
Lanzando el guante
Un poco de contexto: hace un par de meses os hablábamos del primer número de Ben 10, el gran reinicio de la franquicia en formato cómic que tanto está dando que hablar. En aquel primer número nos encontrábamos las bases de lo que cualquier seguidor podría esperar, pero ya anticipábamos algunas sorpresas, como un tono algo más crudo en lo visual y lo narrativo. Estábamos ante un buen primer número, sin demasiados argumentos para dejarnos boquiabiertos, aunque sí con la personalidad suficiente para plantar la semillita del interés. En términos televisivos, se podría decir que parecía la primera mitad de un capítulo de la serie.
En vista de que este nuevo cómic sigue su curso y la conversación a su alrededor se mantiene avivada, podría ser buena idea rebasar nuestra tónica habitual, la de hablar únicamente del primer número USA y quedar a la espera hasta que alguna editorial patria se anime a traerlo. Más aún, vengo para recoger una especie de guante, aquel que lanzaron sus creadores cuando hablaban de qué nos deparaba la historia. Ni cortos ni perezosos, se atrevieron a afirmar que algunas sorpresas iban a volarnos por completo la cabeza. Mencionaban, concretamente, el número dos y posteriores como hitos a los que debíamos quedar atentos en este sentido.
Está claro que hace falta cierto nivel de audacia para lanzar una serie tan esperada y proponer que los primeros momentos explosivos no llegarán hasta el número dos (quién sabe si como estrategia de marketing en los tiempos que vive la industria). Por eso mismo, tal vez sería particularmente interesante hablar de este segundo número con tal promesa en mente: ¿de verdad encontramos en él motivos para la conmoción lectora?
Mirando el guante
Lo primero que llama la atención del número es la diferencia en cuanto a planteamiento respecto al primero. Si ese primero era más contemplativo y trataba de establecer el clima de la historia, este segundo transcurre más como una torna de página, como una historia ya arrancada cuyo impulso se conserva de principio a fin. En este sentido, podríamos resumir los acontecimientos del capítulo como una secuencia de acción continuada que se acompaña de un par de escenas paralelas.
El resultado más inmediato de la estructura mencionada es que esta vez tenemos un ritmo mucho más alto, en ocasiones desenfrenado. Se desarrolla y enfatiza la confusión que Ben atraviesa al vivir tantas transformaciones descontroladas del omnitrix. Por momentos, se sigue presentando como una escena que podría pertenecer a una película de terror. Si en la serie de televisión vemos a un adolescente entusiasmado por las posibilidades molonas de la biología alienígena, aquí tenemos a uno aterrado, completamente superado por las circunstancias y sumido en una secuencia cercana al terror corporal. Aquí es donde el toque sucio y cruento del dibujo de Robert Carey vuelve a destacar como ingrediente estrella de la receta.
Al respecto del dibujo, da la impresión de que esa brisa de esoterismo y surrealismo que se respiraba en el primer número no hace tanto acto de presencia. Los personajes ya no se presentan con morfologías tan distorsionadas, sino con un realismo más rígido. Todavía se nota la personalidad del dibujo, pero de una manera notablemente distinta. Me pregunto si se debe a un cambio de parecer, a la existencia de distintas intenciones narrativas o, quizás, a una alucinación de quien escribe.
El guion también parece proponer cierto cambio de enfoque, sobre todo en cuanto a los diálogos. Las conversaciones de apariencia insustancial, que servían para presentar a los personajes y transmitir esa densidad calmada propia de la excursión familiar, se sustituyen por intercambios mucho más certeros, elocuentes y cargados de información sustancial. Aunque representen una minoría de las páginas, han sido la parte que más me ha gustado y sorprendido.
Recogiendo el guante
Y sí, declaro con convencimiento que los diálogos son el aspecto que más me ha sorprendido porque no he encontrado mucho más espacio para la sorpresa. Empecé a escribir estas líneas con la intención de recoger aquel guante de los autores y responder a una pregunta: ¿de verdad este segundo número te vuela la cabeza? Me temo que, en este caso, no me guardo ningún comentario más bajo la manga, ninguna última observación con la que aportar un giro a la reseña: lo descrito es todo lo que tiene por ofrecer este cómic. Si debía encontrarse en él alguna escena de impacto destacado, desde luego yo no he sido capaz de hacerlo.
A pesar de todo, esta es la parte del texto en la que me veo obligado a matizar las conclusiones: como quien dice que lo importante son los amigos que hacemos por el camino, no señalaría la ausencia de sorpresas cataclísmicas como un gran defecto de la serie. Si bien implica cierta falta de correspondencia con las expectativas generadas por los propios autores, lo cierto es que, por todo lo demás, este reinicio de Ben 10 sí está ofreciendo una perspectiva fresca, interesante y atrevida sobre la historia con la que tantos hemos crecido.
Puede que todavía queden muchas cabezas por volar, pero se aprecia un ánimo sincero por trazar líneas narrativas inesperadas, desde los acontecimientos hasta el tono. Con solo dos números, Joe Casey y Robert Carey han generado en mí un deseo poco habitual de seguir cada nueva grapa a ritmo norteamericano. ¿Quién sabe? A lo mejor hasta me animo a dedicarle otro comentario a la tercera entrega. Si alguna de las personas que leen estas líneas también sigue la serie, me encantaría saber su opinión: ¿a ti qué te está pareciendo?
Lo mejor
• La elocuencia añadida de los diálogos.
• El enfoque crudo sobre el omnitrix y sus efectos.
• Se plantan los primeros misterios…
Lo peor
• …pero no se cumplen las sorpresas prometidas.
• La densidad narrativa se reduce mucho. Pasan muy pocas cosas.















A mí me ha parecido entretenido y el tipo de tebeo que a lo mejor le gusta a mi hijo cuando aprenda a leer. Lo cual es positivo, basta ya de tebeos donde tienes que haber leído 5000 tebeos derivados de un evento para enterarte de algo. Tiene que haber tebeos para un público joven y creo que este lo es. También pienso que muchos tebeos de mi infancia releídos hoy me ofrecen algo como adulto y este Ben10 ahora mismo no me ofrece mucho. Es verdad que en este número 2 parece que va a haber más chicha de la que el 1 ofrecía pero no parece nada que no hayamos leído 1000 veces. Le daré un par de números más y si la cosa sigue igual chao, bacalao.
Crucemos los dedos para que te convenza en ese par de numeritos extra, aunque estoy bastante de acuerdo con tu análisis. Muy interesantes las comparaciones que haces. ¡Un saludo!
Voto por la Reseña mensual.
Esto es mandanga de la buena.
El dibujo no me convencía, pero aquí me ha callado totalmente con su manera de dibujar las distintas fisiológicas alienígenas.
Y todo tiene un ambiente que da mal rollo.
Pues reseña mensual tocará. Totalmente de acuerdo con el mal rollete. ¡Gracias, Antonio!