Low. Volumen 2: Antes de el alba nos queme

Reseña del segundo tomo de Low: la obra en la que Rick Remender reflexiona sobre el optimismo, acompañado de Greg Tocchini.

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Edición original: Low Vol. 2 TPB: Before the Dawn Burns us. Nº. 7-10 USA. (Image Comics)
Edición nacional/ España: Norma Editorial (2016).
Guión: Rick Remender.
Dibujo: Greg Tocchini.
Entintado: Greg Tocchini/Dave Mccaig.
Color: Greg Tocchini/Dave Mccaig.
Formato: Tomo rústica de 112 páginas.
Precio: 16 euros.

 

Si en la reseña del primer tomo de Low publicado por Norma Editorial, exponía que Remender pretendía con Low narrar una historia que abriese las puertas al pensamiento positivo, aunque no por ello dejaba de hacer todo lo posible para derrumbar esos ideales. En el segundo tomo, que incluye del séptimo al décimo número, aparte de seguir explorando aristas del mundo y caracterizando a los personajes, pretende sorprender y desafiar al lector.

Esa es la única posible explicación a los cambios estructurales y de punto de vista tan drástico que plantea este tomo, que podría dividir en dos mitades simétricas. En el tomo, ambos arcos argumentales están contados de forma entrelazada, no lineal, así que por poner un orden, las reseñaré por el orden en el que nos los presentan.

El primero de ellos, es en el que se nos produce la mencionada ruptura de punto de vista, lo cual Remender lo emplea para desconcertar y desubicar al lector, que siente que le faltan piezas para comprender. El primer número, que indudablemente juega a crear una versión retorcida de la legendaria novela Fahrenheit 451 del siempre genial Ray Bradbury, llega a introducir ligeramente algunos elementos de género negro, dando lugar a una mezcla ágil y (aún más) sórdida. A pesar de sus virtudes (que hacen que funcione plenamente como número único, e incluso podría leerse perfectamente de forma independiente al resto y entenderlo), el lector, hasta que no llega al segundo número de esa historia, no termina de entender cómo encaja en el mapa global. Es en ese número, cuando se llega a apreciar la pericia de un Remender que logra captar y mantener tu interés, usando mecanismos todavía inéditos en esta serie regular, lo cual enriquece globalmente el producto. Y además de ello, no sacrifica en ningún momento la coherencia argumental de la serie, llevándonos a callejones sin salida o ex machinas, en busca del efectismo más directo para apelar al lector. Todo está perfectamente cimentado.

En la segunda historia, ya volvemos a estar pisando en terreno reconocible. Volvemos a encontrarnos con una Stel afectada por lo sucedido en el climático sexto número. Remender nos presenta, por primera vez en este personaje, algo tan humano como la duda. ¿De qué sirve optimismo le ha servido cuando se está mordiendo el polvo constante? El guionista hace evolucionar al personaje haciéndole tocar hondo y de este modo, aprender que, tal vez, puede estar errada y que seguir luchando por unos ideales erróneos no lleva a ninguna parte más que a un sino cruel y despiadado.

Remender da una lección de arco de evolución de personaje en, tan solo, im par de números, condensando y conteniendo mucho el avance de la trama y haciendo un profundo ejercicio de introspección, de desarrollo de personajes, sin, por ello olvidarse de los personajes secundarios que introdujo en el primer tomo, ni detener (del todo) la acción ni las peripecias. Stel se impone gracias a este arco como un personaje con pies de barro, que puede llegar a romperse, a hundirse, y desde esa profundidad, renacer, de nuevo, con una ideología cimentada en el pensamiento positivo aún más fortalecida. Remender, a través de Stel, sigue ahondando en ese visión del vaso medio lleno que es de lo que en primer y último término, consiste la obra. No hay que olvidar el cariz absolutamente personal y autoral que tiene, ya que, a través de Stel, él mismo reflexiona acerca de este tema, que, tal y como expuso en la introducción del primer tomo, es una cuestión que ha marcado buena parte de su vida. El autor logra, por un lado, que su protagonista gane tridimensionalidad, a la vez que nos recuerda que su historia no es un panfleto, si no que, es precisamente lo: cuestiona constantemente el sentido que tiene hecho de pensar de una determinada manera a través de sus personajes. ¿Hasta qué punto unos ideales positivistas pueden traer consecuencias negativas? ¿Cuánta responsabilidad recaería en la persona, si así fuese? ¿En qué momento se pasa del optimismo a perseguir dragones?

En la reseña del primer tomo, afirmaba que Remender es lo suficientemente inteligente y talentoso como para mover a sus personajes en tonos grises. En este segundo tomo, vuelve a dar buena muestra de ello, y de forma aún más lesiva, cruenta y descarnada, ya que logra hacer caer a Stel en la mayor miseria. Hasta el momento se había mostrado férrea en sus ideales, en su entereza y en su moral. A base de mazazos morales y emocionales, provenientes del clímax arco argumental de apertura y de las peripecias de este segundo tomo, se produce una deconstrucción de estos.

El guionista estadounidenser destruye cualquier idea patrón o recurso recurrente que el lector pudiera detectar en el primer tomo. En este aspecto, aparte de lo ya expuesto, se opta por una narrativa más clásica, se emplea (al menos, en los números centrados en Stel, el octavo y décimo) por evitar esa verticalidad que hay esos números (aunque dentro de una horizontalidad, una misma trama que continua número a número), sino que dilata el arco durante esos números en una continuación directa, con un cliffhanger de manual entre uno y otro.

Tocchini sigue empleando las mismas técnicas narrativas y gráficas que en el primer tomo. Ya no sorprende tanto, aunque no pierde una gota de efectividad por ello. Con un estilo muy propio que encaja de manera inmejorable con el tono de la serie. Este trazo sucio, aunque hasta cierto punto, que potencian los momentos más trágicos, oscuros e íntimos, así como el caos y la confusión en los momentos de mayor acción y peripecia. A su vez, muestra un gran dominio de la composición de la página, del tempo, del ritmo, escogiendo la perspectiva adecuada para transmitir lo que se necesita en todas y cada una de las viñetas.

En este tomo se da un cambio de colorista, pero apenas logra apreciarse, ya que se mantiene una cierta continuidad. La serie mantiene como seña de identidad esos colores en distintos tonos de azul, verde, rojo y naranja, que son los que sin ninguna duda predominan y aportan una atmosfera y un carácter propio a Low y su universo. Dave Mccaig entra como colorista en los dos últimos números y capta la perfección la esencia, llegando a un punto que apenas puede distinguirse frente al trabajo previo de Tocchini, ni hay ninguna estridencia, ni bajón de calidad en este aspecto.

La edición de Norma editorial incluye las portadas originales y bocetos de Greg Tocchini, portadas alternativas.

Low en este segundo tomo, no solo no pierde un ápice de frescura frente a lo planteado en el primer tomo, si no que además logra potenciar absolutamente todo lo que se plantó en las bases. Todo ello, mientras que se produce un giro desde el punto de vista estructural como ideológico, dando matices y, por tanto, mayor profundidad a una obra que nos recuerda porque la ciencia ficción no morirá jamás: mientras haya humanidad, habrá algo de lo que prevenir.

  Edición original: Low Vol. 2 TPB: Before the Dawn Burns us. Nº. 7-10 USA. (Image Comics) Edición nacional/ España: Norma Editorial (2016). Guión: Rick Remender. Dibujo: Greg Tocchini. Entintado: Greg Tocchini/Dave Mccaig. Color: Greg Tocchini/Dave Mccaig. Formato: Tomo rústica de 112 páginas. Precio: 16 euros.   Si en la…
Guión - 8.5
Dibujo - 8
Interés - 7.5

8

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sparkyal
sparkyal
Lector
28 octubre, 2016 23:19

112 páginas, 16€. Norma se pasa un poquito con los precios