Daredevil: El ocaso de los ídolos

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Edición original: Daredevil 274-291, 258 y Annual 4.
Edición nacional/ España: Julio 2014.
Guión: Ann Nocenti, Fabian Nicieza, Gregory Wrigth y Gerry Conway.
Dibujo: John Romita Jr., Lee Weeks, ark Bagley, Kieron Dwyer, Jim Lee, Ron Lim, Whilce Portacio y Rick Leonardi.
Entintado: Al Williamson, Fred Fredricks, Sam De La Rosa, Al Milgrom, Klaus Janson, Kim DeMulder.
Color: Max Scheele, Gregory Wright, Steve Bucellato, George Roussos.
Formato: Cartoné. 504 págs.
Precio:34,95€.

 

Panini ha cumplido con una vieja reivindicación de los seguidores de Daredevil y con este tomo completa la recuperación de la magnífica etapa de la guionista Ann Nocenti al frente de la serie del Hombre Sin Miedo. Una etapa con un carácter muy determinado que concluye con la participación de Daredevil en los Actos de Venganza, el enfrentamiento definitivo contra Mephisto y el regreso del héroe a la ciudad de New York tras su períplo por los USA.

Si en la reseña del primer tomo que recuperaba la etapa de Nocenti al frente de Daredevil hablaba de una guionista que se aproximó al personaje con cautela, explorando poco a poco las posibilidades del mismo, hasta encontrar su propia visión del héroe, en este tomo nos encontramos a una artista que domina a la perfección los resortes del personaje y su entorno, que ha sido capaz de hacer una exitosa aportación a la mitología del cuernecitos (María Tifoidea), de integrar sus historias en importantes eventos editoriales (La Caída de los Mutantes e Inferno) y que incluso se ha atrevido a sacar a Daredevil de su entorno urbano para llevarlo a un viaje de autodescubrimiento por el corazón de los Estados Unidos. Estamos ante una guionista capaz de plasmar su particular ideario político y social en historias de corte superheroico de forma que ambos elementos se retroalimenten el uno al otro para dar lugar a historias llamativas y reivindicativas perfectamente integradas en el cosmos superheroico de Marvel. Llegados a estas alturas, Nocenti parece estar alcanzando todos sus objetivos y se permite el lujo de llevar sus historias un paso más allá y darle un toque existencial a buena parte de ellas.

Estos últimos números de la guionista se pueden dividir en dos partes: los correspondientes al final del viaje por los USA de Daredevil, y que están dibujados por John Romita Jr., y los que relatan el regreso del héroe a la Gran Manzana, cuyo principal responsable gráfico es Lee Weeks.

En los números dibujados por Romita Jr. encontramos dos historias que enfrentan a Daredevil a enemigos muy por encima de sus posibilidades: Ultrón (dentro de la saga Actos de Venganza) y Mephisto, el señor del Infierno. Tratándose de dos rivales contra los que poco podría hacer Daredevil en un enfrentamiento directo, Nocenti no se preocupa de realizar historias basadas en el enfrentamiento físico y la lucha que tanto caracterizan la acción que acompaña a las historias de Daredevil, sino que construye sendos relatos de introspección y descubrimiento personal que llevan a desenlaces totalmente inesperados. En el caso de Ultrón es el propio robot genocida quien entra en un conflicto personal sobre las razones de su existencia y el fin de sus actos que lo hace vulnerable y a la postre provoca su derrota. En el caso de Mephisto, es el propio Matt Murdock quien realiza un particular descenso a los infiernos que le hace enfrentarse a sus propios temores y valerse de ellos para hacer frente a Mephisto y a su vástago, Corazón Negro. Como si el dibujante quisiera contribuir a la noción de la guionista de que nos encontramos ante historias diferentes de las habituales de los personajes que participan, Romita Jr. realiza unos diseños de Ultrón y de Mephisto alejados de los cánones habituales dándoles un carácter muy particular. Se trata de historias intensas, con mucha introspección de personajes, que llevan al protagonista hasta su límite y le preparan para su regreso a sus raíces. Estas historias también sirven como preparación para el final de la etapa de la guionista que tras ellas parece que ya ha contado casi todo lo que tenía que decir sobre el personaje. Además sirven de despedida de John Romita Jr., dibujante que ayudó a estabilizar la colección y entabló una gran sintonía con la guionista, permitiéndole desarrollar su estilo como nunca lo había hecho antes. En estos números de despedida, Romita Jr. se encuentra en uno de los momentos culminantes de su carrera y así se refleja en las magníficas páginas entintadas a la perfección por el no menos excelente Al Williamson.

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Portadas de los números dibujados por John Romita Jr.

El final de la etapa de Nocenti en la serie está marcado por un extenso arco argumental de ocho números (#284-291 USA) en los que la guionista narra el regreso de Daredevil a la New York, su ciudad natal y que forma una parte fundamental de su vida. Si alguna vez se ha acusado a la guionista de no entender al personaje de Daredevil, este arco argumental es la prueba definitiva de que dichas acusaciones están infundadas puesto que esta gran historia supone un auténtico tour de force sobre las motivaciones y orígenes del personaje, un retrato preciso de quién es Matt Murdock y qué le mueve a convertirse en Daredevil. A través de una historia en la que Matt Murdock parte habiendo perdido la memoria y sin saber quién es, la guionista recorre los elementos clave de su vida, pasando por su infancia y la importancia de su padre en ella y llegando a los enemigos más terribles, Kingpin y Bullseye que sirven de espejo retorcido en el que el héroe es capaz de encontrar su propia identidad y las fuerzas para derrotarlos. Un excelente trabajo que sirve de broche de oro para la excelente labor realizada por Nocenti durante los años que estuvo en la colección y que dejó al personaje en una excelente situación para los autores que tuvieran que sustituirla.

Este final de etapa volvió a sufrir un baile de dibujantes considerable, aunque fue Lee Weeks quien más números realizó. Su estilo, menos superheroico que el de Romita Jr., ayuda a darle al relato el tono oscuro y urbano que necesita, y el entintado de Al Williamson ayuda a que el cambio estético no sea demasiado evidente.

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Portadas de los números dibujados por Lee Weeks

Este tomo además incluye un material interesante para completistas del personaje ya que Panini ha decidido recuperar los fill-ins, o números de relleno, que se publicaron durante esta etapa. Uno de ellos es una intrascendente historia firmada por Fabian Nicieza y Ron Lim, y también hay un Annual integrado en el evento Atlantis Ataca que, como curiosidad, cuenta con dibujos de unos primerizos Mark Bagley, Jim Lee y Whilce Portaccio. El que realmente llama la atención es una historia autoconclusiva firmada por la propia Nocenti y magníficamente ilustrada por Rick Leonardi en la que la guionista demuestra su excepcional sensibilidad a la hora de abordar temas sociales y de retratar personajes femeninos con una historia sobre la destructiva relación entre un hombre y su mujer enferma. Una pequeña joya que valía la pena recuperar y que completa una de las mejores etapas jamás realizadas con el Hombre sin Miedo.

  Edición original: Daredevil 274-291, 258 y Annual 4. Edición nacional/ España: Julio 2014. Guión: Ann Nocenti, Fabian Nicieza, Gregory Wrigth y Gerry Conway. Dibujo: John Romita Jr., Lee Weeks, ark Bagley, Kieron Dwyer, Jim Lee, Ron Lim, Whilce Portacio y Rick Leonardi. Entintado: Al Williamson, Fred Fredricks, Sam De…

Review Overview

Guión - 8
Dibujo (John Romita Jr.) - 8
Dibujo (Otros) - 6.5
Interés - 8

7.6

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Vosotros puntuáis: 9.2 ( 2 votos)
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marcus
marcus(@marcus)
Lector
16 agosto, 2014 13:33

Tengo pendientes este tomo y el de Tifoidea para completar esta etapa que me parece de notable. Lo único que le achacaría quizás es que en el inicio de la etapa las escenas con Karen me parecen metidas con calzador, y en general las pocas escenas de lucha, aunque si como dice Juliám M. Clemente en uno de los prólogos Nocenti veía las luchas como «pequeños tumores» dentro de la historia no es de extrañar. Recomendable.

Retranqueiro
Retranqueiro(@retranqueiro)
Lector
16 agosto, 2014 19:41

Aprovecharé para releer la etapa de Nocenti de un tirón. En su día la leí en retapados. Y me falta (aparte de algún que otro número suelto, sobre todo de los primeros) por conocer esos números finales sin Romita jr.

Una etapa cojonuda. Tanto por parte de Nocenti como por parte de Romita jr. y Williamson.

redarrow884
redarrow884(@redarrow884)
Lector
20 agosto, 2014 8:01

Se me caen las babas…. ese arte de JR. JR cuando aun dibujaba bien, y Weeks…tengo muchas etapas super incompletas de DD, ojala traigan este tomo por aca a mi pais…

Omar Little
Omar Little(@omar-little)
Lector
20 agosto, 2014 20:51

Siempre he pensado que los dibujos de Romita lucen tan bien debido en gran parte a Williamson. Debería revisionar sus etapas en Spiderman y en la Patrulla-X, pero cuando los leí en su día, el dibujo de Romita no me agradó tanto como en Daredevil.

El Asombroso Espaiderman
El Asombroso Espaiderman(@el-asombroso-espaiderman)
Lector
24 agosto, 2014 14:59

Estupenda reseña, aunque a diferencia de la de Zona Cero, no coincido del todo.
Yo empecé a leer el tomo sin leerme el de El diablo en el Infierno, por lo que desconocía que pasaba y como se llegaba a la situación en la que estaban al principio del tomo (unas nociones básicas y ya), pero… Lo que me encontré no tenía ni pies ni cabeza. Un número de Daredevil en donde este no tenía importancia (un par de chistecitos y ya), en el que lo único que pasaba era que Brandy y número Nueve discutían, el padre de la primera iba a «hablar´´ con su hija y los Inhumanos deciden ir a la tierra a buscar a la hija de Medusa. Lo leí y me quede con cara de «WTF?´´. Ahora, con ese número en situación, pues la sensación es un poco distinta.
Pero ese primer número no presagiaba nada bueno, y así fue. El cruce con Actos de Venganza es de vergüenza: Daredevil apenas tiene importancia, quedando la resolución del conflicto en manos de los secundarios. Vale que les quiera dar importancia, pero… Una cosa es eso y otra que Daredevil sea un inútil. En su propia colección. Lo poco bueno es la caracterización de Ultrón, tanto por parte de Nocennti como de Romita Jr. Pero lo del infierno ya es de traca. Qué tiene Mefisto en contra de Daredevil? Ni idea, Nocennti no lo deja claro, simplemente pasa (ya pasaba en el tomo anterior). Aquí Daredevil ya no pinta nada. El arco es una gran ida de olla. El descenso no tiene nada que ver con lo que la guionista quiere contar. Pero nada. Mientras lo leía estaba deseando que se acabara. Lo único bueno es el dibujo de Romita Jr. y el conflicto del bien y el mal que plantea.
Romita en estos números se sale, todo hay que decirlo. Lo mejor que ha hecho y hará. Una pena que se fuera justo cuando acababa lo malo.
Cuando Romita se pira Nocennti, misteriosamente, recupera la cordura. Primero devuelve a Daredevil a su hábitat, es decir, las calles de Nueva York, y lo hace con un Back to the Basics en toda regla: el primer número post-Romita recupera ese tono social del principio. Toda una declaración de intenciones. Y ese número (dibujado por un primerizo Bagley, que realiza un trabajo correcto) marca el principio de la última gran saga.
Esta última gran saga recupera el tono que la serie nunca debió perder. En ella Nocennti plantea una gran historia en la que repasa el quién es Daredevil y porque hace lo que hace. Una definición de heroísmo en toda regla. Y la batalla final entre Daredevil y Bullseye viene a ejemplificar todo esto que he dicho. Brutal. Al igual que esa última viñeta. Bonita y emotiva.
El apartado gráfico cumple. Weeks (y Dwyer, o como sea; y Capullo) no son Romita, pero hacen un buen trabajo, acorde con el tono. A Capullo y Weeks ya se les veían maneras.
En cuanto a lo malo, este arco tiene una cosa que me saca de lugar, y es el Bullseye de nocennti. Y es que en sus manos pasa de psicópata asesino de masas obsesionado con Daredevil a psicópata ladrón obsesionado con Daredevil. Un cambio que no viene a cuento ni esta justificado. Supongo que sería para ajustarse a la historia, pero aún así totalmente fuera de lugar. De lo poco malo.
En general, creo que la etapa Nocennti cumple sobradamente. Consigue seguir la estela de Miller, encontrando su propio camino, y dejando aportaciones muy interesantes al personaje. Una pena que hacia mitad del trayecto fallara tan estrepitosamente, lo que podía ser una obra maestra al final quedó como una gran obra. Una pena.
P.D: respecto a los fill-ins, el único interesante es el de Nocennti. Interesante, molaría que Leonardi hubiera dibujado más episodios. Pero nos quedaremos con esos tres.
P.D 2: pido perdón por lo confuso del comentario en algunas partes. Esto pasa por escribir sin pensar antes.