Entrevista a Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys, Hellblazer: Ascenso y caída)

Entrevistamos a Darick Robertson, dibujante de Transmetropolitan, The Boys y otras grandes obras.

Darick Robertson es uno de los dibujantes estadounidenses más interesantes del mundo del cómic de las últimas décadas. Con un poderoso estilo, muy marcado, ideal para historias en las que la violencia juega un papel central. Es la definición de la misma toda una declaración de intenciones en su arte, adaptándose siempre a las necesidades de la obra y elevando las posibilidades del argumento a un nivel muy superior. En su trayectoria como artista, creador y escritor encontramos joyas como Transmetropolitan, The boys o la reciente Hellblazer: Ascenso y caída.

Tu primer trabajo importante para DC fue JL Europe. ¿Cómo fue para ti trabajar con una serie de superhéroes tan fundamental, que va de la comedia a la ciencia ficción pura y qué recuerdos tienes de ese período de tiempo?

Para mí fue un autentico placer trabajar en ese título. Fui muy afortunado. Era el lugar correcto para escalar para mí; encargos de la Liga de la Justicia con J.M. DeMatteis y Keith Giffen en el momento en el que Kevin Maguire y Adam Hughes estaban dibujando la colección principal. Todos ellos personas con las que deseaba trabajar. Justice League Quarterly #4 (mi primer número) fue una historia larga y divertida escrita por DeMatteis que culminaba con Guy Gardner y Ice expresando su amor por el otro por primera vez. Así que pude ilustrar un momento clave en la vida ficticia de dos personajes a los que había llegado a amar, como si los conociera en la realidad.

Fue abrumador de alguna manera, ya que estaba comenzando mi carrera, pero lo hice lo suficientemente bien como para ganarme un arco de seis números en la JL Europe, en mitad de un crossover con la JLA (Breakdowns), así que terminé dibujando un montón de personajes del equipo principal, incluyendo algunos a los que todavía guardo cariño como Blue Beetle y Booster Gold.

Era una serie con muchos personajes diferentes, cada uno con su complejidad. ¿Cuál te dio más dificultades como artista?

Mirando al pasado, no recuerdo tener problemas con ninguno. Me estaba divirtiendo un montón, inspirado, intentando impresionar con mi trabajo. Era una época en la que Marvel y DC captaban nuevo talento de una compañía a otra, por lo que mi trabajo en JLE me consiguió una audición y tres números en Lobezno, gracias a Bob Harras, en Marvel, lo cual me terminó por llevar a mi etapa en los Nuevos Guerreros.

Uno de tus trabajos principales es Transmetropolitan, ¿Crees que la descripción de la sociedad de la información que hicisteis continúa vigente hoy?

Realmente no. La voz de Spider, en realidad, se debe al ingenio y ojo crítico de Warren Ellis acerca de la historia y política de una época en concreto, finales de los noventa, moviéndose hacia el pasado para avanzar. Pero yo compartía su pasión por las injusticias sociales y en ese aspecto podía sentir cómo canalizar la ira y frustración del personaje a través del lenguaje facial y corporal. Spider Jerusalem es la versión de mí mismo que me gustaría haber tenido la suficiente valentía de ser.

En cuanto a las predicciones, no creo que pudiéramos haber imaginado un mundo como el actual, en el que las personas se niegan a escuchar los hechos y la ciencia. Hoy, nadie lee realmente periódicos o escucha a los auténticos periodistas. Estos se juntan con los comentaristas de televisión y la cacofonía resultante hace que se mezcle la verdad con puras mentiras. No obstante, la expresión de Warren para el cómic “En el futuro, las mentiras son verdad y la verdad está obsoleta” no podría ser más real.

Hablando del diseño del personaje, ¿Fue idea tuya tomar las gafas con una lente redonda roja y otra rectangular verde?

Así es, quería que Spider tuviera algo útil y que hiciera su rostro icónico. Las dibujé en mi primer boceto para Spider Jerusalem. En un principio, a Ellis no le fascinaban, pero fueron poco a poco convenciéndole hasta aceptarlas definitivamente, implementándolas en sus guiones (la habilidad para tomar fotos y grabaciones). Fue una de las muchas alegrías de colaborar juntos, que tomara ideas y cosas que dibujaba de fondo para introducirlas en sus historias, cimentando una auténtica colaboración.

¿Qué tipo de mundo, ciudad o lugares usaste o te influyeron a la hora de dibujar el distópico, sucio y decadente mundo en el que vive Spider Jerusalem? ¿Algún trabajo u obra en concreto?

Viví y viaje por ciudades diferentes a lo largo de los cinco años en los que me encargué del dibujo de Transmetropolitan, comenzando por San Francisco, luego Florencia, que me permitió viajar por Europa, y finalmente Nueva York. Aprendí y vi mucho. Considero que todas las ciudades tienen mucho en común, independientemente de donde se encuentren. Así que buena parte de aquello nació de mi experiencia vital, trasladando a mi trabajo lo que había aprendido y conocido personalmente.

Una de las cosas que más me sorprendió fue lo viejas que son algunas de las ciudades europeas. Viniendo de un país con apenas tres siglos de historia, me impresionó mucho que el apartamento en el que vivía en Florencia fuera dos siglos más viejo que mi país entero. Me marcó profundamente el modo en el que los italianos preservan su legado en lugar de derribarlo, cogen lo viejo y lo renuevan con las herramientas tecnológicas, por lo que tienen edificios históricos preciosos todavía en pie, pero con tecnología moderna en su interior y exterior en aspectos concretos como la iluminación. El pasado nunca desaparece realmente, sólo se transforma.

Moviéndonos a otra de tus grandes obras, The Boys, Garth Ennis ha declarado que te enviaba guiones de mucha violencia y tú, en respuesta, le devolvías páginas con una crudeza que él no hubiera imaginado. ¿Qué hay de cierto en esto?

No puedo realmente hablar en boca de Ennis, yo me limitaba a trasladar los guiones basándome en lo que más me había impactado de ellos. Pensaba que eran historias muy poderosas, centrándonos en el mantra de que íbamos a ser la Predicador de Predicador. Predicador era muy gráfica, con el trabajo absolutamente brillante del gran Steve Dillon. Sentía que el listón estaba muy alto para mí con The Boys.

No obstante, considero que ya habíamos demostrado lo que éramos capaces de hacer con Fury Max, Punisher: Born y los números de Marvel Knights con Punisher, aquellos en los que el personaje se peleaba con Lobezno.

Pensaba que limitarnos a peleas de puñetazos en The Boys suavizaría la colección hasta que su misma fuerza se desvaneciera. Necesitaba ser brutal en los lugares correctos para contrastar aquellos otros que debían ser tiernos. Ennis se mueve a la perfección por esa delgada línea, creando un núcleo emocional importante para que los personajes evolucionen. Su miseria e ira han de ser las que justifiquen sus acciones.

La serie de TV ha relajado la visión del comic. ¿Te molestan los cambios?

En absoluto. La TV es un medio diferente al comic, y no solo es que me haya sentido tratado con el más absoluto respeto y calidez por parte del equipo de la serie, sino que además he visto el amor que tienen por lo que adaptan. Es distinto al cómic, pero como serie, está claramente funcionando.

¿Te preocupa que cambien el magnífico final del cómic, en el que se redujo el humor para incidir en la crítica social?

No lo veo. Decidan lo que decidan hacer, los cómics seguirán intactos para que cualquiera pueda leerlos. Me enfada la idea de que un medio reemplace a otro cuando ambos pueden fácilmente consistir. Si la gente a cargo de la serie no entendiera el cómics o los apreciaran, entonces sí que estaría preocupado. Pero sé de primera mano que son grandes fans de lo que Ennis y yo creamos en su día y que lo que están haciendo en sus propias historias surgen del material que les dejamos.

Space Bastards, una serie que co-creaste y financiaste en Kickstarter, se ha trasladado a Humanoids. ¿Qué fue lo que más atrajo de la editorial?

Los escritores me contrataron para que entrara a formar parte y co-creara, diseñara y dibujara las 210 páginas del primer arco “Tooth & Mail”. Terminé ese trabajo en 2019 y los años siguientes, Peterson y Aubrey lo establecieron en Humanoids. Me gusta mucho la gente involucrada, especialmente mi viejo amigo Mark Waid, quien es el editor, así que me alegré cuando me enteré de que iba a ser publicado allí.

¿Tienes planes para dibujar alguna las historias que la continúan?

No de inmediato, pero desde luego que estaría abierto a ello, ya que me encantan los personajes y soy co-creador del grupo. Son una pieza pequeñita de mi corazón y echo de menos dibujarlos. Especialmente a Zordakk.

Qué nos puedes contar sobre la génesis de Oliver, el fantástico cómic en el que colaboras con Gary Whitta. ¿Qué causó el retraso de cuatro años?

La vida no sale según lo planeado, por desgracia. Tuvimos muchos obstáculos desde el principio, lo cual hizo que me viera obligado a aceptar un trabajo mejor pagado que el de Oliver. La serie no encontró a su público de inmediato, lo cual hace que como creador tenga que encontrar el camino adecuado para nuevos números. ¡Hay una colección de los cuatro primeros y podéis encontrarlos en Comixology!

Cuando sea el momento adecuado, planeo regresar y terminar la historia pero de una manera que no haya más demoras. Mientras tanto, Whitta y yo estamos tramando una serie para DC Comics que crearemos juntos el próximo año y que debería anunciarse en breve.

¿Hay alguna posibilidad de reimprimir Ballistic, tu miniserie de Black Mask?

No está en mi mano, por desgracia, ya que desearía que todavía estuviera disponible.

Recientemente, te hemos visto trabajando en Hellblazer: Ascenso y caída (DC Black Label). ¿Cómo te involucraste en la serie en un primer momento? ¿Cuál era la idea original para la miniserie?

Tom Taylor y yo somos buenos amigos y hemos querido trabajar juntos desde hace años, desde que guionizaba Lobezna para Marvel. Habíamos hablado entre nosotros de hacer un crossover entre Batman y Hellblazer, así que cuando el editor Ben Abernathy me contactó para dibujar una secuencia de siete páginas en DCceased: A Good Day to Die con Constantine, Tom y yo lo tomamos como una audición para una serie de Black Label. Mi trabajo fue bien recibido (incluso nos partimos de risa porque me llamaran un artista “ICÓNICO” de Constantine a pesar de que fuera la primera vez que me publicaran dibujándole) y nuestra idea salió adelante, con la condición de que nos centráramos en Hellblazer, eliminando a Batman del guion. Lo que resultó fue una maravillosa colaboración que hace que sigamos queriendo trabajar más veces juntos, así como una premiada serie con aclamación crítica que recuerda a los años de gloria de Vértigo (de acuerdo con lo que nos dicen muchos lectores). No podría estar más contento con la experiencia.

Con ello, ¿qué opinión te merece el sello Black Label? ¿Qué te aporta como creador?

Fue una de las mejores experiencias que he tenido trabajando en proyectos mainstream en mucho tiempo. Fue una especie de regreso a casa. Nos permitieron un gran control artístico y supervisión de la obra, dejándonos libremente para que creáramos un cómic con el que nos sintiéramos a gusto. A pesar de que ello significara perder a nuestro fantástico equipo editorial por el camino (Andy Khouri y Mark Doyle) Chris Conroy y Amedeo Turturro nos dieron una gran experiencia a la que espero volver en el futuro.

Me interesa y encanta tu diseño para John Constantine. ¿Qué elementos de su personalidad querías reflejar a través de tu trabajo?

Bueno, después de trabajar con Spider Jerusalem y Logan, creo que es un personaje al que podríamos definir como mi tipo. Pega de un modo natural conmigo. Me encanta su humor y arrogancia subsiguiente, me gusta que divague en sus adentros la mayoría del tiempo y que sea uno de los vagos mejor vestidos del comic.

Desde tu perspectiva, ¿Qué es lo que le convierte en un personaje único?

Su bisexualidad. Es única y muy por delante de su tiempo, del momento en el que John Smith y el brillante Sean Phillips introdujeron ese aspecto del personaje en Hellblazer 51. Es un testimonio auténtico, que DC Comics haya conservado ese elemento de su sexualidad hasta la actualidad.

Creo que siempre camina en la línea entre la luz y la oscuridad, haciendo difícil saber si es un buen o mal tío. Pero es honesto consigo mismo, haciéndole particularmente único.

En la actualidad, trabajas en Legends of the Dark Knight. ¿Qué elementos de la mitología de Batman, así como de su personalidad te atraen más tanto como escritor como artista?

He amado a Batman como personaje desde niño. Desde la serie de 1966 y mis juguetes Mego, hasta la poderosa y oscura versión de Neal Adams a principios de los 70, entrando de lleno en la revisión de Miller en los 80, con su El regreso del Caballero oscuro y Año Uno con David Mazzuchelli, después la serie animada y la bat-locura de finales de los ochenta, hasta llegar a las películas de Nolan. El personaje tiene una larga y complicada historia, de ser una broma a algo demasiado serio. Muy pocos personajes han resistido el paso del tiempo como Batman. Intenta encontrar algo que fuera popular en 1940 y que lo siga siendo hoy. De algún modo, Batman ha encontrado su camino en manos de nuevos creadores y exposiciones, siendo su historia la misma en el núcleo básico.

Como artista y escritor, fue un verdadero placer crear algo tan personal. Pude traer un par de nuevos personajes, así como jugar con los clásicos. Y, de un modo intencional, conté una historia clásica de Batman. No quería reinventar la rueda sino simplemente contar el tipo de historia que amo. La mía versa acerca de la humanidad de Batman, su dedicación y resistencia. Su fuerza de voluntad superando sus limitaciones físicas es lo que le convierte en “super” para mí.

¿Qué artistas y cómics te han inspirado a la hora de desarrollar tus propias ideas para la serie? ¿Qué puede el lector esperar de ella?

Mis primeras impresiones son los números dibujados por Neal Adams. El trabajo era tan dinámico y detallado que me hacía sentir transportado a otro mundo, más allá de los dibujos de alguien, adentrándote en aquella realidad. Después fue la seriedad de Batman con Frank Miller y su El regreso del caballero oscuro, así como la excelente Año Uno, con David Mazzuchelli que me hizo querer dibujar el personaje y soñar con escribir mi propia historia de Batman algún día. La semilla de la historia que se publica con Legends of the dark Knight #1 surge de una historia corta que escribí de adolescente para que sirviera de ejemplo que mostrar a DC Comics en los ochenta, cuando soñaba con entrar en el mainstream del cómic, esperando poder escribir y dibujar a Batman. Así que está historia es, literalmente, un sueño hecho realidad para mí.

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Mi historia comienza con una grapa del Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Dieciséis años después, el interés por las viñetas sigue intacto. Esta gran afición me ha llevado a expandir los límites de mi curiosidad y a ser creativo, a librarme de prejuicios a la hora de conocer obras y a saber que, por muy mal que vayan las cosas, siempre habrá una nueva aventura esperándome en la estantería.
Nací en Zaragoza en 1985 y descubrí el mundo de los cómics pocos años después, cuando mis padres me pusieron la película de Superman de Reeve y en los primeros segundos aparecía un número de Action Comics y la voz de un niño lo presentaba mientras pasaba sus páginas. Desde entonces he descubierto cientos y cientos de colecciones de cómics, de cientos de temáticas y de incontables editoriales. Y espero seguir conociendo más y más.
Nacido en 1979 en Avilés y actualmente residiendo en Castro-Urdiales, soy licenciado en Filosofía con Máster en Gestión Cultural, durante un tiempo me dediqué a la crítica musical y ahora me toca con el mundo del cómic, mis dos grandes aficiones. Empecé leyendo en casa de mi primo a finales de los 80, poco después ya me convertí en un comprador compulsivo. Mis comienzos fueron con Daredevil y las colecciones de X-Men pero pronto pasé a Spiderman, Poderes Cósmicos, Vengadores, Image, todo Wildstorm, Vertigo... no hago ascos a ninguna buena historia venga de donde venga.
Empecé con series animadas como 'Spider-Man y sus Asombrosos Amigos' y el 'Spider-Man' de los 90. En las viñetas, mis primeros números fueron unos 'Marvel Team-Up' de Bill Mantlo, Chris Claremont y John Byrne. A eso le siguió Gerry Conway en 'Amazing Spider-Man', con la muerte de Gwen Stacy. El asunto continuó con los 'X-Men de Claremont' desde que se afianzan en Australia, y fui creciendo acompañado del 'Ultimate Spider-Man' de Bendis, cuyos 'Nuevos Vengadores' me abrieron al resto del actual universo Marvel. La Casa de las Ideas es mi sitio, y actualmente disfruto del 'Venom de Cates/Stegman', el 'Immortal Hulk de Ewing/Bennett', 'Daredevil de Zdarsky/Checchetto'... y de cualquier buena serie que me haga recordar por qué disfruto con esto de los cómics.
Nací en Barcelona (1996) y me aficioné pronto al cómic de superhéroes. Lecturas como el Spider-Man de Lee y Romita, Superman de Joe Kelly, y el Thor de Jack Kirby dejaron una profunda huella en mí. Desde entonces, leo demasiados cómics de todos los géneros posibles.
Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Nací en Linares (Jaén) en 1982, desde bien temprano sentí la llamada del cine y los cómics. En 1994 mi vida cambió cuando Philadelphia de Jonathan Demme me hizo interesarme por primera vez por la gente que había detrás de las cámaras. Mis directores favoritos son Luis Buñuel, David Cronenberg, Paul Verhoeven, Oliver Stone, Stanley Kubrick, Terry Giliiam, David Lynch, Quentin Tarantino o Roman Polanski entre otros. Dentro del mundo de las viñetas guionistas como Alan Moore, Grant Morrison, Warren Ellis, Frank Miller o Garth Ennis me iniciaron en el cómic de autor que me trajo a Zona Negativa.
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