Misterios Comestibles

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Edición original / España: Misterios Comestibles. Colección Leyendas Urbanas. Noviembre 2014, Astiberri Ediciones.
Guión, dibujo y tinta: Albert Monteys.
Formato: 64 páginas en bitono editadas en cartoné.
Precio: 10 €.

 

Como dice Oscar Palmer, Albert Monteys debería dibujar todos los tebeos del mundo. No sé si se ha aplaudido demasiado, si se habla lo justo y necesario o si las loas al arte de Monteys son las que debieran. No sé cuánto venden sus obras ni la altura de su fama. Lo que sí sé es que cada vez que cae en mis manos algo de este señor me tiro de cabeza a su lectura. Porque Monteys dibuja como quiere y sus diálogos y situaciones me sacan al tiempo una carcajada tanto como una reflexión. Y esto no es moco de pavo.

Vayamos al grano. Astiberri tiene a bien publicar dentro de su colección Leyendas Urbanas un título de Monteys. Ya hubiera sido el tema los cocodrilos de las cloacas de Nueva York o el meteorito de Tunguska, que me hubiera hecho con un ejemplar. Una colección tan particular no podía sino permitir la libertad necesaria para que un tema curioso pero a priori escasito como los misterios que rodean el consumo de comida industrial en el siglo XXI, resulte algo digno de la mejor sonrisa y de la mueca más preocupante de manos de un tipo como Monteys. Porque el autor catalán no es sólo un tremendo dibujante –volveremos sobre esto-, sino que posee una capacidad para el análisis de nuestra sociedad digna de los mejores satíricos. Porque eso es, no cabe duda, lo que hace brillar la obra de Monteys: su capacidad para la sátira. Demostrando una perspicacia por encima de la media, el creador de Tato saca a la luz las teorías más descabelladas de lo que comemos, sacándole punta a las ideas más alucinantes y las historias que saltan de boca a oreja dándose por ciertas. Con esta premisa no sólo nos da a conocer los relatos más salvajes de cuantos rodean a la fast food, sino que hace un examen del nivel medio de la pregnancia y la credulidad de las personas. Cuanto más imbécil sea la historia, mayor calado tiene en nosotros, lo que nos retrata como individuos y como sociedad. Somos una cultura de seres pacatos, Monteys se ha percatado de esto y no duda en hacer fuego con una leña de semejante calidad. Y como los bufones más inteligentes, se ríe de todos mientas les saca –nos saca- una sonrisa.

Por si lo anterior fuera poco, resulta que Monteys domina el caricato con el talento del mejor de los artistas de tiras de prensa, aunando lo mejor de todos los maestros y dando un paso más. Hay cosas en su trazo que van desde Jan hasta Fontdevila, desde Ibáñez hasta Cho. El dibujo de Monteys se diferencia de la media en las tiras cómicas en su capacidad para el detalle, en un diseño de su propio mundo. No es solo su capacidad para caricaturizar todo lo caricaturizable, sino que el catalán trasciende su origen cómico para demostrar su calidad como dibujante total. Monteys, por tanto, es como uno de esos cómicos de stand up que se descubren como actores excelentes, asumiendo que con el drama sus carreras adquieren una distinción que la denostada comedia no les permitía poseer. Un Steve Martin, un Jim Carrey, vamos, comediantes por encima de la media con un talento superior para el drama. Pues algo similar sucede cuando te enfrentas a un nuevo tebeo de Monteys. Y Misterios Comestibles no es sino una constatación de la capacidad de su autor para hacer lo que le da la gana. “Vale”, diréis, “pero en este caso, Monteys sigue en su zona de comfort, es decir, la comedia”. Cierto es, pero también es cierto que, al plantear el protagonismo de su obra a través de la parodia de un inspector de sanidad, el dibujante utiliza los clichés estéticos de un investigador privado de puro noir, demostrando su agilidad para hacer suyo cualquier género.

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Pero, volvamos, esto no funcionaría tan bien si no fuera comedia. O sí. Pero es que las risas están aseguradas con relatos tan buenos como el de los calamares –no hago spoiler-, donde Monteys demuestra tanto su dominio del remate final como de la comedia visual, confirmando que sus caricatos funcionan tan bien como sus diálogos.

No deje usted nunca de trabajar, señor Monteys, por el amor de Dios. ¡Búsquese un mecenas! ¡Queremos barra libre de Monteys durante décadas!

  Edición original / España: Misterios Comestibles. Colección Leyendas Urbanas. Noviembre 2014, Astiberri Ediciones. Guión, dibujo y tinta: Albert Monteys. Formato: 64 páginas en bitono editadas en cartoné. Precio: 10 €.   Como dice Oscar Palmer, Albert Monteys debería dibujar todos los tebeos del mundo. No sé si se ha…

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Guión - 7
Apartado Gráfico - 8
Interés - 7

7.3

Cualquier excusa es buena para pillar un tebeo de Albert Monteys. ¡No nos lo merecemos!

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3 Comments
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Pikodoro
Pikodoro
Lector
5 noviembre, 2014 9:44

Fakin master of deiunivers

wizard
wizard
Lector
5 noviembre, 2014 18:42

Dios, como echo de menos su Tato y Para Ti Que Eres Joven.
Aparte, Carlitos Fax y La guía de la testosterona, de buenos se me hicieron cortísimos los 2.
En cuanto me encuentre este cómic pa casa que se va

Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
5 noviembre, 2014 19:58

Otro que apuntar a la lista.