VUELTA AL MUNDO
«Otra vez solo. Y odiado.»
Nos acercamos al final de nuestro repaso a la etapa de Lobezno escrita por el estadounidense Benjamin Percy, pues esta es la última entrega antes de meternos de lleno en la saga final, el gran colofón que cierra esta era para Logan, La guerra de Dientes de Sable. En este punto de la publicación de la franquicia mutante todas las cabeceras se adentraban en el ocaso de la era de Krakoa, los ataques y planes de Orchis habían dado sus frutos y los mutantes habían pasado, en su gran mayoría, al exilio. Después del cruce con otra cabecera que corría a su cargo, Percy se toma los cinco números que cubrimos hoy para darse una especie de vuelta de honor por el universo Marvel.
Logan se ha quedado atrás, sin X-Force, sin Krakoa y sin ninguno de sus aliados mutantes habituales al tiempo que él y todos los suyos están siendo perseguidos. Pero Lobezno no quiere permanecer escondido, el primer problema con el que tiene que lidiar es con los clones primitivos de él que Bestia creó al comienzo de su cisma con Krakoa y X-Force, y que ahora andan sueltos y causando peligro. Además, Logan hará todo lo posible por entorpecer y obstaculizar los planes de Orchis, lo cual lo llevará de viaje por todo el mundo, desde su Canadá natal hasta Wakanda pasando por Madripur.

El guion de Percy para estos números es bastante correcto. Lidiando con personajes invitados el autor logra capturar el carácter propio de cada uno y refleja la situación en la que cada uno se encontraba en sus series particulares. Si bien no puede decirse que el estadounidense plantee nada excesivamente novedoso, algo que bien puede decirse de toda la etapa hasta el momento, el autor sí que se muestra conocedor del material que tiene entre manos y entrega buenos momentos a los largo del arco. Con todo, se trata de un arco completamente de transición, aunque es cierto que juega su papel dentro de la iniciativa que fue Caída de X se siente que el guionista se está tomando una especie de descanso en el que aprovecha para divertirse un poco.
En el dibujo encontramos primero al español Juan José RyP con Frank D’Armata encargado del color. El artista español se volvió poco a poco en un habitual de la serie y se nota cómo coge confianza con los guiones de Percy con el paso de los números. Su estilo puede resultar chocante al principio, pero en mi experiencia cuando uno llega a acostumbrarse se vuelve bastante más sencillo apreciar su trabajo tan intricado con los lápices. Su punto fuerte para mí son sin duda los paisajes y las grandes estructuras, donde las figuras de los personajes son de menor importancia frente al nivel de detalle de su entrono. En el último número de la tanda tenemos a Ibrahim Moustafa, artista quizá mejor conocido por su trabajo en Vértigo con Mother Panic: Gotham a.d., y lo cierto es que su labor aquí no termina de estar a la altura. Su representación de la anatomía es inconsistente y sufre al intentar poses o ángulos poco convencionales.

En definitiva, unos números resultones aunque poco trascendentes. Percy se encontraba seguramente ahorrando energías para la saga final de su etapa, un enfrentamiento que se encargó de anticipar considerablemente en entrevistas. Sin embargo, repasando toda la etapa cuesta encontrar nada que apunte hacia este evento, ni casi ninguna referencia a Dientes de Sable, aunque los 10 números de los que el guionista dispuso para cerrar su historia son más que suficientes para incluir un planteamiento en condiciones. Si algo no se le puede echar en cara a Percy es que hasta este instante de la serie había logrado mantener un nivel considerablemente consistente en sus guiones, por lo que vio la recompensa de ver la cabecera llegar a los 50 números, un hito más que notable en el panorama moderno de Marvel.
Lo mejor
• Ver a Logan interactuar con personajes de todo el universo Marvel.
Lo peor
• Es un arco mayormente intrascendente.
Entretenido
Guión - 7
Dibujo - 6.5
Interés - 6
6.5
Unos números resultones aunque poco trascendentes.








