MangaEU #2: Capitán Harlock: Memorias de la Arcadia vol. 1 de Jérôme Alquié

Harlock

Edición original: Kana
Edición nacional/ España: Letra Blanka
Guión:Jérôme Alquié, basada en la obra de MATSUMOTO Leiji
Dibujo:Jérôme Alquié
Formato:Cartoné 56 págs
Precio:17,00€

Para hablar de Capitán Harlock hay que remontarse a 1977 cuando la revista Play Comic de Akita Shoten empezaba a editar la última obra de MATSUMOTO Leiji. En aquel momento, el maestro Matsumoto llevaba sobre sus obras más de 30 títulos publicados. La historian llegó a los cinco tomos, fue adaptada al anime por Toei Animation y las películas no tardaron en hacer acto de presencia. Hasta hace unos meses, la última adaptación de este clásico era Captain Harlock: Dimension Voyage dibujada por el novel SHIMAHOSHI Kouichi y editada en estos lares por Norma Editorial. Una propuesta modernizada que prometía más de lo que finalmente nos aportó. Hay una sobreexaltación de los valores que Matsumoto reflejaba en su obra original con la consecuente distorsión de estos. Si queréis profundizar en el universo de Capitán Harlock, no os perdáis este artículo especial.

Cuando, des de Francia, llegó la noticia de la aparición de un nuevo cómic sobre Capitán Harlock, todos nos emocionamos por la singularidad de la propuesta. Un autor novel, con apenas dos obras publicadas en Francia (Les Mythic y Surnaturels), Jérôme Alquié sería el encargado de adaptar, con la supervisión de Matsumoto, la historia de los tripulantes de la Arcadia en una serie de tres tomos BD. La editorial Kana es el mecenas tras la obra y, en España, es la editorial Letra Blanka la encarga de traernos esta maravillosa obra a nuestras estanterías.

Sin más preámbulos, os dejamos con la opinión de tres de nuestros redactores sobre esta nueva visión del Pirata Espacial. La Arcadia, capitaneada por Harlock y tripulada por sus cuarenta valientes piratas, acaba de despegar hacia el mar sin ley donde las mazon la esperan…

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LUIS JAVIER CAPOTE PÉREZ

La historia de la viñeta está llena de ejemplos en los que una persona comenzó como lectora y acabó convirtiendo la afición en trabajo. A la hora de hacer repaso de una trayectoria profesional, siempre hay un apartado en el que se habla de influencias, referentes y obras determinantes. En el campo del tebeo-franquicia, el tránsito entre la lectura y la autoría no es cosa extraña, como tampoco lo es el hecho de que, a la hora de ejecutar la labor, se vuelque en ella buena parte del cariño proveniente de los días del descubrimiento y la fascinación. Aquí tenemos un buen ejemplo de esta devoción.

Jérôme Alquié presenta una obra en la que el prólogo es, precisamente, el relato de su querencia por el universo creado por Leiji Matsumoto, en torno al bizarro y gallardo Capitán Harlock. Su condición de aficionado adicto a las creaciones del veterano autor nipón es un buen botón de muestra del éxito que aquéllas han tenido en todo el mundo y parte del extranjero, bien en papel, bien en anime. Su aventura de querer contar o, mejor dicho, re-contar la historia del navío solitario que se alza en defensa de una Tierra subyugada por la molicie frente a una amenaza cósmica, no es otra cosa que un tributo al autor que le hizo, como a muchos otros, soñar. Como todo tributo artístico, tiene una parte de cal y, también, otra de arena.

La propuesta de Alquié es tan leal al relato original -también contado en estos días en una manga de hermosa factura- que, más allá de los datos formales del formato y el color, no aporta nada nuevo a la historia de la que trae su origen. Bien puede decirse que no hay que arreglar lo que no está estropeado y, en todo caso, la propuesta de Monsieur Jérôme es plenamente disfrutable, aunque solo sea por haber convertido en realidad un anhelo común a buena parte de la parroquia lectora: tener la oportunidad de acercarse a las creaciones de un autor reverenciado y, por un momento, sentarse en su silla, tomar su pluma e intentar ver, sentado sobre sus hombros.

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FER GARCÍA

La setentera serie de televisión de Capitán Harlock fue un éxito en varios rincones del planeta, erigiéndose en un fenómeno considerable gracias a, entre otras muchas cualidades, la calidad de la historia que adaptaba y la fidelidad a su espíritu, el hecho de que aportase un final a una obra inconclusa, la genuina dirección de Rintaro, su melancólico e inolvidable opening, o encuadrarse en el subgénero de la space opera, de moda por aquel entonces. La posterior publicación del manga original en diversas ocasiones y formatos, una vez asentado el mercado del cómic japonés en Francia, España, Italia y Estados Unidos, es una demostración de la condición de clásico atemporal de la que goza la obra de MATSUMOTO Leiji.

Francia ha sido desde un primer momento el país extranjero con mayores legiones de fans de Harlock, por lo que no es de extrañar que haya sido allí donde haya surgido la iniciativa de colaborar con Matsumoto y producir una revisión de su obra. Como en la serie original, encontramos la Tierra, gobernada por unos ineptos instalados en un escandaloso nivel de comodidad, a punto de ser invadida por las Mazon, una agresiva raza alienígena. Ante esta situación, Harlock, capitán de la nave Arcadia, y su tripulación son la única esperanza del planeta para salvarse.

Aunque, en líneas generales se sigue el argumento primigenio, el planteamiento de Alquié hilvana mejor los sucesos clave de la trama, introduciendo nuevas escenas a la vez que mantiene un ágil ritmo narrativo, más acorde a los nuevos tiempos. Además, se permite hacer un particular homenaje al propio Matsumoto, creando el personaje de un científico a su imagen y semejanza.

La obra se encuentra a medio camino entre un álbum francobelga y el manga, puesto que no se atreve a romper los grilletes de la supeditación al material original y a desagradar a los seguidores de Matsumoto con un estilo transgresor, manteniendo un diseño de página y de personajes más propio del manga. Sin embargo, el autor sale airoso de la comparación gracias a que los ritmos de trabajo del mercado francés permiten dedicar mucho más tiempo a cada plancha, por lo que las viñetas gozan de mayor profundidad y multitud de detalles, y la obra luce como nunca gracias a las posibilidades del dibujo digital, el tamaño y el color, a pesar de que los efectos de luz no estén perfectamente conseguidos y resulten algo artificiales.

En conclusión, se trata de una digna revitalización de la historia original, que puede satisfacer tanto a los fans más hardcore de la obra clásica, como a los nuevos lectores que quieran conocer y asomarse al Leijiverso. A pesar del recelo con el que los autores y las editoriales japonesas cuidan de sus títulos, emociona pensar que esta colaboración tenga buena acogida y sea la pionera de muchas otras, por lo que esperamos con ilusión la publicación de los dos volúmenes restantes mientras enarbolamos la calavera cruel como bandera.

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DIEGO GARCÍA

El capitán Harlock siempre ha compartido con el Corto Maltés de Hugo Pratt ese aire de rebeldía, romanticismo y misterio, además de una moral cuestionable en algunos momentos. Es por eso que ambos se han convertido en dos personajes míticos para una generación. A uno lo consumimos desde las páginas de las revistas de cómic y al otro en las televisiones de tubo mientras merendábamos bocatas de nocilla. Así que cualquier nueva aproximación a ambos es una experiencia que inevitablemente nos retrotrae a la inocencia de la infancia. Ese halo mítico hace que los autores encargados de narrar nuevas aventuras de estos personajes tengan problemas para poder mostrar su personalidad. Algo que le sucede a Jérôme Alquié en esta nueva versión la mítica saga de MATSUMOTO Leiji.

La historia del capitán Harlock debe incluir una serie de elementos que caracterizan la serie como son las Mazon, un gobierno de la Tierra inepto y corrupto a partes iguales y el grupo de rebeldes que él lidera. A pesar de introducir algunos cambios y giros muy interesantes en la saga clásica sigue manteniendo el espíritu de la obra original. Es un acierto la importancia que adquiere el cambio climático en la trama que sirve para modernizar la obra, ojalá hubieren hecho lo mismo con el papel de las mujeres. Las que aparecen siguen siendo comparsas de Harlock y no vemos a ninguna entre los miembros, ni de gobierno, ni de la comunidad científica de la Tierra. La única destacable es Talika, pero…

El aspecto gráfico es espectacular a pesar de que la personalidad de Alquié queda sepultada por la de la serie. En lo único que vemos su pertenencia al cómic francés es en el ritmo de la historia y muy tímidamente en la estructura de algunas páginas. El resto es puro manga y puro Matsumoto algo que ni mucho menos es malo. La principal pega de la obra es el color que resulta demasiado artificial y plano. Los buenos coloristas digitales saben hacer que no se note que el color es digital, algo que no sucede en este trabajo, ya que por momentos parece un álbum realizado con fotogramas de una película.

Pesa a todo estamos ante una aventura que se puede disfrutar sin ser un gran conocedor al personaje y que funciona muy bien como space-opera clásica, que es lo que nos hizo soñar de niños con ser miembros de la tripulación del Arcadia.

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(Barcelona, 1990). Nacida con la necesidad de hacer decenas de cosas a la vez; me licencié en filosofía y ahora recorro otra aventura. Entré en el mundo del manga en un buena momento: en pleno boom de principios de siglo. Cuando por televisión emitían Evangelion y el salón del manga no tenía entradas limitadas. Fascinada por la estética gótica, oscura y dantesca, mi autora de cabecera es Kaori Yuki. Pero, reconozco que los mejores mangas que he leído son de Naoki Urasawa y Osamu Tezuka. Mi máxima: las buenas historias son aquellas que dejan huella en el alma del lector.
La Laguna (1973). Mi primer contacto con los tebeos fue un número de la revista "Mortadelo" y un ejemplar de la colección "Olé" dedicada a la familia Cebolleta. Después llegaron Astérix, Tintín, Superman, Dreadstar, los Vengadores... y hasta ahora.
Doppelgänger. Abandoné la Logia Negra y llegué a Málaga, España, en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa. Un día, un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana, a través de la banda de Moebius. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron las posibilidades del medio y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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billyboy
billyboy
Lector
22 diciembre, 2019 20:05

Maravillosa, aunque no se porque no publica también en blanco y negro para ser mas apegado al manga aunque los colores son muy espectaculares.