La Imposible Patrulla-X: La saga de Fénix Oscura

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Edición original: Marvel Comics – enero – septiembre – 1980
Edición España: Panini Comics – octubre – 2018
Guión: Chris Claremont
Dibujo: John Byrne
Entintado: Terry Austin
Color: Bob Sharen, Glynis Wein
Portada: John Byrne, Terry Austin, Jim Novak
Precio: 23,75 euros (tomo de la línea 100% Marvel HC de 232 páginas)

 
Prólogo: Ahora y para siempre, Fénix

Cuando Chris Claremont arribó al puesto de guionista en la colección protagonizada por la Patrulla-X, la franquicia mutante estaba reducida a una única colección a la que Len Wein y Dave Cockrum habían rescatado del exilio de las reediciones. Cuando Chris Claremont abandonó esa posición, la escudería X era la joya de la corona de Marvel y él acababa de perder el pulso con el editor responsable de la misma, asumiendo dolorosamente que, pese a todos sus años de trabajo, los personajes pertenecían a la empresa. Entre esos dos momentos hay quince años en los que Claremont brindaría sus mejores trabajos y buenos ejemplos del género súper-heroico. Quien empezara como escritor adjunto, acabaría haciéndose con el timón de la nave patrullera y convirtiéndose en el guionista definitivo de las andanzas de Charles Xavier y sus discípulos. A su lado estuvieron, aparte del citado Cockrum, nombres ilustres como los de Paul Smith, John Romita JR o Marc Silvestri pero, sobre todos ellos, destaca el de John Byrne. Este autor, británico de origen, canadiense de adopción y estadounidense por vocación, firmaría junto a Claremont una de las etapas más importantes en la historia de la Patrulla-X, alcanzando su cénit en la aventura que se recopila en este tomo: la historia de Fénix Oscura.

La saga de Fénix Oscura es una de esas aventuras imprescindibles de la franquicia, el género y la editorial que, pese a su antigüedad -pronto se cumplirá su cuadragésimo aniversario- sigue siendo tan épica, trepidante y dramática como en el momento de su primera aparición. Editada y re-editada hasta la saciedad a ambos lados del océano, resulta relevante no solamente por su trama principal -el destino de Jean Grey- sino, además, por la inclusión de una serie de detalles que, con el tiempo, resultarán relevantes para el desarrollo posterior de la colección: la aparición de Kitty Pryde, la presentación de Dazzler, el protagonismo de Lobezno, el primer enfrentamiento con el Club Fuego Infernal y su configuración como alternativa a los ideales de Charles Xavier. Aquí, el guionista, fiel a su tradición, cierra algunas tramas, al tiempo que planta las semillas para otras, que irán germinando poco a poco.

La llegada de Kitty Pryde

Al comienzo de la historia, la Patrulla-X está tomándose un respiro, tras la batalla contra Proteus, el hijo de Moira MacTaggert. Poner fin a la amenaza que suponía ha sido posible, pero a un precio muy alto, tanto físico como anímico. Por tal razón, Sean Cassidy decide abandonar el equipo y quedarse junto a la mujer de la que se ha enamorado. Sus poderes -forzados hasta más allá del límite en el enfrentamiento con Moses Magnum- no se han recuperado y su presencia en el equipo ha perdido su sentido. El retiro en la isla Muir es el merecido premio a un hombre que, desde el principio, consideró que estaba un poco mayor para los trotes súper-heroicos. Ahora, su pareja -que ha pasado por varios trances traumáticos en un período muy corto de tiempo- le necesita más que sus camaradas. A cambio, Fénix vuelve a reunirse con el grupo, así como el profesor Xavier -tras una temporada junto a Lilandra Neramani, en la creencia de que sus feligreses habían caído en combate con Magneto-. Charles se enfrenta al hecho de que sus pupilos han avanzado en su ausencia y que, en ese momento, Cíclope conoce mejor al equipo que él. El primogénito está asumiendo el liderazgo, más allá de la condición de jefe de campo y para el mentor esto no resulta cómodo. Es difícil para el fundador aceptar que el adolescente es ya adulto y tiene sus propios criterios. Cuando Xavier intenta volver a su puesto, se encuentra con un Scott que se ha ganado, por fin, el respeto del rebelde Lobezno. La previsión de Claremont y Byrne es que, en un momento del futuro próximo, Cíclope abandone el equipo. Esto se producirá, pero la causa será sensiblemente distinta. La madurez definitiva del primer estudiante de la escuela se alcanzará tiempo después, en la novela gráfica Dios ama, el hombre mata, pero aún queda un poco para eso.

El reencuentro entre Scott y Jean trae consigo la renovación de su relación. Durante su separación -cada uno pensaba que el otro había muerto en la Antártida- Summers ha iniciado una relación con Colleen Wing -la colega de Misty Knight que, a su vez, había sido compañera de piso y amiga de Grey-. La historia no llega muy lejos, pero sirve para que Scott dé un paso más en su proceso de crecimiento personal. El personaje ha vivido siempre volcado en su condición de hombre-X (quitando algunas experiencias laborales, en los días del quinteto original). Cuando le pregunta a Wing si él es lo que viene siendo un carroza, ella le responde que tanto como la momia de cierto faraón bien famoso. No es para menos, porque Scott fue el único de la formación original -más Kaos y Polaris- que no quiso abandonar el equipo cuando sus compañeros de promoción lo hicieron. Considera que la imposibilidad de controlar sus rayos ópticos impide la posibilidad de tener una vida normal. Llama a sus nuevos colegas por su nombre código y no por sus nombre de pila. Cuando la Patrulla-X retorna a la Tierra, después de su lucha contra la Guardia Imperial y el emperador shi’ar D’Ken, Rondador Nocturno le hace ver que él -pese a su aspecto- es algo más que su nom de guerre y le pide que le llame Kurt. Por su parte, Ororo le hace ver que sus dudas en torno a la relación con Jean -cuyos poderes como Fénix ya se intuyen como de nivel cósmico- bien podrían deberse al hecho de que ella ha cambiado -crecido, madurado, evolucionado- y él no. El sentimiento de pérdida y la experiencia de conocer a Colleen sirven para que encontremos a una persona que puede y quiere tener vida más allá del uniforme.

Por su parte, Jean también ha conocido a alguien que aparece para intentar colmar el vacío dejado por la «muerte» de Scott. Se llama Jason y aparenta ser caballeroso, sofisticado y seductor. Sus pintas de dandi ocultan a un viejo enemigo de la Patrulla-X, Mente Maestra. Cuando Claremont revisite estos tebeos, a través de Classic X-Men y sus historias de complemento, aprovechará para complementar el relato original y enseñar a la parroquia que Wyngarde se aproximó a una vulnerable Grey, asumiendo distintas apariencias y personalidades. El antiguo subalterno de Magneto en la Hermandad de Mutantes Diabólicos tiene como objetivo convertir a la joven en una poderosa pieza en el juego de estrategia que se tiene entre manos. Su meta será un elemento determinante para desencadenar la tragedia que sellará el destino de Fénix.

La presencia en las sombras de Mente Maestra se acompaña, tiempo después, de una organización a la que este pertenece y que, pronto, se convertirá en una de las adversarias recurrentes de la Patrulla-X: el Club Fuego Infernal. Aquí, por de pronto, cruzan por primera vez caminos y espadas, cuando Emma Frost, responsable de una academia exclusiva, compita con Xavier por la inscripción de una niña, casi adolescente, que acaba de descubrir que tiene el poder de atravesar los objetos solidos tal que si de un fantasma se tratara. Katherine «Kitty» Pryde es una joven de trece años, flacucha y empollona, que se enfrenta a los cambios del crecimiento con la adición del factor x y de una crisis familiar entre sus progenitores. Como es de esperar, Frost no jugará limpio y demostrará que, al igual que la escuela de Xavier, su institución también cuenta con un brazo armado. La aparición de Kitty es aquí un prólogo de lo que vendrá más adelante para la franquicia. Supondrá un vínculo con el pasado de la colección, que empezó contando las andanzas de un grupo de adolescentes en una academia; anticipará la llegada de una nueva generación de estudiantes, llamados a formar los Nuevos Mutantes. Pryde será la hermana pequeña de Ororo, la amiga inseparable de Kurt, la protegida de Logan y el primer amor de Piotr, convirtiéndose en una pieza esencial en la Patrulla-X de la década de los ochenta. Aquí, sin embargo, es una niña asustada porque todo lo que tenía como seguro se ha desmoronado. Su presentación será, probablemente, la de mayor importancia para la franquicia, pero no la única.

Fiebre del sábado noche

La creciente popularidad de la Patrulla-X sirve para que la casa de las ideas utilice su colección para presentar a otro de esos personajes justificados en un tiempo y una moda: Alison Blaire, Dazzler. Se trata de una mutante con la capacidad de transformar el sonido en luz y viene para aprovechar la fiebre de la música disco. Su aspecto -con lentejuelas y patines- evoca la imagen de una bola de espejos discotequera; su creación se debe, según cuentan las crónicas, a una estrategia comercial que implicaba a la editorial, a una discográfica y a una productora cinematográfica. La idea era, al parecer, aprovechar el éxito de los tebeos de Kiss en Marvel y plantear un producto multimedia. Marvel haría el tebeo; Casablanca Records buscaría a la cantante y se encargaría del disco y, finalmente, habría una película. La actriz Bo Derek -que en 1979 alcanzaría el pináculo de su carrera con 10- sería el modelo escogido para el aspecto del personaje, en cuyo diseño estuvieron implicados Tom DeFalco, John Romita JR, Louise Jones y Roger Stern. Era un paso más en la colaboración entre la casa de las ideas y la disquera de Kiss y, aunque el proyecto no alcanzó todos sus objetivos, hay que destacar el hecho de que Dazzler llegara a disfrutar de una colección propia durante tres años y medio, a protagonizar una novela gráfica y a compartir mini-serie con la Bestia. Todo esto plantaría a Blaire en mitad de la década de los ochenta -mucho después de que la música disco dejara de estar de moda- y la convertiría en miembro de la Patrulla-X pero, para eso, aún faltan varios años y unos cuantos cambios de aspecto y estilo musical. En esta primera aparición, Dazzler ayudará a Cíclope, Fénix y el resto del equipo a enfrentarse con el Club Fuego Infernal. Al final de la aventura, Scott y sus colegas comprobarán con estupor que Jean manipula al padre de Kitty, para que cambie su opinión respecto a la posibilidad de que su hija curse estudios con Xavier. Grey está cada vez más cómoda en el uso de sus poderes y, más importante aún, empieza a utilizarlos según su criterio y sin las cortapisas morales que tenía cuando era la Chica Maravillosa. Algo pasa y, una vez más, Cíclope tomará la iniciativa para hacer frente a la amenaza del Club Fuego Infernal y al preocupante incremento de habilidades de su pareja.

A mover el esqueleto con Alison Balire
Dazzler hace su primera aparición

El Club Fuego Infernal

La organización que ha aparecido para oponerse a la Patrulla-X toma su inspiración más directa de un episodio de la serie británica Los Vengadores. A touch of brimstone presenta una versión contemporánea de ciertos clubes británicos surgidos durante el S. XVIII, cuyos integrantes aspiran a operar como un poder en la sombra. El vestuario de la señora Emma Peel -diseñado, al parecer, por la propia Diana Rigg- y las caracterizaciones de los enemigos del episodio servirán para diseñar al círculo interior del Club Fuego Infernal marveliano: una élite de hombres y mujeres poderosos, mutantes todos ellos, que compiten entre sí, mientras intentan hacer valer su posición, considerándose más allá de cualquier convención moral, social o jurídica. Ataviados a la manera dieciochesca, dan la apariencia de jugar a una decadente partida de ajedrez, pero no hay que llamarse a engaño: son extremadamente peligrosos y cuentan con algo de lo que sus oponentes carecen: el prestigio que da la apariencia de respetabilidad ante la sociedad.

Scott pide ayuda a Warren Worthington III, su viejo camarada, el Ángel. El antiguo rival por el amor de Jean ha rehecho su vida junto a Candy Southern -que le acompañará en su aventura con los Nuevos Defensores, un poco más adelante-. Después de la experiencia junto a los Campeones, Warren dedica más tiempo al trabajo en las empresas familiares y a las obligaciones derivadas de su posición. Se identifica como miembro del Club Fuego Infernal pero no es parte de su círculo interior y no acaba de asumir las afirmaciones que Cíclope hace sobre la venerable institución a la que pertenecieron sus mayores. Este reencuentro servirá para que Claremont reclute al Ángel para el equipo, pero este reenganche durará poco. Worthington solo parece servir para transportar a algún personaje que no vuela y, pronto, lo despachará aprovechando la animadversión que el alado siente por Lobezno. Este breve regreso hará, no obstante, que Warren participe en el dramático episodio que está por desencadenarse. Scott intenta sincerarse con su amigo acerca de sus temores respecto del inmenso poder de Jean. Sin embargo, la aparición de esta hará que la conversación no termine de concretarse. A cambio, la pareja compartirá un momento de intimidad que supondrá un paso fundamental en el fortalecimiento de su relación.

Este interludio dará paso a un nuevo duelo entre la Patrulla-X y sus, por ahora, misteriosos oponentes. Aquí se presentan, como he dicho, como un club decadente y despiadado pero, años después, Claremont les dará un aspecto más humano y buscará que la parroquia lectora empatice un poco más con ellos. Para entonces, ya habrá llevado a cabo un proceso similar con Magneto que pasará de villano histriónico lee-kirbiesco a rebelde porque el mundo le hizo así y, finalmente, a miembro del equipo que con tanto denuedo combatiera. Para eso quedan todavía algunos años así que, centrémonos en lo que hay aquí: primero en las sombras y luego abiertamente, aparecen Sebastian Shaw, Harry Leland y Donald Pierce. Junto a Emma Frost y Jason Wyngarde, constituyen las piezas principales del círculo interior. También veremos por primera vez a Tessa, la leal y eficiente adjunta de Shaw. Todos ellos se convertirán en elementos fundamentales en el desarrollo de la franquicia; algunos hasta cambiarán de bando pero, aquí y ahora -o allí y entonces- demuestran ser rivales de envergadura para el equipo de Cíclope. Las manipulaciones de Wyngarde ponen a Fénix de su lado, frente a sus antiguos camaradas y como amenaza frente a sus colegas y enemigos del círculo interior. La Patrulla-X es vencida en el primer asalto, pero el Club Fuego Infernal comete el error de dar por caído al más letal de sus integrantes: Lobezno. La viñeta que cierra el centésimo trigésimo segundo número de la colección -largamente homenajeada y repetida- anuncia que el canadiense aún vive y está dispuesto a iniciar la revancha.

El episodio Wolverine: alone! es una buena muestra de la evolución de Lobezno como personaje y de su creciente protagonismo, gracias a la llegada de Byrne. Así como Cockrum lo detestaba y prefería a Rondador Nocturno, el británico-canadiense apuesta por su semi-paisano y contribuye a hacerle menos antipático. Las visitas a Japón y a Canadá han contribuido a arrojar un tenue destello de luz sobre el pasado del personaje y sabemos -al contrario que sus colegas- cuál es su nombre de pila. Aquí, seremos testigos de su determinación, cabezonería y valor, para salvar a sus camaradas y, especialmente, a la mujer por la que se ha mantenido en la Patrulla-X.

Mientras Lobezno libra un combate contra todas las fuerzas que pueblan el cuartel general de sus adversarios, Cíclope se bate en un duelo desigual contra Mente Maestra. En el mundo de la mente, Scott opone su vínculo con Jean al dominio de Wyngarde, que le desafía a un combate a espada, cuyos efectos se trasladarán al mundo real. El exceso de confianza del manipulador se volverá en su contra cuando, venciendo a su oponente, descubra que su control sobre Fénix no resiste la visión de ver caer al hombre que ama. Grey sacudirá la cadena que la ata a Mente Maestra y le dará aquello que tanto ansía: una visión al poder cósmico que detenta. Wyngarde recibirá su merecido, pero el enfrentamiento con el Club Fuego Infernal terminará en tablas. Formalmente, los forajidos de la Patrulla-X habrán atacado una respetable institución y la paranoia anti-mutante recibirá un nuevo empujón, pues la condición de tales de los dirigentes de la decadente institución no es de dominio público.

La influencia de Wyngarde sobre Jean ya no existe, pero los efectos de la misma van a contribuir poderosamente a que el poder de Fénix la corrompa definitivamente. Mente Maestra ha querido convertirla en su pareja y aliada, en el control de un club donde la regla principal es la ausencia de ataduras morales. Libre de las convenciones sociales, la mujer-X vuelve a pronunciar las palabras que dijo en su primera aparición como Fénix. Ahora, es una proclamación oscura y pervertida. Sin límite, barrera o cortapisa, el poder cósmico que embarga a Jean la controla por completo y la lleva a revelarse como una amenaza de nivel universal, ante toda entidad, fuerza o elemento relevante de la creación. La Patrulla-X parece no ser rival para ella, ni siquiera cuando la Bestia -ahora en los Vengadores- aparece en su ayuda.

El segundo asalto entre Fénix oscura y sus antiguos compañeros se salda con un mejor resultado para la Patrulla-X. Entre todos, han diseñado una estrategia que les ha permitido controlar momentáneamente su furia desatada y comprender que, pese a todo, la Jean que conocen sigue combatiendo. Al final, la amenaza parece conjurada, pero no todo el mundo está de acuerdo.

Grey al estilo Peel
La Patrulla-X contra el Club Fuego Infernal

La batalla final

Cuando parece que lo peor ha pasado y que Jean vuelve a ser la de siempre -con petición matrimonial de por medio y todo- el equipo es tele-transportado a presencia de Lilandra Neramani, emperatriz de Shi’ar y pareja de Charles Xavier. La gobernante galáctica, junto a representantes de los imperios Skrull y Kree, considera que Grey es demasiado peligrosa para seguir viviendo. En su debe, tiene la destrucción del planeta D’Bari -mundo natal de un tipo de alienígena al que se había visto en el número en el que los Vengadores rescataban del hielo al Capitán América-. Semejante genocidio planetario no puede quedar impune y se exige la pena capital. Desesperado, Charles invoca un duelo ritual en el que la Patrulla-X habrá de enfrentarse a la Guardia Imperial, en un área de la Luna dotada de oxígeno, la llamada zona azul (que, tiempo después, servirá de refugio a los Inhumanos). Por exigencias del guion, el equipo terrestre es vapuleado inmisericordemente -algo sorprendente, si tenemos en cuenta lo bien que aguantaron el tipo en su primer encuentro-. Antes que eso, hay una serie de escenas para que cada personaje afronte el conflicto de la manera que mejor sabe -algo que Kurt Busiek y George Pérez homenajearán en la miniserie co-protagonizada por los Vengadores y la Liga de la Justicia-. Jean decidirá afrontar su última batalla vistiendo el uniforme de Chica Maravillosa y demostrando que su relación con Scott va más allá de lo que se puede expresar con palabras. Al final, la pareja será la última que quede en pie y, cuando todo está perdido, los poderes del Fénix reaparecen. Los esfuerzos previos han resultado baldíos y, consciente de su incapacidad humana para contener un poder de tal calibre, Jean cometerá suicidio, ante los desesperados ojos de su prometido. Con ello, quedará narrada la muerte de una súper-heroína en un tebeo de Marvel y se marcará un punto de inflexión en la historia de la Patrulla-X. El relato original, sin embargo, distaba mucho de ser así.

La revelación de la oscuridad
Y ahora, Fénix Oscura

Lo que pudo haber sido y no fue

La idea original de Claremont y Byrne era que, al final de la batalla y vencida la Patrulla-X, Jean Grey fuera sometida a una operación cerebral, destinada a dejarla sin poderes. Una suerte de lobotomía para personas con poderes mentales que bien podría dejarla reducida a un estado vegetal o infantil. Este desenlace abriría una brecha entre Lilandra Neramani y la Patrulla-X pues su gesto de compasión y su ofrecimiento de ayuda se verán respondidos con lógica hostilidad por parte de Cíclope. Este tomaría la decisión de abandonar el liderazgo del equipo para cuidar de Jean, contra las protestas de Xavier. A su modo -y en palabras de Logan- Charles puede ser tan despiadado y egoísta como Magneto. Un poco más adelante, sería el amo del magnetismo el que reaparecería para ofrecer a la dama pelirroja la posibilidad de recuperar lo que se le ha arrebatado. El guionista mira a largo plazo y tiene en mente la boda de Scott y Jean y hasta el nombre de su hija primogénita, Rachel. ¿Qué fue lo que hizo que se produjera un cambio? La respuesta está en el editor en jefe de aquellos tiempos, Jim Shooter.

Shooter consideraba que Fénix oscura merecía un castigo más severo, al haber provocado la muerte de una civilización planetaria. No bastaba con privarla de sus poderes, reduciéndola probablemente a una sombra de lo que fue. El castigo tenía que ser equiparable al crimen y así se explica en La muerte de Fénix: la historia jamás contada. Cuatro años después de la publicación del número centésimo trigésimo séptimo -último de la saga- se editaba la versión original, con una extensa transcripción del diálogo entre las partes implicadas -Chris Claremont, John Byrne, Louise Simonson, Jim Salicrup y Jim Shooter, si la memoria no me falla-.

¿Qué versión hubiera sido mejor? ¿Fue acertada la intervención de Shooter? En honor a la verdad, Claremont recicló buena parte de las ideas volcadas originalmente y, muy probablemente, el final original no hubiera tenido el impacto que tuvo el ver en viñeta la muerte de un personaje clásico. En todo caso, el nivel de poder de Fénix estaba volviendo redundante al conjunto del equipo y, como sucedía en casos similares -Thor en los Vengadores; Superman en la Liga de la Justicia- se hacía necesario un ajuste. La muerte de Jean Grey se anticipó en dos años a la del Capitán Marvel y resultó tan importante como lo había sido la de Gwen Stacy unos años antes.

Epílogo: el auténtico fin de una época

La saga de Fénix Oscura marca, en mi opinión, el punto culminante en las colaboraciones entre Claremont y Byrne. Aún quedan en el tintero algunas cuantas historias relevantes, como la marcha de Cíclope, la llegada y adaptación de Kitty Pryde, la reconciliación con Alpha Flight o Días del futuro pasado. Sin embargo, la muerte de Jean Grey es, a mi parecer, el canto del cisne. Poco después, el canadiense tendrá ocasión de trabajar como autor completo en la colección decana de la editorial, firmando una de las etapas más memorables en la historia de los Cuatro Fantásticos. Por su parte, Claremont seguirá haciendo historia del género, consiguiendo una implicación con unos personajes que, de su mano, fueron desarrollándose y «madurando» hasta alcanzar el inevitable punto de «congelación» que suele acontecer en estos casos. El cambio exigido por el editor en jefe fue un nada sutil recordatorio de que, pese a todo el trabajo desplegado, los personajes eran propiedad de la empresa y no del escritor. El patriarca mutante tendrá ocasión de experimentar esta cruda e ineludible realidad cuando, años después, se plantee la resurrección de Jean Grey, para incorporarla a una iniciativa comandada por Bob Layton y Jackson Guice, que sería el germen de Factor-X. La sugerencia -medio en broma- de Kurt Busiek fue llevada a la práctica, rompiendo el efecto que tuvo la muerte del personaje y haciendo el truco de que no era realmente ella sino un doble creado para la ocasión por la fuerza Fénix. Claremont hizo de la necesidad virtud y aprovechó aquel despropósito para seguir generando enigmas, cabos sueltos y dramas varios, pero, editorialmente, supuso la conversión de los hechos luctuosos en una suerte de chiste sin gracia, sin ningún tipo de repercusión o relevancia entre la audiencia. Cuando, veinticinco años más tarde, Grant Morrison reunió a Jean con el Fénix -esta vez, sin copias- y le dio muerte, todo el mundo tuvo más que claro que la co-fundadora de la Patrulla-X volvería algún día. Pasarían años, más que los que mediaron entre su primer deceso y su «resurrección» pero ya la tenemos de vuelta.

Todo lo anterior no es óbice ni cortapisa para que las nuevas generaciones puedan disfrutar de un tebeo atemporal.

  Edición original: Marvel Comics – enero – septiembre - 1980 Edición España: Panini Comics – octubre - 2018 Guión: Chris Claremont Dibujo: John Byrne Entintado: Terry Austin Color: Bob Sharen, Glynis Wein Portada: John Byrne, Terry Austin, Jim Novak Precio: 23,75 euros (tomo de la línea 100% Marvel HC…

Momento irrepetible de la colección

Guión - 9
Dibujo - 9
Interés - 9

9

Clásico imprescindible

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Raúl Gutierrez
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Enhorabuena por esta fantástica reseña Sr. Capote! Un más que necesario repaso a uno de esos clásicos que nunca mueren!

Carlos Trujillo
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Carlos Trujillo

¡Ya me has convencido para volver a leerlo!

elBlueNules
Lector
elBlueNules

Como siempre, señor Capote, a sus pies.