Flash #12-14 (Renacimiento)

Dos arcos argumentales que se complementan para cambiarlo todo en la serie del Velocista Escarlata.

Por
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Edición original: The Flash núm. 23-27 USA.
Edición nacional/ España: ECC Ediciones.
Guión: Joshua Williamson.
Dibujo: Carmine Di Giandomenico, Neil Googe, Pop Mhan, Ryan Sook, Howard Porter, Paul Pelletier.
Entintado: Carmine Di Giandomenico, Neil Googe, Pop Mhan, Ryan Sook, Howard Porter, Paul Pelletier.
Color: Dave McCage, Ivan Plascencia, HIFI.
Formato: Grapa, 24-48 págs. A color.
Precio: 1,95 – 3,25 € Número.

 

Desde que dejamos atrás el cruce de La Chapa no habíamos vuelto nuestra atención sobre la serie de Flash donde Joshua Williamson, artífice de un lento desarrollo argumental en la serie más rápida del Universo DC, sigue dando forma a una etapa que, hasta el momento, salvo alguna excepción, se mantenía en una más que cómoda zona de confort. La Chapa vino a cambiar eso, pero sin duda estos tres números son lo que de verdad hacía tiempo necesitaba la serie del Velocista Escarlata. Un arco argumental intenso, atractivo, adictivo, apasionante y lleno de acción con la que los aficionados puedan disfrutar de verdad de lo que implica ser poseedor de la Fuerza de la Velocidad.

En el universo DC todos los aficionados sabemos cual es el color del miedo. En la franquicia de Green Lantern el miedo se caracteriza por usar el color amarillo para manifestarse, no en vano tenemos a todo un cuerpo de Lanterns, portadores de anillos amarillos, que se erigen como los emisarios del miedo por el universo. Amarillo es igual a miedo en DC y Flash teme al amarillo por encima de todas las cosas.

La Chapa nos dejó a Batman y Flash tocados emocional y físicamente. Su periplo por el tiempo, el encuentro de Bruce con su padre, la batalla con Thawne y su posterior muerte dejaron en el aire un sinfín de preguntas alrededor de ese objeto exótico que Batman encontró en su cueva tras el regreso de Wally West, el original, de nuevo al Universo DC. Una situación que ha dejado a Barry marcado, conmocionado, sintiéndose culpable de lo ocurrido y atenazado por el miedo que ha anidado en su interior alrededor de la figura de Thawne.

En el Universo DC, Superman tiene a Luthor como su máxima némesis, Batman al Joker, Green Lantern a Sinestro, Aquaman a Manta Negra, Wonder Woman a Ares… cada héroe o heroína arrastra tras de sí a un villano o villana que hace honor al título y por el que se mide al héroe o heroína. Flash puede que sea el hombre más rápido de la Tierra, pero por mucho que corra no puede dejar atrás a Thawne, el Flash de amarillo, el del color del miedo.

¿Qué motiva a Twane a actuar como actúa, que enciende la llama del odio tan visceral que siente por Barry? Esta es la pregunta que estos números van a responder, donde Williamson encara con rabia cada episodio apretando el acelerador como nunca lo habíamos visto y sentido en la serie. El ritmo pasa de ser rápido a frenético, ni siquiera en los momentos de aparente calma uno puede acabar por relajarse, porque todo está pasando de forma simultanea y el plan de Thawne se manifiesta de forma maléfica, arrastrando a Barry por el tiempo en una tormenta de Fuerza de la Velocidad, rabia, mentiras y revelaciones que hacen que al acabar de leer se esté exhausto.

El ataque de Thawne no es un ataque físico, estrictamente hablando, sino que lo acompaña de una generosa cantidad de castigo psicológico que mella por completo a un ya de por si debilitado Barry. Williamson da un paso firme y contundente en lo que a la caracterización de los personajes se refiere, al jugar con el futuro de Iris y Barry y con su destino juntos. El escritor es duro con el trato que le dispensa a Flash y a Iris, mostrándonos a un Thawne desequilibrado vulnerable, letal y enfurecido.

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Williamson centra la atención en conceptos tan básicos como la amistad, el amor, la responsabilidad, la confianza y la traición, desligándose de motivaciones más científicas, llevando los acontecimientos a un estado primigenio, visceral incluso, en el que el lector llegue a sentirse molesto, incluso ofendido, por los sucesos que está contemplando. Williamson castiga a Flash duramente, pero lo hace de tal forma que uno no sabe muy bien como sentirse y con quien posicionarse. Esta ambigüedad emocional le da un carácter extra a estos dos arcos en los que el miedo es le motor principal de la historia.

La estabilidad argumental de Williamson no se ve mermada por la presencia de varios dibujantes en la colección. Por un lado, tenemos al intenso y frenético Giandomenico, que continúa sorprendiendo en el que ya puede considerarse su mejor trabajo hasta la fecha. Su trazo nervioso y la particular facilidad que tiene para dibujar la velocidad, hacen de su trabajo toda una delicia visual. A Di Giandomenico le acompañan Ryan Sook y Neil Googe, dos solventes dibujantes que se hacen cargo de las escenas en las que Williamson nos traslada al siglo XXV en la primera parte de la historia. En la segunda parte de esta trama hace acto de presencia Howard Porter, más evolucionado aún que en su trabajo en la JLA 3000, que se marca un número visualmente espectacular. Con un estilo ya muy alejado de la rigidez a la que nos tenía acostumbrado en sus inicios. Porter, es capaz de aportar fuerza a las viñetas y conjugar a la perfección las escenas de acción con las escenas de diálogos, en un número que se queda impreso en las retinas. Por último, tenemos a Paul Pelletier, que se encarga de ilustrar la parte inicial del último arco, la del enfrentamiento físico entre Flash y Thawne. Pelletier es el artista tal vez más convencional en el buen sentido de la palabra, con un estilo y trazo más clásico que el de sus otros compañeros gráficos. Sin embargo, su trabajo luce y cumple con lo que la historia precisa, por lo que la integración de todos estos dibujantes está justificada y se aprovecha adecuadamente para que el conjunto gane en fuerza y espectacularidad.

La colección de Flash se pone seria con Williamson definiendo las líneas de trabajo que van a determinar el futuro de la colección. Un futuro que se ha oscurecido, dejando a Barry en una situación muy compleja emocionalmente hablando. Williamson ha demostrado estar cómodo en la serie y que tiene ideas para ir rompiendo con lo establecido. Puede que Flash sea el hombre más rápido de la Tierra, pero en su serie las cosas han de pasar cuando han de pasar y eso exige paciencia. Mientras tanto solo nos queda leer y disfrutarlo.

  Edición original: The Flash núm. 23-27 USA. Edición nacional/ España: ECC Ediciones. Guión: Joshua Williamson. Dibujo: Carmine Di Giandomenico, Neil Googe, Pop Mhan, Ryan Sook, Howard Porter, Paul Pelletier. Entintado: Carmine Di Giandomenico, Neil Googe, Pop Mhan, Ryan Sook, Howard Porter, Paul Pelletier. Color: Dave McCage, Ivan Plascencia, HIFI.…
Guion - 8
Dibujo - 8
Interés - 9

8.3

Absorvente.

Williamson arremete con fuerza y dinamita los cimientos de la serie de Flash. Tres números de excelente factura, cuyas consecuencias van a poder sentirse durante mucho tiempo.

Vosotros puntuáis: 7.16 ( 8 votos)

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Gustavo HigueroMr. Cesar Recent comment authors
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Mr. Cesar
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A mi el arco me ha gustado mucho y la colección en sí está genial. Lástima que Williamson no tenga un escudero fijo (por ejemplo, Porter, del cual me gustan mucho sus espectaculares perspectivas llenas de objetos y personajes) para que la serie acabe de petar.

———————————SPOILER ALERT———————————

P.D.: entre “La Chapa” y este arco hemos visto morir y resucitar a Thawne. Mi pregunta es :¿cómo resucita el Flash Reverso después de que –supuestamente– el Dr. Manhatan lo asesinara en “La Chapa”. No creo recordar que se explique en la colección de Flash.