Y es que los esclavistas además de dedicarse a tan vil actividad, forman parte de una red que trabaja para un exclusivísimo club de caballeros, de gente bien muy adinerada e influyente, que lleva años buscando por todo el mundo —desde campamentos de refugiados a hospitales, desde oriente medio a Alemania— a la mujer adecuada para realizar un antiguo ritual egipcio. Se trata del Palimpsest, que consiste en extraer sus vísceras, cubrir su cuerpo de vendajes y así momificar viva a la desdichada, haciendo de ella (magia mediante) el receptáculo del alma de una sacerdotisa de los tiempos faraónicos llamada
Pero mientras Angelina lucha con los recuerdos de Nebetah que invaden su mente, quizás en esta ocasión el ciclo no vaya como el antiguo culto está acostumbrado ¿Qué es el misterioso Club Pirámide que se declara enemigo del círculo de villanos, y por qué les atacan?









The Mummy (La Momia) está inspirada en la mítica película de la británica productora
Hace no mucho, la también británica
La premisa del escritor resulta enormemente atractiva, a pesar de relacionarse de manera más bien tangencial con el filme original de 1959. Aparte de los motivos egipcios y momias, simplemente se hace referencia a que Nebetah es adorada de algún modo por Kharis, el sacerdote egipcio encarnado por Christopher Lee en la cinta. Su forma de actuar también parece distinta, ya que intuimos que Angelina-Nebetah usará poderes mágicos, mientras que Kharis era más bien un imparable asesino en serie partecuellos no-muerto. Todo esto puede desilusionar a los fans de la película, aunque para quien escribe estas líneas no supone una pega en sí misma: lo que Milligan nos da a cambio, esa visión de algunas de las miseria del mundo real y esa metafóra sobre los apetitos de las clases opulentas a través de ese culto (cuyos miembros a pesar de toda la teatralidad de sus atavíos egipcios con máscaras con motivos animales de Anubis, Set, etc, se comportan como pomposos caballeros y financieros británicos) compensan de largo.
Los problemas vienen más con el tema de que a pesar de estos sugerentes planteamientos, el resultado no consigue cautivarnos. Soy de los que disfrutan más al Milligan contenido, sin sus habituales tics de extravagancia (los cuales por otra parte entiendo que son parte de los valores que constituyen de él un autor con personalidad, una cualidad siempre a respetar) pero aquí parece un poco demasiado patente que afronta el trabajo con el piloto automático, evidenciando la naturaleza alimenticia del encargo. Quizás sea cosa tan solo de que estamos ante el primer número de algo que más adelante nos ofrezca mayor brillo, pero estamos ante un cómic un tanto rutinario aunque bien ejecutado.
Quizás contribuye a esta sensación la elección de
Completa esta entrega un interesante artículo sobre la Hammer en general y la película de La Momia en particular escrito por Marcus Hearn, por lo visto un erudito sobre la mítica productora de cine de terror. En sus dos páginas, Hearn contextualiza la obra y nos ofrece curiosos datos para aquellos que desconocemos sobre el tema, los cuales, de hecho, han sido muy útiles para la redacción de esta reseña.
En fin, una sensación un tanto desilusionante para un cómic del que por otro lado tampoco se puede decir nada malo, y que está realizado con profesionalidad. Una pena para los que esperábamos más, eso sí.








