Edición original: Satanic Panic #1 (Mad Cave Studios, 2026)

Guion: Matt Miner

Dibujo: Clay McCormack

Entintado: Clay McCormack

Color: Oliver Mertz

Formato: Grapa · 32 páginas · 4,99 $

La paranoia colectiva hecha realidad

Si no tenemos a Halloween marcado en la agenda, el marketing de la cultura pop igual nos lo trae a tu puerta, queramos o no. Estamos cerca del 31 de octubre, y los seguidores de las novedades de cómics norteamericanos nos vemos bombardeados por obras que están relacionadas con la fecha y la conmemoración en torno a ella. La explotación del género del terror con la víspera del Día de Todos los Santos es relativamente reciente, y está estrechamente vinculada a la cultura pop. El cómic que traemos hoy, Satanic Panic, también se relaciona con esta fecha, aunque de una manera menos directa.

El miércoles pasado se estrenó esta miniserie bajo el sello de Mad Cave Studios, que, además de situarse temporalmente en la época de Halloween, recupera un fenómeno de la historia cultural estadounidense que también tuvo repercusiones internacionales: el llamado pánico satánico. Se trató de una paranoia en torno a determinados elementos de la cultura pop de la década de 1980, dirigida especialmente contra géneros musicales como el heavy metal, los videojuegos y los juegos de rol, además de otros productos del cine y la televisión.

En un plano más personal, el guionista de Satanic Panic, Matt Miner, recupera este momento de la sociedad estadounidense a partir de una experiencia propia: “Mi madre se dejó arrastrar por la histeria religiosa en torno al heavy metal y a Dungeons & Dragons, quemó mis cintas de Ozzy, mis cosas de videojuegos, todo, así que está bien contar una historia que resalta lo estúpido que fue todo eso”.

La miniserie aborda el tema desde el absurdo y la aventura juvenil, en un pueblo norteamericano de 1987. El tono remite a Stranger Things, también ambientada en esa época, aunque aquí la propuesta es más cruda y tiene una mayor dosis de gore. Los protagonistas son tres jóvenes marginados en la escuela secundaria, que forjan una amistad a partir de su lugar en un entorno que puede resultar especialmente complicado a esa edad, frente a quienes los hostigan. Sin embargo, al comienzo de la historia el grupo es más numeroso: un ataque satánico real provoca la muerte de uno de sus integrantes y la desaparición de otro.

Uno de los componentes del absurdo está dado por la situación de la escena inicial de Satanic Panic #1, cuando el grupo de amigos se reúne en un cementerio a la noche para jugar Calabozos y Dragones, señalando incluso en una línea de diálogo lo innecesario de celebrar su partida en ese entorno. Esas primeras páginas ya plantean también el escenario de terror real, con características del slasher (propio también del contexto de de la época) con detalles explícitos que le dan ese toque gore.

Con la historia en marcha, la trama de Satanic Panic se despliega entre el drama juvenil, la investigación policial y los rituales diabólicos, con la aparición estelar (a desarrollar más en los próximos números) de las familias religiosas preocupadas por el culto al demonio, con menciones especiales a Nancy Reagan y el famoso pastor evangélico Jerry Falwell.

El dibujo de Clay McCormack presenta una línea suelta que contribuye a construir la atmósfera del cómic, con un uso amplio de los negros y una especial atención al detalle en las viñetas que lo requieren. El color de Oliver Mertz acompaña ese entorno visual en la mayor parte de las escenas, aunque en algunos pasajes una paleta menos opaca y opresiva podría aportar un contraste enriquecedor.

El relato de Miner está bien planteado y resulta interesante la manera en que aborda el fenómeno desde distintos ángulos. Aunque la prioridad sea contar una historia entretenida, con toques de humor y una marcada inclinación hacia el terror, la miniserie también desarrolla una crítica social y cultural que apunta tanto al pasado como al presente. Por eso, Satanic Panic tiene argumentos para sostenerse más allá de la temporada de Halloween en la que hoy estamos inmersos.

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Lo mejor

  • La combinación de terror, aventura juvenil y crítica cultural, con una recuperación interesante del fenómeno del pánico satánico.
↓

Lo peor

  • Una propuesta visual que, por momentos, abusa del negro y de una paleta opresiva y podría beneficiarse de mayores contrastes..

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Reseña
Satánica
7
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Mariano Abrach
Nací al mundo del cómic siendo muy chico con un viejo tomo recopilatorio de Ediciones Zinco de la Legión de Super-Héroes, que era el del crossover con Superman que contaba la historia del Superboy del Universo de Bolsillo y demás, una trama muy intrincada que no entendí del todo hasta varios años después. Aún así, fue una buena introducción al Universo DC y todas sus complejidades. Con los años, los gustos e intereses se esparcieron, haciendo que luego de un largo tiempo de hablar sobre DC Comics, hoy me ocupe de otros menesteres del enorme mundo del cómic.
satanic-panic-1-matt-miner-clay-mccormackSatanic Panic encuentra en la histeria religiosa de los ochenta un punto de partida para una historia que trasciende Halloween.
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