Mundo Independiente: Motor Crush #1

Reseñamos el debut de Motor Crush, el nuevo proyecto para Image Comics del equipo creativo tras Batgirl: La chica murciélago de Burnside

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Edición original: Motor Crush #1, Image Comics.
Guión: Brenden Fletcher, Cameron Stewart, Babs Tarr.
Dibujo: Cameron Stewart, Babs Tarr.
Formato: Grapa USA, 40 páginas.
Precio: 3,99 $.

 

Domino Swift es una estrella de las competiciones de motociclismo de gran cilindrada que vive en el futuro. Como parte de la pequeña escudería que tienen montada a través de su tienda de motos entre ella, su padre y su asistente Lan, pugna en las carreras del World Grand Prix, aunque no le hace mucha gracia la fama que su persona ha adquirido a través de los —inevitables en esos niveles— mass-media. Y es que por las noches, bajo el alias de Cricket, con su identidad oculta bajo un casco y sin que ni su padre ni Lan lo sepan, Domino participa en otro circuito de carreras, de naturaleza ilegal. Si fuese descubierta, sería descalificada de inmediato de sus actividades diurnas por correr en el Crush, un espectáculo callejero de violencia extrema, en el que los participantes llevan extravagantes disfraces y se atacan los unos a los otros con armas contundentes o blancas. Domino también es la campeona indiscutible allí. Una mezcla entre Mad Max y The Fast & the furious, vaya. El premio por ganar en Crush no consiste en dinero, sino en dosis de la droga que lleva ese mismo nombre, la cual afecta a las máquinas: éso es, mientras que para las personas su ingesta resulta automáticamente letal, son las motocicletas las que resultan adictas al crush, el cual a cambio les confiere mayor velocidad. Éste es el secreto de Domino y parte de los motivos por los que consigue ganar en el World Grand Prix. Pero ¿es eso lo único que oculta la joven?

Motor Crush hace con su titulo un acertado juego de palabras, y no solo con la competición clandestina y la sustancia que vuelve adictas a las máquinas. Y es que el vocablo inglés crush significa tanto aplastar como enamoramiento, fascinación, o enganche. A las motos, en este caso.

El equipo creativo tras la reactualización de Batgirl se reúne de nuevo en este proyecto dentro del terreno de la editorial independiente Image, esta vez añadiendo a Babs Tarr en la concepción de los guiones mientras que antes solo colaboraba en el apartado gráfico. Y es que Motor Crush es un trabajo cuya concepción es fruto del todo de las sinergias creativas y colaboración entre Brenden Fletcher, Cameron Stewart y ella en todos sus ámbitos, como han recalcado en varias entrevistas y como están acreditados en el tebeo, bajo la denominación simplemente de creadores, sin pararse a desglosar de qué se ocupa exactamente cada uno.

Con todo, es en lo visual donde los resultados son especialmente notables: el dibujo es maravilloso, las persecuciones trepidantes (cabe destacar el uso de la narrativa y de la disposición y forma de las viñetas creando auténtica sensación de dinamismo), y el impecable color —con sus fondos negros y sus iluminaciones violentas— subraya una estética retrofuturista propia de los años ochenta. Sin embargo la historia, siendo simpática, tampoco tiene mucho de especial. Hay alguna idea curiosa, como esa de que las máquinas puedan sufrir adicciones sin ser sentientes, pero no encontramos nada especialmente rompedor por ahora en el argumento. Los autores afirman que es su intención que las cosas se mantengan impredecibles en Motor Crush, y que al contrario que trabajando para una franquicia de las majors, ellos tienen libertad para matar personajes de manera definitiva y que la trama avance en direcciones imprevistas. Eso, junto al giro final de las últimas viñetas tal vez merezca considerar que quizás esta presentación no sea suficiente para valorar de forma justa a Motor Crush en lo argumental, y abre la posibilidad de que en las siguientes entregas tenga algo más sólido que ofrecernos a ese respecto.

Sería una torpeza hablar de Motor Crush sin mencionar un aspecto que ha levantado cierta polémica aunque parezca mentira estas alturas, el de la protagonista. Los creadores han comentado que en un momento dado, mientras concebían la serie, se dieron cuenta de que no necesitaban para nada que Domino fuese blanca, y que era una buena oportunidad para introducir diversidad étnica en su creación. Por tanto, la protagonista no solo es mujer, es negra. Y además es homosexual, aunque esta cuestión no es reflejada en el debut de la serie, quizás porque Fletcher, Stewart y Tarr han decidido que estos temas esten presentes de manera natural y no forzada, que serán parte del andamiaje interno de Domino, no el punto focal de la obra. Sin embargo y a pesar de esto, la polémica saltaba hace unas semanas cuando desde la página Bleeding Cool su redactor jefe Rich Johnston afirmaba que varios libreros de determinados estados norteamericanos habían decidido no hacer pedidos de esta novedad de Image respaldada por un equipo creativo de moda. Y es que por lo visto, decían que sus clientes no recibirían con los brazos abiertos un cómic protagonizado por una mujer negra. Y menos, homosexual, suponemos. Ése es el panorama; aunque también es verdad que habría que ver cuán representativa y veraz es esta vaga información de Johnston, algo dado al amarillismo y el clickbaiting, y que no reveló nombres.

Motor Crush es un tebeo que destila encanto, especialmente desde lo visual. Nos remite a las atmósferas de futurismo ochentero que podemos encontrar en filmes como The Warriors, Kung Fury o Turbo Kid, aunque sin el tono deliberadamente autoparódico de esos dos últimos. Incluso hay unos toques confesados por los creadores del anime Speed Racer. Uno tiene sus propios gustos, y le ha resultado difícil no caer rendido ante esta propuesta que plasma perfectamente la estética que le fascinaba de niño. Tanto como para darle una oportunidad en siguientes entregas para ver si los guiones pasan de ser algo meramente correcto a tener algo con más gancho. Y a disfrutarlos escuchando durante su lectura a grupos de esa tendencia que viene siendo llamada el Synthwave, como Power Glove, College (participantes en la banda sonora del maravilloso filme Drive), Perturbator, o la banda SURVIVE, de la cual algunos de sus miembros han elaborado el score de la celebradísima serie televisiva Strangers Things. Ese tipo de inmersión, aparte de la extraordinaria factura gráfica, es el espíritu y el disfrute que de momento podemos encontrar en las páginas de Motor Crush.

  Edición original: Motor Crush #1, Image Comics. Guión: Brenden Fletcher, Cameron Stewart, Babs Tarr. Dibujo: Cameron Stewart, Babs Tarr. Formato: Grapa USA, 40 páginas. Precio: 3,99 $.   Domino Swift es una estrella de las competiciones de motociclismo de gran cilindrada que vive en el futuro. Como parte de…
Guión - 6
Dibujo - 9
Interés - 7

7.3

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