El hombre de la cortadora de césped

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Edición original: Bizarre Adventures #29 (Marvel, 1981).
Edición nacional/ España: Grandes Autores Walter Simonson (Forum, 1996).
Guión y Dibujo: Walter Simonson.
Color: B/N.
Formato: revista.
Precio: $1’50.

 

Parecerá innecesario a estas alturas salir a defender la obra del norteamericano Walter Simonson, tras cuarenta años en el oficio y trabajos tan justamente celebrados como Manhunter (con guiones de Archie Goodwin), Alien, el octavo pasajero (ídem) o su creación Star Slammers, a la que se dedica de forma discontinua desde el inicio de su carrera. Hace apenas un par de semanas el compañero Iván Martínez Hulín rememoraba su histórico paso por la cabecera The Mighty Thor, una de las mejores etapas de cualquier serie en la historia de la compañía Marvel Comics, y no hace ni unos días varios de nuestros comentaristas reivindicaban sus pocos números al frente de Fantastic Four como una de las contribuciones más destacadas al mítico cuarteto, solo por detrás de los fundacionales Lee y Kirby y del revisionista Byrne. Sin embargo, lo cierto es que -y perdonen la osadía- no solemos valorar a Simonson en lo que realmente merece.

Simonson es un grande. Tal vez no ese genio arrasador que marca la historia del medio pero sí un inquieto herrero del lenguaje, un artesano del ritmo, un forjador de relatos cautivadores. Entró en el mundo del cómic cuando la historieta norteamericana aventaba cambios, zarandeada entre la mordacidad de los creadores underground en propio suelo y las ensoñaciones líricas de la vieja Europa. Vivió -y contribuyó en- esas épocas de gloria que no nos cansamos de añorar, en la quinta de los Starlin o Chaykin, tan solo un poco después de los Adams y Sterankos.

A comienzos de los ’80 esa efervescencia continuaba. Simonson, tras foguearse en las independientes y en DC, empieza a trabajar para Marvel. Este es el período más conocido por el lector español, debido a la implantación que la ahora filial de Disney tiene entre nosotros: Hulk, Thor, 4 Fantásticos, Vengadores, Factor-X. Y aun así, hay anomalías, como el hecho de que algunas de sus páginas más vigorosas hayan pasado bastante desapercibidas incluso para el aficionado perspicaz. Tal es el caso de la adaptación que firmó en 1981 del relato de Stephen King El hombre de la cortadora de césped, incluida originalmente en la revista Bizarre Adventures #29.

Hablemos claro: a pesar de su popularidad (llegó a inspirar una producción cinematográfica protagonizada por Pierce Brosnan y Jeff Fahey en 1992), El hombre de la cortadora de césped, publicado en la antología El umbral de la noche (1978), es un cuento poco estimulante, lejos de las grandes obras del escritor de Maine. Menos de 15 páginas de mera anécdota, siguiendo el juego tan querido por King de transformar un objeto cotidiano (el cortacésped) en fuente de escalofríos, y cuyo exponente más logrado tal vez sea la novela Christine (1983), sobre un diabólico Plymouth Fury del ’58. El umbral de la noche contiene otros cuentos más valiosos, como Los chicos del maíz (en 1984 también llevado al cine).

Magnífica página introductoria realizada por un Simonson pletórico
Magnífica página introductoria realizada por un Simonson pletórico

En cambio, la ejecución de Simonson es modélica. Aunque reproduce la banalidad argumental -como es lógico, al seguir de cerca la trama del original literario-, la dinámica composición de las planchas nos engatusa. Las ilustraciones, más detalladas y “finas” de lo que es habitual en su autor, con unas tintas -dadas por él mismo- menos rectilíneas, cercanas al primer Sienkiewicz, introducen desde la primera viñeta una sensación ominosa. El hombre de la cortadora de césped gana una nueva dimensión en la versión en cómic, gracias a los continuos picados de la inquieta cámara de Simonson, que parece acorralar los gestos de los personajes, enfatizando los ojos desorbitados del protagonista o la sonrisa antinatural del chico de la cortadora. Con inteligencia, el dibujante dosifica los tiempos, barajando la proximidad o lejanía de los objetos, el tamaño de las viñetas o la distribución (por ejemplo, alternando paneles verticales y horizontales, como en pág.20). Simonson apura el blanco y negro de la publicación con trazos inusualmente gráciles y un acertado uso de los grises para dar volumen y separar entre términos.

Asimismo, sortea el error más frecuente en las adaptaciones demasiado fieles, esas que nos hacen cuestionar la adecuada traslación de los recursos propios de un medio a otro distinto. Simonson no siente un especial respeto o delicadeza por el material de partida: sabe moldearlo a sus intereses, escribir sus propias frases, efectuar disecciones técnicas, despreocupándose de si abandona mucho o poco de la prosa de King. Es muy fiel, ya se ha dicho, pero no a la letra del cuento, sino a las imágenes que conjuran sus palabras, vertidas de nuevo en papel primorosamente repartidas en secuencias.

Desgraciadamente, El hombre de la cortadora de césped versión Simonson es casi un desconocido en nuestro país. Sólo ha sido publicado una vez, a mediados de los ’90, en el volumen que Ediciones Forum dedicó a Simonson dentro de su sello Grandes Autores, tras los consagrados a Frank Miller y John Byrne. La recopilación, como todas las de esta naturaleza, era muy irregular, con números de Thor o Los 4 Fantásticos desubicados de sus sagas particulares, pero incluía esta pequeña joya que no se debe dejar pasar.

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Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
14 octubre, 2014 11:05

Vaya. No sabía de esto. Y ahora quiero leerlo.

jorgenexo
jorgenexo
14 octubre, 2014 12:08

Yo tampoco tenía ni idea.

Respecto al tema adapatación cinematográfica, en mi cabeza el tonto potenciado con los años había terminado siendo Jason Patrick: cuando he leído lo de Jeff Fahey he dicho ¿ein? pero si, evidentemente era él.

Y en relación al libro origiinal de relatos de King, también conoció adaptación al menos otro de los relatos en él comprendido, uno en el que las máquinas cobraban vida al pasar un cometa cerca de la tierra y los camiones la liaban parda. La protagonizaba Emilio Estévez y no se titulaba como el relato original: la peli era Maximun Overdrive y el relato camiones o algo así: me la echaron una vez en el bus de ida/vuelta a la Uni, lo único que recuerdo es que el camión más hijo puta tenía en la delantera una cabeza de El duendecillo verde. Concretamente, ésta: http://4.bp.blogspot.com/-9UQPXkjx9hM/ThSgk7biQwI/AAAAAAAABRM/McS3GFWc8MY/s1600/max_overdrive3.png
Mola ¿eh?

Omar Little
Omar Little
Lector
14 octubre, 2014 14:17

La rebelion de las maquinas creo que se titula, Jorgenexo

Tronak el Karbaro
Tronak el Karbaro
Lector
14 octubre, 2014 19:30

Y si no recuerdo mal, la banda sonora era de AC/DC.

Agente Sadness
Agente Sadness
Lector
6 noviembre, 2014 14:25

Muy buenas, Maese Javier.

Siento haber tardado tanto en haber pasado por aquí, pero tenía que leerme primero esta “joyita”, ya que reconozco que no lo había hecho antes.

Joder. Por primera vez, y sin que sirva de precedente, estoy en total acuerdo con tus comentarios. Incluso me atrevería a recalcar que Simonson está muy injustamente denostado en la Piel de Toro. Narrador impecable, digno heredero de la tradición de Kirby pero a su puta bola, guionista más que notable cuando se dibuja a sí mismo, dibujante soverbio cuando está agusto con su guionista. Coño, me encanta Walt. Leí su versión de Alien en su momento, creo que la culpa fué de Bruguera, y mi mente aún a medio formar ya sabía que se encontraba ante un artista como la copa de un pino. Y tal y tal…

Soy demasiado subjetivo en el tema Simonson, así que no puedo aportar mucho…

Así que me veo en la obligación de dejarte un enlace a un auténtico evento friki de los ochenta, MATT MURDOCK VS RAY CHARLES

http://www.youtube.com/watch?v=mJiNnbmWItI

Me encantaban aquellos crossovers de comienzos de los ochenta…