Aniversarios DC – 70 años del final de Green Lantern vol. 1

Vuelve la sección en la que conmemoramos un acontecimiento de la hisoria del universo DC.

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2026

Con fecha de portada de mayo-junio de 1949, el Green Lantern #38 salió a la venta en Estados Unidos. Y fue la última vez que lo hizo, pues la serie protagonizada por Alan Scott, el primer Green Lantern, fue cancelada. Se desconocen los motivos reales, que podrían ser las bajas ventas o una decisión editorial, pero el caso es que debió ser una sorpresa para los equipos creativos porque había un guión preparado para el Green Lantern #39 que no pudo ver la luz hasta que fue introducido, de manera especial, en el Green Lantern Vol. 2 #88, en marzo de 1972. La gran pérdida de esta serie radica en que fue la única protagonizada por el bueno de Alan Scott, un personaje que gozó de una enorme popularidad en la década de los años 40 y que, a pesar de haber aparecido en un buen puñado de títulos en décadas posteriores, no ha vuelto a tener el mismo status en el Universo DC.

Portada del Green Lantern #38

Esta serie de Green Lantern, el primer volumen de un superhéroe de DC con un anillo verde de poder, comenzó su andadura editorial en septiembre de 1941, poco más de un año después del debut del personaje, en julio de 1940, en las páginas de All-American Comics #16, una de las cabeceras antológicas primigenias junto a Action, Detective, More Fun, All-Star y Adventure. El éxito del personaje fue tal que unos meses después dio el salto a All-Star Comics #2, el número previo a la creación de la Sociedad de la Justicia, donde los grandes héroes del momento se dieron cita para formar el primer equipo de superhéroes, del que Green Lantern, Alan Scott, formó parte al ser uno de los más poderosos.

Alan Scott protagonizó 17 portadas de All-American Comics (#16-32) y otras seis de All-Star Comcis (#2-7) junto a sus compañeros de equipo antes del debut de su propia serie, convirtiéndose en el cuarto superhéroe en tener su propia cabecera, solo después de Superman, Batman y Flash, adelantándose un año a Wonder Woman. No es este un tema baladí, pues muchos otros personajes célebres de DC no tuvieron la misma suerte hasta muchos años después, como Aquaman, El Espectro, Dr. Fate, Green Arrow, Hawkman y Sandman, entre otros muchos, que fueron miembros de la Edad de Oro y cuyos lectores debieron esperar hasta los años 60 o más en algunos casos, para tener sus propias aventuras entre manos. Así, el hecho de que Green Lantern tuviera su serie era un sinónimo del éxito del personaje y su buena acogida entre los fans.

Primera aparición de Alan Scott.

Aquel primer número, escrito por Bill Finger y dibujado por Martin Nodell, los creadores y mismos autores que venían contando sus aventuras desde hacía un año, contaba en las dos primeras páginas el origen del héroe, ya narrado en su debut, a modo de refresco para los lectores recién llegados. Narraban que el origen del poder de la linterna estaba en un meteorito que cayó en la antigua China, provocando unas llamas verdes que hablaban de una profecía que decía así: “Tres veces arderé verde (más o menos, decía en su versión original “Three times shall I flame green”) la primera traerá muerte, la segunda traerá vida y la tercera traerá poder”. Y la primera forma se manifestó al provocar una masacre. Un hombre llamado Chang, aficionado a leer libros de magia y hechicería, fabricaba una lámpara con los restos del meteorito. Unos vecinos, temerosos de que las llamas verdes provocaran una catástrofe en su pueblo, mataban a Chang para que dejara de manipular el material, justo cuando éste empezó a brillar, matando con su luz verde a todos los presentes.

La segunda parte de la profecía se cumplió años después, en un asilo de América, donde un empleado la encontraba en la basura de los aledaños del centro. Un guardia le recomendaba dársela a un viejo demente al que le gustaba construir linternas con metales. Y éste, al terminar de transformar la antigua lámpara china en una lámpara de empleados de ferrocarril, recibía un nuevo destello que curaba su mente y le daba una nueva vida. Sorprendido, abandonaba feliz el asilo. Y la tercera parte de aquella profecía se cumplía con nuestro Alan, un joven ingeniero, quien sobrevivía a la catástrofe de un desprendimiento de un puente justo cuando su tren pasaba por él, gracias al poder de la linterna, cuyas llamas le reconocían como el hombre apto de portar la luz y recibir el poder. Entonces, guiado por el poder de la misteriosa lámpara que emana una luz verde sintiente, Alan construía un anillo para focalizar la energía verde. Y recibía los poderes de volar, supervelocidad, fuerza, atravesar objetos y los usaba para ir detrás de un constructor que había provocado el accidente porque su empresa, rival de la de Scott, quería recibir la competencia del gobierno para construir el puente. Como curiosidad, hay que añadir que después de llevar al corrupto ante la justicia y hacerle firmar una confesión, éste caía muerto. Alan lo interpretaba como que no había podido soportar el arrepentimiento ante el peso de las víctimas que había provocado. Un giro dramático y duro, que no se si hoy en día se permitiría.

Portada de Green Lantern #1.

Todos estos acontecimientos tuvieron lugar en All-American Comics #16 y fueron resumidos, como decía antes, en dos páginas en Green Lantern #1. Las aventuras de Alan, ataviado ya desde la última viñeta de su historia debut con su característico traje, continuaron desde All-American Comics #17 y tuvieron más espacio a partir de su propia serie, que incluyó en su primera entrega cuatro historias cortas. Hay que señalar que la cabecera contaba con historias de refuerzo, siendo las más populares protagonizadas por Hop Harrigan, uno de los mejores pilotos de todos los tiempos que vivió aventuras de corte bélico, espionajes y hazañas durante la Segunda Guerra Mundial. También el dúo cómico Mutt&Jeff tuvieron su espacio en las páginas de Green Lantern. Las aventuras de este Green Lantern giraban en torno a investigaciones del propio Alan, que trabajaba en unos estudios de radiodifusión llamados Apex Broadcasting Co. (que con el tiempo pasó a llamarse Radio Station WXYZ) persiguiendo injusticias. Era un periodista de investigación, pero diferente a Clark Kent y Lois Lane, pues no firmaba reportajes en un periódico, sino que daba noticias a través del micrófono. Desbarataba los planes de corruptos y criminales que buscaban beneficiarse a costa de otros. Era una serie del género de la novela negra, tan en boga en los años 40, pero con la diferencia de sus poderes, que le hacían capaz de volar, atravesar paredes y ser inmune a todas las armas de fuego.

Pero no solo combatía el crimen organizado en las calles, sino que también protagonizó alguna historieta más cercana a la ciencia ficción, como fue la del Green Lantern #10. Un número que ha pasado desapercibido a lo largo de la historia, pero que fue el cómic en que debutó uno de los más grandes villanos del universo DC: Vandal Savage. Así es, muchos habrán olvidado ya que Savage, el hombre que ha vivido toda la historia de la humanidad debutó como un enemigo del Green Lantern original. En aquella primera aventura ya se vislumbraba el inmenso potencial del personaje, que se revelaba por primera vez como un hombre inmortal que con el paso de los siglos (y milenios) había ocupado posiciones de poder y desarrollado grandes planes de destrucción de reinos. Fue el momento en que se reveló como el Faraón Keops, Julio Cesar, Genghis Khan, Guillermo I el Conquistador, consejero del rey español Felipe II, Napoleón y Otto Von Bismarck. Y afirmaba estar aburrido y desear que Estados Unidos perdiese la guerra en la que ya estaba inmerso. Llegaba a ocupar un cargo en el congreso americano, suplantando la identidad del compañero de Alan Scott, Doiby Dickles, y llegando a poner en aprietos al héroe, confundido por el tipo de enemigo al que se enfrentaba. Finalmente lo acorralaba en una cueva, que era su guarida, después de haberle dejado hacer para buscar un momento en que atacar, y con su anillo lo mandaba al subsuelo creando un agujero a sus pies.

Portada de Green Lantern #10, primera aparición de Vandal Savage.

Pero no fue su final, obviamente. Volvió a aparecer en All-Star Comics #37 junto a otros enemigos de la JSA. Y el resto es historia de un personaje más que carismático. Vandal Savage fue el primer villano trascendente en la historia de Green Lantern. Hasta entonces se había enfrentado a villanos de una sola hisoria, mafiosos, ladrones, hombres de negocios corruptos y nazis. Obviamente, estando en época de la Segunda Guerra Mundial, Alan Scott también fue alistado para vivir aventuras en el campo de batalla.

Aquel número #10 fue escrito por Alfred Bester, en su segunda participación en la serie. Bill Finger escribió los cinco primeros números y el séptimo, dejando su impronta en la línea argumental de las historias. El bueno de Bill era un guionista que desarrollaba a la perfección argumentos muy influenciados por la literatura detectivesca, la novela negra y la lucha contra el crimen. Perfectamente cualquier cómic de Green Lantern durante esta etapa podría haber sido protagonizado por Batman, pues tan solo se diferenciaba en los poderes que usaba el personaje, la manera de ejecutar la detención de los villanos, usando el anillo de poder en lugar del batcinturón. Claro que este era el hilo conductor de los cómics en los años 40. La ciencia ficción, la magia, la hechicería y la variedad de historias épicas que hoy en día ocupan el grueso de las series se fueron desarrollando con el paso de los años, creciendo en complejidad, pero en la Edad de Oro todo estaba emergiendo. En las series de la primigenia DC primaban las historias de la calle, las amenazas alienígenas, de enemigos monstruosos irían llegando. Es este el tono que hace diferente esta serie de Green Lantern a todo lo que vino a partir de la remodelación de la franquicia en los años 60.

Alfred Bester escribió 16 números y fue también el creador, junto a Paul Reinman, de Solomon Grundy en las páginas de All American Comics #61, en octubre de 1944, donde tuvo su primer enfrentamiento con Green Lantern. Bester fue un autor, principalmente, de historias de antologías, pues trabajó en 22 entregas de All American Comics, en cuatro de Adventure y otras tantas de All Funny Comics, como trabajos más destacados. Su etapa en Green Lantern supuso su único trabajo en la cabecera de un único personaje. Su impronta en el personaje es clave, pues no solo añadió a los villanos Savage y Grundy, sino que también diseñó el juramento de los Green Lantern, haciendo que empezara por “en la noche más oscura, en el día más brillante”. Pues Alan Scott, a pesar de no pertenecer al cuerpo de policías espaciales, concepto introducido con Hal Jordan, ya recitaba dichas palabras mientras recargaba su anillo en la batería de poder de su linterna. Bester destacó a partir de los años 50 como escritor de relatos de ciencia ficción, siendo su trabajo más conocido The Demolished Man, El hombre demolido, una novela serielizada en tres partes en la revista Galaxy Science Fiction.

Martin Nodell, creador del Green Lantern Alan Scott.

Por su parte, Martin Nodell, que fue el auténtico creador del personaje, quien diseñó su concepto y origen antes de que DC nombrara guionista a Bill Finger para dar el pistoletazo de salida y que éste escribiera los primeros guiones, permaneció como dibujante titular durante 26 de los 38 números que duró la serie, llegando a escribir alguno de ellos. En DC también dibujó las portadas de los números de Flash Comics #50-54 y #56-61. Fue un dibujante brillante, llegó a trabajar en Timely Comics como ilustrador de portadas de Capitán América, Marvel Tales, Sub-Mariner y otros títulos. Según muchas fuentes consultadas en la red, se dice que no siempre firmaba sus trabajos y la escasez de créditos de la época hace difícil llegar a cuantificar la cantidad de su obra. Cuando dejó temporalmente los cómics, avanzados los años 50, se dedicó a la ilustración publicitaria. Se retiró definitivamente en los 70, época en la que llegó a dibujar para las revistas de terror Nightmare y Psycho, de la editorial Skywald. En los 80 volvió a colaborar esporádicamente con DC, en el All-Star Squadron Annual #3 y en el 50 aniversario de Green Lantern, en 1991.

Martin Nodell fue el padre de Green Lantern y de los principales villanos durante su tiempo al frente de la serie. Uno de esos que trascendió varios números fue The Gambler. Un personaje de corto recorrido, tan solo cinco apariciones, que dio bastante juego. Se trataba de un villano que era un maestro del disfraz y tenía un arma, una pistola Derringer, con la que disparaba fuego, gas, balas de verdad y varios tipos de municiones. Basaba la temática de sus crímenes en arcetijos y términos del juego. Debutó en el número #12, en un capítulo que empezaba directamente con la narración de su origen. Un tipo honesto, llamado Steven Sharpe, de padre y abuelo jugadores, que intentaba demostrar a su novia su honradez pero ésta le rechazaba y se iba con un ganador de la lotería. Enfadado, volvía a casa cuando arriesgó su vida lanzándose al agua para salvar a un niño de ahogarse, pero se dio cuenta de que era una muñeca. Así llegó a la idea de que solo los idiotas arriesgan su vida. Y cuando presenció un accidente de automóvil blindado que transportaba dinero, Sharpe se agenció los billetes que caían de la parte trasera y juró que desde ese momento se haría con todo lo que pudiera. En todas sus apariciones jugaba con los enredos y los engaños para salirse con la suya, pero lógicamente Green Lantern terminaba siendo más astuto.

Otro villano que tuvo su primera aparición en esta serie fue Sportsmaster. Aunque el personaje de Lawrence ‘Crusher’ Crock debutó en All-American Comics #85, de la mano de John Broome e Irwin Hasen fue en Green Lantern #28 la primera vez que apareció como Sportsmaster. Es este un personaje al que tengo un especial cariño, sobre todo desde que vi sus apariciones en la serie televisiva Young Justice. Tiene mucho potencial como líder de organizaciones de criminales. Sus habilidades deportivas, casi a nivel sobrehumano, enfocadas hacia el mal le hacen un villano callejero excepcional. Solo tuvo una aparición, pero fue en una genial historia titulada The tricks of Sportsmaster. En ella el atleta, que presuntamente murió en su historia debut por una caída a gran altura durante su encuentro con Green Lantern, asaltaba, enmascarado, una joyería en la que se encontraba Alan Scott con Doiby Dickles, usando un boomerang para robar un collar y lanzando una pelota de tenis explosiva en la entrada. Más adelante secuestraba a una mujer famosa que estaba entregando una copa de oro muy preciada en un estadio usando unos esquís enganchados a un helicóptero. Alan salvaba a la mujer y descubría que esas habilidades solo podían ser de Crusher Crock. Tras investigar que en su tumba no estaba su cadáver, sino su amigo, secuestrado mientras huía del otro intento. Más tarde llegaba a secuestrar a la chica y pedía un intercambio, la copa por su libertad, Alan conseguía salvar a la chica y el villano caía noqueado otra vez al agua, pero no moría. Como Vandal Savage, es otro personaje que ha llegado a ser un villano del universo DC, sin pertenecer a la galería de ningún héroe, pero que empezó enfrentándose al Linterna Verde original.

Otro que apareció por primera vez en esta serie fue Sargon The Sorcerer, creado por John B. Wentworth y Howard Purcell en All-American #26, en 1941, un personaje de corte místico, perteneciente al DC oscuro, ambientado en historias de magia y hechicería. Fue miembro de la primera Liga de la Justicia Oscura, grupo que debutó en Swamp Thing #50, en un aquelarre liderado por John Constantin en plena Crisis en Tierras Infinitas, junto a Zatara, Zatanna, Mento, Baron Winters, Dr. Occult y el propio Constantin. Su presencia en Green Lantern se debió a una historia de complemento en el número #37, por lo que no cruzaron sus caminos.

Además de los personajes nombrados, del lado de los villanos, Green Lantern contó con dos principales aliados: Doiby Dickles y Streak the Wonder Dog. El primero fue su sidekick, aunque no fue como Robin ni Speedy, era un tipo bajito, de habla callejera, que acompañaba a Alan Scott en todas sus andanzas desde el primer número. Era un taxista que respondía al personaje fiel, amigo del bueno, con el que la gente, digamos normal, podía llegar a identificarse. Aunque no tenía poderes, ni traje ni armas especiales, en muchas ocasiones intercambió puñetazos con algunos grupos de maleantes. El segundo, el perro, fue mascota del protagonista a partir del #30 y, curiosamente, protagonizaba sus propias historietas en las que el héroe era un personaje secundario. Podríamos decir que su papel fue el germen del concepto de Rex, el perro policía. A pesar de estar en 1948 en el momento de su creación, en el final de la Edad de Oro, el tono de sus historietas casi respondían ya más al de la Silver Age. Fue además un antecesor de Krypto, quien sabe si sirvió de inspiración. Fue creado por Robert Kanigher y Alex Toth y llegó a protagonizar cuatro de las últimas siete portadas de la serie, siendo la última una de ellas.

Incomprensiblemente para nosotros hoy, esta maravillosa serie, de tono algo distinto con respecto a los demás cómics de la DC de los años 40, fue cancelada. Su protagonista, que durante aquella década llegó a aparecer regularmente en tres series, siguió apareciendo hasta el #102 de All-American Cómics y All-Star Comics #57 en 1951, sobreviviendo dos años más a su serie, antes de pegarse doce en el limbo y regresar en The Flash #137, ese momento histórico para el Universo DC, pues fue el primer cómic en que se empezó a hablar definiendo claramente Tierra 1 y Tierra 2. Por cierto, regresó junto a sus compañeros de la Sociedad de la Justicia persiguiendo a Vandal Savage. A partir de entonces, Alan Scott siguió su andadura ligado casi exclusivamente a la JSA. El grueso de sus apariciones desde los años 60 se han reducido a series grupales como la JSA de Goyer y Johns, la Justice Society of America que le sucedió, Trinity, Infinity Inc., All Star Squadron, 52 y Earth 2, Tierra 2, esa serie de los New 52 que cambió sus tendencias sexuales para convertirlo en el superhéroe abiertamente gay de aquel nuevo universo. Pero no dejó de ser un detalle meramente anecdótico, pues no ha trascendido a la continuidad actual.

Como hemos nombrado al inicio del artículo, en Green Lantern vol. 2 #88, se incluyó una historia que debía haber formado parte del Green Lantern #39. Cada entrega de la serie original estaba formada por unas tres o cuatro historias cortas del superhéroe y un par más de otros personajes. Para ese hipotético número que nunca llegó a publicarse ya había una historia preparada que tuvo que esperar 23 años para que los lectores pudieran disfrutarla. Dibujada por Carmine Infantino, en los créditos no aparece le nombre del guionista, aunque el resto de ese número estaba escrito por John Broome, quien fue el autor de once de los últimos números de la serie original, por lo que se entiende que fue también responsable de aquella última historia de Alan Scott como el Green Lantern protagonista.

Aquel relato se titula The Menace of the Marching Toys y trata sobre cómo Alan Scott lleva a dos chicos al circo, como parte del premio de haber ganado un concurso de tolerancia. Allí se veían atacados por unas marionetas vivientes lideradas por Tin Soldier, que resultaba ser un personaje similar a Toyman, Winslow Schott, creado en Superman vol. 2 #13 por Don Cameron y Ed Dobrotka.

Y antes de dar paso a mi compañero Raúl Gutiérrez, quien ha querido dedicar unas palabras al personaje de Alan Scott, quiero pararme un momento a hablar de su traje. Su espectacular traje. Y es que siempre me ha gustado, por ostentoso que sea, con esa capa morada con solapas, camiseta roja, pantalones verdes y cinturón y antifaz negros. Por favor, mucho mejor que el de poli espacial de todos los demás (a excepción de la insuperable chaqueta de Guy Gardner, por supuesto).

Esta serie fue recopilada por DC Comics en dos tomos llamados Golden Age Green Lantern Archives #12. En un formato con el que sacaron a la venta material de los años 30 y 40. A España llegaron los referentes a los primeros años de Superman y Batman pero creo estos no. Y si fue así, por favor, que alguien me corrija.

No tenía una lampara mágica, pero sí una linterna, y era todo un genio, por Raúl Gutiérrez Martínez

Cuando vi que mi gran compañero y amigo Víctor José Rodríguez estaba organizando una celebración por todo lo alto al respecto de Alan Scott, el primer linterna verde, no pude evitar sumarme a la iniciativa. Y es que, Alan Scott, como tantos otros personajes de la magnífica y maravillosa Edad de Oro, es uno de esos conceptos que sentó las bases del cómic superheroico que conocemos hoy en día, aunque en aquel momento nadie lo viera venir.

Los personajes de aquella época tan repleta de ideas, de creatividad y de un especial gusto por la maravilla, puede que nos resulten un poco ingenuos y pasados de moda a día de hoy, pero no debemos olvidar que surgieron cuando no había parangón con nada más, cuando el cómic superheroico estaba en pañales, y cuando ni siquiera podía hablarse de un género superheroico como tal en la viñeta, sino tan solo de cómics, existiendo los que eran protagonizados por semidioses, forajidos del Salvaje Oeste Americano o incluso modelos y adolescentes de instituto. Todos esos personajes concebidos en aquella época tan pretérita respecto del género superheroico tal y como lo conocemos hoy en día, han evolucionado a pasos agigantados década a década, transformando tanto sus conceptos iniciales que, si hoy ponemos a la idea original con la actual en un espejo, una en frente de la otra, es difícil que encontremos alguna semejanza.

Ello ocurre incluso con Superman, Wonder Woman o Batman, la sagrada trinidad deceíta, pero quizás ese elemento sea todavía más palpable y llamativo con Alan Scott. Y es que, Alan Scott fue el primer Linterna Verde, pero no un Linterna Verde. Así, su linterna no procedía del planeta Oa, ni le había sido entregada por los guardianes, ni le hacía formar parte de un cuerpo policial galáctico. Su linterna se unió a él por causas mágicas, y le daba unos poderes también basados en la voluntad, pero sin que Scott tuviera que responder por su uso ante ninguna entidad superior, más allá de la que forman sus ideas, principios y convicciones, elementos férreos que todo verdadero héroe debe tener siempre presentes para no perder nunca de vista la luz que lo guía en el camino.

Mi experiencia particular con Alan Scott no es muy granada, la realidad es que he leído mucho más sobre cualquier Linterna Verde posterior (esta vez sí, todos ellos miembros de los Green Lantern Corps) que sobre el propio Scott, pero desde siempre me llamó su atención. Lo conocí por primera vez en el enorme Kingdom Come de Mark Waid y de Alex Ross, una obra en la que la aparición y papel de Scott en ella era poco más que testimonial, pero lo suficientemente influyente como para que en mi cabeza (por aquel entonces, la de un niño de dieciséis años que descubría su amor por los cómics gracias al boca a boca y a páginas como ésta, cuyas entradas devoraba con avidez) algo no encajara. Si ese tal Alan Scott era un Linterna Verde, ¿por qué no vestía de una forma más parecida a Hal Jordan o al resto de los Corps? A priori, pensé que ello simplemente obedecía a un cambio de estética como el que en mayor o menor medida todos los superhéroes han sufrido a lo largo de las décadas, pero era más que eso, mucho más.

Pronto, a través de la investigación que realicé en Internet, esa red de redes que tanto nos ha ayudado a los que hemos crecido leyendo cómics ya con Internet en nuestras casas, descubrí que se trataba de otro personaje, del Linterna Verde de la Edad de Oro que poco o nada tenía que ver con Hal Jordan y sus posteriores sucesores. De este modo, el hecho de que este personaje tuviera aún menos que ver con su sucesor a nivel de legado que el Clark Kent, el Bruce Wayne de esa época o Jay Garrick con Barry Allen o Wally West me atraía inexorablemente hacia él… con un ansia que solo pude satisfacer plenamente hasta que leí de cabo a rabo la JSA de Geoff Johns, ese autor que tan bien comprende la evolución de los superhéroes desde la concepción de éstos hasta prácticamente nuestros días, poniendo a Alan Scott en primera línea de batalla, puesto que para eso era uno de los miembros fundadores de la Sociedad de la Justicia de América, el primer grupo de superhéroes de la historia, y aquel que tras la Segunda Guerra Mundial, sirvió de inspiración a la posterior Liga de la Justicia.

Johns utilizaba al Scott de la Edad de Oro y en lugar de hacerlo evolucionar y de convertirlo en un personaje más propio del Siglo XXI, situaba a un Scott que había vivido el grueso de sus aventuras en la década de los cincuenta en el mundo actual, un mundo que nunca terminaba de comprender ni de comprenderle. De este modo, Geoff Johns nos narraba la complicada relación de Alan Scott con sus parejas, e incluso con sus hijos, llegando a ser uno de ellos un peligroso villano, aunque quizás no tan peligroso como el gobierno americano, que en 1951 tachaba a Scott de aliado del comunismo, un terror rojo que estuvo a punto de acabar con los héroes más puros que jamás hayan poblado la Tierra.

Así, Alan Scott se nos presentaba como un hombre fuera de su tiempo, un tiempo al que intentaba adaptarse a duras penas, demostrándonos que con cariño y comprensión por los sentimientos de los demás y de uno mismo, todo es posible, llegando a ser Scott uno de los primeros personajes bisexuales del cómic superheroico, lo que nadie habría creído posible para un personaje concebido en los años 40. Así pues, feliz setenta aniversario al fin de tu serie original, de ese pretérito volumen uno de Linterna Verde, espero poder dedicarte unas palabras dentro de tres décadas, cuando celebremos el siglo de dicho final, y tu concepto, poder y linterna mágica brillen con tanta fuerza y verdor como el primer día.

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Víctor José RodriguezComicZineXlinbillyboyEl menda Recent comment authors
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El menda
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El menda

Y que no haya editor en España capaz de traernos estos comics…

billyboy
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billyboy

Alguna vez se a tocado el origen de ese meteorito y si tiene relación de laguna manera con el cuerpo de Lanters?

Xlin
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Xlin

Creo que en el crossover entre JLA y JSA dentro de los tie-ins de El Día Más Brillante se tocaba el tema, aunque fuera superficialmente.

ComicZine
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billyboy
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billyboy

Gracias Xlin, CoimcZone y Victor José por las aclaraciones 😉