Métodos misteriosos y hostias como panes
«Oh mierda. Oh mierda. Oh mierda.»
CONTEXTO
Es bien conocida la historia del resurgimiento de Image Comics, no como la editorial de supers que fue en su origen sino como un lugar donde autores diversos podían publicar obras de creación propia, manteniendo los derechos de las mismas. No vamos a profundizar en esto aquí, pero se suele fechar la explosión creativa en torno a 2010-2011 y el motivo The Walking Dead, su incursión en la televisión. La cuestión es que en esos años hubo un buen puñado de series de gran calidad e imaginación que abrieron camino a grandes conocidas que llegarían poco después. Entre estas podemos poner cosas como Chew, Revival, Morning Glories, Skullkickers o la que ahora tenemos en nuestras manos, la trilogía de Luther Strode.
Por desgracia, algunas de aquellas series no vieron una buena publicación en España y entre ellas estaba Luther Strode. Panini publicaba el primer tomo en una época en la que el indie USA todavía no hacía tilín al público español y, suponemos que lejos de las ventas de su amada Marvel, tras un primer volumen dejaban la serie ahí.
Por suerte Moztros ha llegado al rescate unos diez años después de aquello. Por fin tenemos en nuestras manos un integral completo con las tres historias de Luther Strode y podemos disfrutar de una de las series diferentes por las que Image apostó antes de sagas, clases letales, monstruas o lazarillos. Un pedazo de historia del cómic USA y un buen relato, todo sea dicho.

LA OBRA
De aquella los nombres de Justin Jordan y Tradd Moore no nos decían mucho, algún trabajo suelto y poco más. Es cierto que en lo que respecta al guionista no nos ha llegado tanto a España como me gustaría, está Dead Body Road y sus trabajos en las dos grandes, pero Justin Jordan tiene ideas muy interesantes en Image, como Spread o Malevolent, en Aftershock, Stayed y Backways hubieran sido buenas opciones, o la reciente Mine is a Long Lonesome Grave para Oni Press. Tiene buenas ideas, sin lugar a dudas, y sabe aprovechar bien a los dibujantes con los que trabaja. No me atrevería a decir que Luther Strode es el punto culmen de su carrera, pero sí que es un buen ejemplo de lo que es capaz de hacer, así como el principio de lo mejor de su carrera.
Justin Jordan se mete mucho en la cultura popular con Luther Strode, condensando ideas cogidas de muchos sitios, bastante reconocibles pero con su pizca de originalidad y mucha personalidad. Con estas bases podemos decir que el dibujo de Tradd Moore le va como anillo al dedo.
Algo parecido ocurre con el dibujante, pues antes de Luther Strode no hay nada memorable y ahora tenemos un buen puñado de trabajos, estos sí publicados en España pues entre ellos están obras como Doctor Extraño, Estela Plateada Negro o Motorista Fantasma para Marvel. Así que tanto a nivel editorial como a nivel autoral, este cómic tiene una cierta importancia en el medio. Un motivo más para hacerse con él, pues lo importante, el relato, es una bestialidad en más de un sentido.


En El extraño talento de Luther Strode conocemos a un chico flacucho, un empollón de manual, con el que se meten en el instituto. Tiene un amigo como él, le gusta una chica molona (se agradece que ella no sea el estereotipo, por cierto) y vive una vida entre normal y mediocre, hasta que le llega una revista con El método Hércules. Siguiendo el entrenamiento, Luther comienza a desbloquear sus poderes, lo que cambia su vida, le hace subir en la escala social e incluso se plantea ejercer de superhéroe. Así a ojo podríamos decir que es una mezcla entre One-Punch Man y Kick-Ass, dos obras bien conocidas que salieron a la venta en 2008 y 2009 respectivamente. Es decir, un poco antes que esta primera miniserie de Luther Strode.
La comparación más obvia es la de Kick-Ass, pues comparte un inicio y un entorno muy similar al de la obra de Mark Millar, pero El extraño talento de Luther Strode se separa rápidamente de todo esto para crear su propia mitología, alejada de macarradas verbales y con una cantidad obscena de violencia física.
Tras un origen con un punto de humor, la colección se torna algo serio. En términos de videojuegos, esto es como un Beat’em up, hostias como panes y enemigos cada vez más complicados. Del matón de instituto se pasa al de la calle, al mafioso de turno y pronto empiezan a llegar otros hombres musculosos que han seguido el mismo plan de entrenamiento. En este sentido recuerda más a cómics como Chew, no es solo humor, aunque tenga algo de ello, sino que tras esa locura de mundo que plantea hay una historia que se toma en serio a sí misma.
Uno de sus puntos fuertes son los personajes. Luther ni es el pardillo que parece que plantea al principio, ni es un chico que cambie radicalmente de un día para otro. La verdad que es un personaje bastante auténtico y su evolución se va entendiendo según lo que le pasa en la serie. Aunque los saltos son grandes más adelante, se le entiende, lo que es fundamental para el cómic pues su rol es el que guía toda la trama. Petra, la chica que le gusta, pasa de tener un papel muy secundario a ser su co-protagonista y volar por sí misma, teniendo una serie de cambios más bruscos pero que la convierten en la que pone el contrapunto de humor y más locura a esta burrada que es Luther Strode. Pete, su amigo, es el más tópico de todos, la clásica muleta que el héroe necesita. Es algo funcional. Y luego están los villanos, todos musculosos hombres que han seguido el método y que quieren que Luther sea de los suyos, para seguir dominando el mundo con su fuerza, o que muera.


La primera miniserie, El extraño talento de Luther Strode, sigue mucho la línea clásica de origen de superhéroe, aunque el cómic no va exactamente de ello, pero mezclado con ese estilo de las series de peleas donde el protagonista se tiene que ir partiendo la cara con enemigos cada vez más difíciles. Aquí el dibujo de Tradd Moore marca un punto importante al darle identidad, no es hermoso, tiene un toque casi cartoon en caras mezclado con realismo pero no tarda en ponerse burrísimo con la violencia. Ni que decir tiene que esta no es una colección para todos los públicos, prepárense para ver gore de alto nivel. En este sentido se disfruta mucho gracias al color de Felipe Sobreiro, que usa paletas llamativas, siempre algo sobrias, con cambios entre escenarios pero (PERO) siempre (SIEMPRE) logrando que la sangre destaque.
De hecho el apartado gráfico es en lo que más se nota la mejoría de una miniserie a otra. Si pasamos a la segunda parte, La leyenda de Luther Strode, se ve que Tradd Moore está más suelto. Su ritmo, que ya era impresionante, mejora cuando parecía imposible, pero si hay que destacar algo es su nivel de detalle, que va a más. Aquí empieza a haber páginas de las que te quedas mirando un rato por todo lo que te están diciendo. La masacre del centro comercial es impresionante.
A nivel argumental esta segunda parte casi es la más atractiva. Sin meternos mucho en spoilers, que no es la intención de este texto, aquí ya se crea una mitología que bebe directamente de los relatos tradicionales de Europa, cogiendo diversos mitos y jugando con ellas de manera interesante, mientras vemos a Luther y Petra cambiar hacia algo nuevo.
La tercera parte, El legado de Luther Strode, potencia todo esto. La única pega que veo es que pasa un tiempo y los personajes han cambiado de forma que se entiende pero falta algo intermedio. Es una transformación muy brusca y los nuevos personajes llegan muy rápido, pero también es verdad que los autores toman decisiones acertadas en tanto que esto imprime una velocidad muy buena al tomo, estamos aquí para lo que estamos y en ese sentido nos deja satisfechos.


LA EDICIÓN
La edición es la que esta obra se merece. Hay una pequeña errata en cuanto al contenido, donde pone la cantidad de cómics que contiene dice que la primera miniserie es de cinco números cuando en realidad es de seis, pero no os preocupéis, es un pequeño fallo que seguramente muchos ni notéis. Se trata solo de un numerito en letra minúscula en una esquina de la tercera página, luego los capítulos están en su orden y bien numerados. Seguramente si no me hubiera liado a hacer esta reseña ni me habría enterado. Por lo demás es perfecta.
Se trata de un integral en cartoné con buen papel. Con una introducción por el guionista y un prólogo para situarnos, pero también con un buen puñado de extras. Tenemos portadas, diseños, guiones y hasta las cartas originales que Justin Jordan envió a Tradd Moore pidiendo su participación. Evidentemente las tres series están seguidas y puestas en orden, debidamente separadas por capítulos. El trabajo de Moztros reproduciendo este material, incluyendo la traducción, ha sido magnífico, así que si quieres comprarte este cómic no tendrás un momento mejor que este.
Lo mejor
• Las hostias a mano abierta. Tradd Moore y Felipe Sobreiro consiguen darnos acción de la buena sin tapujos.
• La identidad. Justin Jordan consigue unos personajes que vuelan por sí mismos, con claras referencias pero sin agotarse en ellas.
• La edición. Moztros hace justicia a la obra con un buen integral.
Lo peor
• Choca algo el salto brusco entre la segunda y la tercera serie, no le hubiera venido mal algo en medio.









Divertido a más no poder.