Yo por mi hija mato
Si hablamos de autores actuales superventas, es inevitable mencionar a Daniel Warren Johnson. El artista estadounidense se ha consolidado como uno de los nombres más brillantes del panorama a fuerza de regalarnos taquillazo tras taquillazo. Desde aquella Extremity que lo puso en primera línea hasta la nueva Transformers, pasando por las fantásticas Murder Falcon y Do a Powerbomb o los encargos de Wonder Woman: Tierra Muerta y Bill Rayos Beta, Johnson no solo nos ha conquistado con su dibujo eléctrico, sino también con su valía como guionista.
No es extraño pues que los lectores sigamos con ojo avizor todos sus nuevos proyectos, incluso aquellos en los que no disfrutemos de su faceta como dibujante. Y mira tú por dónde que ese es (casi) el caso de su último estreno en nuestro país, la reciente miniserie publicada por Norma Editorial y titulada La Luna nos persigue.
¿Por qué “casi”? Para eso hay que hablar del proyecto. La Luna nos persigue supone el primer trabajo conjunto de Daniel Warren Johnson con Riley Rossmo, veterano artista conocido por sus trabajos en DC Comics, tales como Martian Manhunter, y con presencia en el creator-owned con la serie The Proof. Ambos autores, amigos desde hace años, tratan de colaborar en un proyecto para DC, pero, tras no salir adelante, deciden guisárselo ellos mismos y presentar otro a Image Comics que acabaría por convertirse en la serie que tenemos entre manos.

Con diez números de extensión, La Luna nos persigue nos presenta a Sam y a Duncan, un matrimonio que ha visto su vida devastada cuando su hija de seis años, Penny, queda sumida en un sueño del que no puede despertar por culpa de La Cascada, una extraña infección onírica que infesta su mente. Sus padres entonces deciden, con la ayuda de un extraño mago, entrar en los sueños de su hija para combatir a las criaturas que tratan de hacerse con ella, ayudándose de los seres creados por la imaginación de Penny.
Hablamos de un trabajo hecho a cuatro manos en prácticamente todos los sentidos. Y es que, si bien Daniel Warren Johnson se encarga del guion, toda la concepción de la historia viene de ambos autores, mientras que en lo que respecta al dibujo, si bien Riley Rossmo es el lápiz principal, Johnson también se encarga de algunas de sus páginas. Lo que viene siendo una comunión total entre dos autores.
Esta extraña mezcla se debe a que cada uno de los artistas se encarga de ilustrar una parte diferente de la historia. Rossmo se ocupa de darle vida al mundo fantasioso dentro de la mente de Penny, mientras que Johnson es el responsable de las escenas del mundo real. Una decisión puramente basada en la trama, que en lugar de buscar un equilibrio de presencias provoca un reparto de un 80/20 aproximado, siendo Rossmo lógicamente el autor con más páginas al ser en el mundo fantástico en el que transcurre mayor parte de la historia.

En términos de guion, DWJ logra sumergirnos en una aventura clásica y divertida, que nos va desentrañando poco a poco los detalles de la trama a la par que las reglas del mundo de los sueños en el que se juegan el tipo los padres protagonistas. Hay un buen número de esos clásicos juegos de darle una capa de acción ruda a conceptos infantiles, y a lo largo de este primero de dos tomos Johnson consigue jugar con varios conceptos interesantes y darle cierta frescura a la historia. No es un cómic que sea el primero en hacer lo que hace ni consigue revolucionar nada, pero juega bien sus cartas para ser divertido y dejar en el aire algunos temas más profundos, que podemos adelantar que en su segundo y último volumen (ya publicado en EEUU) tendrán más peso en la trama, lloradita final incluida, un clásico en las series del autor. No es de los trabajos más destacados de DWJ, pero si mantiene unas cotas de calidad dignas de un autor de su bagaje.
En el apartado artístico, Riley Rossmo es, como decíamos, el artista principal no solo por encargarse de la mayoría de las páginas, sino también por ser el encargado principal de los diseños de personajes, una labor en la que logra unos resultados bastante buenos. Las criaturas de la imaginación de Penny lucen interesantes, especialmente esos dos villanos principales que parecen nacer de la lengua de una serpiente o cierta rana tuerta protagónica. Como nota negativa, los rostros de Rossmo a veces resultan algo extraños, con unos ojos planos que les dan una expresividad algo inerte. Además, reconozco que me resulta ya algo rancio ver el contraste de trajes entre la dupla protagonista: una armadura completa para él y medio cuerpo desnudo para ella. Es algo que creía superado, pero aquí estamos una vez más. En cualquier caso, es un trabajo muy potente en términos generales.
Las páginas de Daniel Warren Johnson permiten menos lucirse al guionista de Transformers, al ser la parte de la historia en la que escasea la acción, pero su trazo tosco está tan afinado como siempre. El salto entre uno y otro no resulta demasiado llamativo, al ser dos dibujantes con estilos no muy alejados, y quizás se pierde un efecto de contraste menos destacado que el logrado en otro proyecto similar reciente como Somna. Es la labor de Mike Spicer, tan entonado como siempre, la que más ayuda, oscureciendo tímidamente las viñetas de Johnson frente al vibrante colorido de las de Rossmo.

En definitiva, La Luna nos persigue es una serie de aventuras y fantasía sólida y entretenida. Daniel Warren Johnson y Riley Rossmo logran entregarnos un cómic a cuatro manos que quizás no llega a sorprender del todo, pero que maneja bien sus posibilidades y sus personajes para divertir y convencer con su primer volumen de los dos que tendrá la serie completa. Un trabajo solvente que deja con buen sabor de boca.
Lo mejor
• Su ritmo divertido.
Lo peor
• No llega a sorprender especialmente.
Guion - 7.2
Dibujo - 7.5
Interés - 7
7.2
Divertida
Daniel Warren Johnson y Riley Rossmo logran entregar una historia de fantasía y acción con un inicio muy disfrutable.









Siendo este más asequible caerá, que todavía estoy esperando un Do A Powerbomb! de segunda mano… Una pena que DWJ no dibuje más páginas pero aún así me mola lo que veo.