Local

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Edición original: Local#1-12 (OniPress, 2006-2008).
Edición nacional/ España: Local (Dibbuks, 2013).
Guión: Brian Wood.
Dibujo: Ryan Kelly.
Color: B/N.
Formato: Tomo cartoné, 352 págs.
Precio: 28’50€.

 

Afortunadamente, nunca se deja de aprender, lo que equivale a decir que siempre hay lugar para la sorpresa o, con más modestia, hueco para la recomendación. Si hace algunos meses, a propósito de Mara, descubría el oficio de Brian Wood, no faltó quien en los comentarios posteriores sugiriese algunas referencias de por donde seguir la investigación del guionista. Y aquí estoy ahora, abrazando el consejo de uno de mis solícitos lectores, a quienes nunca agradeceré lo bastante la atención que me dedican.

Local es la historia de Megan McKeenan, una adolescente problemática que se busca a sí misma poniendo tierra por medio entre su pasado y su futuro. Cada uno de los 12 capítulos de que consta avanza un año la trama y se ubica en un estado distinto de Norteamérica. Eventualmente, Megan podrá devenir en secundaria de alguno de los relatos (por ejemplo, ‘Theories and Defenses’, dedicado a un grupo musical de Richmond, o ‘De bares’, centrado en su hermano Matthew), lo que no altera el supuesto mencionado; más bien se trata de un recurso expresivo que de una vocación de reparto coral, aunque en algunos momentos pueda planear la sombra de la imprescindible Balas perdidas (D. Lapham): no en vano muchas de sus vicisitudes adquieren un cariz decididamente noir. En todo caso, es Megan McKeenan y su inevitable evolución durante los años transcurridos lo que sostiene el interés de la trama, más allá de los vaivenes argumentales o las excentricidades de los caracteres.

Como ya observara en Mara, Wood es más ambicioso y resultón que genuinamente arrebatador o certero. Sus tramas se debaten entre la voluntad de originalidad empañando las líneas de género, bien sea por resoluciones que pretenden -con discreto acierto- bordear el tópico (especialmente sintomático es el capítulo 1º, jugando con distintas posibilidades que, en realidad, son básicamente la misma; o el capítulo 4º, de evidente progresión para cualquier aficionado con experiencia), bien sea por reunión de elementos adyacentes que choquen con la ortodoxia del patrón (pensemos, por ejemplo, en el desconcertante interludio como taquillera del capítulo 5 o la vampirización casi metalingüística del capítulo 11, quizá un préstamo del film Por amor al arte), donde obtiene mejores resultados siquiera sea por amplitud de miras, aunque también paga el precio de la volubilidad temática. De resultas de esta tensión, Local es una errabunda y seductora propuesta que navega entre el cuento tradicional de iniciación a la vida y la radiografía exigente de un momento histórico concreto, sin decantarse decididamente por ninguno.


Ryan Kelly, con trabajos publicados en DC (Lucifer, American Virgin), ilustra cada página con personalidad y convicción, empleando fotografías y apuntes de las localizaciones reales, lo que dota a los fondos de una verosimilitud casi documental. En el debe, el mismo problema que observamos en multitud de dibujantes USA: los rasgos de todos sus personajes se parecen y hay que distinguirlos por indumentarias y accesorios. Incluso la protagonista ha de confiar en unas graciosas pecas para volverse inmediatamente reconocible en las variadas situaciones por las que pasa. Kelly se muestra cómodo en la caricatura, con predilección de planos medios y el aplastamiento de las perspectivas propias de los dibujantes underground. Tramas de grises le ayudan a conferir volumen. Los negros, aunque definidos, no aportan profundidad. Su narrativa es muy televisiva: eficaz pero sin brillantez. El detalle y la solidez agradable de su trazo, paulatinamente más vigoroso y preciso, conducen el ojo sin sobresaltos.

Varios tipos humanos se dan cita en este repaso por la América post grunge, encerrada en lo que los medios neoliberales han dado en llamar “basura blanca”, un cóctel de drogas, rebeldía adolescente y trabajos precarios que borran ese horizonte del sueño americano que ya no se cumple ni en las películas de Hollywood (de las que vemos un fragmento de Matrix en un televisor). En cierta forma una road movie elíptica -en tanto los lugares consecutivos sugieren travesía-, la carretera no es, empero, un elemento esencial, ni tampoco los espacios abiertos, barridos por las junglas urbanas y sus cabizbajos moradores. El cambio de paradigma lo ejemplifica el sabor “a canción” (ratificado por los autores en sus declaraciones) que exudan las páginas, inequívocamente ajenas a la tradición literaria e incluso cinematográfica. Son hazañas más propias de estrofas para guitarra que para leer en el tren o ver en pantalla de cine.

Mención aparte merece la cuidadísima edición española de Dibbuks: tapa dura, tamaño álbum, grueso papel a prueba de transparencias, traducción del veterano Lorenzo F. Díaz, abundancia de extras… Cierto: son casi 30€, pero también más de 350 páginas de reproducción impecable y estimulante lectura.

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Mr. X
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Mr. X

¡Albricias!
Pues me alegro mucho de que el Sr Agrafojo traiga a ZN uno mis tebeos favoritos del año pasado. Y uno de los 2 cómics de Wood que realmente me han gustado (el otro fue Demo Vol. 2 http://en.wikipedia.org/wiki/Demo_(comics)). Supongo que el buen hombre se dedica a escribir de vikingos, Conan o mutantes para pagar facturas, pero tras leerlas no me cabe duda de que las narraciones con menos “efectos especiales”, con personajes desubicados o con taras emocionales o a la fuga son lo suyo.

A mi me encantó la estructura, esas pequeños relatos dentro de la historia general de la protagonista, con la que yo, por cierto, me encariñé bastante, me encantó el dibujo, aunque lo que dice de los rostros es cierto, y me encantó la cantidad de referencias culturales, de cine, música y literatura que tiene dentro.

Stasis
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Stasis

Yo me he perdido.
¿Lo recomiendas o no?
¿La relación calidad-precio merece la pena?
Han habido momentos en los que daba la sensación de que estaba muy bien. Otras, que el cómic era vago, poco específico y no quedaba claro hacia donde iba.
Lo mismo con el dibujo: las caras muy parecidas. Un cómic eficaz. Y poco más. ¿Merece la pena comprarse un cómic eficaz por 30€?

Que me parece muy bien, que la crítica está muy bien construida, pero que no sé con qué sabor de boca quedarme.

Crítica aparte. Odio a Brian Wood por su DMZ. No tiene ni pies ni cabeza. Del resto no he leído nada.

Mr. X
Lector
Mr. X

Yo también la recomiendo. Creo que su género es el slice of life con toques de road movie; y el dibujo, a pesar de esos pequeños peros, es muy bueno.

Y no tiene nada que ver con DMZ, que tampoco me gustó nada ni con Northlanders que me gustó menos.

marcus
Lector
marcus

Es cierto señor Agrafojo, la reseña es un ni sí ni no ni todo lo contrario… Vamos, demasiado ambigua como para soltar casi 30 lereles.

Igverni
Lector

Buenas a todos…
Llevo tiempo viendo este tono en inglés, dudando si pillarlo o no… pero una cosa que varios repetís y con lo que estoy de acuerdo es que Wood al menos intenta contar historias diferentes, o al menos, con un giro que las diferencie del común mainstream…

Y por llevar la contraria, a mí el Northlanders me encantó!! Su distribución de arcos, los cambios de protagonistas de cada historia para conseguir un crisol bajo el duro paisaje norteño me pareció de lo más redondo de su obra. Incluso su duración fue la justa para no llegar a cansar…

y su The Massive para Dark Horse… otra lectura diferente!!!

jaque
Lector
jaque

Igverni si te sirve de consuelo a mi me gusto bastante Northlanders 🙂

Pin
Lector
Pin

Gran reseña para un gran cómic, Javier.
Resulta que hace unos días di un mal paso, tropecé, tiré el café sobre el teclado y se me descargó Local. No tuve más remedio que empezar a leerlo. Acabé devorándolo. Una sorpresa muy agradable de un Wood a quien no tenía en gran consideración. Directo a la lista de compras, vale cada uno de los 30€ que cuesta. Y si está bien editado, mejor que mejor.
Me encanta Ryan Kelly. Es cierto lo que dices de los rasgos de los protagonistas, a veces es difícil reconocer hasta a Megan, y eso es un defecto importante, pero para mí sus virtudes compensan de sobra sus limitaciones. Además, encaja genial en el tono de la obra. De hecho, me gustó tanto el estilo de Kelly que me pasé la tarde siguiente de terminar Local buscando dibujos suyos en la red y copiándolos, con estrepitoso resultado, eso sí.