Edición original: Happy Hour (Ahoy Comics, 2020)
Edición nacional/España: Happy Hour (Planeta Cómic, 2022)
Guion: Peter Milligan
Dibujo: Michael Montenant
Color: Felipe Sobreiro
Traducción: Víctor Manuel García de Isusi
Formato: cartoné, 152 páginas, 15,95 €

PREFACIO

Pocas cosas hay más universales que la búsqueda de la felicidad. Es lógico pensar que una persona quiera ser feliz, independientemente de su carácter o circunstancias, pero a menudo se constata la dificultad de lograrlo. En un mundo en el que parecen existir más opciones que nunca para ayudarnos a lograrla, la felicidad se muestra cada vez más esquiva, más denostada y ausente. Los supuestos adalides del bienestar, de la salud física y mental, parecen en muchos casos una perversión con efecto rebote.

En las redes sociales, un recordatorio ineludible de que todo el mundo está viviendo su mejor vida. Menos tú. Algo habrá que hacer. Algo habrá que aparentar, por lo menos. Mientras tanto, los trastornos psicológicos de los jóvenes ascienden al ritmo de la inflación. Puede que nunca haya habido tantas sonrisas, pero nunca habían sido tan vacías.

Y entre servicios ofertados y promesas encadenantes, parece que se olvida lo más básico; aquello bajo las muchas capas de necesidad impuesta. Un maquillaje tóxico, sepultando el rostro verdadero de nuestra alma.

Imagen del videojuego We Happy Few.

Son muchas las obras de ciencia ficción que se adentran en el discurso de la felicidad, en la compatibilidad o incompatibilidad de una vida plena sin rastro alguno de tristeza. Un mundo feliz, de Aldous Huxley, es mi ejemplo favorito. En ella conocemos la existencia de la droga “soma”, capaz de inhibir los sentimientos negativos y generar una felicidad artificial en toda la población. We Happy Few es otro caso que me gusta mencionar, tratándose esta vez de un videojuego que parte de una premisa muy parecida, con la particularidad de que permite al público ser partícipe de ella. Entre sus hallazgos más destacados resalto la estética retrofuturista que propone, con una mezcla genial entre luminosidad y decadencia que encapsula (nunca mejor dicho) su espíritu narrativo.

PETER MILLIGAN Y SU REFLEXIÓN SATÍRICA SOBRE LA FELICIDAD

Guste más o menos, debe reconocerse que Peter Milligan es un guionista con propuestas argumentales de lo más interesantes. Son muchas las obras que demuestran su tendencia hacia los conceptos grandes y jugosos, aquellos de los que las preguntas casi surgen por sí mismas. Por ello, no es de extrañar que se atreva a plantear su propia distopía de la felicidad; una obra que bebe directa e indudablemente de los precedentes conocidos, con la misión última de encontrar su propia voz, de aportar un valor único.

Publicada originalmente entre 2020 y 2021 para el mercado norteamericano de la mano de Ahoy Comics, Happy Hour es una miniserie de seis números que Planeta Cómic editaba en nuestro país en 2022 en un solo tomo de tapa dura. Cuenta con dibujo de Michael Montenant y color de Felipe Sobreiro.

Como comentaba, la premisa parte de un futuro cercano (de aquí a unos diez años) en el que los Estados Unidos han inventado un método para suprimir las sensaciones infelices y sumir a las personas en una felicidad tan intensa como irreversible. Dado que desde el gobierno consideran que esta nueva invención debería ser implantada en la población entera, se decreta su obligatoriedad y se establece que, a partir de ese momento, ser feliz supondrá una ilegalidad grave. Para asegurarse del cumplimiento de dichos decretos, se establecen unas fuerzas de la ley de la felicidad, agentes que se asegurarán de que ningún infeliz quede impune, de una manera u otra.

Y ¿cómo va a haber infelices, si toda la población está obligada a recibir el nuevo tratamiento? Pues resulta que no es un tratamiento infalible. A veces, por motivos muy variados e impredecibles, como accidentes de tráfico o enfermedades, una persona puede volver a su estado normal, recobrar su consciencia inalterada, la posibilidad de la infelicidad, en un mundo diseñado para hacerla añicos.

Por tanto, la trama de Happy Hour se vehicula a través de dos jóvenes que han experimentado el temido “despertar” y que tratan de huir desesperadamente del país, en busca de un refugio en el que se les permita sumirse en su melancolía con paz y tranquilidad.

MÁS ENTRETENIDA QUE SESUDA

En este sentido, Milligan diferencia su trabajo de forma considerable al convertirlo en una suerte de road movie donde la distopía se condimenta con muchas dosis de aventura, acción y humor, siempre protagonizadas por los citados jóvenes y su relación, el alma de la historia.

Happy Hour plantea una distopía, sí, pero se trata , quizá, de una distopía más satírica, más ácida y más enfocada en el entretenimiento de lo que encontramos en otras muchas obras del estilo. La consecuencia de ello es que no se profundice tanto en ciertas ideas, que no se planteen tantos conceptos elevados o que el debate presentado se simplifique hasta parecer una obviedad.

No es que el discurso desaparezca ni que el interés se esfume. Hay momentos con potencial, como personajes que se replantean si de verdad quieren enfrentarse a la infelicidad al sentirla en su forma más insoportable, pero parecen más anecdóticos que otra cosa en medio del resto de los acontecimientos presentados.

No obstante, considero que toda pérdida asumida por la obra se compensa con una ganancia. Por ejemplo, la historia nos sitúa en un futuro muy cercano, en un mundo mucho más parecido al nuestro que el de otras distopías del estilo. Una consecuencia de ello es que se pierdan conceptos elevados, ideas brillantes… pero otra consecuencia es que todo parece más posible, más palpable, al alcance de unos pocos sucesos.

El apartado gráfico supone otro gran ejemplo de ello. El trabajo narrativo de Michael Montenant y Felipe Sobreiro no se acerca a la personalidad que otras obras pueden extraer de conceptos similares, como ocurre con la previamente mencionada We Happy Few, pero sí contribuye a la citada cercanía, a la vez que entrega un resultado narrativo fantástico. Las portadas, de estilo distinto al dibujo de las páginas interiores, merecen una mención especial por su espectacularidad.

Portada de la tercera entrega de la miniserie.

En conclusión, la sátira distópica que Milligan nos plantea con Happy Hour no será la historia más revolucionaria y sesuda que alguien se pueda echar a los ojos, pero sí es una obra bien construida que logra lo más importante: alzarse con un encanto propio para ofrecer una propuesta distinta. Se trata de una propuesta más centrada en el entretenimiento, menos elevada en sus conceptos sociales, pero igualmente válida en su enfoque y, lo más importante, disfrutable. Quien escribe estas líneas, desde luego, ha pasado un muy buen rato con ella.

Edición original: Happy Hour (Ahoy Comics, 2020) Edición nacional/España: Happy Hour (Planeta Cómic, 2022) Guion: Peter Milligan Dibujo: Michael Montenant Color: Felipe Sobreiro Traducción: Víctor Manuel García de Isusi Formato: cartoné, 152 páginas, 15,95 € PREFACIO Pocas cosas hay más universales que la búsqueda de la felicidad. Es lógico pensar…
Guion - 8
Dibujo - 8
Interés - 8

8

Un feliz hallazgo

La sátira distópica que Milligan nos plantea se centra más en el entretenimiento que en la sesudez, pero logra alzarse como una obra bien construida y con un encanto propio.

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