Comic Barcelona – Entrevista a Fernando Blanco

Durante la celebración del 40 Comic Barcelona pudimos entrevistar a Fernando Blanco en el stand de ECC... y esto fue lo que nos contó.

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Durante la celebración del 40 Comics Barcelona, y de la mano de ECC, pudimos disponer de unos minutos para poder charlar con Fernando Blanco, que este mismo mes ha visto como llegaba a las tiendas un tomo, dentro de la línea Focus de ECC (podéis leer la reseña aquí mismo), con su trabajo en la serie Catwoman. Entre nuestras preguntas estaba el preguntarle sobre dicho trabajo y su edición en nuestro país al final de la entrevista, pero al poner el tomo sobre la mesa, el guion cambió… al verlo Fernando la conversación arrancó directamente sobre este trabajo.

Fernando Blanco: Mi mujer es diseñadora en ECC y en concreto de la colección Focus y este número lo ha diseñado ella.

ZN: Pues enhorabuena.

Fernando Blanco: Estábamos en equipo, pasándole las referencias, los extras, que los ha hecho ella, pero con coordinación mía a la hora de elegir las imágenes, buscando las que mejor quedaban.

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ZN: Un hijo vuestro en toda regla.

Fernando Blanco: Si, así es.

ZN: Bueno, por no ir al final de la entrevista, vamos volver a los inicios. Naces en Soria, pero creces en Zaragoza.

Fernando Blanco: Si, fue un nacimiento accidental. Mi padre trabajaba en Telefónica, poniendo líneas de provincia en provincia en los años 70 y nací allí. A los tres meses lo trasladaron a Zaragoza y les gustó la ciudad lo suficiente como para pedir plaza fija.

ZN: En Zaragoza se produce toda una confluencia de talento. En Fanzine 451º hace que coincidáis Javier Pina, David Lopez, Jesús Saiz y tú.

Fernando Blanco: Si, en esa época conocía a Javier Pina por ser compañeros en la Escuela de Artes y él había ido al instituto con Jesús Saiz. Hacíamos fanzines y otras mil cosas, pues teníamos en el imaginario el pro-fazines como Zero o Zeta con la esperanza de hacer algo en esa línea. Y así fue, empezar en un fanzine para luego muchos de los que estuvimos en ello, acabar profesionalizándonos.

ZN: Todavía a día de hoy, en la ciudad, aún se habla de ese fanzine. Es conocidísimo.

Fernando Blanco: Es de esos casos de gente que logra salir de la provincia para triunfar. Bueno, triunfar no tanto, sino más bien trabajar en lo que te gusta que es todo un triunfo.

ZN. ¿Mantienes el contacto con David, Jesús y Javier?

Fernando Blanco: Si, claro. Trabajamos durante mucho tiempo juntos. Es más David, Jesús y yo, compartimos piso y estudio y siguen siendo muy amigos.

ZN: En 1998 trabajas con Jose Ángel Lavilla, en Camaleón Ediciones, en la serie Fabricante.

FB: Mi primer trabajo profesional, entendiendo como profesional primer trabajo por el que cobré, que tratándose de Camaleón ya era bastante increíble.

ZN: Y como gestionas ese salto desde un fanzine a tu primer trabajo.

Fernando Blanco: Fue un salto completamente natural. Nosotros ya llevábamos varios años yendo al Salón de Barcelona, en la zona de fanzines. Empezamos a conocer a la gente de Camaleón y empezamos a hacer muy buenas migas con Jaime, Carlos, la gente de la Penya, Monteys. Acabamos en los mismos bares y de cachondeo. Un día nos ofrecieron empezar a sacar el fanzine 451 en la imprenta de Camaleón y distribuirlo ellos. Por lo tanto, el paso a publicar con Camaleón fue algo muy natural, no tuvimos la sensación de dejar de hacer fanzines como quien dice. Todo muy simultáneo. Primero Jesús, luego David y yo ya estaba preparando mi trabajo. Fue todo como muy conveniente.

Toda esta gente se ha ido ramificando por distintas editoriales españolas. Yo, cuando di el salto a Estados Unidos fue a través de un contacto a través de Jaime. Conoces gente, haces buenas migas y lo uno lleva a lo otro.

ZN: Y tu trabajo, que al final es el que mejor habla de ti.

Fernando Blanco: Si tu trabajo no es bueno, por mucha buena voluntad que pongan tus amigos, al final no va a ningún sitio.

ZN: Y ese salto a Estados Unidos se materializa con The Phamton Stranger, los Thunderbolts… Ya nos has medio contestado como se produce…

Fernando Blanco: En un momento dado Jaime de Camaleón había conocido a David Macho, que por entonces aún no era agente de nadie. Tenía el proyecto de ir a San Diego y llevar books de gente a ver que pasaba. Jaime me dijo que había conocido a David, que no tenía nada que perder y salió bien. Y durante mucho tiempo estuve trabajando con David, teniendo trabajo con regularidad, hasta que ya decidí que ya era el momento de buscar nuevos horizontes que con un agente siempre es más complicado el intentar alcanzarlos. Se trata de enfocar la carrera hacía donde tu quieres. Con un agente consigues trabajo, pero no siempre es el trabajo que te gustaría. Es algo que te tienes que cocinar tu mismo. Por lo menos es la percepción que yo tenía en aquel momento y que al final la realidad me ha confirmado.

ZN: ¿Y cuando por fin tienes el primer número en tus manos que sientes?

Fernando Blanco: En realidad el verdadero subidón es cuando recibes la llamada de tu agente que te dice que tienes un trabajo para Estados Unidos. Es ese momento en el que te lo acabas de creer. Recibir el cómic ya es la consecuencia. Verte trabajando es lo fascinante. Era algo que en cierto modo persigues. Yo no empecé como dibujante, empecé como entintador de Jesús Saiz, en un primer trabajo que fue una cosa para Dark Horse. Yo veía la calidad que tenía Jesús y yo pensaba que solo era cuestión de tiempo de que Jesús acabara trabajando para el mercado USA. Yo iba ahí un poco metido en el pack, pero sabía que iba a pasar y paso relativamente rápido, solo tardó unos meses. Fue una sorpresa relativa, pues yo no aspiraba a hacerme una carrera como entintador, era una manera de estar en el mercado.

ZN: Comentas lo de tomar nuevas direcciones y en una entrevista que te hicimos hace ya algún tiempo por correo, nos hablabas de que tenías interés por escribir. No sé si eso sigue madurando, creciendo…

Fernando Blanco: Sigue creciendo, pues nunca he dejado de escribir. Siempre que he tenido ocasión lo he hecho, alguna historia corta o ponerme a desarrollar proyectos por mi cuenta, lo que ocurre es que a medida que vas leyendo proyectos de otras personas vas aprendiendo y asimilando cosas. Sigo teniendo un proyecto por ahí que llevo escribiendo durante un montón de tiempo y como no soy un guionista de formación académica, mi manera de escribir un guion es dibujarlo. Voy abocetando y llevaré ya un 70 por ciento realizado, pero la última vez que dispuse de un huevo para hacerlo fue hace dos años. Por eso llevo como siete u ocho años con el proyecto y cada vez que lo pillo veo cosas que no me gustan y que las cambio, por lo que no sé cuándo llegará y si al final tendrá sentido una vez que lo acabe, o me habré perdido por el camino. Es una aspiración permanente. Ya llegara. Por el tipo de historia es algo para vender en España, pero como no tengo ninguna prisa, prefiero hacerlo despacio y bien, siendo más un proceso de aprendizaje y algo de lo que disfruto cuando tengo tiempo. Pero no aspiro a ser guionista. Aspiro más a encontrar guionistas con los que tenga algo en común y hacer algo que pueda sentir como algo propio, sin que sea yo quien tenga que hacer esa parte. Es una parte que me resulta muy dura y muy difícil. Realmente escribir guiones es algo muy difícil y es lo primero que descubres cuando has trabajado con muchos guionistas y ves todo tipo de guiones. Y hacer un buen guion es algo muy difícil.

ZN: Hablando de guionistas, has trabajado con Jöelle Jones en Catwoman en un primer momento, cuando ella deja los lápices, para hacerlo más tarde con RAM V. ¿Qué diferencias puedes comentarnos en el enfoque de cada uno de ellos sobre el personaje?

Fernando Blanco: En el caso de Jöelle entré como dibujante para hacer fill-ins, en una serie donde no solo era la dibujante, sino también la guionista. Eso te marcaba, no solo a través de sus dibujos, sino también a través de sus historias, esa personalidad del personaje, su estilo, esa forma de moverse y en ese sentido era su Catwoman, no la mía. Yo intento adaptarla a mi grafismo, pero no es la forma en la que yo desarrollaría al personaje. En contra, cuando entra RAM ya es nuestra Catwoman y es entonces cuando, aunque está dibujada de la misma manera, se mueve de otra forma y tiene otro carácter, siendo siempre Catwoman, pues no cambias la esencia del personaje, pero RAM la lleva a su terreno sin traicionar su núcleo central. Nuestra Catwoman es menos glamurosa, pero es más contundente, más incisiva y se sigue moviendo por las emociones, en un proceso de redescubrimiento de si misma y eso se ve también en cómo se mueve y se desarrolla. Eso es lo que intenté plasmar en el personaje y es una Catwoman diferente a la que había dibujado con Jöelle.

ZN: La serie, cuando Jöelle cede el apartado gráfico, mejora significativamente. Se siente en los primeros números que, al estar en la doble faceta de dibujante y guionista, se diseñaba el guion de manera muy acomodada. ¿Es eso así cuando te dibujas a ti mismo como acto inconsciente de comodidad?

Fernando Blanco: No es auto comodidad. Cuando uno se guioniza es más difícil que el personaje haga lo que tiene que hacer en función de la historia y es fácil caer en crearte un guion para que queden páginas muy lucidas. Gráficamente la Catwoman de Jöelle es impresionante. Su estilo es brutal y sus páginas están muy trabajadas en todos los sentidos. En mi caso yo no tenia esa necesidad y para mi siempre la historia manda y en ocasiones para que la historia funcione es necesario sacrificar el lucimiento gráfico. Entonces en ese sentido creo que soy un dibujante algo atípico, ya que es muy habitual encontrar dibujantes que tienden al lucimiento. Sin embargo, Jöelle tiene un gran equilibrio siendo una gran narradora, que además es una gran dibujante espectacular y de lucirse. Yo no tengo esa necesidad, porque yo no lo sé hacer tan bien.

Yo intento ser más inmersivo para el lector, que se meta en la historia, que sienta a los personajes, que los viva, pero no intento cautivar al lector con páginas espectaculares porque no me salen tan bien como a Jöelle u otro tipo de dibujantes más espectaculares.
ZN: Igual es la edad, pero preferimos tu narrativa.

Fernando Blanco: Yo soy un dibujante que tiene unos referentes más clásicos, donde mandaba más la historia y menos el lucimiento gráfico. Ya digo que Jöelle no es que sea ese tipo de dibujante y está en perfecto equilibrio entre las dos cosas. Cuando me defino por oposición a sacrificar la historia por el lucimiento, lo digo con otro tipo de dibujantes en mente.

ZN: Como lector prefiero más esa narrativa de la que hablas.

Fernando Blanco: En el caso de Catwoman tiene que haber cierto grado de lucimiento del personaje y eso que la mía no es tan bella como la de Jöelle. Hay que darle el mérito. Además, trabajar con ella era un verdadero placer. Cuando tienes un dibujante que ejerce como guionista no son exigentes a nivel visual porque saben lo que es estar al otro lado y te dejan mucha libertad. En ese sentido se trabajaba muy bien con Jöelle. Tenía muy claro lo que quería contar, pero no te decía como tenías que hacerlo y no interfería en mi trabajo.

ZN: ¿Con que guionista con los que has trabajado te has sentido más cómodo?

Fernando Blanco: Es que la comodidad es relativa. Por ejemplo, RAM era muy exigente y eso se traslada al resultado final. Digamos que un guionista que te hace sufrir más te lleva a un grado más alto de compensación. Me acuerdo trabajando en Flashpoint con Peter Milligan, en el que te exigía unas imágenes surrealistas, con unas descripciones que cuando leías el guion me decía, ¿Cómo mierda voy a dibujar esto? Pero luego te pones a ello, empiezas a darle vueltas y al final conseguí unas imágenes muy locas que con otros guionistas no hubiera logrado dibujar. Por eso a veces, no es un tema de comodidad o de que te lo hagan fácil, es más una cuestión de que te pongan en dificultades y salga a relucir tu oficio. Un guionista con el que es un placer trabajar y con el que espero volver a trabajar, es con J.M. DeMatteis que, además de ser toda una leyenda, es que sus guiones tienen un nivel de profesionalidad, una técnica de escritura, que es una maravilla. Te hace el trabajo muy fácil pero cuando te tiene que exigir, saca lo mejor de ti. Hay un equilibrio como puedes ver.

En general llevo unos años que tengo la flor en el culo (risas) por los guionistas con los que estoy pudiendo trabajar y los proyectos que me están poniendo delante. He trabajado muy a gusto con todos. Y eso esta ayudando mucho a mi carrera, porque al final todo cuadra.

ZN: ¿Consideras la miniserie de Midnighter y Apollo un punto de inflexión en tu carrera?

Fernando Blanco: Lo bueno que tenía Midnighter y Apollo y que es por lo que aún es una serie que destaca y a la que le tengo un muy buen recuerdo, es que es el primer proyecto cerrado pensado para mí. Phantom Stranger, fue un sueño al poder trabajar con el tipo que había escrito la historia de Kraven en Spiderman y en la que ambos entramos de rebote. Marc llegó a sustituir a Didio, yo llegué a ella por casualidad, y entre los dos la llevamos donde quisimos. Sin embargo, al mismo tiempo, hay un montó de crossover que fueron metiendo por el medio y que la verdad es que nos hicieron la vida imposible. De lo que Marc tenía en la cabeza y lo que al final salió, pues bueno, no es exactamente lo que debería haber sido. Pero Marc, como profesional, aún en estas condiciones, se llevó la historia a su terreno y pudo contar algo con lo que se sentía identificado.

Pero claro, no es como Midnighter y Apollo que es un proyecto pensado para mí. El editor ya sabía que no podía contar con Aco, era necesario encontrar a alguien que pudiera cumplir sobre los mismos parámetros. Entro en la serie de una forma muy distinta y puedo hablar con el guionista, ver por dónde quieren llevar la serie, me pasan un resumen de toda la historia y poder tener algo en global y no mes a mes, como había hecho en DC hasta ese momento, lo cambia todo.

ZN: Van a editar en USA todo el material de estos personajes con el trabajo de Aco y el tuyo. ¿La edición española también contará con tu coordinación?

Fernando Blanco: El tomo sale el USA este mes de junio, pero la edición en España creo que será tal cual. Sin extras, ni material adicional, salvo que aún no este planificado y quieran añadirle algo. Yo encantado.

ZN: Has trabajado con muchos personajes tanto en Marvel como en DC. ¿Con quién te has sentido más cómodo a la hora de trabajar y con cual te gustaría trabajar algún día?

FB: Siempre digo que los personajes me importan muy poco. Lo que siempre digo que lo que me importa es que me pongan delante una buena historia. Uno siempre tiene su filias y sus fobias. Por ejemplo, detesto dibujar comics de grupos. No me gustaría toparme con ello, pero si toca un dibujante debe ser capaz de hacerlo. Lo que importa es la historia, el proyecto en sí.

Siempre me hizo mucha ilusión hacer algo de Vertigo. Cuando tuve la oportunidad de hacer Lucifer, fue como tachar una casilla. Me hizo mucha ilusión. Y dibujar a Constantine, que es un personaje que siempre me ha atraído mucho. Tengo todo el Hellblazer.

ZN: Cuando afrontas un nuevo proyecto, tu estilo, tu trabajo, se ajusta a ese proyecto. ¿Cómo es tu proceso creativo de integración?

Fernando Blanco: Pues en principio se trata de conseguir tener un estilo y una forma de trabajar para evitar que lo que te llega no sea tan aleatorio. Esto es algo que ocurría cuando estaba con un agente que te consigue fill-ins de obras que no están penadas para ti. En cambio, cuando te representas a ti mismo es fácil que el editor te busque a ti porque tu estilo es el que encaja en ese proyecto. Cuando te gestionas a ti mismo, lo que te llega es más fácil que se adapte a tu estilo de trabajo. Y a mí se me tenían más o menos identificado, a partir de Marvel Zombies, como un dibujante oscuro, de terror y un poco por eso acabe en I, Vampire, que me llevó a Phamtom Stranger, donde vieron que podía desarrollar personajes femeninos potentes que no estuvieran hipersexualizados. Y coincidió que en ese momento se estaba ya empezando a trabajar con la idea de hacer personajes potentes, bien tratados, que no cayeran en la hipersexualización. De ahí llegó Batman y luego Batwoman, Catwoman, y de ser un dibujante oscuro acabe siendo el dibujante de personajes femeninos que no pierde su toque oscuro del universo de Gotham.

Fue todo muy orgánico.

Intentas llevarlo a tu terreno para que te sirva para aprender y que te haga ser un autor más versátil, para ampliar tu espectro de posibilidades laborales. Ser un dibujante en el que cualquier editor pueda pensar que Fernando pueda cuadrarle en su proyecto.

ZN: Seguimos a la espera de saber en que proyecto importante y secreto andas metido…

Fernando Blanco: Si, todavía no se puede decir nada. A ver si para el verano. (Risas)

ZN: Muchas gracias, Fernando, por tu tiempo y tus palabras.

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Mi primer coqueteo serio con los comics puede datarse en el año 1988, en Zaragoza, concretamente en el recreo del colegio, mirando el primer número de la serie Millenium de DC. Aquello lo cambió todo. Quería tener el segundo número y el tercero... y como dice el dicho: el resto es historia. 5000 comics después y toda una vida entre viñetas seguimos a pie del cañón.
Málaga (1984). Desde muy pequeño leía tiras cómicas en los dominicales, 13 rue del percebe era mi favorita. A mis padres les gustaba que su hijo leyera y cada poco tenía un Astérix nuevo para leer y releer. A la edad de diez u once comencé con el americano, Spiderman para ser más exactos. La saga del clon fue mi primera lectura. Todavía me pregunto cómo pude aficionarme con aquello pero la verdad es que me atrajo enormemente e incluso el no saber qué estaba leyendo (para nada empecé con el número 1) fue un plus para mi interés. La primera lectura siempre condiciona y como secuela me deja mi gusto por personajes alternativos. Tras esto, vino lo demás; universo Marvel , mi adorada DC, cómic independiente y grandes obras que me mostraron lo realmente interesantes que pueden llegar a ser los tebeos.
Naci en Sabadell (Barcelona) en 1978 aunque siempre he vivido en Barbera del Vallés. Mi afición por los cómics de superhéroes se comenzó a gestar en el momento en que mi profesor de EGB, Joan, me dejó algunos números de Clásicos Marvel que contenían las historias: La muerte del Capitán Stacy, La muerte de Gwen Stacy y La última cacería de Kraven. Desde ese momento me convertí en fan absoluto de Spiderman y por extensión de Marvel Comics. Con el paso de los años aprendí a paladear el buen cómic sea cual sea la editorial, el personaje o autor. En 1999 fundé Zona Negativa como el rincón donde hablar de aquello que me apasionaba, el resto es historia.
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