BATERÍA DE RESEÑAS #3

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En el día de hoy, la sección Batería de reseñas regresa a la pantalla de los lectores habituales de Zona Negativa. La tercera entrega de esta nueva etapa ofrecerá un ecléctico repaso realizado por Sergio Robla, Alberto Morán, y David Fernández, quienes comentaran sus impresiones acerca de un amplio y variado surtido de tebeos: Leyendas de Batman #1: Chamán, X-Men vol.3 #23, Los nuevos 4 Fantásticos vol.6 #1, Wolverine #66, JSA vol.2 #7, X-Factor #20, La Guerra de los Sinestro Corps #3 y Batman vol.2 #12..

Sin más dilación, entremos en materia…

LEYENDAS DE BATMAN #1: CHAMÁN, reseñado por David Fernández

Edición Original: Legends of the Dark Knight # 1 a 5; DC Comics.
Edición España: septiembre de 2007; Planeta DeAgostini Cómics.
Guión: Dennis O´Neil.
Dibujo: Ed Hannigan.
Entintado: John Beatty.
Color: Richmond Lewis.
Formato: tomo recopilatorio de 144 págs.
Precio: 6,95 €.

Muchos lectores recordarán el impacto de la primera adaptación cinematográfica de Batman (Tim Burton, 1989), que sirvió no sólo para catapultar una franquicia que pese a su irregularidad ha generado millones de dólares de beneficios, sino también para otorgar un nuevo impulso al panorama editorial de uno de los más populares personajes del Noveno Arte. Envalentonados por la cálida acogida de las personalísimas versiones del Hombre Murciélago alumbradas por autores de la talla de Alan Moore, Frank Miller o David Mazzuchelli –nos referimos, claro está a La Broma Asesina, El Regreso del Caballero Oscuro y Año Uno–, DC Comics aprovechó la coyuntura para crear una nueva cabecera protagonizada por el protector de Gotham City: Legends of The Dark Knight. Su vocación era la de aprovechar el tirón mediático del personaje mediante la narración de historias desarrolladas durante los primeros años de su cruzada contra el crimen, a través de miniseries autoconclusivas acometidas por equipos creativos rotatorios. Y nadie mejor que Dennis O’Neil –toda una institución del cómic norteamericano– para guionizar Chamán, primera historia serializada de esta nueva colección.

Precisamente coincidiendo con el estreno de Batman Begins (Christopher Nolan, 2005) Planeta DeAgostini Cómics inició un proceso de recuperación de la bibliografía de Batman culminado en septiembre de 2007 con una de las más esperadas reediciones: Leyendas de Batman, particular versión de Legends of the Dark Knight, inaugurada precisamente con Chamán. Esta historia hunde sus raíces en los viajes realizados por el joven Bruce Wayne con la intención de perfeccionar un entrenamiento que le permitirá luchar contra el crimen gothamita. Acompañado del cazarrecompensas Willy Doggett, Wayne persigue al asesino Thomas Woodley a través de las gélidas montañas de Alaska, pero el infortunio se cebará con tan particular expedición. Tras una accidentada ascensión, el joven aspirante a héroe despierta en una cabaña de una tribu india de Otter Ridge, sin lograr comprender cómo pudo sobrevivir a las extremas condiciones imperantes en la montaña. Ya de vuelta en Gotham, Wayne encuentra la inspiración simbólica a partir de la cual gestar su espectáculo de teatralidad y engaño con el que socavar la voluntad y el ánimo de los delincuentes. Pero también debe mantener la fachada de adinerado playboy y filántropo, razón por la cual decide financiar los estudios del Dr. Spurlock, relacionados con la tribu de Alaska con la que se topó en su viaje iniciático. Sin embargo, durante los primeros pasos de su cruzada, Batman se topará con una serie de muertes cuanto menos desconcertantes, relacionadas con rituales indios.

A través de esta historia de corte clásico, O’Neil trata de dotar de mayor calado los orígenes narrados en Batman: Año Uno, incorporando raíces nativas americanas a la mitología del Hombre Murciélago. Y por momentos lo logra, sin llegar a acercarse al nivel evidenciado por Miller y Mazzuchelli, pero abordando interesantes cuestiones relacionadas con el icónico personaje: sus miedos, temores, dudas e inseguridades, el perfeccionamiento de sus habilidades a través del ensayo y el error, sus primeras colaboraciones con James Gordon, etc… Como curiosidad, cabe comentar que el veterano guionista desarrollaría parte de esta trama en The man who falls, historia publicada originalmente en el recopilatorio Secret Origins que sirvió de inspiración para Christopher Nolan y David Goyer durante la gestación de Batman Begins.

En el apartado gráfico, Hannigan logra capturar el estilo clásico que desprenden los guiones de O’Neil, ofreciendo destellos comedidos, realistas, y por momentos realmente inspirados, de los primeros pasos del cruzado enmascarado. Le acompaña Richmond Lewis, pintora y colorista ocasional, solvente, pero un poco alejada de su inspirada participación en Batman: Año Uno –obra dibujada por su pareja David Mazzuchelli–.

En definitiva, un entretenido cómic, que sirve como perfecto punto de partida para una colección imprescindible para los numerosos incondicionales del Caballero Oscuro, que con la edición de Planeta DeAgostini tienen a su alcance interesantes historias del personaje, a un precio imbatible.

Enlace de interés: Reseña de Leyendas de Batman: Chamán, por Juanjo Palacios.

X-MEN vol.3 #23, reseñado por David Fernández

Edición original: X-Men #194 (diciembre de 2006); Marvel Comics.
Edición España: noviembre de 2007; Panini Cómics.
Guión: Mike Carey.
Dibujo: Humberto Ramos.
Entintado: Carlos Cuevas.
Color: Edgar Delgado, de Studio F.
Formato: serie regular mensual; grapa de 24 págs.
Precio: 1,95 €.

Como ya comentamos en su momento –ver enlace al final de esta reseña–, el debut de Mike Carey al frentea británico. Pero a la espera de una etapa sólida y consistente, que devuelva a los “hijos del átomo” a una posición de privilegio en lo que a la calidad de sus historias se refiere, la franquicia mutante necesita algo más que reiteradas promesas de épocas gloriosas venideras. A la espera de lo que nos puedan deparar las etapas de Mike Carey y Ed Brubaker en general, y el evento Complejo de Mesías en particular, en las líneas que siguen a continuación comentaremos la primera entrega de Infección primaria, donde el dibujante mexicano Humberto Ramos debuta como sustituto temporal del canadiense Chris Bachalo.

Mientras Cable y Bala de Cañón ultiman las reparaciones del Conquistador, ingenio volador sustraido a los Hijos de la Cámara que parece destinado a convertirse en el nuevo cuartel general del equipo de asalto liderado por Pícara, el resto de los hombres-x seguirán la pista de la clínica donde, tal y como se relató en entregas previas de la colección, encontraron a Lady Mente Maestra y Centinela Omega, víctimas de crueles experimentos con mutantes. Detrás de la escabrosa trama parece ocultarse un viejo conocido del Charles Xavier: el Dr. Palance, genetista de algún modo relacionado con el enésimo villano de la superpoblada galería mutante: Pandemia.

Con el paso de las entregas, Carey continua avanzando en el proceso de adaptación a una colección de género superheroico puro y duro –el cambio de su etapa Vertigo a la asunción de colecciones Marvel ha sido brutal–, y aunque de momento está muy lejos de alcanzar el nivel mostrado en títulos como Lucifer o Hellblazer, su andadura parece bastante prometedora, tomándose las molestias necesarias para desarrollar la interacción entre los diferentes personajes. Sin ser de transición, este número se limita a plasmar una sucesión de escenas de acción tras la que se intuye los primeros esbozos de la nueva línea argumental, siendo demasiado pronto para enjuiciar el interés de la misma.

Por lo que al apartado gráfico se refiere, reconozco que mi valoración está totalmente condicionada por la admiración que siento por Chris Bachalo, de forma que su mera ausencia ya es toda una contrariedad. Curiosamente, se ha comentado que la elección de Humberto Ramos como su sustituto obedece a la vocación de mantener un estilo similar en la colección. Y lo cierto es que desconozco si alguien más comparte esta opinión, pero por mucho que me esfuerce, no logro apreciar demasiados puntos en común entre ambos dibujantes. En mi opinión, el inconfundible estilo de Ramos encaja mejor con proyectos de marcado componente juvenil y/o cómico, como DV8, Crimson, Out There, o su futura estancia en Runaways, donde sin lugar a dudas puede sacar mayor partido a sus trazos angulosos e hiperbólicos de influencia cartoon / manga. Ello no obsta para reconocer que acomete con éxito la papeleta de sustituir a Bachalo, ofreciendo su particular visión de los hombres-x sin recrearse demasiado en detalles y florituras.

Artículo de referencia: X-Men: Supernovas, de Mike Carey y Chris Bachalo.

LOS NUEVOS 4 FANTÁSTICOS vol.6 #1, reseñado por David Fernández

Edición original: Fantastic Four #544 (mayo de 2007) y The Thing vol.2 #6 (junio de 2006); Marvel Comics.
Edición España: enero de 2008; Panini Cómics.
Guión: Dwayne McDuffie y Dan Slott.
Dibujo: Paul Pelletier y Kieron Dwyer.
Entintado: Rick Magyar y Kieron Dwyer.
Color: Paul Mounts y Laura Villari.
Formato: serie regular mensual; grapa de 48 págs.
Precio: 3’25 €.

Tras los sucesos narrados en la miniserie Civil War, obra de Mark Millar y Steve McNiven, el status quo de Los 4 Fantásticos varió sensiblemente: la alineación de Reed y Susan Richards en bandos opuestos de la contienda derivó en el nacimiento de tensiones y resentimientos de indudable gravedad, hasta el límite de poner en peligro no sólo la estabilidad de un matrimonio sobre el que se cimentan las hasta entonces sólidas bases de “La primera familia de Marvel”, sino también la cohesión de uno de los supergrupos más emblemáticos de “La Casa de las Ideas”. Al desaguisado planteado por Millar –por mucho que insista el escocés, Mr. Fantástico jamás actuaría de ese modo–, habría que añadir la decepcionante etapa de Joe Michael Straczynski al frente de la colección, de forma que el reto al que se enfrentaba el guionista Dwayne McDuffie era mayúsculo.

Tras un par de números de transición bastante superiores a la media de lo que venía ofreciendo J.M.S., McDuffie preparó un número en el que, bajo el sensacionalista logo de Los Nuevos 4 Fantásticos, se mostraba en portada ilustrada por Michael Turner al matrimonio formado por Tormenta y Pantera Negra como integrantes del famoso cuarteto. Dejando a un lado la efectividad de la estrategia publicitaria –no tardó en agotarse la primera tirada de este cómic–, lo cierto es que Reconstrucción, capítulo 1: De lo ridículo a lo sublime nos presenta un escenario bastante menos desasosegante para los incondicionales de los 4F: con vistas a dedicar a su reconciliación el tiempo que merece, Reed y Sue deciden tomarse un pequeño respiro de sus obligaciones como miembros de Los 4 Fantásticos para embarcarse en una segunda luna de miel. Teniendo presente acontecimientos recientes, como el atentado contra la Embajada de Wakanda en Nueva York, deciden ofrecer cobijo a los recién casados T’Challa y Ororo en el Edificio Baxter, donde además de contar con la eventual ayuda de Ben y Johnny, podrán ejercer como sustitutos temporales de Mr. Fantástico y La mujer invisible. Como no podía ser de otra forma, la situación no tarda en complicarse, hasta el punto de involucrar a Uatu, El Vigilante, el antiguo Deathlock, Gravedad, héroe adolescente recientemente fallecido, y la inesperada presencia de un viejo conocido.

Más allá de los diligentes guiones de McDuffie, sorprende de forma muy grata la presencia de Paul Pelletier, dibujante al que ya conocíamos por su trabajo en tíitulos como Los Exiliados, o Hulka, pero que pocas veces ha mostrado el nivel apreciable en estas páginas. Tomando a Alan Davis como referente bastante evidente –los rostros, las expresiones, las poses e incluso la composición de página y distribución de viñetas recuerda al trabajo del virtuoso dibujante inglés en la muy recomendable miniserie Los 4 Fantásticos: El FinPelletier se postula como un autor a tener muy en cuenta, mostrándose como una elección muy adecuada para hacerse cargo de esta colección.

En definitiva, lejos de confirmarse, los peores presagios acerca de esta nueva etapa de los 4F se han diluido tras la lectura de este cómic, pues Duffie y Pelletier nos traen de vuelta elementos consustanciales a la tradición de estos veteranos personajes, pioneros de la combinación del género superheroico, aventura, acción, y un fuerte componente de ciencia-ficción, sazonado con agradecidas notas de humor que presagian una etapa realmente entretenida.

Comentario aparte merece la edición española a cargo de Panini Cómics, que una vez más, y de forma injustificable, incluye material de relleno, en este caso una nueva entrega de la serie regular de La Cosa, guionizada por Dan Slott. Dejando a un lado la calidad del material –dudosa, cuanto menos–, resulta abusivo privar al lector de la facultad de decidir qué colecciones seguir y cuáles excluir de su lista de la compra mensual. Por otra parte, llama poderosamente la atención la inauguración del sexto volumen, propiciada por una renumeración que parecería más adecuada para la inminente –y, al parecer, decepcionante– etapa de Mark Millar y Bryan Hitch al frente de la colección.

Artículos de referencia:

Los 4 Fantásticos vol. 5, #1-6..
Los 4 Fantásticos: El Fin.

WOLVERINE #66, reseñado por Alberto Morán

Wolverine #66 USA
Guión: Mark Millar.
Dibujo: Steve McNiven.
Formato: Comic Book de 24 páginas.
Precio: 2,99$
Marvel.

El primer número de Old Man Logan (¡anunciado en Zona Negativa!) es una presentación de formato clásico: va al grano y nos explica brevemente y sin demasiados detalles cómo ha llegado el mundo a la situación actual, cuales son las circunstancias de Logan, quienes son los buenos y quienes son los malos, y de qué va a tratar el arco (a grandes rasgos).

El futuro apocalíptico en el que tendrá lugar la historia, triste y desesperanzador, hace gala de una más que evidente influencia de Sin Perdón, aunque la diferencia con la película salta a la vista y pone automáticamente una diana en la frente de uno de los personajes. La otra influencia de Millar, el Regreso del Señor de la Noche, de momento es muy tenue. Por ejemplo, en el fondo de su alma Logan quiere volver a la pelea, pero la situación es muy distinta a la del protector de Gotham: el tiempo apenas hace mella en Lobezno, que sigue teniendo sus garras, su factor curativo, etcétera; mientras que para Batman el tiempo es una losa realmente pesada que reduce su efectividad y le obliga a usar la cabeza. En general, la obra de Miller parece ser más una inspiración que una influencia sólida, lo que se agradece. Nadie querría un calco.

Todavía no se puede decir mucho de la caracterización de Logan como protagonista, salvo que recuerda al Clint Eastwood de la mencionada película. Taciturno, serio, con el alma prácticamente muerta y la mirada triste, y es que la situación que vive el mundo no es para menos. Los personajes secundarios son sencillos complementarios y el diálogo contribuye a la atmósfera del cómic y está convenientemente escrito. Hay algunas referencias aquí y allá al Universo Marvel. Algunas son sólo eso, referencias, y se mencionas casi de pasada. Otras han sido sometidas un lavado (o ensuciado) de cara pero sólo para ser convertidas en chistes o personajes de una sola idea. Y una, al final, es un guiño simpático.

El dibujo de McNiven es, como siempre, muy bueno. Impresionante, meticuloso y espectacular, con planos grandes que permiten regodearse en los detalles. Dibuja muy bien un Logan que irradia cansancio, hastío, derrota. El apartado gráfico en general es muy gratificante, y tanto el trazo como los diseños y el color encajan a la perfección con el tono que Millar quiere imprimir.

Old Man Logan empieza bien, con una presentación adecuada a la que hay que añadir un dibujo más que notable y una ambientación pesimista bien recreada. No obstante, apenas va más allá de la capa superficial y estética. Es precisamente eso lo que hace temer que pese a la buena premisa, la historia acabe por convertirse en una galería de curiosidades y revisiones de personajes a lo Millar con un formato similar al de Enemigo del Estado o Marvel Knights Spiderman. Pero de momento, tiene un merecido voto de confianza.

JSA Vol.2 #07, reseñado por Alberto Morán

Edición original: JSA #07
Guión: Geoff Johns.
Dibujo: Dale Eaglesham.
Formato: Comic Book de 24 páginas.
Precio: 1,95€
Planeta DeAgostini.

Vamos a ver, ¿la sangre metalizada de Reichsmark es planteada o dorada? A ver si se aclara el colorista.

En este número, Johns incorpora a la JSA a Ciudadano Acero, la versión moderna del Comandante Acero de la Edad de Oro. Una buena idea que sigue con su afán de recuperar a personajes del pasado a través de sus descendientes, que es de lo que trataba el primer arco. El cambio de nombre se debe a que el hombre bajo el traje no es militar, y además suena muy bien y es apropiado: no es un millonario que ha sintetizado su nueva piel o un ser extraordinario que nació con ella, es un tipo corriente que consiguió sus poderes con un poco de valor y otro tanto de suerte, sin comerlo ni beberlo, y que reacciona de forma acorde al giro que ha dado su vida.

Como siempre en estos casos (incorporación de miembros/actualización de personajes clásicos) Johns lleva bien la situación desde el principio hasta el fin. Toda la historia tiene un tono trágico sin caer en el melodrama, tanto por la situación de Nate – presentada en números anteriores – como por los problemas que le causan sus recién adquiridos poderes; y es agradable verle evolucionar desde el miedo y la duda iniciales a una incipiente confianza y tranquilidad. Su papel de momento no está claro y resulta un poco “héroe a la fuerza”, pero un hombre corriente que acaba metido a superhéroe en estas circunstancias y llevando semejante legado puede dar juego.

Por otra parte, Starman sigue anticipando cosas sobre acontecimientos titánicos futuros sin que nadie le entienda una palabra, y es encantador. Sigue siendo un personaje divertido y entrañable. La caracterización y los diálogos son estupendos, con un Damage más integrado pero todavía resentido y un poco capullo, o Ciclón buscando la guía y supervisión de Stargirl. Power Girl sí está genial en su papel de instructora dura, motivadora y sexy.

El dibujo de Eaglesham sigue siendo bueno, aunque es sensiblemente peor que en otros números. En ocasiones dibuja a Nate con un físico casi ridículo de puro exagerado: una persona tullida que ha pasado las tres últimas semanas en coma no puede tener un cuerpo de culturista, por mucho fútbol americano que practicase. Y no, no se puede explicar por el acero orgánico. ¿Y por qué Hawkman trabaja en una forja con su máscara de halcón debajo de la careta protectora? Rarezas puntuales aparte, sigue siendo muy claro, bonito y bien narrado.

X-FACTOR #20, reseñado por Alberto Morán

Edición original: X-FACTOR Vol.3 #23
Guión: Peter David y Christos Cage.
Dibujo: Pablo Raimondi.
Formato: Comic Book de 32 páginas.
Precio: 2,50€
Panini.

Número dividido en tres líneas argumentales. La del Aislacionista es buena, da la oportunidad a David de escribir algunas buenas líneas de diálogo sobre una idea descabellada pero que consigue hacerla sonar como plausible. Su revelación al final del número, eso sí, resulta abrupta y da al traste con toda la manipulación y el sutil tirar de hilos de páginas anteriores. ¿Por qué se habrá tomado tantas molestias? Deja una sensación de extrañeza, más que de sorpresa. Veremos a dónde lleva todo esto, porque el futuro resulta una gran incógnita, y más gracias al cliffhanger.

La segunda línea está relacionada con Layla Miller y cierto personaje que vuelve a escena después de un tiempo. Las escenas que se suceden… bueno, depende de lo que David quiera hacer con ese personaje. Si quería que despertase compasión y piedad, algo de eso hay. Ahora bien, si quería que resultase penoso y diese un poco de vergüenza ajena, lo ha conseguido. Eso sí, Layla lo compensa, y es hilarante ver como controla la situación en vez de ser la perfecta víctima. Por último, la tercera sigue las aventuras de Monet y Siryn, y está bien, aunque una vez ha pasado la presentación, sólo es una aventura sencilla sin demasiado aliciente. Tiene una sorpresa divertida, y promete más.

El dibujo de Raimondi es apropiado para escenas oscuras y tensas, además de tener una buena composición de página y buen ritmo. Pero es tremendamente inexpresivo, y que en un diálogo los implicados basen toda su comunicación gestual en mirarse por el rabillo del ojo no funciona. Algunos de sus personajes resultan estáticos y dibuja una espantosa Loba Venenosa. No está mal, aunque tiene puntos claramente mejorables.

LA GUERRA DE LOS SINESTRO CORPS #3, reseñado por Sergio Robla

Edición original: Green Lantern Nº 23, GL Corps Nº 16, GL Nº 24, GL Corps Nº 17 USA
Guión: Geoff Johns, Dave Gibbons
Dibujo: Ivan Reis, Patrick Gleason, Ángel Unzueta, Pascal Alixe, Dustin Nguyen
Comic-book, 96 páginas, color
5,95 €

Planeta DeAgostini

La guerra llega a la Tierra. En este número asistimos al grueso del conflicto, Sinestro revela el primer objetivo (que no el definitivo) de esta guerra, y no es otro que el que nos han ido explicando en los últimos meses: el centro del Multiverso. En un giro inesperado, esas atroces criaturas que componen el ejército de Sinestro acuden en masa a nuestro pequeño planeta azul. Personajes más cercanos para nosotros como la familia de Hal son reintroducidos en este momento crítico, y Coast City se convierte de nuevo en un posible objetivo para las fuerzas alienígenas.

Al otro lado del universo Mogo y Ranx libran su particular batalla en la que se tratará de dilucidar cuán acertada fue la profecía del Imperio de Lágrimas de Ysmault cuando anunciaron el final de todo. ¿Será la caída de Mogo la señal del fin de todo? Sodam Yat dará un paso más y se convertirá en “el Green Lantern definitivo” a pesar de no ser más que un novato, y la profecía continúa avanzando.

En el nudo de esta historia es donde más complicaciones encontramos en esta epopeya cósmica. Mientras las diferentes historias eran planteadas no había problema, pero en el momento de desarrollarlas, con tantos frentes a la vez, y sin que ninguno tenga una dirección clara (todos responden a la necesidad del momento presente, es una guerra en la que hay poco espacio para la planificación) la lectura no se vuelve confusa, pero sí caótica. ¿Es esto un problema? Sí y no: no lo es cuando los autores nos quieren hacer partícipes de una guerra con todo lo que ello implica, pero sí lo es cuando el frenesí se ve interrumpido cada mes para ver cómo continúa, y cuando una trama se ve interrumpida por otra sin descanso. No se consigue ni una cosa ni otra, ni el caos como elemento argumental ni un ritmo narrativo adecuado. Sin lugar a dudas, la lectura de la saga completa del tirón gana mucho en este sentido.

Ivan Reis, de nuevo, firma los momentos más impactantes del cómic con el buen hacer que le caracteriza: Superman(boy) Prime, el Antimonitor, Hal y los anillos del miedo, la llegada de los Sinestro Corps a la Tierra, Parallax

La mitología Green Lantern sigue creciendo mientras la guerra avanza, y los Guardianes del Universo toman una decisión cuyas consecuencias afectarán a todo el universo. Y es aquí donde Geoff Johns acierta siempre, dando acción y evolución a partes iguales, no limitándose nunca a uno de los dos aspectos de la escritura, sino haciendo que cada cómic cuente.

BATMAN v2 #12, reseñado por Sergio Robla

Edición original: Batman Nº 666 a 669
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Andy Kubert, J.H. Williams III
Comic-book, 96 páginas, color
4,95 €

Planeta DeAgostini

Este número de la actual serie mensual de Planeta es posiblemente el que ofrece la lectura más satisfactoria, pues en 96 páginas contiene dos historias completas y de premisa muy atractiva. Ambas están escritas por Grant Morrison, que parece que es el principal punto de interés de esta serie, pero eso entraremos a valorarlo en un futuro post…

La primera de las historias, de un solo número, nos trae el futuro Batman. DC aprovecha la llegada del número 666 de la serie para crear un episodio de tintes satánicos, con la presentación del tercer Hombre Murciélago creado por el Dr. Hurt y de Damian Wayne como Batman. La aparición de este villano nos plantea la obvia pregunta: ¿entonces en el presente no será vencido? Mientras, la narración del origen de este Batman, con un joven Damian ante el cadáver de Bruce, nos hace preguntarnos qué es lo que ocurrió, lo que ocurrirá. Y… ¿ocurrirá?

Por el momento Morrison juega con la posibilidad de que Damian dejará de ser un niñato insoportable para aceptar su herencia y llegar a ser un héroe, pero no ha dicho que sea el futuro oficial, algo establecido. Y el caso es que funciona. Este episodio independiente explora posibilidades presentes en esas realidad futura. Viendo el estado final de esa serie de personajes podemos inferir su evolución desde el presente, y plantea interesantes posibilidades para próximos relatos.

El plato fuerte de este cómic, sin embargo, es El Club de Héroes. Originalmente conocido como Batmen of All Nations, y más tarde como International Club of Heroes, debutaron en el Detective Comics #215 de Enero 1955 como un grupo de héroes que la actividad de Batman había inspirado alrededor del mundo. En la historia de Morrison se reúnen tras muchos años de separación, a modo de “reunión de antiguos alumnos”, en la mansión Mayhew en una apartada isla. Un crimen pronto pondrá a todos alerta y deberán darse prisa en descubrir al responsable antes de que siga muriendo más gente.

En este desasosegante relato de misterio Morrison explorará las vidas de esos desconocidos héroes y cómo han cambiado desde sus días de pequeña gloria. Al mismo tiempo siembra conceptos que desarrollará más adelante, como la existencia de un Club de Villanos, y la amenaza del misterioso Guante Negro.

Mención a parte merece el dibujo de J.H. Williams III, quien hace un trabajo precioso en estos episodios, y cuya narrativa añade esa inquietud que destila todo el guión. El dibujante, además, retrata a cada uno de los héroes como diferentes estereotipos de los 80, y para hacerlo usa diferentes estilos de dibujo, emulando a artistas y estilos muy reconocibles: El Gaucho por Howard Chaykin, Murciélago Jefe por Steve Rude, Guarda Oscuro por Chris Sprouse, Caballero y Escudera por Ed McGuinness

Una gozada de cómic, con múltiples niveles de lectura, y de carácter independiente a pesar de ser una pieza importante en el gran puzzle de Morrison.

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Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y apasionado por el noveno arte desde que tiene uso de razón, en 2005 comenzó a colaborar en la web colectiva Zona Negativa, centrándose en la preparación de reseñas, entrevistas y crónicas de eventos relacionados con el mundo de la historieta. Estas tareas ocupan buena parte de su tiempo de ocio, junto con la redacción de artículos para las ediciones españolas de DC Comics por encargo de ECC Ediciones.
...nació en 1976 en Tarragona, pero quedó atrapado en el Muro de la Fuente tras la lectura de Crisis en Tierras Infinitas y quedar subyugado por las historias en general. Se las apañó para aprender algo de psicología y algo de informática, y en 2005 fue rescatado por Zona Negativa, para la que analizó hasta los más pequeños detalles del Universo DC. Fanático de los cómics minoritarios, extraños o de lectura compleja, actualmente le encontraréis por las esquinas de ZN opinando sobre cómics de DC.
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menglo
menglo
Lector
21 junio, 2008 11:39

La historia incluida en Batman 12.Club de Heroes,me parece de lo mejor que he leido este año.

Y Johns Williams III,uno de los mejores dibujantes,sobre todo cuando se junta con Morrison.

sputnik
sputnik
Lector
21 junio, 2008 17:04

El 12 de Batman (en españa) es el primer número que puedo decir que he disfrutado. Las dos historias son buenas, con el añadido funcionan por separado sin dejar de formar parte de la trama morrisoniana.
Gran lectura.

sputnik
sputnik
Lector
21 junio, 2008 17:05

“Disfrutado” en el sentido de que es el único que he querido releerme.

Chango
Chango
Lector
21 junio, 2008 19:21

¿ Raimodi inexpresivo?
En este numero en especial no, pero en el anterior entre la cara de Rictor cuando le dan una palmada en la espalda, la de Madrox cuando se percata de la tensión sexual entre loba o rictor… y mas ejempls. Vamos, que el tio el unico defecto que le encuentro es que a veces le quedan unos personajes cabezones o ser demasiado estático.

yoyo
yoyo
21 junio, 2008 19:28

¡Personalmente no me gusta nada Humberto ramos para x-men!,estoy totalmente deacuerdo contigo,no es el estilo que pega con los x-men,¡y menos con el num.200 a la vuelta de la esquina!.

Ciudadano cero
Ciudadano cero
21 junio, 2008 20:36

A mi Humberto Ramos me encanta precisamente porque le da un toque muy caracteristico a esta etapa, alejandose de cosas tan vistas y, en mi opinion, aburridas, como Alan Davis y similares.

Creo que probar algo asi era necesario.

The_Question
The_Question
22 junio, 2008 16:46

Coincido con el tema de los complementos en los cómics de Panini. Por ese motivo dejé hace meses Daredevil (ya me pillaré la serie en tomos) y me planteo hacer lo mismo con los 4F (esta vez sin tomos). Es increíble que nos tomen el pelo de esta manera. Si por el motivo que sea no pueden/quieren sacar la serie en 24 páginas, que la saquen cada dos meses y ya está. Otros editores lo hace con algunas series y no pasa nada.
Otro tema que me mosquea en Panini es la mención del ‘volumen 6’ en Los 4 Fantásticos. ¿Tantos ha sacado Panini en su corta vida? ¿O es que van tan a remolque del anterior editor que se sienten obligados a copiarlos hasta en eso?

Por otro lado voy a hacerte caso y me pillaré Chamán. Esta serie no quería seguirla porque me da la impresión de que se trata de una de esas donde tiene cabida cualquier cosa (no me convence la idea de que mezclen Legends con Elseworlds).

The_Question
The_Question
22 junio, 2008 19:30

David, muchas gracias por tus comentarios y tus reseñas. Leeré atentamente las que dediques a la serie de Leyendas de Batman. Es curioso, pero si Planeta se la hubiese dedicado a la serie íntegra de Legends la compraría con los ojos cerrados. En cambio, y es una opinión muy personal, la opción escogida da la impresión de ser un cajón dónde se mete lo que no saben que hacer con ello. Otra oportunidad (y van…) perdida.

Y lo de los volúmenes de Panini es algo que, por mucho que se me explique, no llegaré a entender nunca. No entiendo porqué se aprovechan los utilizados por Planeta. A mi humilde modo de ver las cosas, en el momento que Panini recuperó los derechos de Marvel se parte, nuevamente, de cero. En ningún momento Planeta usó los volúmenes utilizados por Vertice/Surco y Bruguera. No se, parece como si quisieran apropiarse algo que no les pertenece. Pero bueno, son manías mías.