Antón Guanche

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Edición España: Ayuntamiento de Candelaria – 2014
Guión: Quique Ramos
Dibujo: Eduardo González
Entintado: Eduardo González, Ángel Marrero
Color: Eduardo González
Portada: Eduardo González
Precio: 19 € (tomo en tapa dura de cincuenta y seis páginas)

 

La colección Guanches constituye un interesante y magnífico ejemplo de las posibilidades del cómic como vehículo de difusión de la cultura y herramienta para la enseñanza de la historia. Esta serie es el resultado de un proyecto en el que el Ayuntamiento del municipio tinerfeño de Candelaria, en colaboración con diversas entidades públicas europeas, nacionales y regionales, se ha lanzado a usar la viñeta como mecanismo de divulgación de diversos aspectos de la historia insular macaronésica y especialmente canaria. No es la primera vez que el proceso de conquista e incorporación del archipiélago atlántico a la corona de Castilla es contado a través de los tebeos. El primer número de la serie está dedicado a un personaje histórico cuyos avatares influyeron en la introducción del cristianismo en las islas Canarias y más concretamente, en Tenerife: Antón Guanche.

Antón Guanche fue un aborigen tinerfeño capturado en una de las diversas correrías que los europeos que fue cristianizado y educado por los franciscanos en la vecina y ya conquistada ínsula de Lanzarote. El regreso a su isla natal coincide con los primeros intentos castellanos de hacerse con la isla y con un acontecimiento que habría de influir profundamente en la introducción de la fe católica en Tenerife: el descubrimiento de una talla mariana en el menceyato de Güímar. Con el tiempo, esa imagen se convertiría en la advocación de Nuestra Señora de Candelaria, patrona del archipiélago. En el cómic homónimo, los autores relatan la historia de Antón a través de un hilo que se entrelaza con otros secundarios –en la trama, que no en la Historia de Canarias- como son la introducción del cristianismo y el preámbulo a la conquista de la última de las islas por parte de Castilla.

El cómic presenta, como toda la colección, aspectos notables: edición multilingüe (con versión para personas con dificultades visuales); amplio trabajo de documentación por parte de un nutrido equipo de personas y, casi huelga decirlo, presencia del mismo equipo principal, compuesto por Quique Ramos (alma “pater” del proyecto) y Eduardo González (con colaboración de Ángel Marrero). Todos ellos brindan otra de esas “historias de la Historia” donde, de nuevo, se detectan algunos detalles en los que en los que la objetividad se pierde más allá de lo que sería recomendable en un cómic de una serie que se presenta con vocación divulgadora.

Ya indique en la reseña de Los alzados de la madera que en cuestiones históricas no existía la neutralidad. Esa afirmación podría ser extensiva a gran parte de las disciplinas del conocimiento que no entrarían dentro del concepto tradicional de ciencia, pero me estoy saliendo del asunto. En estos dos números de la serie –que, curiosamente, son el primero y el tercero- se encuentran ciertos aspectos que denotan el deseo de vincular al relato de los hechos una visión de los mismos que, siendo respetable como elección personal y hasta sentimental, chirría bastante con la filosofía declarada de la obra y de la propia colección. Al introducir con carácter globalizador términos como “español” o “canario” a la hora de definir los mundos que colisionan en la persona de Antón Guanche, se simplifican excesivamente realidades más complejas y en modo alguno unificadas política o culturalmente. Esta tendencia se hace más patente cuando entra en juego el elemento religioso.

Como indicaba antes, uno de los argumentos secundarios de la trama pasa por la aparición mariana en el territorio de Güímar. El descubrimiento de la talla por parte de los guanches, su identificación con la diosa aborigen Chaxiraxi (madre del sol y señora del mundo) y su consecuente adoración constituye un aspecto esencial para la comprensión del proceso de conquista e incorporación de Tenerife a Castilla. Las explicaciones de la presencia de esta figura en la isla son múltiples y van desde la leyenda mistificadora (con una talla que presenta poder sobrenaturales capaces de doblegar la fuerza de los pastores que la encuentran y el poder del monarca de Güímar) hasta justificaciones de corte absolutamente magufo (con templarios de por medio) pasando por hipótesis más plausibles (una nave que encalló o una misión evangelizadora precedente de infructuoso resultado). Sí está claro que la adoración aborigen sirvió de punto de apoyo para que la palanca misionera aplicada por Antón Guanche primero y por una representación franciscana después ejerciera una profunda influencia en una parte de la población guanche, con importantes consecuencias durante la conquista (como la separación de los reyes insulares en dos bandos, aunque no fuera la única causa de la misma). Este ejemplo de sincretismo religioso favorecería la campaña de Alonso Fernández de Lugo, pero aquí se presenta en términos muy distintos. Para empezar, se presenta como histórica la versión legendaria de la aparición mariana, lo que vuelve a chocar con la manifestada vocación divulgativa. No es la primera vez que en un cómic de corte histórico se encuentra con la presencia de elementos sobrenaturales en la fuente de inspiración, pero precisamente por esa precedencia se pueden encontrar múltiples ejemplos para salir airoso del reto (como la manera en la que Eric Shanower aborda los mismos en La Edad de Bronce). En otros pasajes da la sensación de que la fe cristiana es presentada como algo desvinculado del resto de las influencias europeas en el proceso de conquista de Tenerife, hasta el punto de llevarla hasta una suerte de plena sintonía con la religión que profesaban los guanches. El resultado es una curiosa contradicción interior de esta exposición concreta con la general de las relaciones entre aborígenes y castellanos, al presentar el paso de las creencias de los primeros a la fe traída por los segundos en términos de transición natural cuando se trataría de un proceso de aculturación de naturaleza pacífica.

Pese a todo lo anterior y con las salvedades indicadas en los párrafos precedentes, hay que aplaudir una iniciativa que bendice a la viñeta como herramienta didáctica, recordar el fin altruista de sus beneficios y recalcar en el aspecto técnico las virtudes y defectos que ya se indicaran en la reseña anterior.

  Edición España: Ayuntamiento de Candelaria - 2014 Guión: Quique Ramos Dibujo: Eduardo González Entintado: Eduardo González, Ángel Marrero Color: Eduardo González Portada: Eduardo González Precio: 19 € (tomo en tapa dura de cincuenta y seis páginas)   La colección Guanches constituye un interesante y magnífico ejemplo de las posibilidades…

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