Y es que así es, desde su primera aparición en aquella mítica contra Hulk narrada por el finado y nunca suficientemente llorando Len Wein, o desde su incorporación a los X-Men en la Segunda Génesis de Claremont hasta la llegada del Siglo XXI poco sabíamos del mutante canadiense, más allá de que tenía un esqueleto de adamatium, olfato aumentado, un factor curativo que le hacía sobrevivir a casi cualquier herida y que estaba en la agenda de ambos gobiernos, canadiense y estadounidense cuando había que hacerse lo que había que hacerse. Pero ¿Cuál era su historia? ¿Cuáles sus orígenes? Sí, Barry Windsor-Smith nos había contado una pequeña parte de estos en su Arma X, en el que descubríamos porque el adamantium recubría los huesos de Logan y por qué éste no recordaba nada de su pasado, pero no nos decía que pasado era éste, y ese era el plan por parte de Marvel, no contarlo nunca.
Sin embargo, Fox se había hecho con los derechos de los X-men, Lobezno había cosechado gran popularidad entre el público generalista, y la productora estaba decidida a realizar una película sobre los orígenes de Logan, por lo que si Marvel no tomaba cartas en el asunto, el cine contaría antes que la editorial la historia de alguien tan importante para ella como Lobezno, cuyo nombre en portada es ya de por sí un vende cómics automático.
Por ello Joe Quesada (que junto con
Para ello contaron con
Y es que ahí está la magia de esta obra. James Howlett, nombre de nacimiento de Logan, no es un superviviente nato, sino un joven timorato y pusilánime al que sus padres crían entre algodones, mientras el hijo del conserje de la finca Howlett, Perro, lo mira con envidia.
Esta historia por supuesto, sirvió para abrir la veda del origen de Lobezno, pues tras este cómic y los cambios que el evento mutante Dinastía de M supuso para Logan, llegaría toda una colección sobre los orígenes de Lobezno, ésta ya menos sentimental y más “comiquera” en la que se narraban distintos episodios de la vida de Lobezno, algunos más interesantes que otros.
Mención a parte merece el color de
En cualquier caso, nos encontramos ante una obra recomendable para casi cualquier amante del cómic, pues sirve tanto de presentación de Lobezno si nunca has oído hablar de él, como de complemento perfecto para el personaje, siendo en sí misma una obra cerrada magnífica que debe estar en la estantería de todo buen friki.














Muy buena reseña Raul, sin duda una de las mejores historias de Lobezno que he leído jamás. Me han entrado ganas de darle una relectura, la verdad 🙂
Muy buena reseña, la verdad que coincido. Una obra de las mejores del personaje, que merece relecturas periódicas.