Portada Hail Satan Redux, de Simon Hanselmann

Edición original: Worst Behavior (Pigeon Press, 2015)
Edición nacional/España: Hail Satan Redux (Fulgencio Pimentel, 2026)
Guion: Simon Hanselmann
Dibujo: Simon Hanselmann
Color: Simon Hanselmann
Traducción:: César Sánchez y Alberto G. Marcos
Corrector: Bruno Orive
Diseño y rotulación: Daniel Tudélilla
Edición: César Sánchez, Alberto G. Marcos y Joana Carro
Formato y precio: Cartoné. 216 páginas. 16,5€

Tragicomedia tóxica.

«Son como olas de insatisfacción… pura… futilidad…»

A principios de 2015 el australiano Simon Hanselmann (Launceston, 1981) acaba de regresar a Melbourne tras una gira de presentación por España durante la que había escrito una historia más larga de lo habitual, la más larga en ese momento, de su serie Megg, Mogg y Búho. Una historia titulada Worst Behaviour que vio la luz cuatro meses de la mano de Pigeon Press en un cómic en blanco y negro. Poco tiempo después los chicos de Fulgencio Pimentel, encargados de traernos toda la obra del autor, la publicaron en un volumen titulado Hail Satan. En febrero de 2016 Alvin Buenaventura, el dueño de la editorial, se suicida lo que provoca que las obras que había publicado la editorial se queden un impasse legal, ante la imposibilidad de recuperar los derechos de esta versión en blanco y negro Hanselmann decide colorearla para incluirla en un próximo recopilatorio de la serie que incluirá todos los cómics realizados en ese periodo con casi el doble de páginas. Como en nuestro país ya se ha publicado la primera versión la editorial de Logroño decide esperar un tiempo prudencial para traernos ese tomo. Han tenido que pasar diez años, pero, por fin, podemos leer la versión en color y el resto de las historias breves de la época en el tomo Hail Satan redux, que como es habitual cuenta con una edición que mima cada detalle.

Desde que en 2008 vieran la luz por primera vez como una versión muy libre y pasada de rosca de la serie británica de cuentos infantiles creada en los años 70, Meg and Mog, escrita por Helen Nicoll e ilustrada por Jan Pienkowski, la serie de Hanselmann se ha convertido en el mejor ejemplo del cómic más salvajemente underground que podemos ver en el mundo. Un retrato generacional que nos muestra como nadie el hastío, la abulia y la desesperanza de un grupo de jóvenes que son un reflejo muy deformado de la realidad, pero muy certero. Sin duda, es la serie que mejor ha sabido recoger el espíritu de las obras de grandes popes del cómic como Crumb, Doucet, Clowes, Bagge y un largo etcétera, pero modernizándolo y haciéndolo suyo creando una serie refrescante y actual. Un cómic provocador y desvergonzado que es mucho más de lo que aparenta.

En Hail Satan volvemos a un momento de la serie en el que las complejas relaciones entre los protagonistas todavía no se habían vuelto tan desquiciadas y tóxicas, ya que pese a tratarse realmente mal veíamos que en el fondo se querían. Las historias que nos encontramos en este tomo son un salvaje catálogo de lo más bajo y mezquino de la naturaleza humana con un humor de lo más cafre, subversivo e irreverente que hace que en muchos momentos nos riamos con incomodidad ante lo que estamos viendo. A lo largo de las historias del tomo nos encontramos con libros de alcohol, cantidades ingentes de drogas, alcohol, orines y vómitos, confesiones y reflexiones filosóficos etílicas, putadas a amigos y a desconocidos problemas con la ley, festivales de músicas y fanzines, todo tipo de parafilias sexuales… Siempre contado un enorme tino y con un giro progresivo desde la sitcom pasada de vueltas al drama intimo que deja ver que tras esa fachada de personajes inadaptados, odiosos y egoístas se esconden personas rotos con un enorme dolor, inseguridades y fragilidad.

Como en todos sus trabajos Hanselmann nos recuerda que no tenemos que empatizar con los personajes ni sus acciones para interesarnos por ellos, y es que, aunque lo que podemos leer en el cómic muchas veces esta llevado a la exageración más bestial sí que nos podemos ver reflejados en algunos de las cosas que hacen, aunque nosotros nunca las llevaríamos a cabo. Y no me estoy refiriendo a las habilidades gimnasticas de Werewolf Jones. Esa capacidad para reflejar la cara más oscura y egoísta que encerramos es una de las grandes cualidades de esta serie, algo que comparte con otros autores como Miguel Vila, aunque en el caso del australiano sus cómics tienen un tomo de comedia gamberra que los diferencian de los del italiano. Pero ambos son unos lucidísimos cronistas de algunos de los peores males de las sociedades occidentales.

En el apartado gráfico nos encontramos con el estilo habitual de Hanselmann con unos diseños de personajes realmente icónicos y muy expresivos en los que la realidad de los escenarios se integra a la perfección con un elenco de personajes principales entre los que hay criaturas extraídas de las obras de terror y animales antropomórficos. Hay de destacar lo bien que le sienta el color a Hail Satan y el excelente manejo de una estructura de página cerrada de cuatro tiras de tres viñetas cada una gracias un gran dominio de los diferentes planos que posibilita el medio. Otro de las grandes virtudes de la serie es los afilados diálogos que sirven tanto para crear momentos descacharrantes como para reflejarnos ese dolor interno que sufre cada uno de los personajes. Un cómic realmente muy bien escrito y con una gran labor de traducción por parte de César Sánchez y Alberto G. Marcos.

La reedición de Hail Satan junto con el resto de historia que Simon Hanselmann produjo en esos años es una fantástica noticia para todos quienes seguimos con devoción a un autor inclasificable y que nos durante todos estos años nos ha regalado una de las mejores series de lo que va de siglo. Un feliz reencuentro con un grupo de personajes que reflejan como ningunos el sentir de una generación y que nos vuelven a incomodar y provocar carcajadas a partes iguales.

Lo mejor

• El volumen incluye algunas de las mejores historias de la serie.
• El elenco de personajes.
• El desparpajo y ganas de provocar que respira la serie.

Lo peor

• El sentido del humor Hanselmann no es para todo el mundo.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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