La Fuente, de Aronofsky y Williams

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LA FUENTE (THE FOUNTAIN, Planeta, Color, 172 Páginas, 15,95€) .
Guión: Darren Aronofsky (Ari Handel).
Dibujo: Kent Willams.
Tinta: Kent Williams.
Color: Kent Williams.

Resumen: En 1.535 Tomás Verde es un conquistador español en busca de un ancestral secreto oculto en las selvas de Centroamérica. Cinco siglos más tarde, el mismo hombre es un científico obsesionado con vencer la enfermedad de su esposa. En un futuro lejano, medio milenio después, el explorador trata de restaurar la fuerza vital de una estrella agónica.

Reseña: Con apenas dos películas estrenadas en ocho años, Darren Aronofsky ha sabido buscar su lugar en un medio tan peliagudo como el cine. Siempre desde la independencia y la originalidad, Aronofsky comenzó a labrar su fama con la extravagante odisea científica que era Pi, alabada fervientemente por la crítica, para asentarse definitivamente con el intenso drama social de Réquiem por un Sueño, una de las más bellas joyas del cine de la última década. Sin embargo, y a pesar de que cada uno de sus pasos merece ser seguido con atención, su nombre se ha visto ligado continuamente a un tipo de cine inaccesible para una clase de público (para bien o para mal, la mayoría) más habituada a obras de entretenimiento de ambiciones puramente comerciales. Se podría interpretar pues, que La Fuente nació como el último intento del cineasta para conquistar a un tipo de espectador más acomodado. En cambio, las primeras versiones de la obra quedaron ahogadas por sus propias pretensiones de magnificencia y el proyecto largamente gestado, tal y como reconoce el propio Aronofsky, estuvo a punto de ser definitivamente cancelado en 2002. De este momento de desesperación surgió la idea de transformar el guión original en una novela gráfica, y de utilizar así el mundo del cómic como un bote salvavidas para la denostada obra. Si bien La Fuente se presenta tras la apariencia de un producto de aventuras temporales, su guionista consigue transportar con tiento al lector por un auténtico viaje entre géneros. Con el talentoso ilustrador Kent Williams como escudero, Aronofsky abre la novela con la trepidante expedición del Capitán Tomás Verde, un aguerrido explorador tras el rastro de un misterioso tesoro oculto por los mayas. Tras esta dosis iniciática de acción y aventura, la historia altera su propia naturaleza para convertirse en una odisea espacial, en la que el mismo personaje aparece aquí como un Ulises de ciencia ficción, un náufrago en el infinito cuya única esperanza es restaurar la energía que nutre a su curioso transporte. Pero el viaje temporal continúa para situarnos ante el Tom Verde de nuestra era, un tenaz científico sobrepasado por la enfermedad que marchita paulatinamente a su esposa. Es en esta fase de la obra cuando Aronofsky regresa a sus raíces para componer un drama romántico pleno en sentimientos y, tras redefinir las tramas restantes con una sencillez asombrosa, comenzar a tratar de lleno el verdadero mensaje de la historia. La Fuente no es tanto una odisea temporal como un tratamiento exhaustivo del origen de la vida, del cometido de cada individuo durante su existencia, de la cuestionable plenitud personal que acarrea la inmortalidad y del eterno afán del ser humano por tratar de escapar de un destino inevitable. La Fuente es, en esencia, un interesante preludio a la película y, ante todo, una demostración brillante de que la eternidad, el amor, la vida y la muerte pueden ser analizadas con talento entre los estrechos márgenes de una viñeta.

  • Para saber más sobre La Fuente, no dudéis en leer el artículo que nuestro compañero Juan Gómez-Jurado le ha dedicado a la obra.

La Fuente, el más extraño y ambicioso proyecto de Aronofsky

La campaña de publicidad que acompañó al lanzamiento de La Fuente, la novela gráfica de Darren Aronofsky y Kent Williams anunciaba a bombo y platillo “que era una historia tan grande que un solo medio no podía contenerla”. Lo cual es cierto, en parte: la odisea épica de Tom Verde para rescatar de las garras de la muerte a Isabel es enorme en extensión, en belleza y en género literario. Pero ese no es el único motivo por el qué existe esta novela gráfica.

Darren Aronofsky (Brooklyn, 1969), director y guionista salido de lo más bajo del underground y catapultado hasta las cumbres de la superproducción hollywoodiense a base del respeto que él mismo se ha ganado con sus obras, es un friki. Puede que hace unos años esa palabra tuviese un significado negativo, pero hoy en día es sinónimo de una nueva y floreciente elite cultural, símbolo de lo “cool”.

La trayectoria de la palabra se asemeja un tanto a la del propio Aronofsky: cuando estrenó su thriller psicológico Pi (1998) estaba prácticamente en la bancarrota. Estuvo a punto de no poder concluir la película, cuyo presupuesto de 60.000 dólares tuvo que reunir endeudándose hasta las cejas. Pero las críticas, las alabanzas y un premio en el prestigioso festival de Sundance le situaron en el mapa, un éxito que repitió con la excelente Réquiem por un sueño (2000).

Había llegado el momento de intentar algo más personal, trasladar a la pantalla una historia que llevaba madurando en su cabeza durante años: Una historia de amor milenario en la que el protagonista fuese un conquistador español en el Imperio Maya, un doctor empeñado en lograr una cura contra el cáncer y un valiente astronauta del siglo XXVI.

Con una gran cantidad de respetabilidad y talento a sus espaldas (lo cual a veces puede ser moneda de cambio en Hollywood), Aronofsky logró implicar a un estudio para convertir ese complejo y valiente guión en una película con 75 millones de dólares de presupuesto y Brad Pitt y Cate Blanchett como protagonistas. Ah, pero el ego se cruzó en el camino del joven creador y del proyecto. En concreto el ego de Brad Pitt, tan enorme y poderoso como las placas tectónicas. El proyecto se fue al traste y con él varios años de preproducción. Pitt se marchó a rodar la ridícula Troya, donde sus exigencias quedaron, al parecer, satisfechas.

Pero el amor de Darren Aronofsky por su creación era tan enorme como el de Tom Verde por Isabel. Emulando la propia lucha de su protagonista para salvar de la muerte a su amada, el joven director neoyorquino no iba a dejar morir a su querida historia. Así que la puso en manos de los editores de Vértigo, y éstos a su vez en las manos del dibujante Kent Williams, quien recibió total libertad visual por parte de Aronofsky. El resultado es una novela gráfica con una historia impecable y bella y un dibujo profundo, perturbador e inquietante, a la altura del guión.

Ironías de la vida, cuando la novela gráfica estaba encarrilada, Aronofsky recibió una llamada de la Warner Bros., interesada en su guión. “Sólo” pusieron encima de la mesa 37 millones de dólares -serían 43 finalizado el proceso de rodaje- pero devolvieron la vida a una película que hubiera acabado sólo como el más loco sueño de un director. De manera extraña, existió primero el guión, luego el cómic y finalmente la película, de una manera nunca antes vista en la industria. Los resultados son muy refrescantes, no cabe duda. La imagen de Tom no sigue la de Hugh Jackman, el excelente -y comiquero- actor que ha acabado siendo el protagonista de la cinta. El trabajo de Williams ha caminado por derroteros distintos, dándonos un universo paralelo al de La Fuente cinematográfica.

El propio Aronofsky, preguntado recientemente si su película sería mejor que la novela gráfica, afirmaba que “no mejor, sino diferente. En realidad, aunque no rodé La Fuente -se refiere a la primera versión con Brad Pitt- yo ya había hecho esa película. La gente desconoce que rodar es solo una pequeña parte del proceso cinematográfico. Por eso la primera versión hubiese sido un film muy diferente de lo que es ésta que la gente verá y muy, muy diferente de la novela gráfica que la gente ya está disfrutando, a pesar de que las tres en esencia son la misma obra con diferentes gramáticas”.

La mayor ironía del extraño camino que ha seguido La Fuente, es que ahora el propio autor del guión ha de esforzarse como director para estar a la altura de su propia obra, que se le ha adelantado en forma de novela gráfica.

Un último apunte, dedicado a los aficionados al manga. Aronofsky será el encargado de llevar a la pantalla El lobo solitario y su cachorro. La obra cumbre de Kazuo Koike y Goseki Kojima está publicada íntegramente en nuestro país por Planeta DeAgostini Cómics.

Juan Gómez-Jurado

Última actualización de este artículo: 23 de enero de 2010

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Juan Gómez-Jurado
23 junio, 2006 13:41

Gracias por el enlace, Pablo. Me ha gustado mucho cómo incides en que la historia va rotando y alterando su propia naturaleza, porque es algo muy poco común encontrar una narrativa que conserve el mismo personaje a través de los siglos, con lo que también el contexto va alterando la manera de percibir al protagonista, ¿verdad?

Raúl López
Admin
23 junio, 2006 14:56

Dos de las mejores plumas de ZN recomendando una misma obra?? Y yo que quería pasar de ella 🙁

Excelente tu primera reseña sobre còmics, Pablo 🙂

David
23 junio, 2006 15:25

Pues a mí me pasaba como a Toni: era una obra que en principio no me iba a comprar, pero leídas las reseñas de Juan y Pablo…pues va a ser que sí!De todos modos, Aronofsky siempre resulta interesante (al menos sus films: Pi y Requiem por un sueño son una pasada).

Y Pablo, me sumo a las felicitaciones de Toni. Gran post! 😉

Un saludo!

David

Juan Gómez-Jurado
23 junio, 2006 16:05

Es un cómic bueno, aunque no imprescindible. Sus resonancias épicas son muy hermosas, aunque tal vez el mayor interés de todos resida en sus diferencias con la película. Acostumbrados a adaptaciones horrendas, una obra con el iter creativo de ésta es toda una experiencia. 🙂

Este Pablo es que sabe de todo, por cierto, jejeje 😉

Ross Casares
Ross Casares
24 junio, 2006 23:49

El trailer de la pelicula tiene buena pinta, las otras pelis PI y REQUIEM me parecieron buenisimas, que pena de WATCHMEN, a ver que hacen!

agnhar
agnhar
Lector
28 junio, 2006 19:29

Ke onda gane?…

edu
edu
18 julio, 2006 22:18

por favor, ¿podríais decirme desde cuando este comic está a la venta? no lo he encontrado en ninguna parte. gracias

Osmont
17 mayo, 2009 13:10

Hola, ¿Alguien me podria dar las dimensiones de la edicion de planeta? Quiero comprarlo pero me temo que es mas pequeño que la edicion americana.

José Torralba
17 mayo, 2009 13:34

Hola Osmont… las dimensiones son de 28 x 21 cms; la americana de 29,2 x 21,8 cms. Las dimensiones españolas las tienes disponibles en el registro del ISBN y las americanas en Amazon, por si quisieras comprobarlo (ten en cuenta que estas últimas están en pulgadas).

Osmont
19 mayo, 2009 11:31

Un millon de gracias por responder!!:)

Osmont
10 agosto, 2009 8:50

Hola otra vez, ¿Alguien sabe si la edicion de planeta es en tapas blandas o duras? pues en el registro de isbn dice que es Cart. y en una reseña que lei dice que es rustica :S