Una náufraga a la inversa
La verdad es que la variedad es algo muy refrescante. No tiene nada de malo volcarse en un género concreto: ahí tenemos a James Tynion IV girando alrededor del terror o a Ed Brubaker obsesionado con el noir, y pocas pegas se les pueden poner a sus trabajos. Pero cuando un autor va atreviéndose a probar distintas cosas, es desde luego algo que como lector uno aprende a valorar.
Y un buen ejemplo es lo que ha hecho Derek Kirk Kim. Recordemos que el autor surcoreano afincado en San Francisco entró con fuerza en la escena comiquera a principios de los 2000 gracias a sus historias semi autobiográficas, que terminarían viendo la luz en formato físico con La misma diferencia, un excelente trabajo ganador del Eisner, el Harvey y el Ignatz del que os hablamos la semana pasada aprovechando la reedición lanzada por Astiberri este año.
Como ya desgranamos en aquella reseña, Kim continuó lanzando trabajos, tanto como dibujante como ejerciendo de autor completo, tales como Tune o The Eternal Smile (que también lograría granjearle un nuevo Eisner). Pero por el camino el autor coreano fue adentrándose en la animación, un campo en el que ha ejercido tanto de director como de diseñador de storyboards y de personajes en series de grandes compañías como Netflix o Cartoon Network. Sin embargo, el primer amor de Kim siempre fue el cómic, y en 2024 pudimos ver cómo su nombre volvía a aparecer en letras grandes en la portada de una grapa.

Hablamos de La última sirena (The last mermaid en su título original), una serie estrenada bajo el amparo de Image Comics con la que Kim regresa a las viñetas tras una década. Y lo hace, además, con algo completamente distinto a esos trabajos que le dieron el reconocimiento inicial de su carrera, pues lo que nos vamos a encontrar en este primer volumen recopilatorio (que contiene las seis primeras entregas de la serie) está muy lejos de ser un slice of life, desde luego.
La obra nos presenta un mundo que parece ser el nuestro, completamente devastado y postapocalíptico. La tierra está seca y yerma, el mismísimo Golden Gate, o lo que queda de él, se posa sobre polvo y grietas, mientras una extraña protagonista viaja en busca de agua: una sirena. Una joven que se mueve gracias a un sofisticado exoesqueleto que hace las veces de armadura, vehículo y pecera para ella y para Lottie, su inseparable ajolote. En una constante búsqueda de agua para mantenerse con vida, y bajo la amenaza de caníbales cibernéticos y otras temibles criaturas, la solitaria sirena se topará con otro viajero que la obligará a plantearse si aún se puede confiar en alguien en este páramo desolador.
Si como yo descubrís a Derek Kirk Kim gracias a la reciente publicación por parte de Astiberri tanto de esta obra como de La misma diferencia, sin duda quedaréis sorprendidos. Y es que todo aquello que hacía brillar la primera obra del autor no tiene cabida aquí. Sus naturales y extensos diálogos, que hacían grande a aquella obra, tornan en numerosos silencios y monólogos escuetos. Sus viñetas cartoon llenas de expresividad y de reiteración se convierten en elaboradas instantáneas a color en busca del preciosismo. Nada de lo que me hizo apreciar La misma diferencia está en La última sirena, pero eso, por fortuna, no es una pega, sino una virtud.

Con su radical cambio de tercio, Kim se nos descubre como un narrador con una fantástica imaginación. Es difícil definir como original el concepto de mundo postapocalíptico desértico, pero la peregrina ocurrencia de poner en el centro de todo a una sirena vagando por él a lomos de una gigantesca pecera cibernética le insufla una vitalidad diferente a la historia. No es absolutamente rompedora, pero tiene ese toque de personalidad que le permite desmarcarse de otras propuestas repetitivas.
Hablamos además de un trabajo que pone de manifiesto lo que ya sabíamos: que Kim es un excelente narrador, pero a través de un planteamiento distinto. El artista nos sumerge en su peculiar visión del apocalipsis con una calma profunda y un ritmo pausado, sin intención de poner todas las piezas sobre la mesa deprisa y corriendo. Este quizás podría ser un punto que algunos lectores encuentren negativo, y es que este primer volumen sabe a poco en cuanto a desarrollo de la trama, pero servidor se inclina mucho más por este tipo de planteamiento: el de que los personajes se abran a nosotros a la vez que entre ellos, con precaución y mesura.
En el apartado artístico encontramos también un cambio de registro importante, y es que nada vemos aquí del Kim que conocimos en La misma diferencia. Frente a aquel estilo cartoon en blanco y negro, la presente obra nos lanza una propuesta rotundamente distinta. Hablamos de un dibujo mucho más preciosista, que prescinde del silueteado para centrarse en algo más cercano a la ilustración con color digital, aportándole una identidad muy comparable a la del manwha. Personalmente, ese estilo tan digital habitual en el cómic coreano no me mata demasiado, pero en el trabajo de Kim se mezcla también su experiencia como animador, dándole un resultado más bello a sus páginas, en las que el uso de la luz toma un protagonismo especial.

En definitiva, La última sirena supone un agradable e inesperado regreso de Derek Kirk Kim a las viñetas. El autor de La misma diferencia nos sorprende con una creativa y pausada historia de ciencia-ficción con ciertos toques de fantasía, con la que el artista coreano se desliga del estilo que le dio la fama pero mantiene intacto su talento narrativo. Un talento del que podremos seguir disfrutando no solo en el siguiente tomo, sino también en su próximo trabajo para Image, la serie de novelas gráficas Royals donde se limitará al guion y volverá a cambiar de género. ¡Un tipo inquieto este Kim!
Lo mejor
• La creativa premisa dentro del arquetípico género postapocalíptico.
• El ritmo narrativo pausado en pos de desarrollar a sus protagonistas…
Lo peor
• …que podría resultar lento según el gusto del lector.
• Los aspectos más «digitales» de su estilo de dibujo.
Guion - 8.2
Dibujo - 7.5
Interés - 7.8
7.8
Imaginativa
Derek Kirk Kim nos sorprende con un nuevo trabajo de ciencia-ficción lleno de creatividad y ritmo pausado.








