Billy Lavigne contra los elementos
«El cielo está negro. Tu madre ha muerto. Oh, Billy, abre los ojos»
Podemos citar un gran número de westerns melodramáticos, uno de los más conocidos es Lo que el viento se llevó, una novela de la estadounidense Margaret Mitchell que combina melodrama, relato histórico y aventura del Oeste. Existe su adaptación cinematográfica, evidentemente, dirigida Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood y protagonizada por Vivien Leigh, Clark Gable y Olivia de Havilland. También está el cómic, en concreto la estupenda adaptación que el francés Pierre Alary ha hecho en dos tomos muy recientemente. Pero el western melodramático no es solo Lo que el viento se llevó, en el cine podemos encontrar otros ejemplos magníficos como Johnny Guitar de Nicholas Ray, como Duelo al sol de King Vidor o la más crepuscular Gigante de Georges Stevens… En el arte de la historieta también tenemos numerosos ejemplos como Lance, la mastodóntica strip de Warren Tufts que está casi siempre cabalgando sobre el drama, la más contenida y magnífica Hasta el último de Jerôme Félix y Paul Gastine o Cisco Kid, la folletinesca tira de Rod Reed y José Luis Salinas…
A esta selecta y variada estirpe pertenece desde ahora Billy Lavigne de Anthony Pastor.
El protagonista, un joven vaquero experto en domar caballos, debe volver al pueblo de su infancia a enterrar el cadáver de su madre. Las circunstancias de su presunta muerte accidental no están claras y espoleado por uno de sus padres adoptivos, el joven intentará desentrañar lo que realmente pasó para que Maggie se ahogara con la crecida del rio que bordea su destartalada choza. Pero nada es lo que parece y Billy se verá arrastrado por un irresistible torbellino de emociones. Los dos hombres fuertes del pueblo el coronel Ford y el capitán Thorpe ocultan un secreto que Billy no debe descubrir.
El tono dramático del relato lo impregna todo. Desde las referencias a la juventud de Billy Lavigne, la historia de su madre, la figura de los dos amantes de la mujer (precisamente el coronel y el capitán) y la mala relación de la fallecida con los habitantes del pueblo de Claredon a pesar de haber sido la maestra de la mayoría de sus hijos.
Los personajes principales está bien definidos y entendemos sus motivaciones, quizás algunos secundarios como Charlotte o el sheriff O’Brian están menos concretados.
Anthony Pastor nos ofrece un relato de tensión in crescendo en el que la intensidad de los sentimientos, que parecen querer desbordase violentamente en cualquier momento, se confunden con lo agreste y árido del paisaje y las salvajes inclemencias meteorológicas.
Gráficamente, el autor de Los casos de Sally Salinger experimenta una importante evolución en esta obra. Sus viñetas se vuelven más panorámicas, abundan los planos generales descriptivos donde el paisaje parece devorar a los personajes que aparecen. Encontramos numerosos encuadres que simulan el uso del gran angular en el cine y en cambio también se atreve con primeros planos más cerrados, más centrados en el rostro sudoroso y atormentado de los protagonistas.
Sus páginas tienen una estructura de tres tiras con dos o tres viñetas cada una y no renuncia a incluir cuadros más amplios como en la espléndida escena de obertura, salvaje, poética y evocadora al mismo tiempo. Sus personajes y también sus caballos están crispados, sus cuerpos se retuercen y saltan a la mínima y los rostros suelen estar tensos o desencajados. El paisaje es expresivo, parece acompañar las obsesiones de Billy y de los habitantes del pueblo. El colorido es espectacular; destacan los naranjas y marrones violentos para las escenas diurnas y los violetas y azules densos para las nocturnas. En el desierto también encontramos tonos más apagados y polvorientos de verdes y amarillos.
Anthony Pastor nació en Francia el año 1973. El autor de La mujer de la estrella, ha vivido en Madrid y luego en París donde estudió en la Escuela de Artes Decorativas de la capital francesa. Sus primeros pasos profesionales se encaminan hacia el mundo del teatro donde se dedica a escribir y diseñar decorados, un trabajo que le hace residir temporalmente en el Reino Unido. Paralelamente, realiza diversos trabajos para revistas y fanzines hasta que en 2006 publica su primer álbum titulado Ice Cream para la editorial Actes Sud-L’Àn 2, una obra que recibe el distintivo ‘Attention talent’ de la FNAC. Sus siguientes obras; Hotel Koral (2008) y Las Rosas (2010) lo confirman como un autor a seguir. Esta segunda obra entra en la selección oficial del Festival de Angoulême del 2011.
El año siguiente publica el primer álbum de la serie Los casos de Sally Salinger que se titula Castilla Drive (2012) al que seguirán Bonbons atomiques (2014) y el relato corto Affaire de couple que se publicó en la revista Citrus de octubre de 2014. Entre 2013 y 2015 dibuja tres volúmenes de la colección de libros ilustrados en blanco y negro titulada Les petits Polars, en concreto se encarga de Dix doigts dans l’engrenage (2013) escrito por Christian Roux; Le cri de la fiancée (2014) con textos del mismo Pastor y Le soleil se couche parfois à Montpellier (2015) con una historia de Antoine Chainas.
Posteriormente inicia su segunda serie, una suerte de road movie situada en la década de los veinte del siglo pasado, compuesta por dos álbumes titulados Le sentier des reines (2015) y La Vallée du Diable (2017).
No War (2019-2021) es su siguiente proyecto, una serie en 6 capítulos que a causa de la pandemia se editó en solo 5 álbumes, siendo el último doble. En 2021 firma el guion de Par la forêt, un one shot dibujado por Jean-Christophe Chauzy, en 2023 publica La femme de L’étoile (La mujer de la estrella) que firma en solitario y que lo devuelve al primer plano del mercado de la bande dessinée y en 2025 ha publicado Billy Lavigne que abunda en la temática del western.
Técnicamente y materialmente, el álbum publicado por Yermo Ediciones es muy correcto. Es un tomo en tapa dura, tiene un tamaño suficiente para disfrutar del arte de Pastor, su papel es bueno y está también bien impreso. No contiene ningún material adicional, ni gráfico ni escrito, y cuenta con un precio bastante razonable en ellos tiempos que corren.
Abre los ojos, le ordena el narrador de la historia a Billy Lavigne cuando inicia su epopeya mortuoria. Vete. Y abre los ojos, Billy le vuelve a decir cuando finaliza el relato. Porque el joven vaquero ha de averiguar lo que ha ocurrido en Claredon, ha de enfrentarse a la verdad para poder seguir hacia adelante, pero quizás también ha de olvidarse de todo para poder sobrevivir. Para irse en paz. Con Billy Lavigne, Anthony Pastor nos entrega un poderoso relato melodramático que se incrusta en nuestros recuerdos y que puede tardar una eternidad en desvanecerse. Incluso si cerramos los ojos…
Salut!
Lo mejor
• La intensidad dramática de la obra.
• El salto evolutivo en el estilo gráfico de Anthony Pastor.
• Un coloreado excepcional.
Lo peor
• Algunos personajes secundarios menos definidos.
Guion - 8.5
Dibujo - 9
Interés - 9
8.8
Melodrama
En un entorno agreste y desértico el drama mortuorio de Billy Lavigne nos atrapa y nos sorprende
















Gracias por tu reseña, Tristán. Conocí a Anthony Pastor con La Mujer De La Estrella, motivado por tus comentarios sobre dicha obra. Es un autor muy interesante que va desarrollando una constante evolución. Los europeos siguen siendo líderes en el western del 9° arte
Nippur,
totalmente de acuerdo en lo último que dices.
Si puedes conseguirlos, dale una oportunidad a los tres casos de Sally Salinger. Es genero negro, diferente, pero del bueno.
Salut!