Dororon Enma-Kun

Cazadores de yokais

Por
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Edición original: Shogakukan
Edición nacional/ España: Ooso Cómics.
Guión: NAGAI Gō
Dibujo: NAGAI Gō
Traducción: Bárbara Pesquer
Formato: Rústica con sobrecubiertas. 272 páginas
Precio: 10,00€

NAGAI Gō es uno de los nombres más legendarios de la industria del manga, ya que sus ideas propiciaron la creación de nuevos subgéneros, como el de los mechas (o robots gigantes tripulados por un piloto desde una cabina interior). Sin duda, su mayor creación fue Mazinger Z, cuyo rotundo éxito la llevó a traspasar fronteras en los años previos al boom internacional del manganime y convertirse en un icono de la cultura popular. Posteriormente, desarrolló nuevos conceptos como el de robots transformables, que se ensamblan entre sí.

Pero Nagai no se dedicó únicamente al subgénero de los mechas, sino que cultivó también planteamientos como el ecchi (un tipo de humor con tintes eróticos) o las magical girls. Ooso Cómics ha publicado desde su creación títulos relacionados con sus series de robots, como Mazinger Angels, Mazinger Otome, Mazinger Otome Taisen y Dynamic Heroes, así como otros más alejados de esta temática, como es el caso de Cutey Honey y su secuela, Cutey Honey 90’s, títulos gracias a los que se le considera un pionero de las historias de chicas con poderes que luchan contra malvadas amenazas. Por otra parte, Panini Cómics tuvo a bien publicar Devilman. The first, una de las obras más inspiradas y mejor ejecutadas de este autor, una historia sobre la corrupción del poder con un enfoque duro y violento.

Dada la privilegiada presencia que los demonios tienen en los trabajos de Nagai, era inevitable que no utilizara en alguno de ellos a quién ostenta el mayor poder entre ellos, tal y como ocurre en Dororon Enma-kun, el manga más reciente de este autor publicado en nuestro país. Según la mitología budista, el Rey Enma es el juez de los muertos, un ser de imponente y sobrio aspecto de oni u ogro, una poderosa figura demoníaca que se encarga de decidir si las almas de los seres humanos deben ir al cielo o al infierno tras su muerte, en virtud de los actos que hayan realizado en vida, que él tiene convenientemente anotados en un pergamino. Además de llevar a cabo esta función, es el gobernante del infierno, situándose en la cúspide de una jerarquía que le brinda el servicio de demonios de rango inferior. Este señor del inframundo tiene una gran presencia en la cultura y la sociedad japonesa, por lo que diferentes autores lo han incluido de una forma u otra en sus obras, como es el caso de Dragon Ball, Yū Yū Hakusho, Naruto o One Piece.

Es precisamente este rey del inframundo la figura con la que Nagai decide arrancar esta historia. Un atribulado Enma, desbordado por sus obligaciones, encomienda a su sobrino Enma-kun, un pequeño demonio dotado del poder del fuego que vive despreocupadamente y siempre se encuentra en busca de aventuras, que se dirija al mundo terrenal para dar caza a los yokai, que han escapado del inframundo y están sembrando el terror entre los seres humanos. Para ello, Enma-Kun encabezará una patrulla de protección, con la compañía de Chapeau-jii, una criatura con forma de sombrero que proveerá de información a sus compañeros, Yukiko-hime, la princesa de las nieves que es cosificada y desnudada a la menor oportunidad, y Kapaeru, un yokai con apariencia de rana antropomórfica.

A pesar de tratar temáticas siniestras y utilizar personajes y criaturas asociadas al terror, los planteamientos de Nagai se alejan de cualquier atisbo de solemnidad o dramatismo, sino que se asocian con un particular sentido del humor que él mismo concibió y que con el tiempo se denominó como ecchi. Este es un humor asociado al erotismo, que consiste en idear situaciones en las que normalmente los personajes femeninos pierden la ropa mientras son acosados por los personajes masculinos, sin que se lleguen a mostrar relaciones sexuales explícitas, por lo que históricamente se ha considerado un erotismo suave, que ha tenido presencia en grandes títulos del manga.

La obra comienza estructurada mediante una serie de capítulos independientes, en los que tras producirse la formación del grupo, este se dedica a dar caza a un yokai distinto en cada uno de ellos. De esta forma, pondrán fin a las fechorías de Hebitsubo, Geso y Hyakute, respectivamente, además de otros muchos yokai menores. Sin embargo, a mitad del primer volumen construye un relato más ambicioso, dividido en varios capítulos, en los que Enma-kun y sus compañeros tendrán que lidiar con el Gran Yokai Dokuro.

Nagai no es un autor que destaque por ser un gran dibujante, y el trabajo gráfico que encontramos en esta obra no es una excepción. El característico diseño de sus personajes resulta demasiado plano hoy en día, así como el de sus yokai, los cuales palidecen en comparación con los del gran MIZUKI Shigeru. Pero si bien el dibujo se percibe con una fría simpleza, es de justicia destacar la efectiva narrativa que consigue imprimir al relato, con una elevada transmisión de conceptos e ideas a través del uso de grandes viñetas que contienen un escaso número de elementos gráficos.

Esta es una obra que sirve de ejemplo de las virtudes y los defectos de este autor. Por un lado, encontramos una narrativa dinámica, una efectiva amalgama de conceptos extraídos del folklore japonés y una habilidad para imprimir un ritmo constante al desarrollo argumental, pero por otra parte, su particular sentido del humor puede resultar burdo y ofensivo, tiene un guion muy básico y su estilo de dibujo no es visualmente agradable.

Dororon Enma-kun llega a nuestras librerías con la vitola de ser la obra más famosa y querida de Nagai en su país natal. Con sus dos volúmenes, Ooso Cómics pone una piedra más en el camino iniciado desde su creación, publicando con mucho mimo y cariño las obras de Nagai Gō. Nos encontramos ante un tomo que no se corresponde con las medidas comunes, sino que es ligeramente más pequeño que el tomo estándar de manga, con unas dimensiones de 120×170 mm, con encuadernación rústica y unas bonitas sobrecubiertas. Además, quienes adquieran los tomos en la página web de la editorial, recibirán dos cartas de personaje exclusivas. De esta forma, los seguidores de este autor pueden seguir ampliando su biblioteca y leer una obra que hasta el momento permanecía inédita en nuestro país.

Edición original: Shogakukan Edición nacional/ España: Ooso Cómics. Guión: NAGAI Gō Dibujo: NAGAI Gō Traducción: Bárbara Pesquer Formato: Rústica con sobrecubiertas. 272 páginas Precio: 10,00€ NAGAI Gō es uno de los nombres más legendarios de la industria del manga, ya que sus ideas propiciaron la creación de nuevos subgéneros, como…
Guión - 5.8
Dibujo - 6
Interés - 6.8

6.2

Vicios y virtudes

A pesar de ser muy apreciada en Japón, es una obra a la que no le ha sentado bien el paso del tiempo, tanto a nivel artístico como por los desfasados comportamientos de sus personajes, pero cuya publicación es una buena noticia para los fans de Nagai.

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Abandoné la Logia Negra y llegué a la ciudad de Málaga en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa, hasta que un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. Sobreviví a la Era Hiboria en compañía de un bárbaro y su espada salvaje. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo a través de la banda de Moebius, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo antes de conocer al hombre eterno. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron los secretos de un nuevo lenguaje y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
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Pedro Luis
Pedro Luis
Lector
22 diciembre, 2020 16:44

Pues a nivel artístico no le pasan los años.