Cruel Thing: Un vistazo al gótico moderno

Por
6
1683

Cruel Thing es una obra que aúna, en tres tomos de tapa dura, todos los rasgos característicos que componen la concepción más moderna y popular de la cultura gótica. El matiz (“moderna y popular”) es importante ya que esta tendencia, que puede describir desde un modo de vida a una simple cuestión de estética, ha pasado por muchas etapas hasta llegar a un punto en el que no solo no es objeto de rechazo, sino que resulta atractiva y muy sugerente. Ha pasado mucho tiempo desde el post-punk de cuero y cabello cardado, desde aquel Black Metal de los británicos Venom que abriría la puerta, sin tapujos, de una nueva forma de entender la música. Desde aquel periodo en el que solo se acertaban a ver retazos y semillas: una estética oscura a la par que cuidada, ritmos pesados, temática que combinaba lo extremo y lo fantástico. En torno a aquel núcleo fueron incorporándose fragmentos de la literatura romántica, victoriana y de terror, de la poesía, el cine y otras corrientes artísticas, construyendo paulatinamente el que quizá sea uno de los estilos más reconocibles del nuevo milenio.

Los primeros años de la década de los noventa supusieron un auténtico boom de popularidad y exposición del gótico, que no ha parado de crecer hasta la fecha. Así, Cruel Thing se dispone a satisfacer a todos sus aficionados con un enfoque que contempla tres aspectos clave sin los cuales no se puede entender esta tendencia: el mundo interior, la fantasía y la estética.


Por “mundo interior” podrían entenderse los sentimientos, los sueños, las alegrías, las ansias, las dudas y las penas. Todo lo que antaño se conocía como el espíritu y que hoy día define y diferencia a una persona. Cruel Thing aporta unas gotas oscuras a ese pequeño mundo que todos tenemos, dándole el matiz imprescindible de dualidad de una obra de estas características: los sentimientos se vuelven tortuosos y enfrentados, la dinámica entre culpa y redención rige la vida de muchos personajes y los ciclos de ilusión y desesperación hacen que la vida sea vista como algo grandioso o como algo efímero y muy, muy pequeño. El erotismo, una constante a lo largo de los tres tomos, juega aquí el papel de representación física y carnal del interior de los personajes, almas que se rigen por la confusión y la culpa o por el sentimiento de encuentro y unión. Con esto, refleja un aspecto clave del gótico: expresar a través de los actos (sean éstos cotidianos, artísticos, estéticos o sexuales) lo que bulle en el interior. Es divertido poder descubrir tanto o más de los personajes a través de su comportamiento que de sus palabras.

El segundo aspecto clave sería la fantasía, la mitología. Cruel Thing bebe de muchas fuentes y consigue que todas confluyan con naturalidad en un mundo que se antoja realista y onírico a la vez. En la variedad está el gusto, de modo que encontramos alusiones a la mitología griega, la fantasía medieval heroica y los espectros. No podía faltar una referencia al vampirismo, ya que se trata de uno de los elementos más recurrentes por su valor como figura siniestra a la vez que atractiva en la que se unen los conceptos de vida y muerte. No se trata de un vampirismo literal, de colmillos y capas, sino un vampirismo más esencial, espiritual casi. También se desarrolla la idea de visitar otros mundos y planos de la realidad, llevando al extremo el fin último de la literatura fantástica: el escapismo.


Por último, la estética juega un papel fundamental; no solo por su impacto visual, sino por utilizarse para describir situaciones y emociones. Estilizado, vivo y sugerente, el apartado visual hace gala de una gran influencia del manga no solo en los esbeltos cuerpos y las expresivas miradas, sino en el grado de detalle, la expresividad no ya de los personajes o los escenarios sino de la propia viñeta, que pasa de mero contenido a protagonista. Y es que la influencia de Japón en la estética gótica es cada día más evidente: de la apariencia desgarradora y mórbida impulsada por Gorgoroth, Immortal o Dimmu Borgir y luego desarrollada y popularizada por Marilyn Manson y Cradle of Filth se tiende a una apariencia más elegante, minuciosa y atractiva. Sigue manteniendo muchos rasgos macabros, pero su atención al detalle y atractivo son innegables.


Un detalle que merece la pena destacar es que, pese al uso reiterado de la dualidad en el guión, el dibujo hace gala de tres colores: blanco, negro y rojo, la trinidad cromática por excelencia del mundo gótico. El negro es omnipresente en la vestimenta, la noche, el concepto de oscuridad. El blanco sirve de contrapunto y es el tono que adorna la piel. El rojo evoca a la sangre y a la rosa, símbolo universal del romanticismo clásico, que da placer a la vez que daña. La inclusión de un color tan vivo tiene un amplio abanico de consecuencias: hace que algunas páginas rebosen luz y fuerza, aporta una nota de color en grandes paneles sobrios, sirve de fondo embriagador para secuencias intensas, dirige nuestra atención, da lugar a contrastes.


Cruel Thing solo necesita tres tomos para presentar y desarrollar estos tres pilares de una cultura que, por su valor estético y concepción de la vida, poco a poco va abriéndose paso en el mundo del cómic. Responde a la demanda de unos lectores jóvenes que han crecido siguiendo un estilo con nombre propio, con unas características claras y a la vez lo bastante voluble como para acoger a personas de las más variadas inquietudes y los más diversos gustos. Es una panorámica en tres fotografías del estado actual de una tendencia en cambio constante a la vez que fiel a sí misma, y una lectura muy recomendable para sus aficionados.

Los autores

Información extraida de la web de la obra

Lean es Leandra Martínez, nacida en Buenos Aires, Argentina el 17 de Abril de 1973. Reside desde hace cinco años en Barcelona. Ya desde los ocho años leía comics para adultos que su madre escondía debajo de la cama, historias que emergían de la Metal Hurlant, Zona 84, y la Skcorpio argentina. Pronto se aficionó a los buenos guionistas como Barreiro, Jodorowsky, y más tarde a los británicos como Neil Gaiman y Alan Moore, los cuales reconoce a todos estos como influencias.

A los 12 años estudió Narrativa de la mano de profesores particulares como una materia para ingresar en el Instituto Nacional Buenos Aires, donde ya comenzó a destacar su facilidad para la escritura. A finales de su adolescencia se perfeccionó en Guión para cine y video, así como en Técnicas de Escritura en el Centro Cultural Ricardo Rojas, perteneciente a la Universidad de Buenos Aires. Desde entonces ha continuado investigando para perfeccionarse en guion para Comics estudiando obras como las de Will Eisner y Scott McCloud.

Cruel Thing, su primera obra publicada, tras empezar su trabajo en ella alrededor del 94’, nos sumerge en un ambiente casi onírico de belleza gótica, de un romanticismo que se entremezcla con terror y misterio, con tintes místicos heredados de sus estudios en hermetismo y física cuántica e influencias de varios guionistas y escritores de ciencia ficción.

Luciano Vecchio nació en Noviembre de 1982 y actualmente reside en Buenos Aires, Argentina.

Siempre explorando la expresión a través del lenguaje visual, en su formación ha deambulado por estudios en diseño gráfico, bellas artes, talleres de comic, cine de animación, y el compartir y comparar su experiencia con la de sus colegas en la Asociación de Dibujantes de Argentina. Su lenguaje favorito es el de contar historias de manera secuencial, creando conceptos visuales y “actuando” a través de los personajes. Ha realizado trabajos de ilustración de cuentos e historieta en diferentes géneros y estilos que han sido publicados en Estados Unidos, Argentina y España. En Cruel Thing encuentra la oportunidad para abordar una estética a la vez elegante y visceral.


Video-presentación de la obra

Enlaces de interés
6 Comments
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments
John Constantine
10 noviembre, 2009 18:02

El dibujo me recuerda mucho al de Aubrey Beardsley, ¿no os parece?

Miguel Angel
Miguel Angel
10 noviembre, 2009 21:03

Hastío sin H, ¿es una injuria decir que una palabra tan básica del vocabulario gótiquero tiene mucho que decir del emisor cuando se escribe mal?

Antoño Retoño
Antoño Retoño
10 noviembre, 2009 22:59

“gotiquero” no debería llevar tilde…

Miguel Angel
Miguel Angel
11 noviembre, 2009 2:10

¿De existir el término, dices? jajajajajaja
No, ya en serio, tienes razón. Si uno va a inventar palabras, al menos que se vean correctas.
Cambia gótiquero por “gótico en sentido peyórativo” y ahora sí, concentrémonos en ese “Astío”.
 

César
César
11 noviembre, 2009 3:53

“peyórativo” es grave y se escribe “peyorativo” sin tilde.

Se está volviendo un poco densa esta conversación… mejor hablemos del artículo en si.

Miguel Angel
Miguel Angel
11 noviembre, 2009 4:50

Bale. Me ekiboke dos beses. Ha halguien le inporta ke astio ce ezkriba acy?