El Ministerio del Tiempo 1. Tiempo al tiempo

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Edición nacional/ España: Aleta ediciones
Guión: El Torres y Desiree Bressend
Dibujo: Jaime Martínez
Color: Sandra Molina y Alejandro García Cutillas
Formato: Cartoné, 112 páginas a color
Precio:18,00€

 

Las producciones culturales, en todas sus expresiones, son un autoretrato del momento histórico, social y cultural en que nacieron. Dicho así parece una idea metafísica y rebuscada, pero si ponemos unos ejemplos esta sensación debería desaparecer. Tomemos tres ejemplos: un libro, una película y un comic. El primero he intentado que fuera el más obvio, así tenemos Madame Bovary de Gustave Flaubert (1821-1880). Una novela escrita en 1856 y que retrata a la burguesía francesa de la época. El autor plasma la época que vive, dándonos un retrato realista de su tiempo. Por esta razón, autor y obra son considerados clave en el movimiento literario llamado realismo. Vamos al segundo ejemplo, la película que Amy Farrah Fowler nos ha destrozado a todos: En busca del arca perdida. Aunque la película se estrenó en 1981, la historia se sitúa durante la Segunda Guerra Mundial. Esta obra es un retrato de la sociedad americana de la guerra fría: el miedo a la amenaza externa conocida, el orgullo de “lo estadounidense siempre prevalece” y arrogante en el “nosotros derrotamos a la Alemania de Hitler”. Sutilmente, envía un mensaje a los rusos: si pudimos con ellos, también con vosotros. Finalmente, un comic: Thor, la diosa del trueno. La serie de Marvel que empezó a publicarse hará unos años y que ha arrastrado polémica. Esta historia retrata nuestro momento histórico y social en tanto que preocupado por el feminismo.

Esta manera de entender las producciones culturales como retratos de la moral, intereses y preocupaciones del momento en que fueron concebidas, tiene una curiosa consecuencia. Cuando, en las películas catastrofistas de producción hollywodiense los protagonistas consiguen salvar al mundo, metatexualmente pasan dos cosas. En primer lugar, aplica lo dicho hasta ahora: los estadounidenses se repiten a sí mismos que son la salvación del mundo. En segundo lugar, esa historia contribuye, inconscientemente, a introducir la idea “nosotros salvamos al mundo” en la mente de todos los que ven la película. Así, una producción cultural, no solamente nace de una idea colectiva, sino que la perpetúa. En otras ocasiones, intentará ir contra ella, lógicamente. Esto es lo que pasa en la película Balada triste de Trompeta donde Alex de la Iglesia coge una cosa que los españoles sabemos: nuestra realidad política está aún dividida por la concepción de las dos Españas. Y, con una historia donde no aparecen políticos, periodistas ni académicos, acaba lanzando un mensaje: esto tiene que cambiar. Por tanto, todo el universo de El Ministerio del Tiempo también nos intenta decir algo sobre nuestra realidad. Pero, antes de abalanzarnos sobre ello, hablemos del cómic en sí.

En esta nueva misión del Ministerio del Tiempo, el subsecretario Salvador Martí es agredido por dos desconocidos. Después de dejarle tendido, sangrando y agónico en el suelo, los atacantes huyen por las puertas temporales. Los distintos agentes de campo, no pueden evitar tomarse este ataque como algo personal, así que no tardan en cambiarse las vestiduras e ir a la captura de los prófugos. La historia de Tiempo al tiempo juega con tres momentos temporales: la noche de San Daniel (10 de abril de 1865), el día que Salvador Martí aceptó el cargo de subsecretario del Ministerio y la actualidad.

En 1865, la España gobernada por la reina Isabel II pasaba por una grave crisis económica. Tal era la necesidad de sanear las cuentas que se decidió convertir tres cuartos del patrimonio real en patrimonio público. La prensa monárquica de la época vendió esta decisión como un acto de suma generosidad por parte de la Reina. Pero, no todo el mundo lo veía así. Una de las voces que más alto gritó contra esta interpretación de los hechos fue Emilio Castelar. El catedrático de Historia de la Universidad de Madrid y director del diario Democracia, opinaba que, en realidad, todo el patrimonio real era nacional. Por tanto, lo que estaba pasando era que la reina Isabel II estaba usurpando parte de la riqueza de todos los españoles. Una cascada de acontecimientos propició la que sería recordada como la noche de San Daniel. La tarde del 10 de abril, en la madrileña puerta del Sol, una concentración de estudiantes, obreros y miembros de la oposición contrarios, entre muchas otras cosas, a la destitución de Castelar de su cátedra se encontraron con la Guardia Civil. Durante la noche de la matanza murieron catorce personas y una centena resultaron heridas. A causa de estos hechos, meses más tarde, el gobierno de Narváez llegó a su fin.

El guion de Tiempo al tiempo corre a cargo de Desiree Bressend y El Torres. Desiree Bressend es escritora y guionista especializada en historias transmedia; a la vez que imparte clases en la Universidad Rey Juan Carlos y en la Complutense de Madrid. Actualmente está empezando a trabajar en un canal de youtube donde encontraréis varios videos sobre el proceso de creación de Tiempo al tiempo. Ahora bien, el guionista principal de la historia es el malagueño El Torres. El autor de La huella de Lorca, El bosque de los Suicidas y El fantasma de Gaudí coge las riendas de este proyecto y nos ofrece una muy buena historia ministérica.

Gracias a la división en tres tiempos, la historia es ligeramente distinta a los capítulos de la serie de televisión, dónde habitualmente sólo se juega con dos momentos temporales distintos. Esto hace que puedan añadirse más matices y detalles tanto a la construcción de personajes como a la concepción del tiempo. Este último elemento es muy interesante, dado que por la televisión no han hurgado mucho en él. Si nos centramos en la misión del equipo de campo, el argumento sigue la estructura de los capítulos televisivos. Cosa que en ningún momento chirría ni molesta, todo lo contrario: la sensación de conocido contribuye a mantenernos atentos a los sucesos.

Uno de los hándicaps con que Tiempo al tiempo tenía que luchar es la comparación visual con la serie. En este sentido, la elección de un tipo de dibujo realista, es un acierto. Cualquier fan de Nacho Fresneda, Aura Garrido y Rodolfo Sancho reconocerá a los protagonistas. Así, aunque no sea lector habitual de cómic, puede sentir cierta inclinación hacia este nuevo formato. Ahora bien, quizás, para que la colección de cómics progrese será necesario abandonar este estilo y apostar por uno más afín al acérrimo lector de viñetas. Por esta razón, me parece destacable la introducción de agentes de campo que no salen en la producción de TVE. De esta manera podrían diseñarse nuevos personajes sin tener que ceñirse en reproducir la fisonomía de un actor. En cualquier caso, tanto el dibujo como el color son de gran calidad y contribuyen a la evasión lectora de la realidad.

El equipo encargado de esta faceta de Tiempo al tiempo está formado por: Jaime Martín autor de Paseando al fantasma y dibujante en Roman Ritual donde trabajó con El Torres. De hecho, la colorista de este comic, Sandra Molina también lo fue en Roman Ritual. A este equipo creativo se suma Alejandro García Cutillas, quien junto a Sandra Molina, llevan el webcómic Prozaic.

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El El Ministerio del Tiempo es una de las pocas producciones españolas que miman el ser español, sin que suene casposo ni condescendiente. Esta producción de los hermanos Olivares nos ha recordado que tenemos grandes figuras cuya sombra deberíamos estar orgullosos de que nos cobije: Diego Velázquez, Lope de Vega, Pablo Picasso o Federico García Lorca. Nos ha recordado grandes momentos de nuestra historia, antigua y reciente. Quizás, este país de naciones, de sensibilidades distintas y sentimientos varios necesita crear un relato sincero sobre sí mismo. Donde se abandonen los blancos y los negros, para dar paso al reinado de los grises: no todo es perfecto, pero tampoco todo es escoria. En la medida que esta opinión se extienda y calen entre nuestros artistas, las producciones españolas con sello nacional empezarán a transmitir un mensaje diferente. Dejaremos de lado el relato derrotista y chistoso, para poder afirmarnos como sujetos tridimensionales y complejos.

  Edición nacional/ España: Aleta ediciones Guión: El Torres y Desiree Bressend Dibujo: Jaime Martínez Color: Sandra Molina y Alejandro García Cutillas Formato: Cartoné, 112 páginas a color Precio:18,00€   Las producciones culturales, en todas sus expresiones, son un autoretrato del momento histórico, social y cultural en que nacieron. Dicho…

Valoración

Guión - 6.5
Dibujo - 7.5
Interés - 6

6.7

Valoración

Analizamos Tiempo al tiempo, el primer cómic basado en el universo de "El Ministerio del Tiempo" la serie de Pablo y Javier Olivares.

Vosotros puntuáis: 7.26 ( 19 votos)
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Nippur
Lector
31 mayo, 2017 16:42

Me desconcertó la puntuación…no parece consecuente con lo que se desarrolla en la reseña

DaniPasado
DaniPasado
31 mayo, 2017 21:00

Estoy de acuerdo, Nippur. Parece la valoración de dos personas distintas.

Es un gran esfuerzo.

ultron_ilimitado
ultron_ilimitado
Lector
1 junio, 2017 13:26

El Ministerio del Tiempo es una de esas raras ocasiones en que una obra española no se dedica a echar mierda sobre nosotros mismos, y muestra nuestra historia con sus cosas malas, y sus cosas buenas (que no son pocas).

Sobre la serie en sí, la verdad es que esta temporada me motiva menos. Debo de ser el único al que le molesta la pérdida del personaje de Julián y al que Pacino le parecía un relleno.

AlbierZot
AlbierZot
Lector
1 junio, 2017 20:24

Julián es pivotal y Pacino es comparsa, estamos de acuerdo, pero también estamos en la 3ra temp de una serie que puede beneficiarse de estas situaciones para enriquecerse; agentes que mueren, van, vienen, lo que importa es el Ministerio. Ya volverá. Vengador una vez Vengador siempre, no?
En ese sentido me ha gustado mucho la inclusión en el tebeo de la Patrulla Fantasma (Patrulla Especial Ghost?). Tebeo que por otro lado me ha gustado bastante, no desentona para nada y explota las virtudes de la serie en su favor, como sólo un cómic puede hacer. Buena elección de formato, ojalá tenga continuidad porque la merece.