Edición original: Ben 10 (Dynamite, 2026)
Guion: Joe Casey
Dibujo: Robert Carey
Color: Ren Spiller
Formato: grapa, 32 páginas, 4,99 $

Ultimate Ben 10

Ben 10 es una de esas series que han marcado la infancia de muchos. Para empezar, tenía un concepto muy llamativo: un niño se encuentra con un reloj alienígena que lo puede transformar en diversas criaturas extraterrestres, cada una con sus propios poderes. Un gigantón forzudo de cuatro brazos, una especie de piromántico biológico, un trasunto de pitufo superinteligente… La variedad era muy divertida y daba mucho pie a un desarrollo serializado, pues para cada transformación existía una curva de aprendizaje, tanto técnica como personal. Por supuesto, también era una excusa fantástica para vender muñequitos (un placer culpable que incluyo entre mi juventud).

Lo que muchos quizás no sepan es que el equipo creativo original de Ben 10 se hacía llamar «Man of Action» y estaba formado autores que los amantes del cómic conoceremos de buena mano: Duncan Rouleau, Joe Casey, Joe Kelly y Steven T. Seagle. Pues bien, hace no mucho conocimos la noticia de que ese mismo equipo creativo se había reunido de nuevo para presentarnos una especie de «versión ultimate» de la queridísima franquicia. Parece que esta será la versión de la historia que siempre se quiso hacer pero no se pudo por limitaciones de Cartoon Network. Para ello, los autores y la propia Cartoon Network se han aliado con la editorial Dynamite, encargada de gestionar el proyecto.

Reserva tu tragaperras comiquera

Cabe señalar que este lanzamiento ha dado para bastantes titulares por sus cifras de reserva. Según los últimos datos que hemos conocido, la expectación por el lanzamiento era máxima, pues se han alcanzado los 82 000 pedidos de reserva y se espera que la demanda real acabe siendo superior. Eso sí, entre esas cifras se esconde un testimonio del mercado y su estado actual: 13 000 de esas reservas han sido para las cada vez más extendidas “mystery blind bags”, mientras que otras 16 000 corresponden a ediciones limitadas de todo tipo… Entre tanto, más allá de los datos, los autores insisten en que han puesto todo su corazón en este reinicio y en que van a volarles la cabeza a los seguidores. «Esperad a ver lo que pasa en el número dos», dicen… Bueno, por ahora toca hablar del número uno.

Empezamos diciendo que este primer número cumple con lo mínimo que se espera: resulta una lectura muy entretenida. En términos televisivos de Cartoon Network, da la impresión de que lo narrado aquí podría componer los primeros minutos de un capítulo, su primera mitad. No nos falta el clásico cliffhanger de número uno al final, pero lo cierto es que resulta un tanto anecdótico. Más bien, da la impresión de que se nos haya cortado la acción por la mitad a causa de la limitación espacial.

Lo familiar se entremezcla con un toque extra de crudeza

Aun con todo, en estas primeras páginas ya encontramos aquellos elementos que tanto definen a la franquicia y, al mismo tiempo, alguna novedad que deja intuir hacia dónde se dirige el barco. Por supuesto, asistimos a la presentación del trío protagonista (Ben, Gwen y el abuelo) y sus dinámicas, tan chinchonas y cargadas de conflicto como siempre. Eso sí, se dejan entrever ciertas pinceladas de un contenido dramático más atrevido, como una aparente situación de conflicto y rechazo entre Ben y sus padres. Ben también tiene una personalidad que tiende más hacia un preadolescente muy rebelde y problemático. En general, todo se corresponde con lo que ya conocemos, pero parece permitirse un pasito más de crudeza de lo que se aprecia en la serie original, suavizada para un público más infantil.

En cuanto al apartado artístico, tengo opiniones encontradas. El dibujo de Robert Carey no me llega a convencer. Es como si se acercara y se alejara al mismo tiempo del estilo y de los diseños originales. Para las escenas más reposadas, transmite un aire de extrañeza que quizás considero excesivo para la historia. Creo que aleja un poco al lector de los personajes al añadirles un tinte surrealista, y eso es algo que no le conviene nada a una historia como Ben 10. En contraste y a causa de los mismos motivos, sí funciona muy bien al representar a los alienígenas, que adquieren un aspecto brutal, palpable, por momentos casi terrorífico. La narrativa de la acción brilla junto a ellos y no hace más que aumentar la curiosidad por cómo será el resto de diseños. Por último, el color de Ren Spiller hace un buen trabajo a la hora de aportar textura y, sobre todo, transmitir ese recubrimiento verdoso tan característico de la franquicia.

En general, el primer número de lo que podríamos considerar un «Ultimate Ben 10» es un bocadito muy apetecible y entretenido. A pesar de los vaivenes del apartado gráfico, ofrece motivos suficientes para ilusionar a los amantes del personaje con una buena dosis de sorpresas con las que especiar la revisita. Habrá que quedar atentos a las próximas entregas para ver hasta qué punto se subvierten las expectativas.

Lo mejor

• Las pinceladas de crudeza añadida.
• La brutalidad de los nuevos diseños extraterrestres.
• Transmite la sensación de ser Ben 10.

Lo peor

• El estilo de dibujo no favorece las escenas más calmadas.
• No es un primer número muy contundente.
• Se nos emplaza a la segunda entrega para sorprendernos de verdad.

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