Y así es, a lo largo de su carrera, Joe Matt apenas ha publicado 4 cómics debido al carácter y estilo de vida del autor (además de haber sido colorista dentro del género “pijamero” con el solo propósito de pagar las facturas). Después de su periplo por Canadá, regresó a su país de origen, pero no a Filadelfia (la ciudad que lo vio nacer), sino a Los Ángeles. Por este motivo, Seth ya no queda en persona con Joe Matt. Su contacto se ha reducido al intercambio de correos electrónicos. Al menos Seth sí que continúa viendo a Chester Brown.

¿Y qué quieren que les diga sobre Pobre cabrón? Pues bien, es sin duda, su obra maestra. Si Joe Matt es especialista en algo, es en hablar sobre sí mismo, pero no de una forma compasiva y heroica, sino más bien, lo contrario. Si con Chester Brown y Seth tenemos lirismo, inteligencia, nostalgia, poesía… Con Joe Matt tenemos diversión y humor a raudales. El escarnio público al que se somete así mismo es tremendamente entretenido. Se podría decir que todos tenemos algo de Homer Simpson, pero es que también se podría decir que todos tenemos algo de Joe Matt. Sí, sí, por chocante que nos parezca. Tal vez, la diferencia radique en que él no tiene ningún pudor ni tabú en confesar sus (infinitos) defectos, mientras que nosotros nos esforzamos en maquillarlos y ocultarlos, pero en esencia, hay algo en la mezquindad del autor que más allá de la risa, conecta con la propia mezquindad intrínseca del ser humano, es decir, de todos nosotros. Y tal vez, esa risa se genera porque nos vemos reflejados; y tal vez, ese rechazo que genere en otros sea porque también se ven reflejados y no les interesa sacar a la luz determinadas cuestiones.

Si Chester Brown tenía Yummy Fur, y Seth, Palookaville; Joe Matt creó la publicación Peepshow, en la que apareció por primera vez Pobre cabrón de forma seriada. Fueron los seis primeros números de una colección que empezó en 1992. El título de Peepshow no es aleatorio y está perfectamente escogido, ya que capta toda la esencia de su obra. Joe Matt a lo largo de su carrera nos invita a mirar un espectáculo a través de una pequeña mirilla que se plasma en viñetas con fuertes dosis de onanismo, y no me refiero al continuo uso de la masturbación por parte del autor/personaje, sino al constante exhibicionismo sin tapujos del propio Joe Matt. Una de las claves de su obra, muy presente en Pobre cabrón, es discernir cuánto hay de realidad y cuánto hay de ficción. Dicho de otra manera, en qué se parecen y en qué se diferencian el Joe Matt persona con el Joe Matt personaje.

Aparentemente, Joe Matt no inventa nada dentro del cómic. Aparentemente. Está claro que recoge la tradición de determinados autores de los 60 y 70, entre los que destaca la influencia de Robert Crumb. El tebeo autobiográfico que también cultivan Chester Brown y Seth era de nuevo puesto a la orden del día por esta Santísima Trinidad del cómic norteamericano (Canadá y Estados Unidos), pero, como he comentado hace solo un instante, sin inventar nada… ¿O no? Formulo tal cuestión porque si se fijan, y siendo un adelantado a su tiempo, Joe Matt al sobreexponerse en sus cómics, al buscar ser el centro de atención, convierte al tebeo en una especie de red social. No hay mucha diferencia entre las páginas de su obra y las publicaciones que podemos ver en Instagram, Facebook, Twitter… Párense a pensar en aquellas personas que diariamente publican sobre ellos mismos, todo sobre sus figuras y sin ningún tipo de filtro. Esos inefables selfies (matutinos o no) delante del espejo, los platos que comen, adónde van de vacaciones, etc. Como si fueran un diario de exaltación de su ego. ¿No les recuerda a Peepshow? Quizá por este motivo, Peepshow fuera el primer “cómic/red social” de la historia.

Joe Matt es un gran fan de las tiras de prensa. Posiblemente, tenga una de las mejores colecciones de Gasoline Alley que hay en el mundo (si no la mejor). En Pobre cabrón, Peanuts se lleva las alabanzas; en cambio, Garfield recibe calabazas.

Pobre cabrón reúne lo mejor de Joe Matt, que da un salto de calidad (tanto a nivel gráfico como de guion) con respecto a su primer trabajo titulado también Peepshow, aunque no hay que confundir tal obra con su publicación seriada pese a que compartan el mismo nombre. Aquí tenemos la inmensa fortuna de ser testigos no solo de las desventuras del gran Joe Matt, sino que podemos presenciar cómo Seth y Chester Brown comparten una infinidad de viñetas con el propio autor del cómic. Así pues, estamos ante una de las obras que más saca partido de este triunvirato de historietistas. Las situaciones que vemos en este tebeo están llevadas al límite y solo podrían pasarle a Joe Matt; probablemente, el ser más errático de la faz de la tierra. Cronológicamente, los hechos narrados en Pobre cabrón se sitúan entre Peepshow y Consumido, ambas publicadas por Fulgencio Pimentel.

Una vez oí decir a alguien que Pobre cabrón era “novela rosa para hombres”. No es una definición descabellada de un cómic que está dedicado a sus dos grandes amigos e inseparables por aquella época. No esperen una gran revelación o epifanía con esta obra (bueno, ni con ninguna otra del mismo autor). Pobre cabrón es como la vida misma: llegamos con la historia empezada, y al marcharnos, la historia continúa. No hay fin. Solo son momentos, retazos, en la vida de un hombre narrados con maestría.

Ojalá vuelva un día al ruedo Joe Matt. No sé si ustedes lo desean tanto como yo, pero cuento cada segundo hasta que llegue ese ansiado momento.

  Edición original: The Poor Bastard (Drawn and Quarterly) Edición nacional/ España: Ediciones La Cúpula Guion: Joe Matt Dibujo: Joe Matt Entintado: Joe Matt Formato: Rútisca; 180 páginas en blanco y negro Precio: 16,50€   He de confesarles un pequeño secreto. Cuando comencé con el revival del trío “canadiense” de…
Guion - 9.5
Dibujo - 9
Interés - 10

9.5

Obra maestra

Joe Matt creó su mejor título hace ya unos años, demasiados. Una obra que no dejará indiferente a nadie que se acerque a ella. O se le quiere al autor, o se le rechaza de pleno. Yo pertenezco al grupo de los que le quieren. ¿La razón? Pocas veces me he divertido tanto como cuando he leído algo creado por Joe Matt, uno de los grandes autores de las últimas décadas.

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Bondele

Con este cómic precisamente empecé a leer a Joe Matt y también me quedo con este. Se lo pasa uno pipa leyendo las cosas que se le pasan por la cabeza a este hombre.