PADRE, ¿POR QUÉ HAS ABANDONADO?
«No hay nada parecido a un alma.»
Cuando hablamos de 2015 en un contexto marvelita hablamos de tiempos bastante ajetreados, en la Casa de las Ideas se estaba preparando un evento editorial casi sin precedentes que se disponía a coronar los años de Jonathan Hickman escribiendo las aventuras de los Vengadores y dándole forma a todo el universo Marvel. Sin embargo, de cara a la obra que hoy nos ocupa hay otros dos aspectos que tienen una importancia mayor, y la comparación con Los Vengadores: La guerra interminable se vuelve casi inevitable. El primero es que, como comenté en la reciente reseña que escribí de aquella novela gráfica, tanto aquella como esta obra forman parte de una misma iniciativa destinada a recuperar las novelas gráficas originales, una idea que Marvel había abandonado hacía muchos años. El segundo aspecto importante es la intención de capitalizar el éxito que la firma cinematográfica de la editorial estaba cosechando, La guerra interminable pretendía aprovechar el impulso del primer filme de los Héroes más Poderosos de la Tierra y Los Vengadores: La cólera de Ultrón pretendía de forma obvia tomar ventaja de la expectación generada hacia el segundo filme de muy similar título.

La trama se centra en Ultrón, y en la relación entre este y su creador Hank Pym. Después de un enfrentamiento con un grupo de Vengadores clásico, liderado por el Capitán América junto a Iron Man, Thor, Bruja Escarlata, Bestia, Ojo de Halcón, Visión, Chaqueta Amarilla y la Avispa, Ultrón cae derrotado y es enviado al espacio exterior en un Quinjet modificado para la tarea. Muchos años más tarde, la Tierra ha visto cómo el progreso tecnológico ha dado lugar a la aparición de una nueva comunidad de seres nacidos por la inteligencia artificial, a caballo entre el ser humano y la máquina, y el grupo de héroes más poderoso no parece ser capaz de ponerse de acuerdo en cómo lidiar con el conflicto que resulta. En medio de una discusión entre Los Vengadores, Eros, hermano de Thanos, acude a ellos en busca de ayuda después de que Ultrón haya reaparecido en Titán.
El guion de Rick Remender es extremadamente interesante en múltiples puntos. Como adelanta la estupenda introducción de Kurt Busiek, autor clave en la historia editorial de Ultrón, este personaje se ha convertido en la pieza central de un conflicto familiar en constante expansión. Remender crea para esta obra un mundo de ciencia ficción con claras influencias de otras obras como Blade Runner para hablar de cuestiones como el efecto del irrefrenable avance tecnológico, la relación de la humanidad con otras especies y la definición de ser vivo. Pero esto es todo secundario, en el foco encontramos una reflexión sobre las relaciones paterno-filiales y la conexión entre un hombre y su obra desde una perspectiva completamente existencialista. Por este motivo Hank Pym es el protagonista absoluto del cómic y el eje central de un conflicto de linaje entre Pym, Ultrón y Visión.

El resto de personajes quedan relegados a un segundo plano casi exagerado, teniendo muy pocos momentos notables. Creo que esto es un detrimento especialmente en el caso de Eros, hermano de Thanos, que tiene un papel importante en la obra a pesar de casi desaparecer durante tramos considerables, y que con su pasado e historial familiar podría haber aportado una contraparte temática que habría ayudado a hacer la obra más completa.
En el dibujo tenemos artistas de primer nivel. Jerome Opeña es el artista principal y entrega un trabajo repleto de detalle y de textura. El filipino hace una labor más que notable a la hora de manejar el ritmo y la narrativa con el dibujo, nos regala páginas dobles espectaculares y es capaz de ilustrar caras con expresiones faciales sutiles al tiempo que sorprendentemente claras, aunque en este último aspecto es algo más inconsistente. Tenemos además una serie de páginas realizadas por el español Pepe Larraz. Larraz es siempre sinónimo de calidad y este caso no es una excepción, el único pero es el claro contraste que supone en ocasiones el cambio de un artista a otro, del arte más plagado de líneas de Opeña al más limpio y expresivo de Larraz. También cabe destacar el trabajo de los coloristas Dean White, Rachelle Rosenberg y Dono Sánchez-Almara que se reparten las tareas con mucha coordinación y sin comprometer la consistencia visual de la obra.
En definitiva, una obra notable aunque quizá no aproveche todo su potencial. La historia es bastante rica y tiene muchos detalles entre sus viñetas que hacen más creíble todo el mundo en el que tiene lugar. Remender reutiliza conceptos que venía explorando en las series regulares que estaba realizando para Marvel y le otorga a la obra una dirección clara que la eleva de su estatus inicial de obra oportunista producida para hacer caja con una sinergia cinematográfica. La obra es reeditada ahora por panini cómics en formato Marvel Must-Have con la agradable sorpresa de que su precio ha aumentado tan sólo un euro comparado con al edición original (que probablemente contaba con un precio algo exagerado).
Lo mejor
• La profundidad del guion de Remender.
Lo peor
• Los personajes secundarios podrían haber recibido un mejor tratamiento.
Sólido
Guión - 8.5
Dibujo - 8
Interés - 8
8.2
Una obra notable aunque quizá no aproveche todo su potencial.








