La noche de los gatos de Sebastià Cabot

Edición original: Chat noir, nuit blanche FRA (Éditions L’Œuf, 2022)

Edición España: La noche de los gatos (Cartem Cómics, 2026)

Guion: Sebastià Cabot

Dibujo: Sebastià Cabot

Edición: Helena Hernández

Rotulación y Maquetación: Antonio de Diego

Revisión: Natalia M. Navarro

Dirección editorial: Daniel Díez

Formato: Cartoné · 124 páginas · 24 €

Noir esperpéntico

«¡¿No pretenderás que vaya solo a buscar a mi gato habiendo un asesino suelto!?.»

En Tangentópolis, una ciudad bastante decadente, se han producido los asesinatos de varias prostitutas sin que se haya podido encontrar al responsable. Algo que ha llevado a la policía a intentar dar con el responsable por diversos métodos como usar a un policía travestido para atraerlo. Este argumento inicial que puede ser el de cualquier thriller de medio pelo es el que nos encontramos en La noche de los gatos, el cómic de Sebastià Cabot (Palma, 1981) para el mercado francófono que ha editado hace pocas semanas Cartem Cómic. Por suerte para los lectores en la trama aparece desde un principio Marius Riutort, un viejo gruñón que se dedica a escribir novelas policíacas, que se cruza con Boldoni, el policía travestido, mientras trata de encontrar Kafka, su gato que ha huido de casa por un descuido. Juntos protagonizan una historia que se puede calificar como un noir esperpéntico lleno de humor negro, toques de buddy movie y de screwball comedy, aunque sin la parte romántica. Una mezcla que hace que lo que podría ser una historia noir más de entre las muchas que se publican cada año se convierta en algo diferente y original. Un alocado viaje donde las situaciones dantescas se van sucediendo, haciendo que más que leerlo se devore.

Aunque Cabot ya tiene tres cómics para adultos en su trayectoria en el país vecino, este es el segundo que podemos leer en castellano, ya que lo único largo que se había publicado es Perros y clarinetes, el cómic que realizo junto Joan March y que La Cúpula publicó en 2013. Así que es un autor muy poco conocido en su país, pero que gracias a esta esperemos que deje de serlo. Como ya hemos dicho estamos ante una obra que pasa por el filtro del esperpento y el humor disparatado muchos de los tropos del noir, pero no con el ánimo de convertirse en una parodia, sino con el de jugar con el género y ofrecer algo más fresco y menos convencional. Pese a todo esa intención los fans del noir sí que se encontraran con persecuciones, tiroteos, bandas criminales, secretos, conspiraciones y giros de guion. Todo lo que debe tener una historia noir, pero bajo el tamiz de un sentido del humor negrísimo repleto momentos surrealistas en la línea de Luces de Bohemia, que se nos antoja como una inspiración para este cómic.

Como en todas las buddy movies que se precien la historia funciona gracias a la extraña química que se da entre los dos personajes principales. Marius es un señor gruñón con una visión del mundo misantrópica que está de vuelta de todo, en cambio Boldoni es un torpe pardillo que todavía cree en la bondad de las personas. Dos personalidades totalmente opuestas que nos regalan algunos de los momentos más divertidos del cómic por sus constante choques y que en cierta forma hacen que descubrir al asesino sea menos importante que ver en qué nuevo lio se meten en esa noche que no parece tener fin. Y es que hay que decir que el cómic transcurre en su totalidad durante una sola noche en la que podemos ver a lo protagonista adentrarse en la parte más sórdida de una ciudad inventada, pero que tiene ecos de todas las grandes urbes de occidente. Quizás se eche en falta dar una visión un poco más global de las corruptelas y abusos de poder de quienes la gobiernan que simplemente se intuyen.

Como no podía ser de otra manera en una obra que se sitúa claramente en el noir nos encontramos con un cómic en blanco y negro que busca mostrarnos los claroscuros de la una ciudad que casi es un personaje más, perfectamente retratados con las masas de negros que nos dejan ver una atmósfera opresiva, de desesperación, criminalidad y peligro. Sin embargo, a diferencia de otros cómics de género negro Cabot no opta por una representación realista y vemos una ciudad donde las paredes se retuercen para ser devoradas por las sombras. Un fiel reflejo de lo que intuimos sucede dentro de los círculos de poder Tangentópolis. Esta distancia del dibujo de la realidad también se aplica a los personajes principales con rostros muy caricaturizados y expresivos con extremidades que cambian de tamaño cuando la narración lo demanda. Unos personajes principales que tienen un aspecto físico que refleja fielmente su forma de ser. Pero quizás la parte que más brilla del apartado gráfico es la capacidad para reflejar el movimiento, algo que en una historia que transcurre a un ritmo endiablado es vital. Ese ritmo no solo se consigue con la velocidad con la que se mueven los personajes y la concatenación de situaciones, también con una narrativa y composición de página que sabe cómo guiarnos como lectores sin que nos demos cuenta.

Como es habitual Cartem Cómics nos trae una edición de gran calidad, con un papel y tamaño que permite disfrutar del dibujo de Cabot como se merece.

Con La noche de los gatos Sebastià Cabot firma un cómic de género negro que retuerce muchos de los clichés más manidos del noir, para ofrecernos una historia que no da tregua al lector con un sentido del humor tan negro como las sombras de la ciudad donde transcurre la historia. Un cómic que nos redescubre a un autor a seguir con interés.

↑

Lo mejor

  • La dupla formada por los dos personajes principales.
  • El sentido del humor esperpéntico y surrealista.
  • El control que demuestra Cabot del ritmo narrativo de un cómic donde todo sucede a toda velocidad.
↓

Lo peor

  • El final posiblemente sea un poco complaciente, aunque deje abierta la posibilidad de convertir la historia en una serie.

ESCÚCHANOS EN NUESTRO PODCAST

Artículo anteriorZNPodcast #367 – Ciclo de cine de terror para Halloween
Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
0 Comments
Antiguos
Recientes