No confíes ni en tu sombra
«Se ha cometido un asesinato. Regicidio. Y ha sido uno de vosotros.»
El universo Marvel siempre ha tenido dos grandes pilares sobre los que se sostiene su mitología: el terreno de lo humano y lo cósmico. Mientras el primero gira en torno a los héroes de la Tierra, con sus dramas personales y sus luchas urbanas, el segundo ha sido un espacio de ideas más abstractas, de política y guerras intergalácticas, razas alienígenas y dioses estelares. Sin embargo, ese lado cósmico ha sufrido altibajos, dependiendo en gran medida del autor que se atreva a explorarlo. En Imperial 1 de 4, Jonathan Hickman regresa a Marvel con la promesa de reorganizar y redefinir este gran pilar, y lo hace con el tono que lo caracteriza: ambición y una escala descomunal.
Desde su anuncio, Imperial fue presentado como el inicio de una nueva era cósmica para Marvel. Y no sólo eso, sino que Jonathan Hickman describió el proyecto como una gran reinvención, tal y como la que llevó a cabo con la Patrulla-X, pero esta vez en el espacio, con los imperios Kree, Skrull, Shi’ar y demás potencias galácticas como protagonistas. Y en este primer número, el cual es más un prólogo, esa intención queda clara.
El cómic nos deja con una situación inquietante: varios líderes de los grandes imperios han sido asesinados con el uso de dos venenos, dejando tras de sí un vacío de poder que amenaza con romper el delicado equilibrio político que hay en el espacio. En esta situación, Hickman no nos plantea un protagonista como tal, pero sí un tablero de ajedrez con múltiples piezas que están listas para moverse. Este tipo de situaciones, si bien son unas de las mayores fortalezas del guionista, puede alejar a algunos lectores. La narrativa no se centra en la emoción inmediata, sino en la creación de los conceptos. Podríamos decir que todos los elementos sugieren que Hickman no está escribiendo sólo una historia, sino fundando un nuevo orden, ya que incluso los diálogos sirven como un vehículo a lo que está por venir.
Ahora bien, uno de los elementos más interesantes de este número es su aproximación política y cómo busca reconstruir ese tejido, dándole más coherencia y un propósito. Imperial 1 de 4 no se plantea como una simple historia de héroes y villanos, sino como un relato de diplomacia, conspiraciones y sistemas de poder. Hickman entiende que el universo cósmico de Marvel es, ante todo, un mapa político: imperios, jerarquías, tronos y religiones.
Otro de sus grandes puntos es la planificación, pues Jonathan Hickman no improvisa. Su trabajo con los mutantes, los Vengadores o los 4 Fantásticos siempre ha demostrado una planificación a largo plazo, e Imperial parece seguir esa misma línea. Todas las piezas que presenta aquí el guionista, parecen seguir el mismo esquema, como piezas iniciales de una estructura narrativa que, probablemente, se expandirá durante años y que se enriquecerá de una forma inigualable.
En cuanto al tono, el número mantiene una atmósfera de solemnidad cósmica. En vez de acercarse al humor, Hickman propone una narrativa que se toma a sí misma muy en serio. Esta seriedad puede resultar refrescante para quienes buscan una trama más adulta dentro del género, aunque también puede alejar a los lectores que prefieren el ritmo más accesible de un evento tradicional.

En cuanto al apartado artístico, a cargo de Iban Coello y Federico Vicentini, no podemos tener ni una sola queja. Coello, con su trazo más sólido y arquitectónico, da forma a los entornos y las grandes estructuras galácticas; mientras que Vicentini, con su estilo más dinámico y fluido, aporta la energía que equilibra la rigidez conceptual del guion. El resultado es una obra visualmente imponente, llena de luces, texturas metálicas y diseños que mezclan lo clásico y lo futurista.
En definitiva, Imperial 1 de 4 abre con una ambición desbordante y una escala que impone respeto. Hickman no busca una lectura fácil ni complaciente: confía en la inteligencia del lector y le pide atención, paciencia y fe en su propuesta. Esa apuesta arriesgada se traduce en futura recompensa: el inicio de una nueva era cósmica para Marvel, sostenida en unas bases firmes y con el potencial de dar vida a historias verdaderamente memorables.
Interesante
Guión - 8.5
Dibujo - 9
Interés - 9
8.8
Un comienzo intrigante, ambicioso, complejo y visualmente deslumbrante.









Tengo ganitas de ver a dónde nos lleva Hickman, el género cósmico de marvel es de mis cosas favoritas! Aunque me da un poco de miedo que se quede en poco siendo solo 4 números y un par de especiales, ojalá que no!
Recuerda mucho a lo que hicieron con Aniquilación en los 2000. A ver si sirve también para revitalizar la parcela cósmica como aquello. De momento un muy bien comienzo.