Hay algo matando niños 2, de James Tynion IV, Werther Dell’edera y Miquel Muerto

Vuelve una de las series indie del momento. Vuelve Erica Slaughter. Y no descansará mientras haya algo matando niños.

Por
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Edición original: Something is Killing the Children 6-10 USA (BOOM! Studios, 2020)
Edición nacional/España: Hay algo matando niños nº 02 (Planeta Cómic, 2021)
Guion: James Tynion IV
Dibujo: Werther Dell’edera
Color: Miquel Muerto
Traducción: Ignacio Bentz
Formato: Cartoné. 152 páginas. 16,95 €

Problema doble

Hay algo matando niños 2

Puede que Erica Slaughter haya puesto fin al horror que acechaba la pequeña localidad de Archer’s Peak, pero, en el mundo en el que vive, acabar con un problema no es más que una oportunidad para enfrentarse a los dos siguientes. Los sucesos terribles, los personajes misteriosos y las decisiones comprometidas seguirán colmando la vida de Erica en el segundo tomo de Hay algo matando niños, la obra de James Tynion IV, Werther Dell’edera y Miquel Muerto. Editada por la cada vez más exitosa BOOM! Studios en el mercado norteamericano, ahora llega a España de la mano de Planeta Cómic.

Esta segunda entrega de Hay algo matando niños lleva a la serie por rumbos que se relacionan directamente con el misterio en muchos sentidos, ya sea para bien o para mal.

El misterio del monstruo, la criatura, el ente horripilante cuya amenaza se anuncia en cualquier historia que contenga este elemento como un martillo que va golpeando poco a poco el clavo de la tensión y parece conducir la trama hacia un terreno inevitable. El monstruo es un elemento tan poderoso como delicado. Puede hacer que la trama gire en torno a él. Puede definir el tono de una historia. Si su presencia solo se insinúa, hablamos de terror psicológico. Si se muestra plenamente y se debe combatir desde el plano físico, el terror deja paso a la acción. En su primera entrega, Hay algo matando niños se esfuerza por insinuar al monstruo, por mostrar un ente extraño, impredecible. No es hasta las últimas páginas que alcanzamos a verlo un poco más de cerca en una escena que resulta muy inquietante.

El misterio del pasado de Erica, ese enigmático y llamativo personaje que llena cada viñeta con su presencia. Desde el principio, todo lo que la rodea es una incógnita. ¿Qué hace? ¿Qué sabe? ¿Es buena o mala? Todos esos interrogantes provocan una sensación de falta de control capaz de generar auténtica fascinación en el lector. Erica no solo funciona como un personaje, sino también como la puerta hacia un mundo totalmente nuevo que, presumiblemente, se nos irá revelando a cuentagotas. Gracias a todas las incógnitas que se le presentan, el lector comparte el punto de vista y las sensaciones que experimenta el niño que la acompaña. Y, dado que en esta historia el monstruo mata niños, se trata de un vínculo sin duda apropiado para enfatizar la inmersión y el impacto de la narración.

El misterio de aquellos que son como Erica. La clásica sociedad secreta que tiene acceso a un plano de la realidad ignorado por el resto de mortales. Un selecto grupo de individuos que se dedican a cumplir una “noble misión” mientras miran a los demás por encima del hombro. Su origen, su influencia y la naturaleza exacta de su propósito son datos que desconocemos y que nos ponen los dientes largos, a la espera de ver qué sorpresas nos tiene guardadas esta especie de versión macabra de una escuela de magia.

Todos estos misterios y más los implanta la primera entrega de Hay algo matando niños. Al cerrar el tomo, lo que acabamos de presenciar escapa a nuestro conocimiento en tantos sentidos que ante el lector solo resta un horizonte de preguntas para las que anhela alguna respuesta. Un inicio con mucho gancho.

Esos esfuerzos, esa prometedora dirección por la que parece decantarse la serie en su inicio, esa evocadora narrativa con un importante hincapié en el misterio, la sutileza, la dosificación meticulosa de la información… todo ello parece dejarse a un lado en este segundo tomo.

Con esto no me refiero, ni mucho menos, a que los componentes de misterio desaparezcan de la obra por completo. En realidad, las incógnitas principales, aun con la abundante información que se revela, siguen manteniéndose. Lo que desaparece, más bien, es esa niebla que parecía cubrir cada página de la primera entrega de incertidumbre, que daba la sensación de que las preguntas que debían ser respondidas eran mucho más grandes, importantes y sorprendentes.

Ahora, ese marcado tono de suspense que tan bien le sentaba a la serie para diferenciarla del bombardeo de publicaciones contra el que debe competir se ve sustituido por una forma de contar la trama que se aproxima mucho más a lo que ya hemos visto en otras muchas ocasiones. Y lo hace estupendamente, que no se me malinterprete, pero, en mi opinión, en esta ocasión la trama da un vuelco que la acerca al entretenimiento más puro a costa de alejarla de ese brillo especial que desprendía en un principio.

Pasando a hablar del dibujo, me parece que el apartado gráfico mejora en general respecto al de la primera entrega. Los planos representados por Werther Dell’edera transmiten una fuerza enorme y juegan con algunos recursos propios del cine para transmitir matices concretos como de confusión o psicodelia. El autor también fuerza la expresión facial de sus personajes de forma llamativa para intentar plasmar sus emociones con más eficacia sin salirse de un marco de relativo realismo. Además, los diseños de los personajes y las criaturas siguen siendo tan carismáticos como siempre, lo cual constituye una de las principales bazas de la serie a la hora de calar en la cultura popular. Por su parte, el color de Miquel Muerto presenta una identidad más definida en estos 5 números y cobra todavía más importancia a la hora de establecer el estilo visual de la serie, brillando por méritos propios en momentos determinados.

Eso sí, me parece digna de comentar la extraordinaria tendencia que presentan las composiciones de esta serie de cara a las páginas dobles. Lo que al principio parece un recurso interesante que puede servir para otorgarle un sabor diferencial respecto a lo que estamos acostumbrados y para experimentar con la narración mediante recursos originales, acaba convirtiéndose en una decisión desaprovechada y por momentos incomprensible.

Por un lado, la mayoría de las veces las páginas dobles no se utilizan para hacer nada especial que escape a las posibilidades de una página individual. Si bien esto es algo que puede dejar mosca a más de uno, se puede entender como una decisión puramente estética que tampoco molesta. Pero el mayor problema aparece cuando estas páginas dobles, además de no beneficiar, perjudican a la obra: su lectura es confusa en ocasiones y, sobre todo, ralentizan notablemente el ritmo de lectura. Es decir, habitualmente nos topamos con páginas dobles muy cargadas de información visual y diálogos que, personalmente, son como baches que entorpecen una experiencia bastante disfrutable por lo demás.

Precisamente de este tema hablaban los amigos de Streaming de Dibujantes en un reciente y enriquecedor vídeo sobre narrativa de cómic. Por lo general, una página que esté muy cargada visualmente debería tener poco diálogo; y una página que tenga mucho diálogo, minimizar la carga visual. Un ejemplo son las famosas viñetas repetidas a las que suele recurrir el guionistas Brian Michael Bendis. Si bien no a todos los lectores les gusta este recurso, es un buen ejemplo de cómo ofrecer menos información a través del dibujo puede otorgar más importancia a los diálogos de una página y viceversa.

En el segundo tomo de Hay algo matando niños se intenta dar mucho de todo. Y ojo, es algo que puede funcionar perfectamente en algunos casos; por ejemplo, si la intención es que el lector se detenga durante mucho rato en una página determinada. Sin embargo, en esta ocasión estamos ante un cómic que pretende ser frenético en todo momento, incluso en las escenas de sus páginas dobles, por lo que muchas veces este recurso parece fuera de lugar y, como consecuencia, la narrativa sufre.

Lo mejor

• Los diálogos de James Tynion IV.
• La serie adquiere una identidad gráfica más definida.
• El diseño de los personajes.

Lo peor

• El cambio hacia un tono menos único.
• La falta de ritmo en las páginas dobles.

Edición original: Something is Killing the Children 6-10 USA (BOOM! Studios, 2020) Edición nacional/España: Hay algo matando niños nº 02 (Planeta Cómic, 2021) Guion: James Tynion IV Dibujo: Werther Dell’edera Color: Miquel Muerto Traducción: Ignacio Bentz Formato: Cartoné. 152 páginas. 16,95 € Problema doble Puede que Erica Slaughter haya puesto…
Guion - 8
Dibujo - 8
Interés - 8

8

Desenmascarada

Este segundo tomo parte de un enfoque algo distinto al del primero que lo convierte en una lectura más palomitera pero menos sorprendente. Aun así, sigue siendo una obra recomendable que deja con ganas de más.

Vosotros puntuáis: 8.52 ( 7 votos)
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Jorge Alberto
Jorge Alberto
Lector
25 octubre, 2021 16:38

No sé si soy el único que se llevará puesto el pañuelo que regalan con el número 2 del tomo en España para el próximo salón del cómic que visite. Mola demasiado como para no hacerlo.