
¿Cuál es tu chispilla?
Me gustaría empezar esta reseña haciendo una reflexión que no versa sobre el contenido del cómic, sino sobre por qué me llamó la atención en primer lugar. ¿Alguna vez te lo has planteado? En tu caso, ¿cuál es la fórmula para hacer saltar chispillas? ¿Qué combinación de elementos debes encontrarte para que una obra te resulte llamativa sobre todas las demás y le concedas tu limitado tiempo de lectura? ¿La sinopsis, el estilo gráfico, los autores, una extensa labor de documentación reseñil para decidir si es el cómic ideal para ti? Todas son válidas. En mi caso, lo tengo tan claro como indefinido: es “el algo”.
¿Y qué es “el algo”? Bueno, es difícil de explicar con precisión. Como digo, ni siquiera yo lo tengo claro. Lo que sí que tengo claro es que ese “algo” existe y se me lanza en picado cuando me topo con él. Puede presentarse en la forma de una composición de página llamativa, una premisa interesante, una recomendación muy elocuente… o, a veces, como en el caso de Did You Hear About Mimi Green?, de algo tan sencillo como un título y una portada llamativos.
¿Qué tendrá esta portada que me cautiva? Podría ser lo sugerente del título, el misterio que plantea de inmediato y la invitación a responderse. Podría ser la combinación de estilos visuales, con esa mezcla de litografía arrugada y dibujo común de cómic norteamericano —ahora hablamos de eso—. Podría ser el propio concepto de la imagen, con una chica que parece explorar sus propias entrañas a través de las brechas, fundamentada en la simbiosis del estilismo y el terror corporal. Es como si te invitase a descubrir su interior de la manera más grotescamente irresistible.
Cancelando a Mimi Green
Y cuando nos sumergimos encontramos un título fabricado por Connor Goldsmith, director del pódcast Cerebro, que aquí debuta como guionista de cómics. También a Josh Cornillon, dibujante al que se conoce mucho por su actividad en redes sociales y su repercusión en la comunidad queer a través del cómic. Ambos nos presentan a un personajillo llamado Mimi Green, una antigua influencer que acaba cayendo en desgracia por unos comentarios de lo más polémicos de los que no se nos ofrecen todos los detalles. Lo que sí sabemos es el resumen: antes estaba en la cima y, de un momento a otro, la cancelaron y la condenaron al ostracismo. Como consecuencia, y con el fin de recomponer su deteriorada salud mental, Mimi decide retirarse a un centro de tratamiento alejado de la civilización. Allí realiza toda clase de terapias, desde las más comunes hasta las más rocambolescas. Todas ellas le prometen una sanación que parece no llegar, sobre problemas que no está segura de tener y con promesas que ni siquiera se antojan posibles… Y para colmo, en medio de tan frustrante proceso, Mimi empieza a tener visiones. Visiones horribles, de cuerpos y vísceras, de lugares imposibles, de criaturas que la acechan y le revuelven aún más la psique. ¿Y lo peor de todo? No tardará mucho en descubrir que no es la única que las tiene.
Resulta, cuando menos, curioso que un influencer como Connor Goldsmith plantee una historia sobre otra influencer y sobre la cultura de la cancelación. Desde luego, es habitual que cada escritor hable de aquello que tiene por familiar, pero quizás esta combinación de guionista y tema se acerca a una dimensión a la que no estamos tan acostumbrados. En todo caso, el guion de Goldsmith sorprende por su solidez estructural y por el ritmo que imprime a la trama. No está nada mal para un debutante, sobre todo porque la asociación que propone entre la cultura de la cancelación y monstruosas escenas de terror corporal lovecraftianas se percibe con un aire bastante fresco.
El ordinario caso del dibujo digital indie norteamericano
Vale, hora de hablar del dibujo. Permitidme retomar la reflexión del principio: del mismo modo que puede haber un «algo» que te imante con poderosa atracción hacia una obra, también puede haber otro «algo» que te repulse en furiosa huida. En mi caso, al descubrir este cómic, he sentido las dos. La atracción ya ha quedado comentada al principio del texto. La repulsión, por otro lado, se presenta como novedad en estas líneas y viene, por mucho que me pese, del dibujo.
Me explico: no es que el dibujo de la obra me parezca horrible. De hecho, creo que logra una narrativa de bastante calidad. Mi problema principal ―y aquí puede que esté pecando un poco de persona que se hincha de leer cómics de un sector concreto― es que el estilo visual responde al paradigma de «dibujo digital indie norteamericano» con una estandarización como pocas veces recuerdo. Admito ―que se quede aquí la confesión― cierto cansancio ante un tipo de dibujo en el que resulta casi indistinguible la personalidad del artista. No critico que se parta de una base de estilo compartida, pero siempre espero encontrar cierta construcción adicional sobre ella. Cuando no la encuentro, como en este caso, se me acaba haciendo muy cuesta arriba; cada vez más. ¿Soy el único al que le ocurre? De cualquier manera, espero que sea un aspecto que mejore en próximos números. Tal vez sea una estética que solo responde a la intención de una parte de la historia. ¡Ojalá al final me acabe comiendo mis palabras!
En resumen, el primer número de Did You Hear About Mimi Green? resulta una lectura muy entretenida y ofrece una cantidad suficiente de argumentos como para querer seguir leyendo. Su fuerte principal es esa mezcolanza que se ha comentado entre cultura de la cancelación, terror corporal y toques cósmicos. A pesar del dibujo genérico, me quedo con bastantes ganas de leer los siguientes números para ver cómo avanza una propuesta tan particular.
Lo mejor
• La mezcla de cultura de la cancelación con terror corporal/cósmico.
• Tiene un ritmo muy ágil.
• El misterio que se plantea funciona bien como enganche.
Lo peor
• El dibujo. No por narrativa, sino por falta de personalidad.











