Buen tiempo

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Edición original: Fair Weather (Drawn & Quarterly, 2002) con material de la revista Peepshow#7-10.
Edición nacional/ España: Buen Tiempo (La Cúpula, 2005).
Guión y Dibujo: Joe Matt.
Color: B/N.
Formato: Novela Gráfica en rústica 112 págs.
Precio: 7’95€.

 

No soy un gran consumidor de slice of life. Me atraen más autores concretos y géneros clásicos, que recolecciones de anécdotas, aunque alguno sí que me ha gustado e incluso lo he recomendado por aquí (véase Pedro y yo o El Playboy). El slice of life tiene algo de “género chico”. Por muchas vivencias personales que contengan, a nadie se le ocurriría designar así a Maus, por ejemplo. Ni a Jonas Fink. Ni a El almanaque de mi padre. Creo que ven por donde voy.

Cuando me enfrento a este subgénero siempre hay una parcelita que despierta mi curiosidad. Y es el incipiente “frikismo” de sus protagonistas. Digámoslo claro: ¡Estos tipos leen tebeos! Es casi como participar de una logia secreta y en vías de extinción, como los rosacruces. Este es uno de los aspectos que más me ha gustado de Buen tiempo, la novela gráfica de Joe Matt (Filadelfia, 1963) sobre un fin de semana cualquiera de una infancia de los años ’70 debidamente mixtificada. Creo que nadie con nueve o diez años rastreaba en España un ejemplar en buenas condiciones de Action Comics#1, pero todos hemos buscado largo tiempo algún tesoro que se nos ha resistido incluso hasta la edad adulta (estoy pensando, por ejemplo, en lo que me costó encontrar la aventura de Johan y Pirluit El agua prodigiosa en su edición de Bruguera) o quizá sigue siendo, a día de hoy, una quimera (como completar mi colección de Creepy de Toutain). Y en la persecución de los vasos con serigrafías de superhéroes he recordado aquellos muñecos de SuperPowers o de Secret Wars que reproducían decentemente muchos de nuestros héroes favoritos. Aunque yo siempre recordaré aquel madelman de Superman de infausto destino.

Por lo demás, la historia es lo que cualquiera puede esperar metido en estas coordenadas… con una salvedad: el protagonista es francamente insoportable. Hay que tener valor para ceder tu nombre a una criatura tan irritante, egoísta, cobarde, quejica… ¡y que se orina en la cama! Cuando a grito pelado amenaza a su madre con quemar la casa si se acercaba a su colección de cómics más que un slice of life parecía tratarse de la génesis de Hannibal Lecter. Porque el dibujo, abiertamente caricaturesco, anunciaba la impostura, que si no… Una escena en particular me desagradó: los dos amigos tomándole el pelo a una pobre retrasada a la salida de un centro comercial. Ya digo, Joe Matt se retrata como un cretino y es difícil empatizar con él. Todo lo más, reírte de sus desvaríos.

El relato, además, es bastante narcisista. Poco sabemos de la familia de Joe. Solo su amistad con Dave desvía el protagonismo de su persona (curiosamente es con Dave en bici con quien se abre el libro), aunque tampoco en él se profundiza. Casi parece una relación de conveniencia. Varias pistas apuntalan tal sospecha, aunque, al final, se deje una benévola válvula de escape.

Matt aporta un grafismo sencillo y limpio, bien acabado, de líneas gruesas y negros densos, de raíz caricaturesca, perfectamente consecuente con el underground USA. Su alter ego infantil es una suerte de Daniel el Travieso evolucionado (iba a decir “dibujado por Peter Bagge”, pero no estoy seguro de que la comparación le halagara). Como la mayoría de estos dibujantes, la expresividad de sus criaturas salta por encima de otras consideraciones como la anatomía o la perspectiva. El dibujo es muy bueno. Efectivo. Se aprecia madurez técnica. No es muy original, sin embargo. Carece de la potencia malsana de Burns, los acabados minimalistas de Clowes, la quebradiza emotividad de Brown (con quien comparte una sólida amistad y una similar misantropía), o la perfección y el descaro de Crumb. La narrativa tampoco se aleja de una disposición básica de 2×3 viñetas, si bien evita obsesivamente las simetrías de las planchas modificando el tamaño de los cuadros, delimitados a mano alzada con un grueso rotulador. Matt considera que las virguerías en ese sentido distraen de la historia que quiere contar y prefiere no llamar la atención sobre la arquitectura de la página.

fragmento pág11 Buen Tiempo de Joe Matt

Estamos en los ’70 y Joe tiene un póster de Hulk en su cuarto, sin duda influencia de la serie de tv (aunque el dibujo es un amasijo de músculos como de Herb Trimpe). Con su colega Dave ve un espacio protagonizado por el Dr. Shock, un presentador con modales de Drácula que sirve de anfitrión (al uso de Elvira, el Guardián de la Cripta o el mismísimo Alfred Hitchcock) a pequeñas piezas terroríficas. Más allá de unos pocos detalles, Matt no tiene gran interés en el entorno; ni siquiera en las canciones pop que muchos autores emplean como cronología. La casa y el barrio donde reside carecen de entidad propia. Son una casa y un barrio cualquiera, sin nada de especial. Diríase que Joe vive en su burbuja de cómics y pequeñas maldades, ajeno por completo a los demás, si no es con fines utilitaristas. El tebeo evidencia las dificultades que el autor admite tener desde niño en sus relaciones con los demás, tal vez de forma más clara aún de lo que desearía, sin ser no obstante un testimonio “a tumba abierta” como el de otros practicantes.

Buen tiempo fue publicado en 2005 por Ediciones La Cúpula, con el añadido de la etiqueta “Mini Novela Gráfica”, pues su formato es similar al de la popular Biblioteca Marvel. La misma editorial se ha encargado de traer otras obras del autor como Pobre cabrón, que recogía material de los seis primeros números de Peepshow, la revista donde Matt publicaba sus trabajos.

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Javier AgrafojoOciosoEduardoSpiritSputnik Recent comment authors
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Sputnik
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Sputnik

Ya leeré la reseña (acabo de desayunar, tengo que entregar 2 ilustraciones para ayerAYER, y ando metido entre el FB y ZN… ¡me piro!), pero de momento sólo diré que este cómic mola mucho. Que Joe Matt mola mucho en general. Que los tres cómics que (creo) han salido en Hispania molan mucho.
Que mola mucho todo, vaya.

Spirit
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Spirit

Se me escapó en su momento esta obra y no la he visto por los mercadillos de segunda mano que frecuento, pero si la veo la pillo fijo porque con POBRE CABRÓN me partí la caja al tener todos esos “méritos” que atribuyes a este since of live; un protagonista cabrón, patético, egoísta, psicópata, que carga las tintas en lo miserable que es estando orgulloso de ello y sin contar nada especial más que pequeñas anécdotas de esas cabronadas…

Eduardo
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Eduardo

Formato MINI novela gráfica. O sea, reducción de tamaño a tutiplén. ¡Paso olímpicamente!

Ocioso
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Ocioso

De Joe Matt, hasta los andares. Y ya puestos, también de sus colegas canadienses Seth y Chester Brown.

PD: Todos tenemos nuestras quimeras: algún día conseguiré todos los Strong que me faltan.