Malditos X-Force #55/1
    Edición original: Inglorious X-Force 1 (Marvel Comics, 2026)
    Edición nacional/España: Malditos X-Force #55/1 (Panini Comics, 2026)
    Guion: Tim Seeley.
    Dibujo: Michael Sta. Maria.
    Entintado: Joe Caramagna.
    Color: Romulo Fajardo Jr.
    Rotulación: Monica Carrión.
    Traductor: Uriel López.
    Diseño y realización: Estudio Din&Mita.
    Formato: Rústica, color. 85 páginas. 6,50€

    La guerra interminable

    «Uno de los nuestros»

X-Factor, X-Force, X-Statix… Esta cabecera ha tenido muchos nombres a lo largo de sus décadas, mutando según el medio, la vida, la forma de ver el ocio o la cultura misma iba cambiando con el paso del tiempo y, con ello, sus -potenciales- lectores.

La primera, a pesar de ser la idea original, y la última, un signo de los tiempos modernos pero muy específico, vuelven de vez en cuando con mayor o menor acierto, pero la transformación que fue X-Force, por su militarización, su dibujante nefasto, que supo traer lo que quería la gente y el efectismo barato -aunque luego quien levantó todo fue el guionista y otros artistas que le sustituían-, hizo que ya se quedara para siempre esa fase del grupo.

Malditos X-Force #55/1

X-Force ha pasado por muchas fases. Acción desmedida, hueca sin más, intento de reflotar sus tramas con y para el gobierno y las conspiraciones de la época, un grupo armado secreto que operaba en la clandestinidad bajo el pretexto de «estamos amenazados, golpeemos antes y caiga quien tenga que caer» -esa última es laidea que más se ha mantenido con el tiempo-, pues todas las iteraciones han sido desde el principio más proactivas que sus hermanas mutantes.

Krakoa terminó y su X-Factor más ligado a Lobezno, siendo su serie espejo, lo hizo con ella. Fue traumático, sí, y más viendo lo que tenemos ahora con el status actual, queriendo ser un quiero y no puedo nostálgico noventero, en ocasiones sin alma. Después de un par de eventos que lo cambiaran todo para no hacer nada, se han acordado de X-Force -al menos diez números, parece- la han traído de vuelta en un intento raro para nostalgia de varios tipos de lectores distintos.

Todo comienza, como no podía ser de otra forma, con Cable desplazado en el tiempo, llegando tarde a su misión de salvar a la presidenta de E.E.U.U.; ya sabemos que el gran país de los disparos en las escuelas y el fentanilo siempre salvará la discriminación de humanos y mutantes si manda alguien decente allí.

Di que sí, Seeley.

Nathan vuelve a su base de un futuro incierto, medio amnésico, sin ayuda, la tecnología no funciona correctamente y en su brazo tecnoorgánico tiene un par de nombres apuntados. Daken, Arcángel y Boom Boom. ¿Por qué? Ya lo descubrirá él con nosotros.

En estos tres números del grapa/tomo de Panini tendremos la formación del grupo, que sin duda es inusual. Warren como Arcángel, aludiendo, como no, a los orígenes y la etapa de Remender -si nos ponemos exquisitos con anteriores X-Force, es su punto más álgido como personaje junto a la X-Factor original-; Boom Boom, recluta original del primer X-Force, que estuvo ahí desde Factor-X y siempre da gusto verla por su chispeante -boom- personalidad; Akihiro, Daken, el hijo de Logan que ahora es el Inferbezno, una mezcla de Lobezno y Motorista Fantasma -no preguntéis, leed esta reseña a su serie y entenderéis todo o quizás nada-; y la última integrante del grupo, Kamala Khan.

Si, Ms. Marvel cobra importancia radical en la génesis de este nuevo grupo no voy a desvelarlo, pero los más avispados y lectores de cómics de hace unos años ya imaginarán por qué.

Un quinteto raro, como he comentado, parece que quiere llamar a antiguos lectores de dos o tres etapas anteriores junto a un Cable más misterioso y alejado de lo normal, con múltiples bocadillos de pensamiento llevando ya no su guerra, sino sus planes para el grupo, mientras intenta descubrir quién es el o la asesina de la presidenta de cierto futuro, controlándolos como soldados.

Seeley, que se nota hijo de los noventa, no puede no hacerlo y mete en el fregado a Dominó, la mutante con su poder de la suerte que siempre le favorece, novia, amiga y rival de Nathan dependiendo del momento. Aparece más para lanzar datos misteriosos que no conducen a nada y entorpecen más la lectura que otra cosa, haciendo muy bien ese empleo típico en los cómics de esa época, cuando era guay ir de misterioso, hacerte comprar más para ver si se solucionaba a gran revelación y te quedabas luego sin nada porque era humo, no tenían nada.

En ese sentido, Seeley es muy bueno replicando las técnicas de la época para dejarnos un cómic que comienza bien, con buenas interacciones y luchas, para transformarse de repente en un pastiche sin sal, mediocre, que intenta salvarlo en el tercer número recurriendo a Nextwave, la obra de Ellis e Immonen que precisamente parodiaba todo esto con la propia Boom Boom entre otros personajes.

Usarlo de catarsis para la propia Allison es buena idea y funciona si has leído las andanzas del personaje durante años, pero la escritura del antiguo escritor de DC con los personajes de Ellis, intentando imitar su mala baba y chistes, no queda tan bien y se convierte, lo que dura el número, en una fricción constante de situaciones que no casan.

Por no hablar de la incursión de Ms. Marvel en el grupo, importante según el guion y actuando de manera extraña, a veces siendo la estrella, a ratos Hope o en momentos simplemente para aparecer en medio y simular peligrosidad, y eso cuando se acuerda de ella: en tres números pasa de aparecer a recordarte que existe porque sí.

En el apartado artístico ninguna queja. Michael Sta. Maria es solvente, buenas caracterizaciones, órganos de situación, dibuja a Cable grande, bruto, con cierta tristeza y cansancio en su rostro sin pasarse con su anatomía. En general es buen narrador de personajes y situaciones, que puede fallar un poco en la acción, pero al final juega con lo que le da Seeley e intenta mejorar lo que puede. Sin duda es lo mejor de la serie junto a las conversaciones entre Allison y Cable, el alma del grupo.

En definitiva, un comienzo de serie que enseguida se diluye. No es mala, hay series mutantes peores en el mercado, la verdad, aunque la calidad media de las mismas no es muy halagüeña. Supongo que es mejor lanzar mes a mes series sin parar para copar el mercado y que los fans tengan su serotonina mensual que esperar y hacer un buen plan a medio-largo plazo y establecer bien las fichas de lo que quieres.

Lo mejor

• Volver a ver a Cable y Boom Boom.
• El dibujo de Michael anima a seguir.

Lo peor

• Poco inspirado y con fecha proxima de caducidad.

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