Hace unas semanas llegó la noticia del fallecimiento del entintador Charles Barnet III, a la temprana edad de sesenta y cinco años.
Su nombre es parte del de un nutrido colectivo de artistas que, sin tener un estilo particularmente impactante, trabajaron para Marvel o DC (o ambas) en aquellos tempestuosos días noventeros en los que había que ahogar a las empresas emergentes por medio de la inundación del mercado con títulos y más títulos de medio pelo.
Su trabajo en Marvel le emparejó con M. C. Wyman -un dibujante que emulaba los lápices de John Buscema- con Herb Trimpe -en su etapa «Trimpefeld»- o Larry Alexander -una presencia habitual en los tebeos del Capi de esos años-. Sus tintas reforzaban esa sensación añeja que tenían unos cómics que contrastaban mucho con los estilos imperantes de esos años, incluso cuando, como era el caso de don Herbert, intentaba arrimarse al sol que más calentaba.
Descanse en paz.








