Aliens vs Predator: Especies Letales

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Edición original: Aliens vs Predator: Deadliest of the species (Dark Horse, 1993).
Edición nacional/ España: Aliens vs Predator: Especies Letales (Recerca, 2005).
Guión: Chris Claremont.
Dibujo: Jackson Guice, Eduardo Barreto.
Entintado: John Beatty, Eduardo Barreto.
Color: Gregory Wright.
Formato: Tomo cartoné 248 págs.
Precio: 29’95 €.

 

En 1979 varios talentos, entre los que suelen destacarse el cineasta británico Ridley Scott y el artista suizo H.R. Giger (pero no solo: en la producción andaba el realizador Walter Hill, director de clásicos de acción como The Warriors o Calles de Fuego; uno de los autores del libreto fue Dan O’Bannon, escritor del célebre The Long Tomorrow para Moebius, quien también aportó su granito de arena en el diseño de producción, gracias a la notoriedad alcanzada en la revista francesa Metal Hurlant), alumbraron al más terrorífico monstruo espacial -con permiso de “el enigma de otro mundo”- concebido hasta la fecha: un ente (xenomorfo, lo llaman) feroz y casi indestructible que alimentó nuestras pesadillas y, de rebote, encumbró a Sigourney Weaver como aguerrida heroína en el selecto mundo de las superproducciones de Hollywood. El éxito de la empresa congregó a jóvenes valores (entonces) como James Cameron o David Fincher, quienes, con mayor o menor fortuna (progresivamente menor, a decir verdad), mantuvieron la saga en el candelero.

Aquellos años los extraterrestres se pusieron de moda y no todos eran tan simpáticos como ET. En 1987 John McTiernan, responsable de la influyente Jungla de Cristal que convirtió a Bruce Willis en estrella cinematográfica, estrenó Depredador, donde otro alienígena con malas pulgas se las veía en la selva guatemalteca con el culturista austríaco y posterior gobernador de California, Arnold Schwarzenegger. El bicho, un aficionado a la caza en busca de presas mayores, traía consigo aparejos sofisticados, como el dispositivo que le proporcionaba invisibilidad. El sonido de los dólares alentó una pronta secuela. Hoy día olvidada, los aficionados la reivindican por un guiño: en la nave del Depredador, entre sus trofeos, se descubría un cráneo de alien. El mismo estudio (la Twentieth Century Fox) alberga a ambas criaturas.

Sin embargo, el primer careo entre especies no se produjo en pantalla (grande o pequeña) sino en viñetas, en el mucho más dúctil mundo de los cómics, frecuente banco de pruebas de las franquicias cinematográficas. Siguiendo probablemente aquella máxima de que los experimentos deben hacerse con gaseosa, la compañía Dark Horse, licenciataria de los productos de la major, publicó en 1990 un serial en su revista Dark Horse presents, escrito por Randy Stadley y dibujado por Phil Norwood, cuya aceptación propiciaría una retahíla de miniseries. A esta tradición se adscribe Aliens vs. Predator: Especies Letales, escrita por Chris Claremont y dibujada por Jackson Guice y Eduardo Barreto, con cubiertas pintadas por el excepcional John Bolton, que sale en 1993. Importa remarcar que estamos más de una década por delante de que los animalejos se encuentren, finalmente, en las plateas. La película Alien vs Predator, dirigida (es un decir) por Paul W.S. Anderson, se estrena en 2004.

Sinopsis: “Caryn Delacroix es una acompañante de clase, diseñada genéticamente para ser perfecta, excepto por las frecuentes pesadillas en las que es cazada por una misteriosa criatura. La pesadilla se convierte en realidad cuando un Depredador irrumpe en la lujosa vida de Caryn… y no para cazarla. Mientras, la Corporación a la que Caryn pertenece está inmiscuida en ciertos experimentos con las criaturas más aterradoras del universo… Los Aliens.” [Extraído de la contraportada]

A Chris Claremont, conocido por su longeva dedicación al universo mutante de Marvel Comics, los aliens no le pillan de nuevas: los había homenajeado frecuentemente en La Patrulla-X, donde había creado toda una raza, El Nido, a su imagen y semejanza (compruébese). Claremont es un amante confeso de la ciencia ficción: su debut literario, por ejemplo, es una entretenida muestra de viajes espaciales con el título de Primer vuelo (First Flight, 1987) -muy en la onda del gran Poul Anderson (Guardianes del Tiempo, Tau Cero)-, que acabaría constituida en trilogía. En Aliens vs. Predator: Especies Letales Claremont nos lanza a un mundo futuro dominado por las corporaciones empresariales y las tecnologías virtual y génica, donde la humanidad ha sido diezmada tras un ataque alien que la obligó a abandonar la Tierra para sobrevivir. Un punto de partida apocalíptico, no excesivamente original, desligado de las tramas de sus predecesoras (en cine y en cómic), que le faculta primar sus propios criterios e intereses. Por desgracia, el escritor no parece saber muy bien qué busca… y tarda demasiado, en cualquier caso, en encontrarlo.

Las especies alienígenas se convierten en meras comparsas de la nueva protagonista claremontiana
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Claremont malgasta buenas ideas de ciencia ficción (como las mujeres creadas “a la carta” para recompensar a los altos directivos) y se enreda en sueños abstrusos que ralentizan la trama y, lo que es peor, la vuelven banal y predecible. Atisbos de intriga dinástica o crítica social quedan relegados en favor de escenas de marines repetitivas y mal ejecutadas. Notablemente, desaprovecha las virtudes del formato, una serie cerrada en doce capítulos (adecuado soporte para una historia compleja), repitiendo una y otra vez en cada cuaderno los leit motiv de la historia, vicio adquirido en sus décadas al servicio del serial superheroico. Sus más de 200 páginas pueden resumirse con facilidad y no porque “descomprima” la narración, como se acusa ahora a muchos autores norteamericanos, sino porque entre lo que repite del capítulo anterior y las imágenes oníricas llamadas a avanzar (destripar, más bien) los giros argumentales las situaciones cambian muy lentamente.

El apartado gráfico tampoco ayuda: Jackson Guice y Eduardo Barreto, artesanos competentes, trabajan como con desgana, tal vez porque el entorno no les es propicio a sus capacidades. En el primer número Guice aún logra algunas páginas de ambiente noir a lo Blade runner, pero Barreto, un autor de formación clásica, adecuadísimo en obras como Lex Luthor: biografía no autorizada, anda bastante perdido en cualquier cosa que huela a alienígena. Él mismo parece darse cuenta de sus limitaciones, de su falta de sofisticación para un material de estas características y, por sorpresa, rompe con su monotonía estilística en páginas concretas, como la splash page inicial del capítulo 6 o la interesante (aunque algo caótica) diagramación del capítulo 11, que incluye homenajes como la representación de los latidos de corazón al estilo Frank Miller (en Daredevil) y otros al Flash Gordon del virtuoso Alex Raymond o a las películas del Oeste, seguro más del gusto del dibujante uruguayo.

Por las mismas fechas, Claremont (junto a Adam Hughes) entregó una pieza como Deuda de Honor, mucho más lograda y certera con el universo de Star Trek que la presente Aliens vs. Predator: Especies Letales con sus franquicias respectivas.

  Edición original: Aliens vs Predator: Deadliest of the species (Dark Horse, 1993). Edición nacional/ España: Aliens vs Predator: Especies Letales (Recerca, 2005). Guión: Chris Claremont. Dibujo: Jackson Guice, Eduardo Barreto. Entintado: John Beatty, Eduardo Barreto. Color: Gregory Wright. Formato: Tomo cartoné 248 págs. Precio: 29'95 €.   En 1979…

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Guion - 5
Dibujo - 5
Interés - 5

5

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