Edición original: Wolverine vol.8 #9-12 (Marvel Comics, 2024)
Edición nacional/España: Lobezno #6-7 (Panini Cómics, 2025)
Guion: Saladin Ahmed.
Dibujo: Martín Cóccolo, Javier Pina.
Entintado: Martín Cóccolo, Javier Pina.
Color: Bryan Valenza.
Formato: Grapa. 48 páginas. 5,50€

VOLVER A LA NIÑEZ

«Hace unos días, recibí una carta de mi madre.»

Arranca un nuevo arco en la serie regular de Lobezno, y como no podía ser de otra manera lo acompañamos con la reseña correspondiente. En reseñas previas hemos visto el complicado comienzo de la etapa de Saladin Ahmed al frente de la colección, que culminó en un número #400 en el que lo más destacado era la historia de Daniel Warren Johnson. Los hilos narrativos que se abrieron en los primeros números, la aparición del adamantino como un poder sobrenatural detrás del adamántium y el joven Wéndigo que ha servido de acompañante, se cerraron de forma poco satisfactoria, y aquí Ahmed nos presenta una nueva historia para animar la colección. Esta tanda de cuatro números USA fue publicada en nuestro país por panini cómics en dos grapas de tamaño doble que recogen dos entregas originales.

Después de que el joven Leonard se recuperara de la maldición del Wéndigo y de que Logan dejara al adolescente de nuevo con su familia, el mutante canadiense recibe una carta de la suya propia. El misterioso mensaje alude al pasado de Logan, y le pide ayuda para enfrentar a los enemigos de su familia en una carta que termina con la firma de su madre, Elizabeth Howlett, a la que todos dábamos por muerta tras los eventos de Lobezno: Origen, ambientados en el siglo XIX. Consciente de que debe tratarse de una trampa pero incapaz de darle la espalda a la posibilidad de reencontrarse con su madre, Logan acude a la antigua mansión de los Howlett, donde pronto empieza a percibir el olor del mayor enemigo de él y de los suyos, Dientes de Sable. En una historia de fantasmas, familia y venganza, Logan debe aprender a distinguir lo que es real y hacer frente a sus propios sentimientos.

El guion de Ahmed es irregular. Por momentos el autor es capaz de generar tensión y suspense, intentando guardarse una carta bajo la manga, pero en otros momentos el conjunto se desinfla. Jugar con los sentimientos más reprimidos de Logan es una idea que puede dar juego, pero Ahmed no alcanza la profundidad necesaria y le es difícil manejar el ritmo del guion. Hay aspectos que aparecen de la nada y se resuelven de forma repentina, o se dejan colgando una vez dejan de ser útiles para la historia. El alcance de los poderes de Lobezno resulta confuso, a veces es capaz de oler una posible amenaza a metros de distancia, y otras es sorprendido por conveniencia del guion. Esto se explica en el monólogo interno del protagonista, uno de los puntos más flojos del cómic. Ahmed parece no ser capaz de capturar la personalidad de Logan, siendo simplista creo que uno de los problemas de esta caracterización de Lobezno es que habla demasiado para sí mismo, incluso cuando no tiene nada que decir.

El dibujo corre a cargo del español Javier Pina y del italiano Martín Cóccolo, que se reparten el arco con dos entregas para cada uno. Pina da comienzo a la aventura con su estilo particular, que está dominado por completo por su estilo de entintado, muy prominente y que deja en segundo plano sus lápices. Su anatomía es bastante consistente y sus páginas están llenas de textura, sin embargo otros aspectos flaquean como el nivel de detalle en los fondos. Por su parte, Cóccolo regresa a la colección en la línea de lo que hemos podido ver de él. Similar a Pina, los fondos del italiano tienen un nivel de detalle inconsistente, pero el trazo más fino del italiano le da una mayor expresividad a sus personajes, aunque con una anatomía que baila más. En general, el arte de ambos artistas es correcto sin grandes momentos destacados y sin grandes desastres, con un desempeño suficiente para acompañar la historia que nos ocupa.

En definitiva, unos números con más sombras que luces. Ahmed sigue teniendo dificultad para capturar los aspectos de la personalidad de Logan que le han vuelto en un icono de la editorial, y sus guiones echan en falta una auténtica sensación de suspense, tensión y ritmo. Difícilmente puede decirse que estas historias dañen al personaje, pero desde luego no alcanzan las cotas de entretenimiento que nos gustaría. De fondo, el autor parece estar desarrollando un nuevo status quo que relaciona a Lobezno con aquellos que le persiguen, habrá que esperar para ver sus frutos.

Lo mejor

• El intento por explorar nuevas facetas del protagonista.

Lo peor

• El guion no tiene gancho.

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