Edición original: Panya, the mummy’s curse 1-4 USA (Dark Horse)
Edición nacional/España: Panya, la maldición de lamomia (Norma Editorial, 2025)
Guion: Chris Roberson
Dibujo: Christopher Mitten
Color: Michelle Madsen
Rotulación original: Clem Robins
Traducción: Héctor Lorda
Realización técnica: Martín Garcés
Formato: Rústica. 112 páginas. 20€

De gatos y dioses

«Qué mundo este…»

Hoy preparamos nuestras mochilas de supervivencia y cargamos nuestras armas especiales para acabar con cualquier monstruo, pues vamos a hacer una nueva incursión en el Universo Hellboy y ya sabéis que allí nos podemos encontrar cualquier cosa. En este caso es el turno de Panya, la maldición de la momia. Sí, nos vamos con un personaje relativamente conocido.

Seria, enigmática y probablemente peligrosa, Panya aparecía por primera vez en AIDP, donde pasaba a formar parte de la organización, como consultora debido a su condición física, después de ser rescatada por ellos, más o menos pues con Panya nunca se sabe dónde empiezan tus decisiones o su manipulación. La cuestión es que siempre fue un personaje curioso y es el momento de adentrarnos en su origen, uno donde, por cierto, no tenemos a Mike Mignola como autor.

Si bien el creador de todo esto suele ser como mínimo argumentista o co-guionista de todo lo que tiene que ver con Hellboy, ya son varias las ocasiones en las que no aparece y siempre dejando un espacio total al mismo escritor, Chris Roberson. La primera de ellas fue La casa de los horizontes perdidos: Un misterio de Sarah Jewell, seguida por La Sociedad Paranormal Británica y ahora es Panya, la maldición de la momia la que queda en sus manos. No es lo habitual, como decía, pero en el caso de Roberson y teniendo en cuenta que hizo mucho trabajo con Mignola en otras series pues ya empieza a no extrañarnos.

Y también en el dibujo tenemos a un conocido de las historias de Hellboy, de hecho Christopher Mitten es el dibujante de El origen de la Llama Negra, Rasputín: La voz del dragón o el último volumen de Sir Edward Grey: Cazador de brujas, entre muchos otros, donde Chris Roberson ejercía de co-guionista. Así que, aún sin Mignola por medio, tenemos nombres bien conocidos a cargo de Panya.

Nos vamos al antiguo Egipto, más de mil trescientos años antes de Cristo, para conocer a la joven Panya, hija del Rey Akenaton y adoradores de Akón, dios único y portador de la luz del Sol. La pequeña vive en el palacio con los sirvientes, los cuáles les cuentan cuentos a los que ella da más veracidad que a la religión de sus padres. Pero esta miniserie de cuatro números no se queda aquí, dedica a la infancia de Panya solo el primer capítulo, luego irá avanzando en su vida mostrándonos los momentos importantes.

Si la vida es un viaje, la de esta Panya pre-momificada es más bien una peregrinación por el desierto en búsqueda de la verdad. Lo cierto es que cada capítulo está construído de tal manera que se puede leer como una pequeña historia corta, con un gran cliffhanger final que te hace querer saber más, eso sí, pero se enfocan distintas partes de su vida y cómo va aprendiendo sobre sus poderes y los seres misteriosos que habitan el mundo, con más de un guiño al universo al que pertenece pero sin ahogarse en ellos, salvo al final, donde sí exige un pequeño conocimiento al lector para entender la redondez del relato. Ahí sí hacen menciones importantes, pero se puede disfrutar igual, siendo uno de los tomos más independientes de la historia de Hellboy de los que se han publicado últimamente.

Meterse más al fondo del argumento es irse al terreno de los spoilers y tengo que admitir que es un tomo que he disfrutado mucho precisamente por la falta de información y el desconocimiento sobre el pasado del personaje, más allá de que acaba momificada, obviamente.

Panya, la maldición de la momia es un tomo muy contemplativo. No hay grandes momentos de acción y da la impresión de que las cosas importantes de este tipo no son más que detalles que se muestran en un dibujo a página completa y a seguir con el peregrinaje. Es un tomo muy tranquilo, una búsqueda vital donde Panya tiene un diálogo interior, y con ciertas entidades que no vemos, que es lo justo, ni cargante ni soso, muy bien equilibrado gracias a un conjunto de buenas ideas por parte de Roberson a la hora de escoger sus palabras.

Se nota mucho que Roberson y Mitten ya tienen historias previas porque el dibujo va muy en consonancia con el guion. Si este es muy pausado, el apartado gráfico se mueve hacia lo contemplativo. Llama la atención que sea un cómic tan claro, tan diurno, que contrasta mucho con lo que solemos ver en el Universo Hellboy, pero Mitten nos planta unos desiertos sencillos en paisaje pero con pequeños detallitos que enriquecen las viñetas.

Desde luego esta miniserie de Panya dista mucho de lo que me imaginaba que iba a ser, lo cual es positivo y una sorpresa agradable ver cómo después de tantos años el Universo Hellboy sigue pudiendo ofrecer trabajos diferentes y de calidad. Personalmente lo único malo, aunque no sé si esa es la palabra adecuada, es que se me hizo muy corta. Me hubiera gustado leer un número más con otras historias de ese gran desierto, pero es una queja menor, la sensación que deja al acabar el tomo es muy satisfactoria.

Lo mejor

• Una historia contemplativa que entra muy bien y con una protagonista muy bien escrita.
• La forma en la que Mitten nos guía por la serie.

Lo peor

• Sabe a poco.

Edición original: Panya, the mummy's curse 1-4 USA (Dark Horse) Edición nacional/España: Panya, la maldición de lamomia (Norma Editorial, 2025) Guion: Chris Roberson Dibujo: Christopher Mitten Color: Michelle Madsen Rotulación original: Clem Robins Traducción: Héctor Lorda Realización técnica: Martín Garcés Formato: Rústica. 112 páginas. 20€ De gatos y dioses "Qué…
Guión - 7.7
Dibujo - 7.7
Interés - 7.7

7.7

Un bonito y temible viaje.

Vosotros puntuáis: 9.02 ( 1 votos)

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