La dupla de Plástico no se duerme en sus laureles
Esta no es otra historia sobre tráfico de drogas. El prefijo Narco del título en este caso corresponde al término narcolepsia, trastorno que sufre el protagonista de este cómic que le afecta cada vez que sus pulsaciones llegan a cierto nivel elevado. Marcus, nombre del personaje principal, cree tenerlo bajo control o eso intenta mediante dispositivos conectados a su cuerpo que le envían alertas cuando está llegando a ese nivel. Pero la situación lo supera en los momentos más inoportunos.
Este planteo es la nueva idea de Doug Wagner y Daniel Hillyard, los autores del denominado Plastic-verse que acumula cinco series más publicadas en inglés de las cuales cuatro ya vieron la luz también en nuestro idioma: Plástico, Vinilo, Felpa, y Plástico: Muñecas y Muertos. Notando la buena recepción que está teniendo el trabajo de esta dupla, en esta oportunidad nos adelantamos a su edición castellana leyendo el #1 de la nueva miniserie en inglés, anticipando su probable publicación en España en el corto plazo.
Wagner y Hillyard dejaron atrás lo que era la “Trilogía de los Materiales” llevando más allá sus ideas que oscilan entre el gore, el humor y el suspenso. Como señalamos en el párrafo inicial, en esta nueva miniserie toman el trastorno neurológico de la narcolepsia utilizado con el toque cómico de que le afecte en momentos inesperados disparados por las palpitaciones elevadas por alguna emoción que afecta al protagonista.
A su vez, esto se pone en juego en una trama de asesinos seriales con otro giro original: el criminal en cuestión copia el modus operandi de otros asesinos para que ellos sean los incriminados. Y, para dar un rizo más a la historia, el personaje principal que está intentando investigar a este homicida y que sufre la particular forma de narcolepsia, está enamorado de una vecina suya que se verá asimismo involucrada en la trama criminal. Hasta ahí decimos, que el final del #1 de Narco bien vale la sorpresa.
La dupla autoral se desafía para superar sus anteriores trabajos y lo consigue con facilidad. Wagner y Hillyard se proponen incomodar al lector al mismo tiempo que lo divierte, y el objetivo está más que cumplido. La primera entrega de esta nueva miniserie es una montaña rusa de emociones en un puñado de páginas, generando empatía y cariño por los personajes que apenas conocemos y sufriendo con ellos cada escena.
La lograda ejecución de las ideas en el guión se completa con el notable trabajo en el diseño de páginas, en el agradable trazo estilizado que cuida los detalles distintivos de los personajes, en los efectos que comunican que el protagonista está cayendo bajo los efectos de su trastorno mediante distorsiones de lo que vemos en esas viñetas. El color de Dave Stewart es la cereza del pastel que completa la calidad de este cómic.
Es pronto para afirmarlo tras leer sólo un número de cinco, pero igualmente Narco es un peldaño hacia arriba en el ya destacado trabajo de Doug Wagner y Daniel Hillyard que no hace más que dejarnos esperando por las siguientes entregas de esta miniserie, así como su pronta edición castellana una vez completada, a la vez que imaginamos con qué nos sorprenderán con su próximo cómic.
Lo mejor
• Un nuevo cómic de esta dupla que busca superarse a sí misma.
Lo peor
• La espera a que sea publicada en España.











