Entrevista a Toni Kudo: “Que la historia cree los mensajes, no al revés.”

Hablamos con el creador de Superbarna y Editor Jefe de LetraBlanka sobre su propuesta editorial, sus publicaciones y mercado del cómic en España. ¡Entre otras cosas!

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La editorial LetraBlanka la fundó en 2010 el autor y también editor Toni Kudo, creador de las aventuras de Superbarna. La iniciativa nació como una manera de autopublicar su trabajo, pero poco a poco el proyecto ha ido creciendo y publicando las obras de otros autores. En la actualidad, LetraBlanka cuenta con dos líneas de publicación: la Colección Kanji, que ofrece obras estilo manga, y la Colección LetraBlanka, con obras de estilo cómic. En su blog personal Toni Kudo especifica que “en ambas líneas entran obras de cualquier nacionalidad, tanto licenciadas como obras originales creadas desde la propia editorial.” En pasado año, LetraBlanka protagonizó un salto adelante con la publicación de un par de BD como Green Class de de Jérôme Hamon y David Tako y Capitán Harlock: Memorias de la Arcadia de Jérôme Alquié, además de continuar con otros títulos de su Colección Kanji como Talli, hija de la luna de Sourya y Urara de Kurohaine y Ran. Para conocer el futuro de una editorial como LetraBlanka, su funcionamiento interno y otras muchas cuestiones, nos hemos puesto en contacto con Toni Kudo y esto es lo que nos ha contado.

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Zona Negativa.- Has asistido en los últimos años a varias ediciones del Festival de bande dessinée d’Angouleme. ¿Es verdad que este es un evento muy distinto a los que podemos encontrar en España?

Toni Kudo.- Angouleme es muy especial. Cuando voy, es como si sintiera la energía de toda una industria. Es una gozada ver un evento tan centrado en las viñetas y ver que funciona.

En resumen para quien no haya podido acudir todavía: Hay diferentes carpas repartidas por el pueblo, cada una está especializada en un tipo de stand concreto. Y excepto por algunos pocos stands diferentes colocados con criterio, el resto son todo stands de editoriales (grandes y pequeñas) con su material, con una enorme cantidad de autores para firmar ejemplares y estrenando novedades, que en varios casos llegan a las librerías unas semanas después del festival.

Y me voy a frenar aquí porque hablar del Festival de Angouleme da para muchísimo. Para quien quiera verlo un poco por dentro, hace poco subí un video sobre el festival a “Mi Aventura Comiquera”, mi reciente canal de Youtube y que, aunque aun le estoy pillando el punto, definitivamente ha sustituido al blog que escribía. Siento el spam (risas). ¡Suscribíos!

ZN.- ¿Por qué crees que el mercado del cómic en países como Francia, Italia y Reino Unido sigue siendo tradicionalmente mucho más fuerte que en España? ¿Qué nos falta aprender de ellos?

TK.- No estoy tan puesto en el mercado italiano y en el de Reino Unido… Pero extrapolando con Francia, intuyo que es una cuestión de tradición… y nuestra tradición juega en nuestra contra, considerando los cómics como algo “para niños” y despreciando el medio.

Dentro del mundillo todo eso ya está superado, e incluso fuera de él creo que la norma general es no despreciarlo como antes. Pero “no despreciarlo” tampoco significa que se consuma, y eso no quita que ha faltado una importante base de creación de lectores (o, al menos, de lectores de cómic). Y hoy en día hay una altísima propuesta de ocio audiovisual como para que sea sencillo crearla. Es diferente a tenerla ya creada de antes, que haya una costumbre de consumo de cómic y simplemente trabajar para mantenerla.

En cuanto a qué creo que nos falta aprender… Son tantas cosas… Creo que la principal sería ser conscientes de en qué punto estamos realmente como mercado/industria y ser constructivos a partir de ahí. En general, creo que falta visión de conjunto y de equipo. A veces detecto ciertos narcisismos o comportamientos infantiles para una industria y mercado tan necesitados y en construcción como las que tenemos. Aunque para ser honesto, esto lo veo un poco en todas partes, no sólo en el mundo del cómic.

Aun con todo, mi percepción es que nuestra situación es mejor ahora que hace 5 o 10 años: Veo una mejor recepción y aceptación del público por los cómics, e incluso por las propuestas que se lanzan de material patrio. Creo que si entre todos seguimos trabajando, seguirá al alza aunque sea poco a poco, y el cómic, incluso el cómic propio, podrá gozar de un hueco más o menos consolidado.

ZN.- ¿Cómo nace un proyecto como LetraBlanka y en qué ha cambiado en estos diez años?

TK.- LetraBlanka nació como un proyecto de autoedición que, como puede verse, ha ido transformándose, publicando a otros autores primero y licencias después. ¡Y más que se seguirá transformando! De hecho, al principio ni siquiera se me había pasado por la cabeza trabajar con licencias, que es el principal cambio desde que se creó la editorial. Y este último año he empezado a publicar BD, algo totalmente nuevo para mí.

ZN.- ¿Cómo se han visto estos años de crisis desde una editorial pequeña como LetraBlanka?

TK.- Podría decirse que la crisis, LetraBlanka no la ha notado demasiado… Pero tiene truco: LetraBlanka nació con la crisis económica bastante gestada, por lo que no tuvo una época previa de prospéridad con la que poder comparar.

Además, la mayoría de editoriales que empiezan tienen un segundo trabajo, ahorros, un colchón o un plan B para mantenerse mientras crece su proyecto editorial. En mi caso es la hostelería, con los bares que mi familia inició en el 2000, que por un lado lastraron mi desarrollo profesional y personal a todos los niveles, y por el otro, ahora que me dedico solo al mundo editorial desde hace un par de años, siguen ahí como red de seguridad por si algo sale mal.

ZN.- ¿Qué aprendiste en tus primeros años autoeditando Superbarna?

TK.- En realidad sigo aprendiendo a base de publicar libro a libro, y fijándome en lo que hacen otros, pero sin que me condicione a la hora de probar cosas nuevas que creo que podrían funcionar aunque no haya un referente previo. Como el formato de Urara: una nueva forma de ofrecer el manga propio que ha sorprendido y está gustanto mucho.

Con los primeros Superbarna, esos cuatro números en blanco y negro editados entre 2010 y 2011 aprendí sobretodo de los errores, ¡por algo volví a empezar la serie desde cero! (risas).

ZN.- ¿Cuál es el futuro de Superbarna?

TK.- La serie Superbarna ya está completa, pero las aventuras de Alex para convertirse en el mejor superhéroe posible continuarán con un cambio de cabecera: El título para la nueva etapa de la serie será Heroeverso, y funcionará a base de aventuras completas en un único volumen, con un punto de continuidad, claro.

En el primer número de Heroverso, Josefino/Paparazzi-Man se llevará a Alex fuera de Barna City para visitar a una joven vigilante local en otra ciudad: Ángela, una joven de 15 años con habilidad para la tecnología y las artes marciales que sobrevive como puede, incluyendo algunas actividades moralmente cuestionables. Alex/Superbarna que es como es, además de ir a por los malos hará lo que pueda para que no se desvíe del camino.

ZN.- ¿Cómo definirías el actual catálogo que LetraBlanka ofrece a los lectores?

TK.- Alucinante, ¡deberíais comprarlo todo! (risas).

El catálogo de LetraBlanka es sobre todo para “jóvenes adultos” (ya sabes, de 9-12 años hasta el infinito y más allá) y últimamente he estado introduciendo algunos títulos para lectores a partir de 6-7 años, como Mascotas, Timo, el aventurero y, más pronto que tarde, Hércules, Agente intergaláctico.

El catálogo de LetraBlanka suele componerse por estilos gráficamente modernos, e historias tirando a aventureras, con riqueza de matices. Por ejemplo, Talli es una aventura medieval con un punto más adulto, y Sálvame, Pythie es puro Tezuka y Rumiko Takahashi, de los que Elsa Brants es muy fan y se nota orgullosamente en su trabajo.

ZN.- ¿Te ha condicionado de alguna manera tu faceta previa como autor en tu posterior trabajo como editor?

TK.- Es probable que gracias a mi faceta de autor tenga más destrezas que el editor medio en lo que a buscar soluciones cuando algo no funciona en una historia se refiere… Pero en realidad eso no cambia que en esencia lo que hay que hacer es ponerse en el lugar del autor y del lector, para entender qué quiere transmitir el primero, y procurar que consiga transmitírselo al segundo.

ZN.- ¿Es LetraBlanka una editorial unipersonal? ¿De qué parte del proceso te encargas personalmente y cuál depende de otros colaboradores?

TK.- Como te decía, empezó como un proyecto de autoedición que ha ido creciendo y evolucionando, así que soy el núcleo de LetraBlanka (Incluso el nombre de la editorial tiene relación con mi abuelo materno) y en mayor o menor medida estoy en todas partes, la mayoría de las veces haciendo, otras supervisando.

Como el cualquier proyecto de larga duración, la gente que necesitas, la que te puedes permitir, y de qué es mejor que se encargue cada uno es algo que se va transformando con el tiempo, igual que el propio proyecto. Así que las tareas van cambiando según la época. De lo que sí que no me encargo nunca es de traducir ni de la corrección ortográfica. Aunque si superviso que todo en la traducción suene bien (que no haya palabras repetidas muy próximas, expresiones que se sientan extrañas por el contexto de la escena o el personaje que las dice… etc).

ZN.- ¿Cómo editor buscas un perfil concreto de obra, género y/o autor para publicar en LetraBlanka?

TK.- En esencia, además de que encuentre la obra atractiva, me fijo en si puede encajar para el público que ya tiene LetraBlanka.

Por ejemplo, la recién anunciada Horion creo que gustará bastante a los lectores de Radiant. Pero a veces también buscas obras que te atraigan a un público nuevo, que descubra la editorial y el resto del catálogo. Como >Green Class, que no es manga, pero resulta fácil imaginarse a un lector de quince años para arriba saltando de Green Class a Radiant, Horion o Talli sin ningún problema.

ZN.- ¿Cómo es la relación de una editorial pequeña con las imprentas y distribuidoras? ¿Ha cambiado algo en los últimos años este aspecto?

TK.- En mi caso, las relaciones son fluidas porque tiendo a ser muy transparente, comprensivo con todas las partes y a tender puentes más que barreras. Pero aun así es complicado.

Lo normal es que una imprenta te quiera cobrar a los tres meses por la impresión de un libro… y que la distribuidora no te pague las ventas de ese libro hasta dentro de, al menos, cuatro. Así que es importante conversar con imprenta y distribuidora para buscar soluciones realistas para cada proyecto: Hablando con la imprenta para buscar métodos para que se ahorren algo de dinero en la creación de los libros para que suponga una rebaja en el presupuesto del mismo; recordándole a la distribuidora que ahora que va a salir tal libro es buen momento para volver a ofrecer tal otro, buscando formas de promocionar el material que tienen en el almacén… Pero claro, no todo está en tu mano. Y contigo trabajan en 15 o 20 títulos al año cuando con otros trabajan 200 o 2000.

Así que aunque en lo personal mi relación es fluida, fácil y colaborativa, lo más habitual que puede sentir una editorial pequeña tratando con imprentas y distribuidoras es estrés, pero no tanto por ellos, sino por la dificultad de cuadrar las necesidades de todas las partes. Por lo que recomiendo tranquilidad, filosofía y una mente flexible dispuesta a buscar soluciones más que problemas (risas).

ZN.- En tu blog personal sueles publicar textos realmente didácticos e informativos sobre la publicación y el mundo editorial. ¿Crees que la transparencia es la asignatura pendiente en este mundillo?

TK.- A medias, porque la gente tiende a coger la parte de la información que le interesa y hacer sus propias cábalas, bastante sesgadas y casi siempre en la dirección equivocada, por lo que entiendo la precaución. Pero creo que informar a la gente de cómo funciona el mundillo en términos generales contribuye a que se entiendan mejor ciertas circunstancias y a generar empatía hacia todas las partes, que es algo que suele escasear y es bastante necesario en estas profesiones tan vocacionales y sacrificadas.

Últimamente, Pedro, de Fandogamia, también va creando algunos hilos de twitter sobre el mundo editorial, imagino que un poco por lo mismo.

ZN.- En el blog también ofreces todo tipo de consejos a autores noveles a la hora de introducirse y relacionarse con el mundo editorial. En relación a la valoración de un proyecto hablas de la norma de las Cuatro Ces. ¿Podrías explicar a nuestros lectores en qué consiste?

TK.- En un mundo perfecto, todos los proyectos en los que trabajáramos serían económicamente rentables. Y desde luego, llegar a eso es el objetivo, pero el camino para llegar hasta ahí puede ser largo, y es muy probable que no obtengas rentabilidad desde el principio. Especialmente en este tipo de negocio, que cada proyecto es una apuesta en la que te la juegas.

Así que, como mínimo, antes de embarcarte en un proyecto, para que no pierdas el tiempo trabajando para nada, deberías sacarle algo de provecho, aunque no sea dinero. Los diferentes beneficios que uno puede sacar de realizar un proyecto los resumí en cuatro “Ces”:

Caché: El clásico “trabajar por promoción”, pero cuando lo encuentres justificado. Es decir, cuando trabajar en un proyecto te catapulte más que si no hubieras trabajado en él. Por ejemplo, pasar de ser un autor no publicado a un autor publicado; haber ganado tal concurso, o ser la editorial que ha publicado un libro de tal autor.

Contactos: Los contactos son muy importantes. Te pueden llevar a nuevos proyectos o, incluso acabar creándose nuevos proyectos a través de haber conocido a esos contactos. Quizá lo que hoy es solo un apretón de manos tras una colaboración mañana se traduzca en un proyecto mucho mayor.

Conocimientos: A veces trabajar en un proyecto no te renta económicamente, pero aprendes cosas que te harán mejor profesional y que mejorará tu trabajo, y mejorar tu trabajo ayuda a conseguir hacerlo rentable.

Capital: El dinero. Necesitaba una forma de expresarlo que empezara por C (risas).

Evidentemente, dependiendo del proyecto y del punto que estés en tu carrera, te interesarán más unas Cés u otras. Por ejemplo, no tiene sentido estar trabajando constantemente por caché si no se va a acabar traduciendo en capital. Eso tiene que valorarlo cada cuál ante cada nuevo proyecto.

ZN.- ¿Crees que el actual interés del cine y la televisión por las adaptaciones de cómics puede acabar siendo un revulsivo para el cómic español?

TK.- Joder, ¡ojalá! Creo que es una de esas cosas que más nos falta aprender en nuestra industria: Esa capacidad/interés por crear productos derivados. Pero claro, tiene que haber primero un interés de otras empresas por crearlos, así que es bueno que nazcan proyectos como Virtual Hero o la reciente adaptación a serie de Netflix de El vecino. A ver si poco a poco se van gestando cosas…

Hace unos años conocí a Aaron Ayamah, un actor estadounidense que interpretaba a los stormtroopers dentro de los Tie Fighters del Episodio VII de Star Wars. Le atrajo Superbarna, y lo primero que preguntó fue si había una versión animada. Claro, en la industria de la que viene, los comics, videojuegos, películas, series y merchandising van de la mano.

ZN.- En el catálogo de LetraBlanka encontramos la Colección Kanji que no deja de crecer con nuevos títulos. ¿Crees que está superado hoy en día esos antiguos prejuicios sobre el manga?

TK.- ¿Te refieres a cuando se creía que el manga era una moda pasajera? Seh. Está totalmente superado. Es más, me atrevería a decir que incluso hay lectores que en cuestión de viñetas solo leen manga (risas).

Como es lógico, siempre hay lectores que prefieren un tipo de narrativa frente a otra. Me alegra que, en los salones, encuentro a gente que es lectora todoterreno o que, aunque no son lectores de manga, les atraen las temáticas de alguna de las series de manga que se publican en LetraBlanka y las acaban probando.

ZN.- ¿Nos puedes adelantar algo sobre vuestros planes de futuro entorno a las publicaciones de BD?

TK.- En cuestión de licencias 2020 será bastane continuista para LetraBlanka. En cuestión de BD, este año me gustaría finalizar Timo; empezar Hércules, agente intergaláctico; terminar Harlock… Y empezar un par de obras más: una juvenil que ya está firmada, y otra a escoger de entre toooodo lo que me ofrecieron y lo que vi por mi cuenta en Angouleme, ¡Hay cosas tan chulas…!

Y en cuanto a obras propias en formato bande dessinée, lo más seguro es que Héroeverso se publique en ese formato. Y además estoy trabajando con mi hermano en otra obra en la que soy co-guionista y colorista y que intentaremos que esté para el último trimestre del año. La historia trata sobre un adolescente que se queda huérfano y tiene que mudarse de Japón a Reino Unido para irse a vivir con un antiguo amigo de sus padres y su familia a su mansión. Sin saber que se verá involucrado en una aventura relacionada con portales, el pasado de sus padres y los misterios que rodean la mansión.

ZN.- ¿Estaría interesada LetraBlanka en publicar en un futuro cómic japonés?

TK.- Creo que no… Ya hay muchas editoriales que publican manga japonés que hacen un gran trabajo. Por ahora prefiero seguir ofreciendo manga francés, que también ofrece obras chulísimas.

ZN.- En LetraBlanka también se han editado algunos cómics infantiles como Timo el aventurero o las adaptaciones de la franquicia Mascotas. ¿Es un sector de edad sobre al que os gustaría seguir dirigiéndonos en el futuro? ¿Cómo crees que se puede atraer hoy a jóvenes lectores? ¿Hay un mercado que se preocupe de ellos?

TK.- Sí, me gustaría seguir trayendo títulos para esa franja de edad de 6-9 años. Era la franja que me faltaba por ofrecer y por la que muchos padres me preguntaban en los stands. También recibo feedback de algunas librerías de cómic que me agradecen estar editando este tipo de material, y que está gustando.

El resto de la pregunta creo que da para un reportaje completo aparte. Desde que empecé a publicar estos títulos me pregunto como hacérselos llegar, ya no solo a los niños, sino a los padres. Incluso me estoy planteando si debería crear un sello/cuenta de twitter/ instagram dirigido específicamente a padres y a sus hijos, para ponérselo más fácil.

Porque lo del mercado… esa es otra:

Por un lado, durante mucho tiempo han faltado cómics específicos para niños. Imagino que porque, de tanto querer que no se nos trate como a “algo para niños”, se dejaron de hacer cómics para niños. Aunque actualmente la balanza se está equilibrando de nuevo, como la Colección Científicos de Jordi Bayarri, los cómics infantiles que Nuevo Nueve incluye en su catálogo, y otros tantos.

Pero por el otro… Quizá es una impresión mía, pero creo que faltan secciones de cómic infantil/juvenil en las librerías. O, simplemente, colocar los comics infantiles en su sitio correspondiente entre la literatura infantil y juvenil. ¿Has visto las secciones de literatura infantil? ¡Son una maravilla! Están llenas de colorines y ediciones CHULÍSIMAS que entiendo que atraigan a los niños. Y además suelen estar deliciosamente ordenadas por franjas de edad. En cambio, las secciones de cómic infantil o juvenil que pueda haber suelen estar mezcladas con el resto de cómics…

Quizá sea cosa mía, pero no acabo de visualizar a padres ni a niños buceando entre las diferentes secciones de cómics para encontrar “la sección del niño entre estas cosas de adultos”. Pensando en cuatro dimensiones, si yo fuera un padre sin interés especial en los cómics ni conocimientos sobre el mundo editorial y buscara algo para que mis hijos leyeran, no buscaría una hipotética sección infantil entre cómics para adultos y adolescentes: me iría directamente a la sección infantil en busca de lecturas infantiles.

Hace poco, en un FNAC vi el cómic de Mascotas en la sección de humor. Ya sabes, entre las novelas gráficas con satírica política y las que hablan con ironía sobre temas cotidianos adultos… También estuve buscando Monster Allergy para mi sobrina, y me costó un montón encontrarlo. Estaba entre los Tintín y los Asterix, que por concepción serán juveniles… pero no son juveniles pensados para los jóvenes de hoy.

ZN.- ¿Fue fácil hacerse con los derechos de una licencia como Capitán Harlock: Memorias de la Arcadia? ¿Qué te ha supuesto la publicación de esta obra para LetraBlanka?

TK.- Fue como cualquier otra obra. Me adelantaron (en Angouleme, precisamente) que se estaba desarrollando esa versión de Harlock, hice una oferta alegando que a LetraBlanka le iría bien para ganar lectores al ser “manga” y BD al mismo tiempo, y afortunadamente me la cedieron a mi. Tardaron bastante en responderme, así que imagino que tuvieron bastante deliberación interna (risas). Le estoy eternamente agradecido a Kana Editions por haber confiado en mí para publicar en España este proyecto tan especial de Harlock.

En lo personal, me ha supuesto un honor. A veces, trabajando en la maqueta, me paraba y pensaba “Tío… Que estoy editando la edición española de un cómic de CAPITÁN HARLOCK…”. En lo general, uno ya está acostumbrado a trabajar en entornos profesionales con proyectos, a verlos publicados luego en las tiendas… Pero reconozco que con Harlock a veces no podía evitar que el fan que llevo dentro lo flipara.

ZN.- ¿Cómo ha sido la recepción por parte del público de estas primeras publicaciones de BD por parte de LetraBlanka?

TK.- ¡Muy positiva! Aunque como la mayoría van dirigidas a un público distinto al habitual de LetraBlanka, falta que sigan llegando lectores que sigan descubriendo estas obras y a la propia editorial. Pero Harlock ha sido recibido con mucha ilusión; ves alivio e ilusión en la cara de los padres cuando ven que tienes opciones tan chulas como Timo y Mascotas para que sus hijos lean; y la gente que ha descubierto Green Class espera el siguiente número con ganas. La acogida inicial ha sido cálida, y a base de seguir publicando material tan chulo y trabajando entre todos estoy seguro de que seguirán calando cada vez más.

ZN.- En el catálogo de LetraBlanka tenemos obras recientes como Urara y Green Class que tratan cuestiones sociales y tienen un interesante componente de crítica social. ¿Es esto un aliciente hoy en día a la hora de editar una obra?

TK.- No especialmente. En el caso de LetraBlanka, la historia que se quiere contar, experimentada por sus protagonistas, tiene más peso a la hora de desarrollar o publicar una obra.

A veces hay obras que pretenden dar un mensaje, pero lo hacen pasando por encima de la historia, cayendo en ideas preconcebidas o la demagogia fácil.

En cambio, tanto Urara como Green Class son grandes historias bien desarrolladas, con una serie de personajes adolescentes viviendo una serie de intensas experiencias y que, además, contienen mensajes sobre cuestiones sociales. Creo que se puede crecer, madurar y mejorar a través de percibir mensajes en obras ficticias, pero para mí ese es el orden correcto: Que la historia cree los mensajes, no al revés.

ZN.- ¿Un editor tiene tiempo para leer por placer? ¿Cuál ha sido tu última lectura en ese sentido?

TK.- Depende (risas). Apenas leo novelas precisamente por la cantidad de tiempo que conlleva respecto a leer una historia en viñetas, aunque intento colar algo de Terry Pratchett de vez en cuando. De cómic y manga, cada mes cae como mínimo mi racióncita de Dragon Ball Super (serie roja y Manga Plus) y de grapas Marvel y DC, que se reduce a las dos series de Spider-Man, Ms.Marvel, el Superman de Bendis y Batman Adventures.

Últimamente he leído los últimos tomos publicados del I”S de Masakazu Katsura y El Marido de mi Hermano. También el tomo 20 de My Hero Academia. Y hace poco descubrí Goblin Slayer, que goza de una simplicidad bien trabajada que por ahora le sienta muy bien.

Después hay sorpresas como Amulet, de Kazu Kibuishi, que en realidad me lo compré como muestra de edición de cómic para público juvenil, pero que me lo leí y, aunque no soy su público objetivo, me encantó. Tengo el segundo volumen pendiente de leer (risas).

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Reseña de Green Class Nº 1. Pandemia, de de Jérôme Hamon y David Tako
Reseña de Capitán Harlock: Memorias de la Arcadia Nº 1, de Jérôme Alquié

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