Catwoman: Caer no es fácil

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Guión: Ed Brubaker, Steven Grant
Dibujo: Javier Pulido, Brad Rader
Norma // Tomo 96 pgs color (17-19 Usa) 10,50€

Norma, nos trae, entre la avalancha de títulos con los que ha comenzado el año, una nueva entrega de la Gata más atractiva y sensual del Universo DC: Catwoman.

En este tomo, vemos un arco argumental, el que da título al tomo y que incluye los números del 17 al 19, junto con un número anterior, el 11, que había quedado inédito en anteriores entregas.

En este caso, estamos en lo que denominaríamos una saga de transición, en la que nos muestran las consecuencias del anterior arco argumental. En concreto, profundiza en la “enfermiza”relación de Selina Kyle y Slam Bradley, sobre la que gira realmente el argumento. Aunque, puestos a ser mas precisos, lo que leemos es como afectó todo lo ocurrido en la saga anterior al pequeño universo personal de Catwoman, o lo que es lo mismo, al ya mencionado Sam, Maggie(su hermana) y su amiga y confidente Holly.

Todo esto se narra de manera intimista, muy lejano a lo que se puede esperar de un cómic de acción, concentrándose en los pensamientos de los personajes, sus miedos y sus dudas, girando todo alrededor de un tema central, que no es otro que el asumir lo ocurrido y fijar los pies en el mundo real, algo que a nuestra protagonista le crea numerosas dudas, tantas, que se ve tentada a volver a su vida anterior. Todo esto, lo vemos desde numerosos ángulos, tanto de Slam, la propia Selina, Holly… A destacar la historia paralela de Slam, que investiga un caso en el que ve un reflejo de lo que le está ocurriendo a él.

Todo esto está contado por Ed Brubaker, que sigue impartiendo pequeñas clases magistrales de cómo hacer un cómic de superhéroes desde un punto de vista del Cine Negro. Ha alejado tanto a Catwoman de lo que es un cómic de acción que todo aquel que vaya buscando el tradicional cómic de superhéroes se verá, inicialmente, decepcionado.

Al dibujo, está Javier Pulido. Nada que objetar; Continúa en la misma línea que marcó Darwyn Cooke, así que poco que comentar. Si acaso, el asombroso parecido de Slam con Robert Mitchum, lo que acentúa el tono años cuarenta que tiene la serie.

Esperemos disfrutar pronto de nuevas historias de esta estupenda colección.

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