Historietas desde Latinoamérica #78 – Comicópolis 2015: difundiendo la historieta a lo grande

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Comicópolis desde su presentación oficial “se propone como una puerta de entrada” y “un espacio de divulgación del noveno arte”, para “fortalecer el mercado editorial y laboral alrededor del mismo”. En pos de concretar estos objetivos, los organizadores del evento apuntan a abarcar lo mayor posible: más de treinta invitados, un predio ferial muy extenso (dentro de la megamuestra que es Tecnópolis), todos los stands de editoriales, tiendas y librerías que quepan, y muchas muestras, talleres, charlas, actividades… A esta tarea extensiva la acompañan los números del público, que rondaron los 110.000 asistentes a lo largo de los cuatro días (en todo el espacio que conforma al festival) que significan un crecimiento respecto a los 90 mil del pasado año.

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Esa gran cantidad de personas que supera la centena de mil estuvo expuesta a la amplia oferta de Comicópolis que en todos sus aspectos abarca a prácticamente todo el mundo de la historieta. Esto se da tanto en los invitados de diferentes puntos del globo con diversos estilos y trayectorias, como en la exposición de trabajos en las paredes del predio del evento y otros espacios (dentro de Tecnópolis y en otros puntos de la ciudad de Buenos Aires), en el Espacio Infantil que acerca la historieta a los niños con distintas actividades, al igual que en los puestos de ventas en los que se podía conocer editoriales pequeñas y grandes de Argentina, libros de distintos países latinoamericanos, obras europeas también de amplia diversidad, y cómics del mainstream (y no tan mainstream) estadounidense. Esto da la pauta de que a la cantidad se la combina con diversidad, lo cual no implica acumular mucho de lo mismo sino abrir esa puerta de entrada con una amplia variedad para elegir.

Anotando eso como un punto positivo del gran tamaño del evento, esto trae también algunos problemas que tienen que ver con la imposibilidad de abarcarlo todo para el público asistente, y con la dificultad de organizar y coordinarlo en su extensión. El primero es un problema que podríamos catalogar como uno bueno, una “crisis de abundancia” si se quiere, que obliga a elegir y hacer un recorte para disfrutar del evento lo que más le interese.

Foto: José Antonio Chiqui Vilca
Foto: José Antonio Chiqui Vilca

En cuanto a las dificultades para organizarlo, que seguramente fueron muchas, se notó poco y en algunos aspectos puntuales. Uno de estos tiene que ver con la disposición de las charlas que siempre han quedado algo separadas del espacio principal del festival, y este año en particular un poco más alejadas porque los auditorios para ello fueron reubicados en un extremo de los galpones a diferencia del anterior que estaban más o menos en frente, en un sitio ahora dedicado a otras actividades de Tecnópolis (que comprende mucho más que el evento de cómics). Para compensarlo, desde la organización se esforzaron en difundirlas a través de redes sociales, altavoces, folletos con el cronograma diario.

Y el otro aspecto, que ha dado bastante que hablar justamente en redes sociales, tiene que ver con el espacio dedicado a los fanzines. Dada la cantidad de fanzineros que se inscribieron para este espacio (alrededor de 150) más la también gran cantidad de expositores para los puestos de editoriales y librerías, además de las otras actividades, no cabían dentro del predio principal y fueron ubicados en el parque al aire libre para evitar excluirlos del evento. Seguro que no es el espacio ideal, especialmente en lo que fue el día domingo con un viento bastante fuerte para ofrecer revistas, pero a la vez se compensó un poco esto con la visibilidad que tenía este espacio dando lugar a que mucho público circulara por allí, lo cual para muchos redundó en buenas ventas.

Foto: Comicópolis
Foto: Comicópolis

Estas dos son cuestiones que aún no han logrado acomodar del todo en las tres ediciones de Comicópolis, y no es por falta de voluntad de los organizadores ya que por el contrario se nota la intención de corregir y mejorar, además de que ambas tienen mucho que ver con la organización del predio de Tecnópolis que excede a la del festival. Apuntándose estos comentarios como críticas constructivas para mejorar en las próximas ediciones, se comprende a su vez que son complicaciones que suelen darse en la producción de eventos (y más aún en los de esta magnitud) y que cada equipo organizador las resuelve de la mejor manera que les es posible con el paso de los años, atendiendo también que aunque tres ediciones parezcan suficientes para resolver los problemas que surgen, en la práctica nos hablan de un evento joven por mucho que haya crecido en este corto tiempo.

En definitiva, siempre habrá puntos a mejorar en pos de una inalcanzable perfección y lo importante radica en la voluntad de hacerlo, tanto como en que los puntos positivos sean más que los negativos. Y en efecto eso sucede con Comicópolis, y eso ocurrió también con esta edición 2015 en que hay más por destacar en la columna a favor del evento.

Foto: José Antonio Chiqui Vilca
Foto: José Antonio Chiqui Vilca

Respecto a los invitados, además de su cantidad contamos con su reconocida calidad vinculada (casi) totalmente con la realización de cómics en diferentes sitios del mundo, lo que puede ejemplificarse con algunos de los nombres: Art Spiegelman y Howard Chaykin de Estados Unidos, Marco Tóxico, Frank Arbelo, Alberto Montt y Pablo Roy Leguisamo de Latinoamérica, Jason y Winshluss de Europa, José Muñoz, Cacho Mandrafina, Liniers, Juan Ferreyra, Juan Sáenz Valiente, Luciano Saracino y Diego Agrimbau de Argentina… y decimos ejemplificar porque en efecto son muchos más, pero ya los hemos nombrado todos con anterioridad. Un último aspecto negativo fueron las ausencias de dos autores importantes que habían sido anunciados, Kevin O’Neill y James Robinson, aunque la organización informó de esta situación también con anterioridad, e incluso el segundo de ellos prometió la presencia para el próximo año.

En lo positivo está también la cantidad y calidad de las muestras, que aunque fueran un total de ocho seguramente todos los que la vieron destacarán en particular la de José Muñoz, exhibiendo originales elegidos y dispuestos por él mismo. Muchos, para coronar la gran experiencia, tuvieron la posibilidad de encontrarse con el artista y conversar con él sobre la muestra y sus trabajos con algo de intimidad. De las otras muestras que se dispusieron, en lo personal destacaré Minas, curada por Judith Gociol, destacando el lugar de la mujer dentro las viñetas y produciéndolas, también con material original, que abarcaba prácticamente toda la historia de la mujer en la historieta mediante una muy buena selección.

Foto: José Antonio Chiqui Vilca
Foto: José Antonio Chiqui Vilca

En cuanto a las charlas organizadas, se destaca el concepto de la organización de plantear una conversación o un debate desde un título disparador, como ser “¿Qué demonios es una novela gráfica?”, “Los límites del humor post-Charlie Hebdo”, “Hacer historietas para públicos diferentes”, “Comprimir la vida en viñetas”, y más. Además de estas, se dio lugar también a las clásicas conferencias con toda la atención en un autor como fueron en este caso Liniers, Howard Chaykin, Art Spiegelman, y José Muñoz junto a Carlos Sampayo hablando principalmente sobre Alack Sinner.

De las demás actividades, la más sobresaliente y concurrida fue la puesta en escena de Wordless!, un híbrido entre cómics y música del propio Spiegelman y el músico Philip Johnston que tuvo lugar en un amplio auditorio que estuvo colmado de público.

Foto: Loris Z.
Foto: Loris Z.

Otra que tuvo en todo momento muchos asistentes, seguramente sumando buena parte de personas que no son seguidores de cómics a diario, fue el Combate de Dibujantes. En este se enfrentaban dos artistas debiendo ilustrar en simultáneo y en poco tiempo una consigna con un personaje de historieta haciendo algo poco habitual elegida por algún miembro de los espectadores (generalmente niños) y el ganador era elegido por el aplauso de la muchedumbre, consagrando como ganador final a Diego Parés. Un espectáculo que para muchos fue entretenido y divertido, y que por lo llamativo (y ruidoso) atrajo público hacia la feria sin dudas.

El otorgamiento de unos premios oficiales con el nombre del festival con el objetivo de estimular la producción editorial (con la compra de una cantidad determinada de ejemplares por parte de una cadena de librerías, y con la misma difusión que brinda obtener un galardón), se incluye también en lo positivo. En esta segunda edición de los Premios Comicópolis, elegidos entre el material que los propios editores presentaron a la convocatoria por el jurado compuesto por un periodista (Andrés Valenzuela, de Página/12), un librero (Emilio Ladetto, de Legión Comics de la ciudad de Tucumán) y una historietista (Alejandra Lunik), fueron:

    Mejor Edición de Historieta Argentina Clásica: Sudor Sudaca, Hotel de las Ideas;
    Mejor Edición de Historieta Argentina Actual para Adultos: Barrio Gris, Wolkowicz;
    Mejor Edición de Historieta Argentina Actual para Niños: Bosquenegro: Esa Cosa Rara que Cayó del Cielo, Comiks Debris;
    Mejor Edición Argentina de Historieta Extranjera: El Número 73304-23-4153-6-96-8, Loco Rabia.
Foto: José Antonio Chiqui Vilca
Foto: José Antonio Chiqui Vilca

A todo lo enunciado hasta aquí, sumamos como el aspecto más positivo de la existencia de un evento como Comicópolis lo dicho al comienzo: la difusión de la historieta, en toda su extensión al público que ya lee mucho, algo o nada. En esto cabe mencionar también la organización de talleres a cargo de los invitados ofreciendo todos temáticas distintas y siendo abiertos a todo el público.

Y para terminar, por supuesto, lo que siempre destacamos de estas citas en esta sección, que sirva como espacio de encuentro, intercambio e interacción entre los que los que dibujan, escriben, editan, difunden, venden, leen… todos los que hacemos y sostenemos a este medio en cada lugar del mundo. Comicópolis, como parte de un proceso mayor que está dándose en la región en el período de los últimos 5-10 años, ha colaborado mucho en estos aspectos. Queda y quedará mucho por hacer, por lo que se esperan más y mejores ediciones de Comicópolis.

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Hola Mariano espero me puedas responder una duda: Soy de Chile y me gustaría saber cuál crees tú que son las actuales convenciones de cómic que se hacen en Argentina que no se pueden dejar pasar.
He escuchado y leído muy buenas críticas de “Comicopolis” y de “Crack Bang Boom” y pretendo asistir a ambas el próximo año, pero quisiera saber más.
Además busco eventos que tengan el interés en la historieta y formar cultura, no sé cómo será allá la “ComicCon” (ni siquiera sé si se hace) pero acá en Chile aquel evento parece más un mall para gente adinerada o fiesta cospley.
Espero me puedas responder, la verdad las reseñas que has hecho Comicopolis y de Crack Bang Boom no han hecho más que avivar mis ganas por conocerlas.
Nos leemos luego.